Vol. VI. Año 2021. Edición Especial I, abril
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El contexto familiar y el desarrollo social infantil: un estudio de caso
AUTORES: Luz Clara Amaguaña Sánchez
1
Dayana Melissa Armijos Criollo
2
Wendy Janina Cachaguay Haro
3
Wendy Carolina Calispa Bolagay
4
DIRECCIÓN PARA CORRESPONDENCIA: lcamaguana@espe.edu.ec
Fecha de recepción:
24
-
01
-
2021
Fecha de aceptación:
15
-
04
-
2021
RESUMEN
El desarrollo social de un infante está influenciado en gran medida por el
contexto familiar, porque el microsistema brinda las primeras pautas de
socialización, que en el transcurso del diario vivir permitirá la adquisición de
habilidades sociales básicas. El objetivo de la presente investigación es analizar
la importancia del contexto familiar en el desarrollo social en la infancia,
mediante un estudio de caso de corte descriptivo. El sujeto de estudio fue un
niño de 5 años que inició su escolaridad desde casa a través del programa
denominado Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia (SAFPI), en
la provincia de Pichincha, Ecuador. Para la recolección de información se empleó
la técnica de la observación y varios instrumentos adicionales (anamnesis
familiar, las fichas del Modelo Octogonal Integrador del Desarrollo Infantil
(MOIDI), guía de entrevista, escala de estimación y lista de cotejo). Finalmente,
para el análisis e interpretación de los resultados se aplicaron los métodos de la
heurística y la hermenéutica. A partir de los datos obtenidos y según las
dimensiones de análisis del contexto familiar se identificó que el sujeto de estudio
se desenvuelve en un contexto familiar seguro, que le ha permitido desarrollar
ciertas habilidades sociales básicas que posteriormente se ampliarán cuando el
infante se adapte a un centro educativo regular.
PALABRAS CLAVE: Desarrollo social; habilidades sociales; contexto familiar;
Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia.
1
Estudiante de la Carrera de Educación Inicial. Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE. Ecuador.
lcamaguana@espe.edu.ec
2
Estudiante de la Carrera de Educación Inicial. Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE. Ecuador.
dmarmijos1@espe.edu.ec
3
Estudiante de la Carrera de Educación Inicial. Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.
Ecuador. wjcachaguay@espe.edu.ec
4
Estudiante de la Carrera de Educación Inicial. Universidad de las Fuerzas Armadas ESPE.
Ecuador. wccalispa@espe.edu.ec
Luz C. Amaguaña Sánchez, Dayana M. Armijos Criollo, Wendy J. Cachaguay Haro, Wendy C. Calispa Bolagay
24
Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.
The family context and children's social development: a case study
ABSTRACT
The social development of an infant is largely influenced by the family context
because the microsystem provides the first guidelines for socialization, which in
the course of daily living will allow the acquisition of basic social skills. The
objective of this research is to analyze the importance of the family context in
social development in childhood, through a descriptive case study. The study
subject was a 5-year-old boy who began his schooling from home through the
program called Family Attention Service for Early Childhood (SAFPI), in the
province of Pichincha, Ecuador. To collect the information, the observation
technique and several additional instruments were used (family anamnesis, the
files of the Octagonal Integrative Model of Child Development (MOIDI), interview
guide, estimation scale and checklist). Finally, for the analysis and interpretation
of the results, the methods of heuristics and hermeneutics were applied. From
the data obtained and according to the dimensions of the analysis of the family
context, it was identified that the study subject develops in a safe family context,
which has allowed him to develop certain basic social skills that will later be
expanded when the infant adapts to a regular educational center.
KEYWORDS: Social development; social skills; family context; Family Care
Service for Early Childhood.
INTRODUCCIÓN
El presente estudio se enmarca en el desarrollo de la Cátedra de integración de
saberes “Contexto Sujeto Educativo y el Aprendizaje Humano”, de la carrera de
educación inicial, donde se aborda precisamente la importancia del contexto
familiar en el desarrollo evolutivo de los infantes. Para el efecto se acompañó a
Abel (de quien se omite los apellidos, por efectos de privacidad), niño de 5 años
que nació el 9 de Julio de 2015, en el Cantón Quito. Su núcleo familiar está
constituido por su madre, María de 45 años, su padre, Luis de 52 años, sus
hermanos Henry de 25 años, Katherine de 23os, Luis de 22 años, Glenda de
17 años, Marilyn de 16 años y Anthony de 14 años. La familia se identifica como
mestiza, el único idioma que hablan es el español.
Abel vive en un sector rural rodeado por la naturaleza, lo que le ha permitido
crecer en un ambiente estimulante y tranquilo. Sus padres desde pequeños se
dedican a la agricultura y ganadería, ya que no tienen una profesión, pues su
nivel educativo es básico. Sin embargo, hacen todo lo posible para que sus hijos
sigan estudiando, porque su anhelo es ver que obtengan un título profesional.
Aparte de dedicarse a la agricultura y la ganadería, el padre de Abel trabaja por
temporadas como albañil, al igual que sus dos primeros hijos, mientras que la
tercera hija trabaja en una bodega empacando alimentos. Por tal motivo el nivel
económico de la familia es bajo.
Revista Cognosis. Revista de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación ISSN 2588-0578
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El lugar en el que viven actualmente lo consideran inseguro, porque algunos años
atrás, cuando Abel tenía tres años, ocurrieron casos de secuestros de niños y
hace aproximadamente 8 meses, la familia fue víctima de robo de algunos de sus
animales (borregos y cerdos). El barrio cuenta con servicios básicos tales como
agua potable o luz eléctrica, pero no tiene alcantarillado ni servicio de recolección
de basura. Entre las entidades públicas que tiene la comunidad se encuentran
un centro de salud, una unidad de policía y dos instituciones educativas. Para
comprar alimentos, productos de primera necesidad, dirigirse a las instituciones
educativas, entre otros, la familia tiene que movilizarse en camionetas de alquiler,
ya que es el único transporte disponible, o de lo contrario caminar 50 minutos.
Debido a las condiciones de inseguridad que el barrio presentó en el año 2018,
los padres de Abel decidieron que acceda al nivel de educación preescolar desde
casa, por medio de un programa que ofrece el Ministerio de Educación,
denominado “Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia” (SAFPI).
Entre otros factores que motivaron a que la familia opte por este programa, se
señala, la ubicación geográfica de la vivienda, respecto al centro educativo está
muy alejado, y, el factor económico, debido a que si el niño ingresaba a una
escuela tenían que entrar en gastos adicionales, como contratar un transporte
escolar que garantice su seguridad.
A partir de los primeros acercamientos que se tuvo con el niño y su familia, se
identificó que Abel no ha tenido la oportunidad de interactuar con sus pares en
ninguna situación, debido a que no accedió a una escuela formal y también
porque su contexto familiar no está compuesto por niños que comprendan su
rango de edad. Ante ello, el presente trabajo tiene como objetivo analizar la
importancia del desarrollo social de Abel mediante un estudio de caso de corte
descriptivo. Por tal motivo, se considera que el desarrollo de habilidades sociales
en la primera infancia es fundamental para el proceso de consolidación de
relaciones entre iguales, teniendo en cuenta que el contexto familiar brindará al
niño las primeras pautas de socialización.
DESARROLLO
Los cuidados proporcionados por la madre y el entorno familiar de Abel le han
permitido que crezca adecuadamente y desarrolle habilidades básicas de acuerdo
con su edad. En efecto, la madre, al ser el principal elemento del microsistema
del niño, interfiere directamente en la interacción e intercambio de emociones
desde el momento en que lo concibe.
En el caso de Abel, su madre lo concibió a los 40 años. Su reacción al enterarse
que estaba embarazada le provocó un desequilibrio emocional porque le
preocupaba su avanzada edad, pero posteriormente logestabilizarse y asimilar
el embarazo con alegría y entusiasmo. Afue como Abel nació por parto normal,
el 9 de Julio de 2015. Dentro de la valoración somatométrica tuvo un APGAR de
9 al primer minuto y 9 al quinto, un peso de 1725 gramos, una talla de 46 cm y
una circunferencia cefálica de 31 cm, lo que indica que nació a término, sano y
Luz C. Amaguaña Sánchez, Dayana M. Armijos Criollo, Wendy J. Cachaguay Haro, Wendy C. Calispa Bolagay
26
Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.
fuerte. Esto, además, se atribuye a los cuidados en la alimentación y los controles
médicos regulares.
Urie Bronfenbrenner, en su teoría ecológica, menciona que “El desarrollo ocurre
por la interacción entre una persona en crecimiento y cinco sistemas
circundantes de influencias contextuales entramadas, de microsistema al
cronosistema” (Papalia, 2012).
El microsistema de Abel está conformado por sus padres, sus 3 hermanos y 3
hermanas y las profesoras del programa SAFPI, porque interactúa
bidireccionalmente con cada uno de ellos. El mesosistema del niño está integrado
por las relaciones familiares (tíos, primos, abuelos) con las personas con las que
interactúa con muy poca frecuencia debido a diferencias en cuanto a ideologías,
pensamientos y costumbres religiosas, provocando que el niño mantenga lazos
poco afectivos con su familia extendida.
Posteriormente, el exosistema de Abel está mayormente influido por la situación
laboral de los principales aportadores de la familia, debido a que su padre y sus
dos hermanos mayores no cuentan con un trabajo estable y dependen de terceras
personas para tener un empleo. El macrosistema influye en el sujeto de estudio
debido a la situación geográfica en la que se encuentra su vivienda, comúnmente
se trasladan en camionetas de alquiler por la falta de un servicio de transporte
público. Por otro lado, una de las costumbres culturales que mantiene la familia
es el uso de medicina tradicional para la prevención de enfermedades, por lo que
pocas veces se realizan controles médicos.
Finalmente, el cronosistema del niño se ha visto afectado a partir de la pandemia
(Covid-19), debido a que movilizarse de la casa hacia la comunidad se ha
presentado como una exposición al contagio del virus. En el aspecto económico,
se ha reducido el trabajo para los principales aportadores que obtienen ingresos
para la familia.
A partir de lo señalado, es importante considerar el microsistema del niño, ya
que dentro del mismo los padres como adultos significativos y con el estilo de
crianza que manejen, influyen directamente en el desarrollo del niño. La
psicóloga del desarrollo evolutivo, Diana Baumrind, propone tres tipos de estilos
parentales o de crianza: el estilo autoritario, permisivo y democrático. Estos
hacen referencia a las estrategias o tipos de conductas que inculcan los padres
a sus hijos. Jorge & González (2017) afirman que:
Los padres crean su estilo de crianza educativo para cada uno de sus hijos.
Los diferentes estilos dependen de una multiplicidad de factores, tales como
la cantidad de hijos que tienen, el género de cada uno, la ubicación en el
orden (hijo mayor, del medio o menor), la salud y la apariencia física.
Asimismo, estos estilos se ven influidos por el ámbito social, cultural y
religioso al que pertenece la familia (p. 13).
En el caso del sujeto de estudio, se ha identificado que el estilo de crianza que
tienen sus padres es el estilo democrático. Jorge & González (2017) aseguran al
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respecto que: “En el estilo democrático, los progenitores consultan a sus hijos e
hijas sobre las decisiones utilizando el razonamiento, dándole al niño la
oportunidad de organizarse por sí mismo; además, no aceptan el poder y el
control total sobre sus hijos” (p.10).
Los padres de Abel manejan un estilo de crianza democrático, porque ante algún
problema o situación que se presente en la familia, siempre optan por el diálogo
y la empatía. Además, muestran firmeza cuando se trata de las responsabilidades
que debe cumplir cada uno de los integrantes de la familia. Como menciona el
padre de Abel: Mis dos hijas Marilyn y Glenda se encargan de ordeñar las vacas,
dar de comer a los chanchos, Katherine se encarga de cocinar, dar de comer a las
gallinas, patos y Anthony de amarrar los borregos y así repartimos las tareas del
hogar para cada uno”. De modo que, los valores y responsabilidades que han sido
inculcados en Abel y sus hermanos por parte de sus padres o adultos
significativos, son el respeto, la responsabilidad y la puntualidad.
Cabe recalcar, que el tipo de crianza que tuvieron los padres de Abel fue un estilo
autoritario. Muñoz (2005) afirma que: “En el estilo autoritario, predomina la
existencia de abundantes normas y la exigencia de una disciplina bastante
estricta” (p. 154). La mamá de Abel menciona, además: De todos mis hermanos,
y por ser la primera hija fui la que más sufrió, mis papás me castigaban casi
siempre, tenía que obedecer y hacer las cosas a tiempo”. Por otro lado, el papá de
Abel afirma: Mi papá no pasaba mucho tiempo en la casa, tomaba mucho y
siempre llegaba borracho a la casa y cuando llegaba nos pegaba a mí y a mis
hermanos. Era muy severo, le gustaba que las cosas estuvieran bien hechas”. Sin
embargo, estos antecedentes de los estilos de crianza ejercidos en los padres de
Abel, al provenir de hogares disfuncionales, no han influido en la crianza que
tienen con sus hijos y esto se evidencia en Abel, porque es un niño cariñoso y
alegre.
Los valores fundamentales que practica la familia de Abel en base a sus
principios religiosos son el amor y la afectividad, que han sido el eje para afrontar
con determinación diferentes situaciones y mantener una buena relación y
comunicación entre cada uno de los integrantes de la familia. De acuerdo con
Humberto Maturana en la teoría de la Biología del Amor, para amar a una
persona primero hay que valorarla por quién es, aceptarlo en su diversidad
(Fuente, 1997). “Maturana menciona que la Biología del amor es mostrar que es
más fácil ser feliz que infeliz; amar que no amar. Nuestra fragilidad proviene de
la falta de respeto y porque nos avergonzamos de ser amorosos” (Fuente, 1997,
párr. 20).
De igual modo, es importante hablar sobre el capital cultural que posee la familia
del sujeto de estudio. Es así como la teoría propuesta por el sociólogo Pierre
Bourdieu acerca del capital cultural y sus tres estados (incorporado,
institucionalizado y objetivado) permite analizar la influencia que tienen en el
desarrollo educativo y social de la persona. “El capital cultural comprende las
representaciones, conocimientos, habilidades, actitudes, aptitudes que
desarrolla el ser humano con base en sus experiencias familiares y contextuales,
Luz C. Amaguaña Sánchez, Dayana M. Armijos Criollo, Wendy J. Cachaguay Haro, Wendy C. Calispa Bolagay
28
Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.
aunado a ello surgen expectativas escolares de acuerdo con el modelo de sociedad
y sus requerimientos formativos” (Alcedo, Chacón, Chacón & Suárez,2015, p.6).
El capital cultural incorporado a la familia está compuesto por valores (respeto,
puntualidad, humildad, amor, empatía), hábitos (diálogo frecuente, compartir en
familia) y costumbres (orar, festejar los cumpleaños de sus hijos) que los padres
han heredado a sus hijos a lo largo de su vida. Por otro lado, los padres motivan
a sus hijos a seguir estudiando, en caso de que presenten algún tipo de dificultad,
incentivan a sus hijos, utilizando palabras como “tú puedes” o “vuelve a
intentarlo que lo lograrás”.
El capital cultural institucionalizado de los padres es de un nivel básico, no
tuvieron la oportunidad de acceder a un título profesional, debido a que los
abuelos maternos y paternos del sujeto de estudio no brindaron a sus hijos las
mejores oportunidades, pues desde muy pequeños y hasta la actualidad han
continuado con la actividad que sus padres les heredaron: la agricultura y la
crianza de animales. Al contrario, los padres de Abel anhelan que sus hijos
lleguen a tener un título de nivel superior.
Al hablar del capital cultural objetivado, la familia no cuenta con recursos
educativos necesarios, pues la cantidad de libros que disponen en su hogar es
de aproximadamente 30, los cuales han sido otorgados por el Ministerio de
Educación. Esto provoca que no se enriquezcan en conocimientos, saberes
culturales, científicos y tecnológicos. De igual manera, no cuentan con espacios
de estudio adecuados para realizar sus tareas académicas, como un escritorio o
mesas. Otro factor que incide es que no tienen acceso a internet, provocando
dificultad en acceder a fuentes de información, realizar sus tareas o alguna
investigación. Ante esto, deben dirigirse a un centro de mputo, mismo que se
encuentra en el centro de la comunidad, aproximadamente a 50 minutos de
distancia.
Del mismo modo, la Doctora Chilina León de Viloria, en su libro de Secuencias
del Desarrollo Infantil Integral, menciona que los procesos de cambios evolutivos
que acontecen durante la infancia y la niñez, son producto de la interacción entre
factores orgánicos, ambientales, instruccionales y decisiones personales que se
describen con base en indicadores organizados por grado de complejidad,
formando secuencias que representan el proceso de adquisición de competencias
a categorizar prioritariamente en ocho áreas interrelacionadas: física; motora
(gruesa y fina); sexual; cognitiva; afectiva; social; moral y de lenguaje (León,
2012).
A partir de lo anterior, en las evaluaciones realizadas en cada una de las áreas
del Modelo Octogonal Integrador del Desarrollo Infantil (MOIDI), específicamente
en el Área social, con las dimensiones de análisis (influencia, aprendizaje y
percepción social) se obtuvieron los siguientes resultados:
Respecto al juego y en base al indicador correspondiente, Abel se encuentra en
el paso 17, acorde a su edad, pues respeta las reglas de los juegos y comprende
que tiene que esperar su turno.
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Tabla 1: Área Social: N° 55. Juego
Edad
Indicadores
Años
Meses
Pasos
4
43-48
16
Juega en grupos cooperativos con niños de su edad
5
49-60
17
Respeta las reglas del juego y espera su turno bajo
supervisión
6
61-72
18
Inventa juegos dramáticos sin supervisión
En lo relacionado con la interacción social con adultos o vecinos, Abel se
encuentra en el paso 15, correspondiente a su edad, puesto que, se interesa por
conversar con adultos y vecinos de manera espontánea, puesto que este es su
ambiente diario.
Tabla 2: Área Social: N° 57. Interacción Social
Edad
Indicadores
Años
Meses
Pasos
4
43-48
14
Interacción verbal con otros niños en el parque o recreo
5
49-60
15
Se interesa por conversar con adultos. Ej. tíos, vecinos
6
61-72
16
Interacción espontánea con otros niños de su edad
Con respecto a la interacción con pares, se utilizó como recurso una situación
real en donde el niño tuvo la oportunidad de entablar una conversación con un
grupo de pares a través de una videollamada, se observó que la manera de
interactuar de Abel con los otros niños no era mutua, pues únicamente respondía
a las preguntas que le hacían y no se interesó por conocer a los otros niños. Cabe
resaltar que interactuar con sus pares es una situación nueva para él, al igual
que la videollamada.
Tabla 3: Área Social: N° 58. Interacción con pares
Edad
Indicadores
Años
Meses
Pasos
4
43-48
7
Ante una situación conflictiva llora y busca al adulto para
que se la resuelva
5
49-60
8
Escoge a sus amigos y disfruta estar con ellos
6
61-72
9
Resuelve la situación conflictiva llora y busca al adulto para
que se la resuelva
Para identificar los modales, se observó que en el contexto familiar de Abel no
tienen la costumbre de comer con cubiertos, porque usan únicamente la
cuchara. En este sentido, se ha evaluado un paso anterior, ubicándose en el paso
9 en el indicador “pide las cosas utilizando “el por favor” si se le recuerda”.
Luz C. Amaguaña Sánchez, Dayana M. Armijos Criollo, Wendy J. Cachaguay Haro, Wendy C. Calispa Bolagay
30
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Tabla 4: Área Social: N° 59. Modales
Edad
Indicadores
Años
Meses
Pasos
4
43-48
9
Pide las cosas utilizando el “por favor”, si se le recuerda
5
49-60
10
Es capaz de comer con los tres cubiertos
6
61-72
11
Dice por favor y gracias espontáneamente
Figura 1: Resultados Área Social
En base a los indicadores evaluados del área social, se determinó que en la
construcción del desarrollo social de Abel ha influido el contexto familiar más el
apoyo del tipo de educación que recibió desde casa (homeschooling), a través del
programa SAFPI.
El programa “Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia-SAFPI” fue
establecido por el Ministerio de Educación, para brindar oportunidades y
beneficios educativos especialmente a familias con niños en casa que
pertenezcan al subnivel 2 de educación inicial, que por situaciones culturales,
ubicación geográfica o por decisión de los padres no asisten a una institución
educativa con la posibilidad necesaria para que los padres de familia integren a
sus hijos a una institución educativa (Ministerio de Educación, s.f.).
Abel, ha sido parte del programa SAFPI a partir de los 3 años, en el cual pudo
desarrollar aprendizajes que competen a su edad. Mantenía un ritmo de estudio
de dos a tres días por semana y las clases tenían una duración de 2 a 3 horas.
Tras la llegada de la pandemia hubo preocupación en sus padres, debido a que
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faltaban 4 meses para la finalización de su período académico, ante lo cual
pensaron que Abel no culminaría el nivel inicial II. Gracias a las estrategias que
emplearon las profesoras, utilizando como medio de comunicación la aplicación
WhatsApp, pudieron enviar las tareas y completar las actividades restantes, y así
Abel logró cursar el período escolar con éxito, con el apoyo de su entorno familiar.
El programa empleaba actividades lúdicas como el canto, dibujo, expresión
plástica y ocasionalmente la familia era partícipe de algunas actividades que
realizaba, esto alegraba a Abel. A lo largo del período académico, todos los
trabajos realizados por el niño fueron guardados en un portafolio.
En cuanto al rendimiento en las actividades que realizaba Abel, la madre
menciona que las profesoras le felicitaban por la entrega y el interés que
demostraba durante el proceso de aprendizaje. Es importante mencionar que el
acompañamiento que ha recibido Abel de parte sus padres y profesoras como
adultos significativos le dio la posibilidad de desarrollarse en un ambiente
estimulador de calidad, debido a que, en los primeros años de vida, los agentes
de socialización primaria como la familia influyen en la consolidación de
habilidades sociales.
Según Alarcón (2012), es la etapa más relevante para la socialización, porque es
allí donde, particularmente, y casi con exclusividad se van a interiorizar las
normas y conceptos fundamentales para la vida de un individuo. En esta etapa
el niño tiene una función receptora, pasiva exclusivamente, donde aprende roles
que le corresponden en cada contexto social.
Haciendo referencia a la Teoría sociocultural propuesta por Lev Vygotsky, todos
los seres humanos nacemos con una constitución biológica y genética para la
construcción del conocimiento, es decir, con funciones mentales inferiores que
son la base para la adquisición de cualquier aprendizaje y de funciones mentales
superiores, mismas que son adquiridas y desarrolladas a través de la interacción
social y a partir de la sociedad de la cual forma parte el individuo. La interacción
social proporciona información y herramientas útiles para desenvolverse en el
mundo, por otra parte, el contexto histórico y sociocultural controla el proceso a
través del cual los miembros de un grupo pueden acceder a unas herramientas
o a otras (Acosta & Morales, 2018).
Asimismo, el psicólogo del desarrollo, Albert Bandura (1988), propone que los
niños aprenden por medio de ciertos procesos como la observación, imitación y
modelado. En el caso de Abel, se evidencia que el aprendizaje que ha recibido en
estos primeros años tiene que ver con los procesos señalados por Bandura.
Respecto a la teoría de aprendizaje social, el mismo autor señala que el
aprendizaje se da a través de la observación, adquiriendo, conocimientos, reglas,
habilidades, destrezas, creencias y actitudes, que más tarde reproduce en el
desarrollo de su proceder y actuar” (Salinas & Morales, 2008. p. 133).
Según lo anteriormente mencionado, Abel desarrolló un comportamiento o
conducta adquirido directamente, gracias al intercambio de relaciones que ha
mantenido principalmente en su ambiente familiar. En este sentido, se deduce
Luz C. Amaguaña Sánchez, Dayana M. Armijos Criollo, Wendy J. Cachaguay Haro, Wendy C. Calispa Bolagay
32
Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí. ECUADOR.
que, tanto la familia como el programa SAFPI le ha permitido desarrollar
diferentes habilidades sociales, como la comunicación y afectividad a lo que
Caballo (2005) afirma que las habilidades sociales son:
Ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto
interpersonal que expresa, sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o
derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando
esas conductas en los demás y que generalmente resuelve problemas
inmediatos de la situación mientras minimiza la posibilidad de futuros
problemas (p.15).
La madre, menciona: “Abelito es muy cariñoso y le gusta que le abrace, conversar
cuando comemos, dialogar con los vecinos y cuando venían las profesoras se ponía
alegre, y todo el trabajo lo hacía con entusiasmo”. Toda la interacción que ha
tenido con su entorno le ha permitido desarrollar una conducta socialmente
abierta, a través de la imitación, observación y modelado. Es así como se
demuestra la premisa propuesta por Bandura, ya que el niño no únicamente
aprende por experiencia propia, sino por la interacción en un contexto
socialmente estimulante.
CONCLUSIONES
El ambiente familiar en el que se desenvuelve Abel, le brinda seguridad, pautas
adecuadas de comportamiento, límites y normas, para que pueda establecer
interacciones sociales en su entorno. Sin embargo, con base a la evaluación de
las fichas MOIDI, en la tabla N°57, relacionada con la interacción social y la tabla
N°58, interacción con pares, se identificó una gran diferencia, en cuanto a la
interacción con estos dos grupos de personas. Esto debido a que el contexto
social de Abel está únicamente rodeado por adultos, jóvenes y adolescentes.
El programa SAFPI, ha aportado ampliamente en el desarrollo evolutivo de Abel,
porque se evidencia en los resultados de la evaluación realizada con las fichas
MOIDI.
Abel no ha podido tener experiencias de socialización con niños de su misma
edad, esto nos lleva a plantearnos una nueva pregunta de indagación, ¿será que
Abel presenta dificultades de adaptación, principalmente por la comunicación,
con pares, una vez que ingrese a la escuela regular?
Este estudio nos permitió adentrarnos en una realidad familiar, y comprender
que detrás de cada estudiante hay una historia, unas circunstancias que, de
alguna manera, es importante conocer para desarrollar un verdadero trabajo
como educadoras.
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