
Revista Cognosis. Revista de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación ISSN 2588-0578
LA COORDINACIÓN MOTRIZ DE LOS ESTUDIANTES DE BACHILLERATO
Vol. V. Año 2020. Número 3, Julio-Septiembre
propias del organismo. Esta relación permite que el niño se desenvuelva en
diversas actividades cotidianas, incluido el juego y actividades deportivas.
Son varias las actividades que permiten adquirir una adecuada coordinación
motriz, entre ellas está el juego, los niños aprenden a saltar, correr, deslizarse,
entre otros movimientos, ejecutando acciones consecutivas y dinámicas, pero
este tipo de actividades actualmente son escasas, las nuevas generaciones
utilizan la tecnología como pasatiempo lo cual ha reducido la socialización
personal con otros niños, y por tanto el desarrollo motriz también ha
disminuido, debido a que sus movimientos son mínimos, afectando la
coordinación, esto se puede verificar cuando un niño camina y se tropieza
constantemente, incluso se lo identifica como “dos pies izquierdos” pero en
realidad es que no tiene una adecuada coordinación motriz por el limitado
movimiento de su cuerpo.
Esta realidad se evidencia en la clase de educación física, pues, aunque que
cada estudiante es diferente y ejecuta los ejercicios a su propio ritmo, se
verifica que la respuesta motriz no es la esperada en la ejecución del ejercicio,
muchos de los cuales requieren una coordinación entre las extremidades
superiores e inferiores, y los adolescentes tienen a confundirse, situación que
causa desanimo y prefieren evitar la clase de educación física. Para Gómez,
Ruiz, y Mata (2016) “el abandono de las actividades físicas por parte de los
adolescentes tiene graves repercusiones en el desarrollo de la motricidad, la
salud, la condición física y mental, incluso en las relaciones interpersonales”
(p.48) .
La globalización tecnología, los malos hábitos alimenticios y la limitada práctica
deportiva ha influenciado en el aumento de los índices del sedentarismo y la
obesidad en la población, incluidos los jóvenes y niños, a tal punto que la
UNICEF en el año 2015 indicó que el 45% de la población infantil tiene
sobrepeso y tendencia a sufrir de enfermedades cardiovasculares sino cambia
su estilo de vida” (UNICEF, 2015, p. 1); esta situación influye también en el
desarrollo de las capacidades motrices; los niños de hace veinte años
participaban en un sinnúmero de actividades al aire libre lo que facilitaba su
desarrollo motriz, mientras que los niños en la actualidad evitan participar en
actividades al aire libre afectando la adquisición de habilidades motrices.
Considerando esta realidad y comprendiendo la importancia del ejercicio, el
Ministerio de Educación en el año 2016, consintió la necesidad de ampliar las
horas clase de la asignatura de educación física de 2 a 5 horas y propuso la
iniciativa de “Aprender en movimiento”, dicha propuesta pretende facilitar la
construcción de competencias motrices en los estudiantes, lo que les permitirá
participar de manera saludable y placentera en diferentes prácticas deportivas
y mejorar su calidad de vida (Ministerio de Educación, 2016).
Es claro que el desarrollo de la coordinación motriz se genera principalmente en
la infancia, y que está tiene una repercusión en la práctica deportiva de la
persona, como lo asegura Otero (2015) “la participación de la actividad física o