cerebro profundo: el núcleo accumbens, el núcleo caudado, el putamen, el
hipocampo, el globo pálido, el tálamo y la amígdala. Guerrero, R. (2018)
Estudios anteriores habían apuntado a un volumen más pequeño del núcleo
accumbens, el núcleo caudado y la amígdala, y ahora también se han
encontrado diferencias en el hipocampo y el putamen. Además, se ha observado
que la diferencia en la medida de determinadas partes profundas del cerebro
tiende a desaparecer en los pacientes adultos. Esto confirmaría que el TDAH es
un trastorno del cerebro, como son otras enfermedades psiquiátricas tales
como la depresión, el trastorno bipolar, fruto de un retraso en la maduración de
este órgano.
En tal sentido, la afectación de la amígdala, estructura cerebral vinculada a la
regulación emocional y a la hiperactividad, así como la del núcleo accumbens
que forma parte del proceso de recompensa y del hipocampo, el cual tiene un
papel en la regulación de la motivación y las emociones, es vital a la hora de
romper tabús sobre esta patología.
Los estudios realizados indican que el TDAH produce problemas en los circuitos
reguladores que comunican dos zonas cerebrales: córtex prefrontal y ganglios
basales. Estas áreas se comunican a través de la dopamina y la noradrenalina.
Al tener una liberación deficitaria de estos neurotransmisores y un alto nivel de
recaptación de estas, se altera la neurotransmisión, afectando a la atención, el
estado de alerta, la memoria de trabajo y el control ejecutivo. Pirez, (2021)
La disminución del metabolismo sináptico de los neurotransmisores produce
las siguientes consecuencias: disminuye la atención, la capacidad de iniciar y
continuar actividades, dificulta la memoria de trabajo, memoria a corto plazo,
la capacidad para bloquear respuestas inadecuadas, la planificación de
actividades complejas y su organización, por último, incrementa la necesidad
de realizar actividades físicas en la que está presente una impulsividad a veces
desmedida.
Es importante determinar las posibles causas del TDAH, los investigadores
coinciden que su etiología es “multifactorial”; es decir, que se debe a numerosas
causas, situando los factores influyentes más importantes en el siguiente
orden: genéticos, neurológicos y ambientales. Gómez, I. (2019). No se debe
exclusivamente a ninguno de ellos en concreto, sino a la combinación de todos.
Analicemos en detalles estos tres factores.
En cuanto a los factores genéticos se ha observado que sí existe una importante
heredabilidad pues puede transmitirse de padres a hijos, lo que conlleva a
plantearse el cuestionamiento de si se pueden detectar los genes implicados, y
así predecir el TDAH; se podrían detectar ciertos genes, pero sería inútil pues el
TDAH no se debe a unos pocos, sino que es debido a muchísimos de ellos
(poligénico) y en ningún caso podría predecirse su futura aparición, al ser sólo
una de las tres principales causas, aunque se detectaran todos los genes
implicados en cada afectado, no se tendría la certeza absoluta de manera
directa de que lo padece.