faltaban 4 meses para la finalización de su período académico, ante lo cual
pensaron que Abel no culminaría el nivel inicial II. Gracias a las estrategias que
emplearon las profesoras, utilizando como medio de comunicación la aplicación
WhatsApp, pudieron enviar las tareas y completar las actividades restantes, y así
Abel logró cursar el período escolar con éxito, con el apoyo de su entorno familiar.
El programa empleaba actividades lúdicas como el canto, dibujo, expresión
plástica y ocasionalmente la familia era partícipe de algunas actividades que
realizaba, esto alegraba a Abel. A lo largo del período académico, todos los
trabajos realizados por el niño fueron guardados en un portafolio.
En cuanto al rendimiento en las actividades que realizaba Abel, la madre
menciona que las profesoras le felicitaban por la entrega y el interés que
demostraba durante el proceso de aprendizaje. Es importante mencionar que el
acompañamiento que ha recibido Abel de parte sus padres y profesoras como
adultos significativos le dio la posibilidad de desarrollarse en un ambiente
estimulador de calidad, debido a que, en los primeros años de vida, los agentes
de socialización primaria como la familia influyen en la consolidación de
habilidades sociales.
Según Alarcón (2012), es la etapa más relevante para la socialización, porque es
allí donde, particularmente, y casi con exclusividad se van a interiorizar las
normas y conceptos fundamentales para la vida de un individuo. En esta etapa
el niño tiene una función receptora, pasiva exclusivamente, donde aprende roles
que le corresponden en cada contexto social.
Haciendo referencia a la Teoría sociocultural propuesta por Lev Vygotsky, todos
los seres humanos nacemos con una constitución biológica y genética para la
construcción del conocimiento, es decir, con funciones mentales inferiores que
son la base para la adquisición de cualquier aprendizaje y de funciones mentales
superiores, mismas que son adquiridas y desarrolladas a través de la interacción
social y a partir de la sociedad de la cual forma parte el individuo. La interacción
social proporciona información y herramientas útiles para desenvolverse en el
mundo, por otra parte, el contexto histórico y sociocultural controla el proceso a
través del cual los miembros de un grupo pueden acceder a unas herramientas
o a otras (Acosta & Morales, 2018).
Asimismo, el psicólogo del desarrollo, Albert Bandura (1988), propone que los
niños aprenden por medio de ciertos procesos como la observación, imitación y
modelado. En el caso de Abel, se evidencia que el aprendizaje que ha recibido en
estos primeros años tiene que ver con los procesos señalados por Bandura.
Respecto a la teoría de aprendizaje social, el mismo autor señala que el
aprendizaje se da a través de la observación, adquiriendo, conocimientos, reglas,
habilidades, destrezas, creencias y actitudes, que más tarde reproduce en el
desarrollo de su proceder y actuar” (Salinas & Morales, 2008. p. 133).
Según lo anteriormente mencionado, Abel desarrolló un comportamiento o
conducta adquirido directamente, gracias al intercambio de relaciones que ha
mantenido principalmente en su ambiente familiar. En este sentido, se deduce