Artículo Vol 8 Nº 2

INEQUIDAD Y POBREZA EN AMERICA LATINA. PARTICULARIDADES  DE ECUADOR
 
INEQUITY AND POVERTY IN LATIN AMERICA. PARTICULARITIES OF ECUADOR
 
Zoe MedinaValdés1, Nila Plaza Macías2
 
1Universidad de La Habana Cuba - Cuba
2Universidad Técnica de Manabí - Ecuador
e-mail: zoem@fec.uh.cu1, nplaza@utm.edu.ec2
 
Recibido: 17/07/2017                                                                                                                       Aceptado: 27/11/2017
 
Código Clasificación JEL: D63, D31
 
 
RESUMEN
 
En los últimos decenios la pobreza y la inequidad se han convertido en centro de atención de académicos, instituciones internacionales, y gobiernos nacionales. Existe un debate internacional desde diferentes posiciones teóricas e ideológicas en el que se visualiza un consenso sobre la necesidad de enfrentar la pobreza -extrema-, pero no las causas que la generan. América Latina ha logrado disminuir sus altos niveles de pobreza, pero continúa siendo la región más inequitativa del planeta. Este trabajo tiene como objetivo valorar las ideas contemporáneas sobre la pobreza y la inequidad, así como analizar la experiencia ecuatoriana. Entre los resultados fundamentales está la sistematización de las principales ideas cepalinas sobre el tema y sus propuestas de políticas, así como las lecciones extraídas de la experiencia de Ecuador, país que muestra avances notables al respecto.
 
Palabras clave: equidad, desigualdad, riqueza y distribución, CEPAL
 
ABSTRACT 
 
In recent decades, poverty and inequity have become the focus of scholars, international institutions, and national governments. There is an international debate from different theoretical and ideological positions. There is a consensus on the need to tackle- extreme - poverty but not the causes that generate it. Latin America, has managed to reduce its high levels of poverty, but continues to be the most inequitable region on the planet. This work aims to value contemporary ideas about poverty and inequity, as well as analyze the Ecuadorian experience. Among the fundamental results is the systematization of the main ECLAC ideas on the subject and its policy proposals, as well as the lessons learned from the experience of Ecuador, a country that shows remarkable progress in this regard.
 
Key words: equity, inequality, wealth and distribution, ECLAC
 
INTRODUCCIÓN 
 
En los últimos decenios la pobreza y la inequidad se han convertido en centro de atención de académicos, instituciones internacionales, gobiernos nacionales, movimientos sociales, partidos políticos, entre otros. Ello se ha expresado en un debate de alcance internacional donde se perciben diferentes posiciones teóricas e ideológicas al abordar la pobreza. 
     A pesar de existir una cantidad importante de literatura sobre el tema con variedad de enfoques y metodologías, de estar presente en el discurso de dirigentes de gobierno, de diferentes posiciones políticas, de proponerse estrategias y políticas para “combatirla”; la pobreza se mantiene latente en la actualidad, dado que es consecuencia del proceso de acumulación capitalista-. Así será mientras las miradas y lecturas que se le hagan a la pobreza se centren en sus manifestaciones y no en las causas que la generan. 
     El hecho de que la pobreza haya ganado tanto espacio en las investigaciones teóricas y, como consecuencia, se diseñen paquetes de políticas para sacar a parte de la población de su condiciones de pobreza -lo cual es indudablemente importante aunque no la solución del problema-, responde en gran medida  a que ha alcanzado tal magnitud que se vuelve una limitante a la reproducción ampliada del sistema capitalista, aun cuando es un resultado de este. Ya no es un fenómeno identificado con los países subdesarrollados, en los últimos decenios del siglo XX adquirió un carácter global, en la medida que la acentuación de la pobreza ha traído como consecuencias procesos migratorios, conflictos sociales, epidemias, impactos ambientales, entre otros.
     Dentro del debate suscitado en torno a la pobreza, es posible identificar cierta evolución conceptual, expresada actualmente en una concepción de pobreza multidimensional, que supera la visión de pobreza de ingresos prevaleciente por varios años. Entre la diversidad de criterios teórico -metodológicos existentes, se distinguen las ideas desarrolladas por Amartya Sen, (1981) (1992), Julio Boltvinik, (1992) (2001), Samir Amin (2003), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2014), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 1992) (2006) (2014), el Banco Mundial  (1990), entre otras instituciones y autores.
     Este trabajo tiene como propósito valorar las principales ideas en torno al enfrentamiento a la pobreza y las lecciones extraídas de la experiencia ecuatoriana.
 
METODOLOGÍA
  
Para el desarrollo de la investigación se utilizó el método lógico histórico, utilizado por la Economía Política marxista. Al considerar la evolución lógica del concepto de pobreza a finales del siglo XX, se tuvo en cuenta el contexto histórico que la determina, especialmente marcado por las relaciones sociales de producción capitalista, prevalecientes a nivel internacional. Al aplicar el método lógico la investigación asume que el reflejo teórico no es una copia exacta del proceso histórico, sigue en lo fundamental este proceso, pero destacando lo esencial, solo aquello que es inherente al sistema de relaciones de producción objeto de estudio, el capitalista. La Economía Política marxista no investiga en detalle el proceso histórico, sino que hace abstracción de sus zig-zags, virajes y casualidades.
     Asimismo, se parte de reconocer la función ideológica de la Economía Política; por lo tanto, se asume una posición  que acepta la no neutralidad de la ciencia económica. De ahí que se considere, que tras cada idea en torno a la pobreza hay una posición clasista determinada, que condiciona la profundidad del análisis y el alcance de su propuesta de solución. 
    Se revisó literatura especializada en torno a la pobreza, tanto pasiva como activa. Fueron consultados documentos originales publicados por instituciones internacionales como CEPAL, Banco Mundial y PNUD, a partir de los cuales se sistematizaron las principales ideas de esas instituciones con respecto al problema analizado.   
 
RESULTADOS 
 
La pobreza constituye un problema tan antiguo como el propio desarrollo de la humanidad, y se profundiza especialmente con el desarrollo del Modo de Producción Capitalista, cuya Ley Económica Fundamental es la obtención de plusvalía, lo cual ocurre sobre la base de trabajo ajeno. Esto trae como resultante una creciente polarización social a la vez que se produce la valorización del capital, y fue explicado por Carlos Marx, desde la segunda mitad del siglo XIX, al plantear la Ley General de la Acumulación Capitalista, en su obra cumbre El Capital. Crítica de la Economía Política.
     En la sección séptima del tomo I de El Capital, Marx planteó la influencia de la acumulación capitalista sobre la situación de la clase obrera, en palabras del autor: “Cuanto mayores son la riqueza social, el capital en funciones, el volumen y la intensidad de su crecimiento y mayores también, la magnitud absoluta del proletariado y la capacidad productiva de su trabajo tanto mayor es el ejército industrial de reserva. La fuerza de trabajo disponible se desarrolla por las mismas causas que la fuerza expansiva del capital. La magnitud relativa del ejército industrial de reserva crece, por consiguiente, a medida que crecen las potencias de la riqueza y cuanto mayor es este ejército de reserva en proporción al ejército obrero en activo, más se extiende la masa de superpoblación consolidada cuya miseria está en razón inversa a los tormentos de su trabajo y, finalmente, cuanto más crecen la miseria dentro de la clase obrera y el ejército industrial de reserva, más crece también el pauperismo oficial. Tal es la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista…” (Marx, 1965, pág. 588).
     Asimismo, la esencia de la relación pobreza-acumulación se observa cuando plantea: “… Esta ley determina una acumulación de miseria equivalente a la acumulación de capital. Por eso, lo que en un polo es, acumulación de riqueza es, en el polo contrario, en la clase que crea su propio producto como capital, acumulación de miseria, de tormentos de trabajo, de esclavitud, de despotismo y de ignorancia y degradación moral”, (Marx, 1965, pág. 589).
He ahí la explicación de los altísimos niveles de pobreza y de polarización social acumulados no sólo al interior de los países subdesarrollados sino a nivel internacional. La pobreza constituye un problema estructural resultante del proceso de acumulación del capital, por lo que su solución requiere de cambios esenciales en el sistema de relaciones sociales de producción, es decir, de transformaciones en las relaciones de propiedad. Al respecto, Samir Amin, quien reconoce la vinculación entre acumulación del capital y el fenómeno de la pauperización social, señala: “… ciento cincuenta años atrás, Marx inició un análisis de los mecanismos que están detrás de esta vinculación, la cual, a duras penas, fue perseguida desde entonces y de ninguna manera a escala global”. (Amin, 2003, pág. 7). 
     Por mucho tiempo la pobreza no fue prioridad para las teorías burguesas; con una visión economicista, se centraban en el incremento de la riqueza y sólo concebían lo social como resultado automático del funcionamiento del mercado. Sin embargo, fue a partir de los años setenta del siglo XX cuando se le comenzó a prestar mayor atención y, particularmente desde los años noventa, en la medida que se convertía en un fenómeno disfuncional a los requerimientos de la reproducción del capitalismo. Mientras este sistema se caracteriza por un alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, la pobreza, asociada a bajos niveles educacionales, problemas de salud, entre otros, constituía un elemento que propiciaba la  baja productividad del trabajo, limitaba el consumo frente a un proceso de concentración de la producción que requería de mercados para su realización. Asimismo, el problema de la pobreza trascendía las fronteras de los países subdesarrollados para convertirse en un problema global. De esta manera, los altísimos niveles de pobreza e inequidad comenzaban a constituirse en limitantes para el propio desarrollo del sistema del cual eran resultado, a la vez que el desarrollo de las estadísticas posibilitaba que salieran a la luz las elevadas dimensiones alcanzadas por éstas a nivel internacional.
     En este sentido, de particular importancia resultó el informe al Club de Roma, titulado Los Limitantes al Crecimiento, —investigación publicada en el año 1972 dirigida por el profesor Dennis L. Meadows del Instituto de Tecnología de Massachusetts-. Al realizar un estudio sobre los problemas económicos que impactaban negativamente en la sociedad, sentó las bases para que posteriormente distintas organizaciones a nivel global desarrollaran el concepto de «necesidades básicas» y redefinieran el que ya se tenía sobre el «desarrollo». Desde ese punto de vista, el ser humano es reconocido como sujeto de múltiples necesidades que deben ser satisfechas para alcanzar el desarrollo. En esto último, de gran importancia resultaron las idas de Amartya Sen (1992) en torno a la pobreza y las capacidades humanas, así como en los informes del PNUD, sobre desarrollo humano.
     Además, los resultados de la aplicación de políticas de corte neoliberal, que tuvieron un altísimo costo social, influyeron especialmente en la mayor atención a este problema a finales de los años ochenta y durante los años noventa. Solo en América Latina, según cifras publicadas por la CEPAL, la pobreza alcanzaba al 46 % de la población regional, lo cual equivalía casi a 200 millones de pobres, (Munster, 2009, págs. 164-169). 
     Tal como señala Munster, la miopía del neoliberalismo había conducido al deterioro de servicios sociales básicos, aumento del desempleo y deterioro de la distribución del ingreso, lo cual conduce indiscutiblemente al incremento de la pobreza en su condición absoluta y relativa, (Munster, 2009). Entiéndase la pobreza absoluta según fue definida en la Cumbre de Desarrollo Social de Copenhague, como una condición caracterizada por la privación severa de necesidades humanas básicas, incluyendo alimentos, acceso a agua potable, infraestructura sanitaria, atención de salud, acceso a la educación y la información; privación que depende de la carencia de ingresos pero también de acceso a los servicios sociales, (Naciones Unidas, 1995).  En cuanto a la pobreza relativa, se relaciona con el nivel de vida existente en la sociedad, “…como una forma de privación relativa que se caracteriza por la ausencia o inadecuación de la alimentación, infraestructura, servicios y actividades que son comunes en una sociedad, como un retraso del bienestar al que se accede en relación con el que poseen los demás. La condición de pobreza está determinada por comparación (la imposibilidad de acceder a satisfactores de necesidades y a un nivel de vida que es considerado el mínimo óptimo en una sociedad), más allá de si se logra o no satisfacer el núcleo invariante de necesidades”, (Espina, 2008, págs. 56-57).
     En el trasfondo del incremento de la pobreza estuvo la concepción de política social que ha identificado al modelo neoliberal. En un primer momento era concebida como un gasto, por lo que bajo ese criterio, la mejor política social era no hacer política social. Posteriormente, debido al grave deterioro sufrido en las sociedades neoliberales expresado en la acentuación de la pobreza y la inequidad, a inicios de los años noventa se pasó a una visión de política social con orientación asistencialista, dirigida a paliar la pobreza extrema. No obstante, la persistencia y agravamiento del problema y los límites que ponía a la reproducción del sistema capitalista, llevó a una tercera concepción identificada, especialmente con organismos internacionales, donde la política social se orienta al alivio a la pobreza; por ejemplo, en ese sentido aparece en el año 2000 los Objetivos de Desarrollo del Milenio, promovidos por las Naciones Unidas —los cuales más que objetivos de desarrollo constituyen paliativos a la pobreza extrema-.
     Actualmente, en la medida que la pobreza deviene un problema global, ha sido objeto de atención; bajo la idea de “combatir la pobreza”, lo que se pretende es contener las manifestaciones de esta, mitigar sus efectos, pero no avanzar hacia una solución radical del problema. Tal como plantea Samir Amin, “…la pobreza es presentada sólo como un hecho medido empíricamente,…  sin ni siquiera levantar la cuestión de las lógicas y de los mecanismos que la generan” (Amin, 2003, pág. 6).
   Las consecuencias de la pobreza han sido enfocadas desde tres perspectivas: i) como injusticia social incompatible con gobiernos democráticos; ii) como peligro de estallidos sociales; iii) como limitantes para el desarrollo de las fuerzas productivas, al no percibirse los recursos laborales a tono con los requerimientos del desarrollo científico-tecnológico. De esa manera, la reducción de la pobreza fue dejando de verse como un resultado secuencial, automático, del crecimiento económico, según era expuesto en la Curva de Kuznets, para comenzar a ser un objetivo a considerar desde el propio sistema capitalista. A partir de entonces la atención se centraría en el fenómeno de la pobreza, pero no se detendría en la causas de ésta, prevaleciendo un enfoque endogenista, según el cual el origen del problema radica en el ámbito nacional.
     En la actualidad, en un contexto donde las relaciones sociales de producción capitalistas muestran un altísimo grado de fetichización, la pobreza se manifiesta en su condición más visible como pobreza extrema, a la vez que, en términos relativos se encuentra enmascarada de múltiples formas, las cuales van saliendo a la luz y son hoy objeto de atención desde diversas áreas del conocimiento –economía, sociología, politología, demografía-. 
     La relación entre la pobreza y la acumulación capitalista determina el debate actual sobre políticas de asistencia social y “combate a la pobreza”, dividiendo las posiciones al respecto. Por un lado, se encuentran quienes conciben las acciones de combate a la pobreza con independencia de la acumulación capitalista; por otro, están quienes cuestionan las acciones sociales porque no tienen impacto en la acumulación ampliada de capital y en la propiedad privada, y en una tercera posición, están quienes consideran que una verdadera solución a la pobreza requiere de transformaciones esenciales en el sistema de relaciones sociales de producción capitalistas. Nótese que la tercera posición no es la que prevalece en la literatura internacional; ella se centra en las causas de la pobreza y no en las manifestaciones, como ocurre con la mayoría de las ideas expuestas al respecto.
     Desde el punto de vista económico, muchos de los documentos publicados sobre este tema, en gran medida adscritos a la teoría económica convencional, explican la pobreza fuera de la lógica del proceso de acumulación del capital. Frecuentemente ha sido relacionada con errores de política nacionales, crecimiento poblacional, bajos ritmos de crecimiento económico, estilos de desarrollo, herencia de modelos anteriores. Al respecto, Samir Amin, señala: “…la relación de la pobreza con el propio proceso de acumulación es separada por la teoría económica convencional. El resultante virus liberal, que contamina el pensamiento social contemporáneo y aniquila la capacidad de entender el mundo, para no hablar de transformarlo, penetró profundamente a varias izquierdas constituidas desde la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos actualmente comprometidos en luchas sociales por “otro mundo” y una globalización alternativa, solo serán capaces de producir avances sociales significativos, si se liberan de este virus, con el fin de construir un debate teórico auténtico. En cuanto no se liberen  de este virus, los movimientos sociales, aunque sean los más bien intencionados, permanecerán presos en los grilletes del pensamiento  convencional y, por lo tanto, prisioneros de propuestas correctivas ineficaces, que son alimentadas por la retórica referente a la  “reducción de la pobreza”, (Amin, 2003, pág. 7).
   En gran medida, los análisis solo se desarrollan en el plano superficial, en lo fenoménico, centrados principalmente en políticas distributivas, tratando de buscar reacomodos para “solucionar” el problema de los pobres sin afectar los intereses del otro polo, aquel que concentra y centraliza el capital.
     La pobreza es un fenómeno resultante de la acumulación capitalista, y las diversas maneras en que se produce esta última. Desde el punto de vista de la pobreza relativa, va condicionando un proceso diferenciador que sobrepasa el ámbito interno de los países, a la vez que el propio desarrollo del sistema transforma cualitativa y cuantitativamente el valor de la fuerza de trabajo—definido por Marx como el valor de todos los medios de vida que necesita el obrero para reproducirse él y su familia-, lo cual desplaza los parámetros utilizados al concebir y medir la pobreza. De ahí que la pobreza sea un fenómeno complejo  y dinámico, en la medida que lo es cada vez más el propio sistema del cual es resultante.
 
Criterios de CEPAL en torno a la pobreza y la inequidad Latinoamericana
Para la CEPAL, la situación de pobreza e inequidad presentes en América Latina y el Caribe resultan incompatibles con el desarrollo latinoamericano. En correspondencia con ello, constituyen objetivos explícitos que distingue el pensamiento económico de la institución. En sus concepciones se destaca el hecho de no interpretar la pobreza como un fenómeno transitorio, que se resuelve de manera secuencial, automática, a partir de potenciar el crecimiento económico, sino como un problema estructural, que requiere de un análisis sistémico, de un enfoque integrado entre política económica y política social, tal como señalaba Fernando Fanjzylber desde mediados de la década de los ochenta.
     A partir de 1990, la equidad devino en un tema constante en la obra cepalina y sería complementado con las ideas de cohesión, inclusión social (Medina, 2006), y más recientemente la igualdad. En este sentido, se distingue entre otras obras importantes, Equidad y Transformación Productiva: un enfoque integrado, (CEPAL, 1992) y Cambio estructural para la igualdad. Una visión integrada del desarrollo, (CEPAL, 2014).
   Adoptando un enfoque multidimensional, la CEPAL plantea: “… la pobreza no es solo una condición socioeconómica caracterizada por la falta de acceso a los mínimos considerados en una escala de necesidades básicas o la falta de participación en el progreso colectivo debido a la brecha entre el ingreso de los pobres y el ingreso medio de la sociedad; ser pobre o excluido es sobre todo carencia de ciudadanía o condición “preciudadana”, en la medida en que se niega la titularidad de derechos sociales y de participación. (CEPAL, 2006, pág. 8).
       Con la última idea de este concepto, se opone también a la llamada “pobreza de voz”. Esta se refiere a la falta de expresión y de derechos políticos; “…frecuentemente descrita como una sensación de falta de poder, es la característica más fundamental de la pobreza”, (Kanbur, Ravi y Lyn Squire, 2002, pág. 197).
       Asimismo, se enfatiza que “…en particular, la desigualdad y la pobreza atentan contra el derecho a un nivel de vida adecuado, ya sea medido en términos absolutos (línea de pobreza) o relativos (comparaciones entre estratos de ingresos)”. (CEPAL, 2006, pág. 25).
      Sus criterios en torno al problema los explicita más al plantear que: “En los últimos años, nuevos análisis han puesto de relieve el vínculo entre la pobreza, entendida como la limitación de recursos para satisfacer un conjunto de necesidades básicas, y otras carencias que la explican o la acompañan, como la falta de capacidades y patrimonio, la insuficiente participación en la sociedad, la falta de poder, la falta de acceso a capital social y capital simbólico y otros elementos sociales, culturales y políticos. Vivir en la pobreza no consiste únicamente en no contar con los ingresos necesarios para tener acceso al consumo de bienes y servicios imprescindibles para cubrir las necesidades básicas; ser pobre es también padecer la exclusión social, que impide una participación plena en la sociedad y merma la exigibilidad de los derechos. Por lo tanto, la pobreza adquiere un carácter multidimensional en términos de sus causas, consecuencias y manifestaciones…” (CEPAL, 2006, pág. 150).
       En palabras de Martín Hopenhayn— quien integra la División de Desarrollo Social de la CEPAL: “… la pobreza no es sólo una situación, sino un círculo vicioso en que las situaciones de carencia tienden a perpetuarse”. (Hopenhayn, SF, pág. 5). Con relación al origen de ésta, el propio autor plantea: “…la pobreza es un fenómeno difundido en América Latina y el Caribe y hace parte tanto de las insuficiencias dinámicas del desarrollo como de los estilos de desarrollo que han prevalecido secularmente en la región. Tales estilos definen el acceso de los individuos y sus familias al uso y control de los recursos, y hasta la fecha lo han hecho de manera particularmente desigual, al punto que nuestra región ostenta el triste récord de contar con la peor distribución del ingreso del mundo, fenómeno nada nuevo, pero siempre vigente”, (Hopenhayn, SF, pág. 1).
     Conscientes de que las causas de la pobreza no radican en el comportamiento del crecimiento económico, explican la relación existente entre ambas variables, de la siguiente manera: “… cuánto más bajo y discontinuo el crecimiento económico, más centrado en bajos salarios y sobreexplotación de recursos primarios, y menor su capacidad redistributiva, más tiende a perpetuarse la incidencia de pobres sobre el total de la población…” (Hopenhayn, SF, pág. 1). 
      Asimismo, al enfatizar en la necesidad del cambio estructural, niegan que exista un efecto automático entre altos ritmos de crecimiento y disminución de la pobreza y la inequidad; lo cual se observa al plantear que  “… manteniendo constante el nivel de ingresos por habitante, una mayor desigualdad en la distribución del ingreso está directamente relacionada con mayores índices de pobreza” (CEPAL, 2006, pág. 23).
        También los cepalinos reconocen el vínculo existente entre pobreza y desigualdad. Al respecto, se enfatiza que: “…Cuando la pobreza se define por sus dimensiones más amplias e inclusivas los conceptos de exclusión y desigualdad tienden a ser incluidos en él, aun cuando es posible diferenciarlos analíticamente. Sin embargo, la distinción es importante en la medida que el enfoque escogido definirá políticas y programas diferentes para enfrentar el fenómeno…”, (Hopenhayn, SF, pág. 6).
        En correspondencia con la forma en que define la pobreza, la CEPAL aboga por una combinación de políticas de corto y largo plazo. Es decir, afirman que “los programas deben consistir en una combinación de medidas de alivio de la pobreza a corto plazo con medidas tendientes a eliminar sus causas más estructurales”, (CEPAL, 2006, pág. 151).
       En América Latina se perciben esfuerzos por romper el mencionado círculo vicioso de la pobreza. Al respecto, países como Ecuador y Bolivia han realizado esfuerzos significativos centrados en varias de las dimensiones de la pobreza. En ese sentido, se destacan las acciones en el ámbito educativo, no solo en la superación del analfabetismo sino ampliando las oportunidades de acceso a una educación de calidad. Según informa CEPAL, hacia el segundo quinquenio de la década del 2000, se iniciaron en varios países esfuerzos sistemáticos por reforzar los programas sociales, en particular los orientados a la lucha contra la pobreza. También se emprendieron esfuerzos relativamente generalizados por universalizar la educación primaria y extender en forma significativa la cobertura en la educación secundaria, en las modalidades públicas o mixtas. 
       En la región, aunque aún son insuficientes, la aplicación de políticas redistributivas y distributivas han resultado importantes en la disminución de los niveles de pobreza; imperan las primeras, mientras que las segundas pueden tener un mayor efecto contra la reproducción de ese fenómeno. Por ejemplo, en América Latina, según información tomada de Hopenhayn: “… tres de cada cuatro empleos que se generan son en el sector informal, donde en promedio los ingresos son muy inferiores, se carece de redes de seguridad social, los niveles de productividad y capital humano son bajos, y consolidan verdaderos cordones productivos de pobreza. Además, en el ámbito educativo, aunque hoy los latinoamericanos tienen, en promedio, cuatro años más de educación formal que la generación precedente, requieren al menos 12 años de escolaridad para tener buenas opciones de salir de la pobreza o no caer en ella.  Y dado que los logros educacionales están altamente segmentados según los ingresos familiares de los alumnos, entonces nos encontramos con una situación de reproducción intergeneracional de la pobreza.  Por último, enfrentamos un escenario global muy inestable en el flujo y reflujo financiero, lo que imprime mayor vulnerabilidad de las economías nacionales a los shocks externos; esto hace que en tiempos de contracción sean muchos los que caen bajo la línea de pobreza”.   (Hopenhayn, SF, págs. 1-2).
       El predominio de políticas públicas con marcado carácter redistributivo, en lugar de distributivo, ha limitado en gran medida la posibilidad de enfrentar profundamente la inequidad que caracteriza a las economías de la región. La ausencia de reformas agrarias y reformas de distribución de la propiedad en la agenda de los gobiernos regionales, así lo ha demostrado. En este sentido, con relación a las políticas sociales focalizadas, la institución alerta que: “…a partir de cierto nivel de desarrollo es importante que la focalización no implique confinar a los pobres a vivir de la ayuda estatal… Los incentivos al trabajo y a la calificación son indispensables para contrarrestar los efectos no deseados de la focalización, entre otros “la trampa de la pobreza”, en virtud de la cual los pobres los pobres se perpetúan como dependientes en calidad de beneficiarios de políticas o programas focalizados”  (CEPAL, 2006, pág. 36).
      Consecuentemente, hacen énfasis en la educación y el empleo como los elementos claves para enfrentar los problemas de pobreza e inequidad que existen en la región. (CEPAL, 2014)
 
DISCUSIÓN
 
En América Latina es posible encontrar posiciones teóricas y experiencias prácticas identificadas con gobiernos de corte alternativo a la lógica del capital transnacional, que se han propuesto “combatir la pobreza”. En este sentido se encuentra Ecuador, país que según su información del PNUD ha pasado del grupo de desarrollo humano medio, al grupo de desarrollo humano alto.
       Para Rafael Correa, presidente de ese país entre 2007 y 2017, argumenta que “…la pobreza en América Latina no es fruto de la escasez de recursos sino de la inequidad”, (Correa, 2014a). En su consideración, la inequidad debe enfrentarse cambiando las relaciones de poder al interior de las sociedades por medio de procesos profundamente democráticos. Además, considera la superación de relación pobreza-inequidad vinculada al proceso de desarrollo para el cual, en su opinión, son cruciales la ciencia, la tecnología, la innovación y el talento humano. Asimismo, señala que para un país con el desarrollo relativo del Ecuador, el indicador principal de la calidad de las políticas económicas es la disminución de la pobreza, y especialmente, de la pobreza extrema. (Correa, 2014b).
      Correa resalta los resultados de Ecuador en materia social. Ese país, a partir del Gobierno de la Revolución Ciudadana, tuvo logros significativos en la reducción de la pobreza al pasar de 37.6% a 25.6%, en el periodo 2006-2013, mientras la extrema pobreza se ubicaba en menos de dos dígitos, al haber descendido de 16.9% a 8.6%. Asimismo, la desigualdad disminuyó representada en una contracción del coeficiente de GINI en 8 puntos, (Correa, 2014b, págs. 2-3); considérese que entre 2003 y 2012 el GINI de Ecuador era de 0,493. (PNUD, 2014).
       Entre los logros ecuatorianos que repercuten en la disminución de la pobreza y la inequidad, se encuentran el incremento del empleo de calidad - la tasa de desempleo, alcanzó un 4.15% para finales de 2013, la eliminación de la terciarizacion laboral y el pago del salario digno a parir del 2011 - definido como aquel que le permite a una familia salir de la pobreza con su ingreso familiar. Con relación a la seguridad social, fue duplicada su cobertura, pasando del 26 al 43% de la población económicamente activa entre 2007 y 2013. Mientras que en el 2006 se destinaba 4.8% del Producto Interno bruto para el sector social, en el 2013 se destina casi el 11.4%, (Correa, 2014b, págs. 4-5). 
       Según Correa, “…la forma más digna y sostenible de enfrentar el problema de la pobreza es la generación de trabajo de calidad, con buenos salarios y seguridad social…”, (Correa, 2014b, pág. 5). A ello le adiciona la importancia de la educación, como derecho y generadora de talento humano. 
 
CONCLUSIONES
 
Se pretende paliar a la pobreza en la medida que limita el proceso de acumulación del capital, pero el verdadero objetivo no es erradicar la pobreza.
      La forma en la cual la pobreza es definida conduce a la estrategia para tratar con ella. Una definición multidimensional, influye en un rango más grande de instrumentos de políticas para reducir la pobreza.
        En la región latinoamericana se alzan voces como la de CEPAL, que adopta un enfoque multidimensional de pobreza y lo expresa en un sistema integrado de políticas, que sobrepasa el ámbito puramente social o económico. En este la generación de empleo, la educación de calidad y la participación ciudadana devienen en importantes elementos a considerar. En este sentido, Ecuador, es un país que ha logrado avances al respecto. 
      La pobreza no es un mero problema de distribución en el mercado; tiene su génesis en las relaciones de propiedad. No constituye un estado o una simple casualidad. La pobreza no es coyuntural, es estructural. Es resultante del desarrollo del sistema capitalista, que a la vez que va acumulando el capital va produciendo un incremento de la polarización social. Por lo tanto, cualquier enfrentamiento a la pobreza que se limite a proveer los bienes y servicios para sacar a los individuos de esa condición es meramente un paliativo.  
         No obstante, cualquier intento de paliar la pobreza será bienvenido en un mundo donde hay tantos millones de pobres; pero téngase presente que bajo esa lógica las causas se mantienen latentes.  
 
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