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EL HÁBITO DE LA LECTURA COMO MEDIO DE APRENDIZAJE DE UN
NUEVO IDIOMA
AUTORES: Claudia Samanta Alonzo Gracia
1
Valeria Monserrate Romero Delgado
2
Ángela Teresa Solórzano Cobeña
3
Miguel Ángel Macías Loor
4
DIRECCIÓN PARA CORRESPONDENCIA: samanta.alonzo@gmail.com
Fecha de recepción:
17
-
11
-
2019
Fecha de aceptación:
5
-
02
-
2020
RESUMEN
La Lectura es una herramienta necesaria para desarrollar destrezas funcionales
y que sirve como recurso fundamental para el aprendizaje de cualquier ciencia;
pero es en el aprendizaje de un nuevo idioma, estableciéndose como hábito,
donde genera un impacto considerable para la compleción de dicho idioma de
manera rápida, eficaz y perdurable. Se abordó a la lectura de manera general y
puntual, en base a las ventajas y aportaciones que esta puede generar en
beneficio del ser humano, específicamente como gracias al hábito de la misma
se desarrolla la mente, pues esta estimula los procesos cognitivos; además en el
aprendizaje tiene un papel preponderante en la adquisición, reproducción y
creación del conocimiento.
PALABRAS CLAVE: Lectura; hábito; medio; aprendizaje; idioma.
THE HABIT OF READING AS A MEANS OF LEARNING A NEW LANGUAGE
ABSTRACT
Reading is a necessary tool to develop functional skills and it serves as a
fundamental resource for the learning of any science; but it is in the learning of
a new language, establishing itself as a habit, when it generates a considerable
impact to complete this language in a fast, efficient and lasting way. The
reading was approached in a general and timely manner, depending on the
advantages and contributions it can generate for the benefit of the human
being, specifically how, thanks to the habit of reading, the mind can develop,
because it stimulates the cognitive processes; in addition, reading has a
1
Estudiante de la Universidad Técnica de Manabí. Ecuador. E-mail: calonzo7155@utm.edu.ec
2
Estudiante de la Universidad Técnica de Manabí. Ecuador. E-mail: vromero3953@utm.edu.ec
3
Estudiante de la Universidad Técnica de Manabí. Ecuador. E-mail: asolorzano6139@utm.edu.ec
4
Docente Titular, Escuela de Idiomas y Lingüística de la Universidad Técnica de Manabí. Ecuador. E-mail:
mamacias@utm.edu.ec
Claudia S. Alonzo Gracia,
Valeria M. Romero Delgado, Ángela T. Solórzano Cobeña, Miguel Á. Macías Loor
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Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.
preponderant role in learning, for example, in the acquisition, reproduction and
creation of knowledge.
KEYWORDS: Reading; habit; mean; learning; language.
INTRODUCCIÓN
Leer es un arte que se aprende desde los primeros años de vida y que se debe
enriquecer hasta el final de los días. La costumbre de leer enriquecerá la mente,
el intelecto y además que generará un mejor léxico en el lector, existen
diferentes motivos que nos impulsan a leer y muchas razones por las que, en
ciertas ocasiones, la lectura se hace por necesidad, (Barker 1974).
La lectura como forma de aprendizaje tiene un papel preponderante. La lectura
es fundamental para cualquier profesión, ya que para tener más conocimientos
y aprender más sobre nuestro trabajo es importante mejorar en la misma y
poder aplicar los conocimientos adquiridos a través de la lectura.
La lectura es aplicable como técnica de aprendizaje centrada en el profesor,
pues esta es una actividad guiada y dirigida por el docente como facilitador.
Como actividad de aula existen algunas maneras de llevarla a cabo, la más
utilizada y efectiva consiste en la lectura de un documento, por parte de los
participantes, párrafo a párrafo y haciendo pausas para profundizar en los
puntos relevantes, según el objetivo específico establecido. Las técnicas
didácticas son actividades aplicadas como un recurso particular del que se vale
el docente para llevar a cabo los objetivos propuestos a partir de la estrategia;
por ello, dependiendo del objetivo que se persiga y el enfoque que se le quiera
dar, podemos dividirlas en aquellas centradas en el profesor, centradas en el
alumno, centradas en el desempeño y centradas en el grupo (Harmer 2007).
La importancia que tiene la lectura para poder desarrollar la mente del ser
humano es muy considerable pero escasamente puesta en práctica. En los
últimos tiempos se ha ignorado o se está perdiendo el hábito de la lectura ya
que muchos jóvenes se dejan llevar por las tecnologías como video juegos
interactivos, celulares, televisión, en fin, herramientas que son muy útiles pero
que no se les da una utilidad significativa sino que se la usa mucho para el
ocio.
El hábito de la lectura es muy bajo a comparación de años atrás en los que esta
era más notoria, esto se debe a que las personas a medida que pasa el tiempo
van cambiando sus hábitos. Los problemas que causa el mal hábito de la falta
de lectura son principalmente los fracasos escolares, en especial en niños y
adolescentes ya que la lectura es la base del estudio y sin ella se les hace más
complicado el aprendizaje.
Como es bien conocido, la lectura y la escritura son temas que están a la orden
del día en el ámbito escolar, laboral y social; si hablamos de la primera, muy
seguramente se presenta debido a que la mayoría de las personas,
especialmente en nuestra cultura encuentran dificultades en este aspecto, por
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cuanto venimos con malos hábitos lectores desde el seno de la familia; tal vez
porque nuestros padres no han sido educados con estos principios, tal vez por
falta de que nos inculquen lo positivo de saber leer, posiblemente porque en
nuestros hogares nunca hemos visto el ejemplo, puede ser porque nunca vimos
a nuestros padres ejecutando este tipo de actividades, o por falta de que nos
incentiven y enseñen la importancia de leer; quizá también porque cuando
llegamos a la escuela nos encontramos con docentes que no tienen una buena
didáctica para enseñar a leer o porque simplemente, como se escucha a diario,
“a no me gusta leer”, sea cual fuere el motivo, en nuestra cultura es poco lo
que cada persona lee en el transcurso de su vida.
DESARROLLO
En la actualidad es difícil hablar de lectura sin implicar un conjunto de
procesos cognitivos, contextuales, emotivos, volitivos, afectivos u otros. Es uno
de los principales temas de estudios de la psicología, la educación, la
comunicación, la lingüística y la sociología, entre otras áreas disciplinares
desde el siglo pasado. Así podemos encontrar conceptos y enfoques muy
diversos, que aportan un acercamiento a elementos, como los lingüísticos,
control y autocontrol, los psicolingüísticos, los productivos y receptivos;
elementos esenciales para acercarnos a la lectura como proceso, (Goodman
1982). Bajo este enfoque podemos notar que no todos leemos de la misma
manera, sino que influyen distintos factores en el lector que dan sentido y
significado al texto a leer. Entonces, acorde a lo expuesto por Goodman, la
lectura no es sólo descifrar un escrito, sino que es algo más complejo que lleva
implícito el mundo psicológico del lector, la realidad social en que se realiza el
acto de leer y las características propias que posee el mismo escrito.
Desde esta consideración y gracias al aporte de Alegría (2006), podemos darnos
cuenta que el estudiante lector de hace diez o quince años atrás no es el mismo
que ahora está en las aulas universitarias. El estudiante, hoy, lleva en su
mochila una extensa biblioteca digital y un conjunto de herramientas que le
facilitan el aprendizaje escolar, mientras que el lector-estudiante de hace
quince años tenía que vivir en la biblioteca con unos cuantos libros, el lápiz y
su libreta de apuntes. Esta disparidad, en uno y otro, nos hace retomar el
concepto de literacidad que plantea Daniel Cassany (2005) en relación al
concepto de lectura.
En este sentido, hablar de literacidad es hablar de un nuevo lector que se ve
afectado por el alto desarrollo de las TIC (Tecnologías de Información y
Comunicación), el fácil acceso a la información y las nuevas formas de relación
social. Ante este nuevo escenario, como lo indica Avellaneda (2002), se deben
desarrollar en el estudiante habilidades de comprensión lectora más allá del
simple descifrado de signos en un escrito. Pero, ¿cuáles pudieran ser estas
habilidades de comprensión lectora en un mundo digitalizado? Ente caso,
podríamos hablar de la habilidad para buscar y utilizar la información, o la
habilidad de mezclar y usar escritos en otros lenguajes, la habilidad para
ampliar el aprendizaje adquirido en las aulas, la habilidad para aprender a
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través de otros medios y recursos, o de la habilidad de interactuar en diversas
situaciones sociales y para establecer relaciones con los otros. Pero, además,
¿cuáles son los nuevos requerimientos de este sujeto lector? Es aquí cuando
entran en escena equipos como el celular, tablets, la computadora,
videocámara, reproductor Mp3, entre otras herramientas tecnológicas que van
cambiando nuestra forma de ser en sociedad.
Las respuestas a estas dos preguntas dibujan el nuevo perfil del lector
contemporáneo, es lo que sostiene Lyotard (2006) en su análisis de cambios en
el lenguaje y su adquisición en la era posmoderna, lo que incluye la autonomía
del individuo como constructor de su propio aprendizaje y la influencia que la
tecnología tiene sobre ello. En otras palabras, se trata de considerar al lector
contemporáneo como un sujeto que aprende por solo, que posee valores,
sentimientos, juicios personales y que asume la responsabilidad de sus propias
creaciones de significados, con capacidad para producir conocimiento, usar la
información para resolver problemas, darse el poder a mismo para participar
de manera efectiva y creativa en la vida social
De acuerdo con Cassany (2006), la lectura no se trata sólo de dar voz a la grafía
sino de comprender lo que se lee, de ahí su teoría del analfabetismo funcional,
que es aquel que lleva a una persona a no ser capaz de dar significado a un
texto, hacer hipótesis o inferencias, incluso de anticipar la lectura. Debido a
esto se establecen tres puntos de vista básicos en la lectura que, a su forma de
ver, constituyen representaciones de la lectura que deben especialmente ser
tomadas en cuenta al momento de aprender un nuevo idioma. Las
concepciones que Cassany aporta en su obra, son:
Concepción Lingüística. Se trata de la forma más simple de lectura, en donde
damos significado a la lectura a partir del conocimiento semántico, de reglas y
unidades léxicas de un idioma.
Concepción Psicolingüística. En esta representación, el lector aporta a la
lectura cosas que no fueron dichas, pero se presumen a partir del contexto. Es
por ello que la interpretación de un escrito puede variar de un lector a otro, ya
que cada uno lo relacionará con aquello con lo que esté más familiarizado o que
se acople a la hipótesis en la que ha basado su lectura. Por lo tanto, el
significado del texto, se aloja en la mente del lector.
Concepción Sociocultural. Esta concepción pone énfasis en otros puntos y es
que tanto el significado de las palabras en el discurso como los conocimientos
previamente adquiridos por el lector y que aportan al texto, tienen una raíz
social. Somos un cúmulo de historias y experiencias, tenemos un bagaje
cultural y social que nos ayuda a entender el mundo de cierta manera, es por
ello que a medida que vamos ampliando nuestro espectro social y cultural,
ampliamos también nuestra mente y nos abrimos a nuevos conocimientos,
incluso a conocimientos que ya teníamos pero que, luego de ello, vemos con
otro punto de vista. Todo esto hace que el significado que le demos a la lectura
tenga que ver con nuestro propio entorno e historia, es así que podremos leer el
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mismo texto con diferencia de unos días o años y ya no tendrá el mismo
significado, pues depende de lo que hayamos vivido previamente y del momento
de nuestras vidas actual.
Como lo certifican las estadísticas de la UNESCO (2007), en el marco del
proyecto de indicadores mundiales de educación, todas las materias escolares
la presuponen y bajo muy distintas formas utilizan la lectura como herramienta
de las actividades desarrolladas en la escuela, ya sea para realizar ejercicios,
pruebas de control o de evaluación, o bien como instrumento de
conceptualización de referencias, por lo que se puede afirmar que la lectura se
encuentra implícita en el programa de todas las disciplinas. Tanto si se trata
del aprendizaje o de la evaluación, la lectura se halla en el centro del trabajo
escolar y, más aún, cuando se intenta favorecer la autonomía de los
estudiantes en su formación, en ese caso, mayor es el encuentro con lo escrito
y por lo tanto más decisivo y necesario será el dominio de la lectura.
El profesor es un mediador importante entre el estudiante y el texto escrito; de
alguna manera determina el encuentro del alumno con los procesos de
decodificación de la palabra escrita. Analizar cómo se realiza ese proceso y qué
tan compatible es con el comportamiento del alumno parece ser esencial para
entender cómo responde el estudiante a la participación del profesor en el
desarrollo de su propia competencia comunicativa. Con frecuencia, el maestro
influye de manera inconsciente en las actitudes y valores de los estudiantes, al
comunicar no sólo conocimientos, sino también actitudes, González (2009). En
efecto, los docentes son modelos a los que se observa y de los que se aprende y
por ello, desempeñan un papel crítico en las actitudes de los estudiantes frente
a la lectura, su estimulo e influencia posibilitan que los alumnos adopten una
actitud positiva hacia esta forma de aprendizaje.
La práctica de la lectura amplía el vocabulario del lector, enriqueciendo su
expresión, facilitando la comprensión y autorreflexión sobre el tiempo y el
espacio que el ser humano ha vivido o está viviendo, por lo que su utilidad no
se circunscribe solamente al ámbito escolar (Harmer, 2007). La lectura como
forma de aprendizaje tiene un papel preponderante en la adquisición,
reproducción y creación del conocimiento; para que esto sea así se requiere
contar con un cuerpo teórico coherente que sirva de fundamento para
comprenderla.
Los planteamientos del desarrollo cognitivo, expuestos por Piaget, (de Piaget,
2007) aportan elementos importantes en esta tarea, puesto que concibe el
aprendizaje como un proceso activo, donde el individuo es un procesador que
organiza, elabora y transforma la información que el texto escrito le provee.
Asimismo, da por hecho que el conocimiento implica la construcción
permanente de una estructura, entendida ésta como la base organizadora de
experiencias que permite la integración de nuevos conocimientos. Para el
aprendizaje es esencial la estructuración del conocimiento, la organización del
conjunto de experiencias, ya que funcionan como guías para la asimilación y
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comprensión de otras ideas y conceptos que se van adquiriendo. De esta
manera el alumno aprende gracias al desarrollo de estructuras cognoscitivas
que le permiten interpretar y evaluar la información, y esto se pone de
manifiesto en el aprendizaje de una nueva lengua (González, 2009).
La incidencia de la teoría cognoscitiva (de Piaget, 2007) dentro de la lectura
parece ser clara: para que el lector pueda comprender un párrafo de un texto le
es indispensable la estructuración previa de sus conocimientos en patrones
básicos y generales que le permitan relacionar la información o conocimientos
que el texto le presenta con los esquemas previos que él ya posee.
La lectura es una actividad compleja, realizada con propósitos definidos y
relacionada con otras actividades. Involucra la atención, la memoria, el
razonamiento y la afectividad y, por lo tanto, se relaciona con el pensamiento;
es así que, como lo explican Heimlich y Pittelman (1990), la comprensión
lectora es el producto de un conjunto de análisis visuales, fonéticos, semánticos
y pragmáticos que interaccionan entre sí, es un proceso cognoscitivo mediante
el cual se construye el significado de la información proporcionada por el texto.
Como hemos mencionado, desde la perspectiva cognoscitivista, la lectura, como
una forma de aprendizaje, es un proceso activo donde el lector es un
procesador que organiza, elabora y transforma la información del texto.
La lectura como proceso de reconstrucción de significados presupone para su
realización los esquemas previos del sujeto, la estructura del texto, los
conocimientos o información ofrecidos a través del contenido y los procesos que
se han realizado para entenderlo. El procesamiento de información depende de
los siguientes aspectos: el conocimiento del lector sobre lo que el texto trata;
cantidad y contenido del material; lo que los conceptos significan para el lector;
deseo del lector de leer; expectativas y propósitos del lector (González, 1998).
Se considera entonces a la lectura como un proceso constructivo, porque el
lector tiene que construir el significado del texto a partir de sus conocimientos
previos integrados en esquemas conceptuales, los cuales entran en juego por
su actividad estructurante. Para desarrollar estos conceptos encontramos a
diferentes teóricos de la corriente cognoscitivista, sin embargo Piaget y
Vygotsky, (de Piaget 2007), son un antecedente importante, ya que ofrecen una
explicación de los procesos psicológicos subyacentes en el ser humano,
especialmente en la adquisición de nuevos conocimientos.
Para estos autores, Piaget y Vytgosky, su paradigma para estudiar la conducta
humana se basa en las estructuras cognoscitivas, por medio de los procesos de
asimilación y acomodación que determinan las percepciones, representaciones
y acciones del sujeto. Plantean que el conocimiento no es el reflejo del objeto en
el sujeto, ni se produce en un sujeto pasivo, sino que es necesario que éste
actúe sobre el objeto para conocerlo, lo cual implica la construcción
permanente de una estructura; todo conocimiento implica una estructura que
sirve de sustento para desarrollar nuevas estructuras.
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Por su parte, Bruner (1964) sostiene que el hombre cuenta con un código que
consiste en descifrar lo leído, basándose en la arbitrariedad, productividad y
dualidad de articulación - y procesamiento de información cuyo producto es la
representación, la cual es concebida como la forma de responder al ambiente y
es complementaria e inseparable de la estructura, esto es, de la serie de
proposiciones por las cuales un conocimiento puede generarse y relacionarse de
un modo significativo.
Es desde este punto de donde Scrivener (2011), explica que, cuando estamos
aprendiendo un nuevo idioma, interviene la interferencia idiomática, según su
aporte indica que un individuo que se haya iniciado en el aprendizaje del
nuevo idioma al leer una palabra le dará un significado según su contexto, y de
lo que el comprenda de esa primera palabra le seguirá dando el significado a las
siguientes; esto puede provocar una mala concepción de lo leído, sin embargo a
medida que continúe leyendo encontrará el sentido del contexto y esto puede
ayudarle a una mejor comprensión.
Desde esta perspectiva teórica Ausubel (1976), considera que un aprendizaje se
vuelve significativo cuando un material o contenido se incorpora a una
estructura cognoscitiva previamente formada. Para explicar los procesos de
comprensión y retención precisa sus características y señala su organización de
carácter jerárquico, en la cual el conocimiento conceptual ocupa un papel
importante para el aprendizaje.
Gagne (1974) propone que en la constitución de la capacidad intelectual el
hombre va adquiriendo patrones básicos de acciones motoras e intelectuales
para interactuar con su medio y, además, va aprendiendo estrategias
cognoscitivas, esto es, habilidades organizadas internamente que orientan los
procesos relacionados con la solución de problemas.
La categoría de los esquemas, desarrollada por Norman y Rumelhart (1975),
complementan esta propuesta, los autores señalan que existen dos tipos de
información: una particular, relacionada con las experiencias individuales
específicas; y una general abstraída de numerosas experiencias particulares.
Pertenecen a esta clase de información todos los conceptos genéricos, los cuales
son llamados esquemas o marcos.
Los esquemas son unidades de información general que representan las
características generales de los objetos, eventos o acciones y las relaciones
entre ellos. Los esquemas de cognitivismo, se consideran estructuras de datos,
son concepciones generales del juego de varias tareas psicológicas, que son
muy importantes y desempeñan un papel importante en la comprensión. La
descripción de la situación depende del sistema de configuración elegido, con
cada aspecto de mayor o menor importancia. Proyectos para gestionar y
controlar nuestro comportamiento en circunstancias específicas, formando un
conjunto de expectativas para los aspectos que lo definen.
Norman y Rumelhart (1975), concluyen que existe un conocimiento
fundamental de la estructura de aprendizaje, es decir, que todo, desde la
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experiencia pasada, es una organización porque funciona como un líder en el
aprendizaje y la comprensión de otras ideas y conceptos. Cuando leemos,
desde este punto de vista teórico, no nos limitamos a la codificación literal o la
reproducción de mensajes, sino al proceso de leer y construir al lector. Lo que
entiende depende de muchos factores, por ejemplo, antes de su experiencia,
conocimiento y creencias o, si lo desea, su comprensión dependerá del modelo
de su conocimiento.
Para comprender el texto escrito el lector debe entender cómo el autor ha
estructurado u organizado la información que el texto ofrece y relacionar las
ideas del texto con las que tiene en su mente. Es mediante estas dos vías que el
lector interactúa con el texto para elaborar el significado. La comprensión es el
proceso de construir el significado a través de relacionar las ideas relevantes del
texto con las ideas que ya se tienen. Comprender es construir puentes entre lo
nuevo y lo conocido; el lector no puede evitar interpretar con base en sus
conocimientos, más aún, es a partir de éstos que logra interpretar, como lo
explica Grellet (1986) y quien sugiere que para alcanzar la comprensión de un
texto se requieren las siguientes condiciones:
a) el contenido debe ser de un nivel cercano a los esquemas ya existentes en
el lector para propiciar la asimilación, o
b) agregar al contenido del texto ayudas que le proporcionen al lector
información necesaria para favorecer la comprensión.
Por su parte, el lector debe poseer un conjunto de habilidades que le posibiliten
adaptarse de manera estratégica a las características del texto y a los
requerimientos de la tarea de lectura para que se logren los cinco procesos
fundamentales de la comprensión: adquisición, retención, integración,
recuperación y generalización de la información.
De acuerdo con Ausubel (1976) tal aprendizaje puede lograrse cuando el lector
obtiene el significado del texto y lo relaciona con sus ideas y conocimientos
previos de manera útil y comprensible. En este sentido, se sostiene con Smith,
que la lectura es comprensión en tanto la información impresa tiene significado
cuando el lector puede relacionarla con la información que ya posee.
Importancia e influencia de la lectura
Resulta evidente que las personas, y sobre todo, los jóvenes, conforme avanzan
las nuevas tecnologías, ajustan cada vez más las reglas de ortografía y
gramaticales a su modo de comunicarse, informal y veloz; prueba de ello es que
en los trabajos escolares es perceptible una traslación de muchos de los códigos
que se emplean en los chats y los mensajes de texto, como lo analiza Sanmartín
(2007) en sus estudios en el marco del proyecto de normas y uso del español
para los profesionales de los medios de comunicación.
Por ello es común, por ejemplo, que muchos estudiantes empleen la bien
conocida letra “k” para reemplazar al pronombre relativo “que”. Esta cuestión
sería irrelevante, de no ser porque se ha dejado de poner atención en los
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significados que dicho pronombre puede tener, lo que a su vez ha derivado en
serias consecuencias en la escritura: son pocos los estudiantes, tanto de nivel
básico como de licenciatura que saben específicamente en qué casos debe
acentuarse el vocablo “qué” y en qué casos debe conservarse sin tilde. ¿Por qué
este conflicto, producido, al parecer, por un rechazo a las reglas gramaticales?
Si tomamos el caso de las composiciones del célebre compositor alemán,
Johann Sebastián Bach (1685 1750), la interpretación de una de sus obras
puede ser apreciada y admirada en diferentes contextos: el lenguaje musical
resulta igualmente placentero para un melómano en Japón que en México. Los
problemas de lectura y comprensión no son irreversibles, a pesar de los magros
resultados que los estudiantes mexicanos han obtenido en pruebas
internacionales y la falta de costumbre, según los datos recopilados por
Hernández y Bazán, (2016).
Es importante mencionar que quizá todos en algún momento, en mayor o
menor grado, han sufrido cierta desconexión con el autor o con el texto en sus
manos. La situación se agrava si el estudiante, como parte de su formación,
sufrió humillaciones o descalificaciones a su capacidad intelectual, por el
simple hecho de no mostrar interés en la lectura. Acaso las siguientes
sugerencias pueden ser vistas como auxiliares que contribuyan a emprender
un proceso de lectura íntimo, personal y revelador.
En su última obra el psicólogo José Antonio Barral (Blanco, 1999), sostiene que
los malos hábitos en la lectura contribuyen al fracaso escolar y a su vez indica
que estas deficiencias puedes ser reversibles, aunque el individuo sea ya un
adulto. Salazar (2006), por su parte, nos explica que restructurando el concepto
de lectura podemos llegar a una resignificación, lo que provocará que ésta se
realice de manera constitutiva e integral y por lo tanto su adquisición,
desarrollo y práctica se dará de la forma más natural posible.
CONCLUSIONES
La lectura es una herramienta indispensable a la hora de analizar las diferentes
ciencias o los diferentes tópicos de estudio, ya que a través de ella se
comprende y se entiende de una mejor manera lo que está plasmado mediante
la escritura.
La escuela representa sólo un contexto dentro de un continuo de contextos de
sociabilización relacionados con la lectura, de ahí que sus usos y funciones
sean diversos, por lo que las actividades de lectura deberían entrar en las
interacciones del salón de clases como alternativas sociales, colaborativas y
naturales a la actividad del habla y no únicamente como eventos aislados.
Los esquemas, el tipo de texto, los objetivos de lectura y el interés del lector
juegan un papel importante para lograr comprender el material escrito. La
institución escolar, y con ella los docentes, ejercen una influencia importante
en la manera de concebir y emplear la lectura. El profesor es un mediador
importante en este proceso, ya que él es el guía didáctico que va a orientar a
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que ellos hagan de la lectura una actividad frecuente y que no solo la tomen
como un deber a hacer, sino más bien como algo necesario de hacer.
Los hábitos de la lectura han cambiado con el pasar del tiempo y más porque la
tecnología cada vez nos facilita todo, entonces los niños, adolescentes que son
los que más utilizan las tecnologías, estos ya no les interesa mucho leer ya sea
cuentos, historias, libros científicos, diccionarios, periódicos, revistas, en fin
porque la tecnología como el celular está dejando de lado estos instrumentos de
aprendizaje, ya que el internet no siempre se le da un buen uso.
Cuando nos disponemos a aprender un nuevo idioma, la lectura se constituye
en un recurso imprescindible, más aún si el estudiante es un autodidacta o
desea aprenderlo fuera del contexto escolar.
Como consecuencia del mal hábito de leer, tendremos personas sin
conocimientos culturales, niños y adolescentes estudiantes con dificultad de
aprendizaje escolar, déficit de comunicación con los demás, poco léxico al
carecer del conocimiento o significado de ciertas palabras, y muchos problemas
más de lenguaje y comunicación. Muchas de las campañas para motivar la
lectura, en las que se muestra a personajes de la farándula o a figuras de la
política con poco o nulo prestigio, lejos de motivar a la población a leer,
transmiten la idea de que el acto de leer es frívolo y siempre debe asociarse con
el placer y la recreación.
Concientizar sobre el valor de la lectura en el contexto actual es una tarea que,
aunque de a poco debemos de tratar de cumplirla, para que así se dé a notar el
potencial de la lectura en el transcurso de nuestras vidas, como ella puede
aportar a nivel sociológico, personal y educativo.
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Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.