CoGnosis
Revista de Educación
e-ISNN 2588 0578 Vol. 10, Núm. 3: julio-septiembre, 2025 DOI: 10.33936/cognosis.
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Autoconcepto del estudiante en la realización de trabajos
autónomos
Student self-concept in carrying out autonomous work
AUTORES:
José Leonardo Ávila Zambrano
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí, Ecuador
jose.avila@utm.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-7831-4083
Eldis Román Cao
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí, Ecuador
eldis.roman@utm.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-8552-7906
Carlos Fernández Ferrín
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Técnica de Manabí, Ecuador
carlos.fernandez@utm.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-7542-7987
Yadira del Pilar Chávez Loor
Universidad Técnica de Manabí, Ecuador
yadira.chavez@utm.edu.ec
https://orcid.org/0000-0001-6017-529X
Fecha de recepción: 2025-04-19
Fecha de aceptación: 2025-06-18
Fecha de publicación: 2025-07-14
DOI
https://doi.org/10.33936/cognosis.v10i3.7297
Autoconcepto del estudiante en la realización de trabajos autónomos
José Leonardo Ávila Zambrano, Eldis Román Cao, Carlos Fernández Ferrín, Yadira del Pilar Chávez Loor
CoGnosis
Revista de Educación
e-ISNN 2588 0578 Vol. X, Núm. 3: julio-septiembre, año 2025
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RESUMEN
El autoconcepto es un factor clave en la motivación de los estudiantes y su
capacidad para realizar trabajos autónomos, influyendo directamente en su
rendimiento académico. Este estudio tiene como objetivo analizar la incidencia del
autoconcepto en los estudiantes para la realización de actividades de trabajo
autónomo, identificando factores que inciden en su desempeño. A través de un
enfoque cuantitativo, de tipo exploratorio y descriptivo, y mediante encuestas
aplicadas a 100 estudiantes, se evidenciaron debilidades en el desempeño
autónomo relacionadas con un bajo rendimiento académico. Los resultados
subrayan la importancia de fortalecer el autoconcepto de los estudiantes y de
mejorar la orientación docente mediante herramientas como rúbricas, guías de
estudio y materiales didácticos. Además, se destaca la necesidad de una
estimulación afectiva que genere un ambiente educativo saludable, promoviendo
la calidad del aprendizaje autónomo y un mejor desempeño académico.
PALABRAS CLAVES: Autoconcepto; motivación; autonomía; orientación.
ABSTRACT
Self-concept is a key factor in students' motivation and their ability to complete
autonomous work, directly influencing their academic performance. This study
aims to analyze the impact of self-concept on students' motivation for carrying out
autonomous tasks, identifying factors that affect their performance. Through a
quantitative approach, exploratory and descriptive in nature, and using surveys
administered to 100 students, significant weaknesses were identified in
autonomous performance, linked to low academic achievement. The findings
highlight the importance of strengthening students' self-concept and improving
teacher guidance through tools such as rubrics, study guides, and accessible
materials. Furthermore, the need for affective stimulation is emphasized to create
a healthy educational environment that fosters quality autonomous learning and
improved academic performance.
KEYWORDS: Self-concept; motivation; autonomy; orientation.
1. INTRODUCCIÓN: PUNTO DE PARTIDA
El autoconcepto juega un papel crucial en las actividades académicas de los
estudiantes. Sin embargo, en muchos casos, los alumnos presentan un bajo
autoconcepto, lo que impacta negativamente en su rendimiento académico (Hoces
y Garayar, 2019). Del mismo modo, el aprendizaje, reconocido como clave en la
construcción del conocimiento, depende en gran medida del interés y la motivación
de los estudiantes para alcanzar una educación autónoma y eficiente (Zambrano,
2022), algo que frecuentemente falta debido a la carencia de estos factores.
332
Por su parte, Pendones Fernández et al. (2021) sostienen que la autoestima, el
autoconcepto y la motivación son factores interrelacionados en el proceso
educativo, y los estudiantes con una fuerte resiliencia psicológica tienden a tener
un mejor desempeño académico. En tal sentido, los estudiantes que enfrentan
múltiples dificultades que, sumadas a la falta de motivación, reducen su capacidad
para realizar trabajos autónomos y cumplir con las exigencias académicas.
En las instituciones de educación superior, esta realidad es evidente, incluyendo
en Ecuador, donde muchos jóvenes ingresan a las universidades tras un proceso
arduo, pero pronto pierden el interés por el estudio y no se sienten motivados
(Zambrano, 2022). Estas circunstancias generan preocupación entre los docentes,
quienes observan mo estas carencias impactan directamente en el rendimiento
académico de los estudiantes.
En el contexto de la Universidad Técnica de Manabí, se evidencian casos de jóvenes
desorientados y desmotivados frente a las tareas autónomas, mostrando poco
interés en realizarlas, como se verificó en la encuesta aplicada.
Ante esta realidad, lograr que los estudiantes asuman un rol protagónico en su
aprendizaje resulta complejo debido a la influencia de múltiples factores. Por ello,
se plantea la necesidad de fortalecer su autoconcepto, promoviendo motivación,
actitudes positivas y competencias individuales que sean fundamentales para su
desarrollo personal y profesional, permitiéndoles alcanzar las metas académicas
propuestas.
Se ha analizado que el autoconcepto y la motivación son competencias individuales
de cada educando, y que deben ser la parte clave para aprender de manera
autónoma dentro o fuera de clases determinando actitudes proactivas.
En referencia al término auto concepto, se podría decir que su origen se remonta
a los tiempos de los filósofos griegos donde planteaban la cuestión de ¿quién soy?,
idea filosófica que ellos se hacían para conocer el mundo y conocerse ellos, esto no
ha cambiado en su totalidad, porque el ser humano sigue preguntándose sobre el
ser. (González-Torres & Tourón, 1992)
El objetivo del trabajo es analizar cómo el autoconcepto influye en la motivación de
los estudiantes para realizar trabajos autónomos. Por lo tanto, reforzar el
autoconcepto en los estudiantes y proyectar en ellos altas expectativas es clave
para fomentar la creencia de que sus capacidades son desarrollables a través del
esfuerzo y el trabajo. Además, promover atribuciones causales realistas,
vinculadas a causas internas y controlables, les ayuda a asumir la responsabilidad
de su propio aprendizaje (Ariza y Ferra, 2009).
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En esta línea, se desprende el problema científico: ¿Cómo impacta el autoconcepto
de los estudiantes para el desarrollo de trabajos autónomos?
El autoconcepto supone el elemento clave en la motivación de las personas, dado
que es parte integral de un individuo, con lo cual pueden expresar ideas y
pensamientos que derive en su desarrollo integral.
Negrette Rodríguez y Ruiz Méndez (2023) señalan que el autoconcepto es una
categoría que se refiere a las percepciones que una persona tiene de sí misma, las
cuales se desarrollan a partir de sus experiencias y la interpretación de su entorno.
El ser humano desde su percepción psicológica se auto califica negativa o
positivamente de acuerdo a sus creencias, ya sean por factores internos y externos.
En el ámbito educativo el autoconcepto puede estar relacionado con la motivación
para alcanzar objetivos de estudios (Navea, 2015). Es una realidad latente, que en
los salones de clases se encuentren estudiantes poco motivados para realizar
tareas, esto incide en su rendimiento académico de manera negativa, optando por
no hacerlas o pagar a compañeros para que las hagan o en último caso retirarse
de sus estudios por miedo de enfrentar esos desafíos.
En tal instancia, el desarrollo de la personalidad cuando no existe un autoconcepto
positivo puede repercutir en algunos estudiantes de no sentirse satisfecho de sus
capacidades intelectuales y las consecuencias son desfavorables para su
crecimiento personal y profesional. De esta manera afirman, Esnaola et al (2008)
que:
El autoconcepto juega un papel decisivo y central en el desarrollo de la
personalidad, tal como lo destacan las principales teorías psicológicas; un
autoconcepto positivo está en la base del buen funcionamiento personal, social
y profesional dependiendo de él, en buena medida, la satisfacción personal, el
sentirse bien consigo mismo (p.70).
El desenvolvimiento de un estudiante en su proceso de enseñanza-aprendizaje
enfatizada en los trabajos autónomos, es productiva siempre y cuando tenga un
criterio favorable de mismo, lo que permitirá realizar de forma pertinente trabajos
independientes. No obstante, si su autoconcepto es negativo, puede repercutir en
el fracaso académico, por esta razón es necesario motivar y orientar al
conglomerado de alumnos.
Se pueden citar varios tipos de autoconcepto, como: físico, académico, familiar,
emocional, entre otros. En lo académico, el autoconcepto se construye en la
interacción con el medio y retroalimenta la conducta del estudiante, que se siente
competente, capaz de tener éxito, trabaja para lograrlo y lo consigue (Gargallo
2009).
334
Según Sánchez (2003) “la finalidad de que los alumnos se conviertan en pensadores
competentes y autónomos puede hacerse realidad en la educación primaria,
desarrollando sus habilidades de pensamiento a través de experiencias escolares
de enseñanza y aprendizaje” (p. 194).
El éxito académico se logra cuando un educando se considera triunfador, con
optimismo de alcanzar sus metas y objetivos, y que con la ayuda de docentes van
desarrollando habilidades y actitudes, que, a través de sus experiencias escolares
de enseñanzas y aprendizajes van acompañadas de un cúmulo de experticias
intelectuales favoreciendo su independencia académica.
La motivación, como parte esencial del autoconcepto, impacta directamente en la
formación universitaria, donde se espera que los egresados sean profesionales
competentes y proactivos. Para ello, es fundamental contar con docentes que
motiven a los estudiantes y les ayuden a superar barreras internas que dificultan
alcanzar sus metas.
Según Negrette Rodríguez y Ruiz Méndez (2023) los factores internos y externos
son fundamentales en el desarrollo del autoconcepto de los estudiantes de nivel
medio. No obstante, aún se desconoce en detalle cómo influyen aspectos específicos
como las características biológicas, las experiencias personales y la influencia de
la familia, la escuela y los amigos, en la formación del autoconcepto y,
consecuentemente, en el rendimiento académico de los estudiantes.
Si bien el trabajo autónomo fomenta la proactividad, algunos estudiantes requieren
apoyo profesional en psicología y asistencia docente para fortalecer su desarrollo y
superar desafíos específicos. Las causas que influyen en la conducta, ya sean
internas o externas, afectan la motivación, el aprendizaje y el rendimiento
académico. Estudiantes con bajo rendimiento atribuyen sus resultados a factores
externos, mientras que quienes tienen mejor desempeño los relacionan con
esfuerzo y capacidad personal. (Barca-Lozano et al., 2019)
En el proceso de aprendizaje, el estudiante debe ser protagonista, mientras el
docente actúa como orientador y guía, utilizando estrategias pedagógicas efectivas
y estando motivado para inspirar a sus alumnos.
Un buen docente disfruta de su profesión, transmite entusiasmo por el aprendizaje
y promueve el desarrollo personal y profesional de sus estudiantes. Sin embargo,
este entusiasmo no siempre es suficiente, ya que algunos alumnos lo perciben
como algo ajeno. Es crucial conocer sus metas y aspiraciones, ayudándoles a
reflexionar sobre sus objetivos y los esfuerzos necesarios para alcanzarlos (Romero
y Pérez, 2009)
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Una intervención para promover la motivación en los estudiantes debe centrarse
en identificar sus sueños, pero también considerar factores cruciales como el
autoconcepto y los valores, que son fundamentales para lograr trabajos autónomos
de calidad. Según Navea (2015) la motivación es un proceso que dirige a los
individuos hacia sus metas, estimulando y manteniendo su esfuerzo.
La motivación es vista como un proceso más que un producto, e implica el
establecimiento de metas, tanto explícitas como implícitas. Incluye tanto
actividades físicas, como el esfuerzo y la persistencia, como actividades mentales,
como la planificación, organización y toma de decisiones (Moronta et al., 2023).
Finalmente, la motivación activa y mantiene la conducta hacia la consecución de
metas, utilizando expectativas, afectos y atribuciones.
Un estudiante motivado tendrá menos complicaciones en sus estudios, porque
tiene la fuerza interna que le impulsa a la superación y lograr una enseñanza
aprendizaje al cien por ciento y con ganas de seguir produciendo conocimientos,
convirtiéndose en protagonista de su educación y formación. Dando como
resultado un mejor nivel académico y sobre todo humano, ya que sus propósitos
serán encaminados para el bien de la sociedad.
Adell (2001) señala que constan modelos explicativos que permiten entender los
factores que intervienen en el proceso de rendimiento académico de los
estudiantes, pues son múltiples las variables intervinientes: sociológicas,
psicológicas, psicosociales y eclécticos. Esto mira la inteligencia, el autoconcepto y
la motivación, como los factores que ayudan al estudiante a desenvolverse en el
ambiente escolar y demostrar todo lo que aprende.
Cabe resaltar que la educación estuvo sujeta a paradigmas que no permitían que
el educando fuera protagonista en la enseñanza aprendizaje, lo corroboran
González-Torres y Tourón (1992) el conductismo, la fuerza dominante durante
años en la psicología, cerró las puertas a la actividad consciente. Rechazó cualquier
referencia a un sujeto activo, consciente de mismo, planificador y propositivo”
(p.286).
Este paradigma estaba centrado en el protagonismo del docente, permitiéndoles
ser los dueños de la verdad, bajo una disciplina rígida. Esta realidad, de alguna
manera, contribuyó a la desmotivación de los estudiantes, quienes no eran
protagonistas de su propio aprendizaje. Estas formas tradicionales de enseñanza-
aprendizaje, aunque en proceso de erradicación, aún persisten en la sociedad
ecuatoriana.
En la actualidad la educación está centrada en el constructivismo, que ayuda al
educando a ser protagonista, proactivo, independiente, con una actitud diferente
frente a él mismo y a la realidad, aunque todavía no se ha logrado que este
336
paradigma se impregne en los educandos y se puede decir también en los
educadores.
Haciendo énfasis a una máxima de Horacio Krell (dicho popular) “querer es poder”,
cosa que se puede decir que desde su interior un estudiante debe reconocer que es
capaz de lograr lo que se proponga, solo requerirá de su decisión.
Los alumnos interesados por aprender muestran mayor capacidad para persistir
frente a las dificultades y se interesan por conocer en dónde se ha producido un
fallo y por qué, ya que los errores son oportunidades para mejorar y orientar el
propio aprendizaje. (Romero y Ferra, 2009)
Cada estudiante debe sentirse exitoso académicamente, lo que mejora su
autoestima y autoconcepto, motivándolo a realizar las actividades de manera más
efectiva. Sin embargo, si enfrenta el fracaso sin el adecuado acompañamiento, esto
podría afectar negativamente su autoestima y autoconcepto. Es crucial promover
la motivación por aprender, lo que les permitirá asumir un estilo de aprendizaje
autónomo y exigente con éxito. Para ello, es fundamental contar con un
cronograma de actividades y supervisar sus esfuerzos hacia un aprendizaje
significativo. Conocer a los estudiantes, sus creencias, miedos y sueños, y
brindarles confianza en sus capacidades, permitirá que desarrollen habilidades y
comprendan el valor del esfuerzo y el trabajo, corrigiendo atribuciones erróneas a
lo largo del proceso.
Una enseñanza centrada en trabajos autónomos es efectiva cuando el docente
brinda una orientación clara y detallada a sus estudiantes, proporcionando
directrices, indicadores y puntos a evaluar (Román, 2010), lo que motiva a los
educandos a realizar las actividades. Según Navea (2015), cuando un estudiante
recibe una orientación adecuada, considera la tarea como un fin en misma, sin
necesidad de recompensas externas, y se enfoca en comprender y resolver los
problemas planteados como retos. Si los docentes orientan a sus estudiantes de
manera clara y sin ambigüedades, los estudiantes podrán realizar los trabajos de
manera efectiva y con calidad, asegurando el éxito en su trabajo autónomo.
Una orientación hacia el aprendizaje propicia un ambiente en el que la implicación
del estudiante y sus sentimientos de satisfacción personal y de autoeficacia van
unidos al esfuerzo y al trabajo, lo que redunda en un aumento de su motivación
(Romero y Ferra 2009). Dado así que la orientación y motivación son claves en el
ánimo de realizar las tareas que son bien estructuradas y guiadas.
Por otra parte, el docente debe ser capaz de definir los procesos de toma de
decisiones conscientes, reflexivas y planificadas sobre los procedimientos más
apropiados para alcanzar los objetivos de cada situación concreta de aprendizaje.
Entran aquí las estrategias, que se activan en cada situación concreta de
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aprendizaje y es, en el contexto de la acción educativa, cuando cobran verdadero
sentido (López-Aguado, M. 2010)
Para Llera (2003) a través de las estrategias de aprendizaje, se puede lograr
probabilidades de éxito, esa triple tarea que la acción educativa ha soñado siempre:
prevenir, identificando en el estudiante las estrategias poco eficaces a la hora del
rendimiento y cambiándolas por otras más eficaces; optimizar, potenciando las
estrategias eficaces ya utilizadas por el estudiante; y recuperar, identificando las
estrategias responsables del bajo rendimiento o ayudando a utilizarlas mejor si se
había hecho mal uso de las mismas.
Las estrategias promueven un aprendizaje autónomo, independiente, de manera
que las direcciones y el control del aprendizaje vaya pasando de las manos del
profesor a las manos de los alumnos.
Así una educación debe estar orientada a fortalecer y a desarrollar habilidades y
competencias en los estudiantes lo que va a contribuir en su construcción personal
y con capacidades de responder a las demandas de la sociedad y en el ámbito
educativo (Fuentes 2012).
Para esto es necesario que los docentes orienten a sus educandos en estrategias y
técnicas que tengan un carácter propositivo, intencional y que implican, por tanto
y de forma inherente, un plan de acción, frente a la técnica que es marcadamente
mecánica y rutinaria.
Respecto al trabajo independiente y el autoconcepto, es indudable que en las
universidades se encuentran estudiantes con poco protagonismo en su enseñanza
aprendizaje, terminando en ocasiones en una mala experiencia, como en deserción,
pérdidas de año, y también en una educación mediocre. Por ende, se requiere que
los educandos asuman el papel de protagonistas, que se sientan capaces de
responder a las exigencias de la universidad, de saber que son capaces de realizar
las tareas que se les encomiende.
De esta manera Fuentes (2012) refiere que en este siglo hay una mayor exigencia
a los estudiantes hacer que sean protagonistas de sus propios estudios, en lo que
se le insiste que conozca el medio, se conozca a mismo, que conozca los
contenidos y la manera más adecuada de llegar a ellos, logrando generar así
trabajos autónomos de calidad.
Por otra parte, Romero y Pérez, (2009) comentan que el principal objetivo no es solo
que el docente conozca si en sus alumnos predomina una orientación hacia el
aprendizaje o hacia el resultado, sino que los propios discentes tomen conciencia
de qué quieren y por qué realizan sus estudios.
338
El primer paso es la toma de conciencia, así puedan cuestionar o reforzar la propia
determinación. Otro de las razones a tener en cuenta es la percepción que los
alumnos tienen sobre sus propias capacidades y competencias. La autoestima y
las creencias de autoeficacia de un individuo son difíciles de modificar, ya que se
han ido consolidando poco a poco como consecuencia de sus experiencias previas.
Aunque, un alumno con malos resultados puede ver reforzada su autoestima
cuando percibe que el profesor, más que sus habilidades o capacidades en ese
momento, valora su esfuerzo por desarrollarlas y mejorarlas. De este modo, el
docente transmite que cree firmemente en las posibilidades de crecimiento y mejora
del estudiante y proyecta sus mejores expectativas sobre él (efecto Pigmalión), lo
que supone un refuerzo para la autoestima del estudiante que indudablemente
influye en la motivación y la implicación, ante su rendimiento académico.
Álvarez (2010) señala que el trabajo independiente es esencial en el proceso
educativo, permitiendo que el estudiante se auto dirija a medida que asume cada
vez más responsabilidad sobre las tareas asignadas.
Los educandos logran una independencia frente a los trabajos extracurriculares,
gracias a varios factores, como es una buena orientación respecto a las actividades
a realizar y una motivación de parte de los docentes, porque se encuentran
estudiantes incapaces de realizar dichas actividades. Cabe decir que un trabajo
autónomo, es un espacio donde el estudiante tiene la oportunidad para desarrollar
sus habilidades, autonomía educativa y lograr protagonismo.
Llano Meléndez (2010) define el medio de organización de la actividad cognitiva
independiente de los estudiantes como un conjunto de tareas docentes dirigidas
por el profesor, en el cual se movilizan la acción intelectual, el pensamiento y la
actividad física del alumno para alcanzar el objetivo propuesto.
Cuando un estudiante está motivado es capaz de lograr grandes cosas en la
enseñanza aprendizaje, realizando con honestidad y calidad los trabajos
autónomos, y de seguro que tendrá una visión de superación y de aportar con sus
conocimientos en los salones de clases.
Para lograr su realización personal y contribuir al progreso social, los estudiantes
deben desarrollar competencias clave, cumplir con sus obligaciones, participar
activamente en su institución y colaborar con compañeros de otras disciplinas. Sin
embargo, Piñero Sirvent (2021) indica que, la estabilidad emocional y la
extroversión son factores que influyen en el éxito académico, siendo esencial que
los estudiantes reflexionen sobre su rol como futuros profesionales al servicio de la
sociedad.
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En el trabajo independiente se busca el desarrollo de la independencia cognoscitiva
de cada estudiante, el cual debe tener conocimientos y habilidades, que comprenda
el objeto de la actividad, el dominio del método de solución y la capacidad para
transformar el método de trabajo en correspondencia con el objeto de la tarea y su
carácter, y buscar nuevos procedimientos para su solución (Milhet, Roig, y Curbelo
2013). Lograr esto en los educandos es el fin último que se requiere de ellos, que
ya superando todo conflicto interno sean protagonistas de su superación
académica y profesional.
Los docentes al diseñar las actividades plantean determinados objetivos, dando
rúbricas e indicadores a seguir, lo que demanda una exigencia estructurada en los
estudiantes. Por lo tanto, la potencial utilidad de aquello que se ha de aprender es
otro de los factores que pueden facilitar la motivación de los discentes. Aunque no
siempre sucede esto, que docentes presenten objetivos, o estructuren bien las
tareas autónomas, cosa que es importante en este proceso de enseñanza
aprendizaje.
Según Román (2013) en el trabajo autónomo, muchos estudiantes aprenden
cuando el docente planifica desde el currículo de manera sistemática, lo cual
orienta y ayuda en todo el proceso de formación académica. De igual manera es
importante estimular a los estudiantes universitarios a buscar o mejorar
alternativas que promuevan un perfeccionamiento continuo de la educación, que
estimule el uso del trabajo independiente como parte pedagógica y didáctica en los
estudiantes.
La universidad debe orientar al estudiante hacia el desarrollo de habilidades para
aprender a aprender. Sin embargo, como señala Fuentes (2012), esta premisa a
menudo se queda en la teoría. En un contexto donde no se sistematizan los
procesos educativos ni se evalúan de manera adecuada los resultados de docentes
y estudiantes, alcanzar una educación de calidad resulta prácticamente imposible.
Romero y Pérez (2009) proponen que el diseño de las actividades de aprendizaje
debe enfatizar, más que la competitividad entre compañeros o la obtención de una
calificación numérica, la comprensión de los contenidos y el desarrollo de
capacidades y habilidades. Siendo de ayuda para los estudiantes a su maduración
en la motivación intrínseca. Además, el hecho de concentrarse en la tarea como
camino de aprendizaje hace que el principal objetivo sea el desarrollo personal y
no el alcanzar un determinado resultado externo, por lo tanto, si se trabaja es fácil
sentir que se está cumpliendo con la meta, lo que genera sentimientos gratificantes
y aumenta la sensación de control.
También es necesario que los estudiantes desarrollen habilidades sociales de
comunicación y la estimulación de la flexibilidad intelectual derivada del
intercambio y debate de ideas desde diferentes perspectivas. La relación que existe
340
entre los factores psicológicos, ambientales, colegio, amigos y especialmente la
familia, ejerce una gran influencia en cuanto al éxito o fracaso del autoconcepto
académico. (Rebolledo-Mejía et al., 2021)
El debate en pequeños grupos genera un ambiente motivacional positivo,
justificado en parte por el aumento de la sensación de control por parte de los
alumnos que se ven directamente implicados en la toma de decisiones (Romero y
Pérez, 2009). Estas decisiones no son impuestas por una autoridad externa, sino
defendidas por su valor. Un valor asignado por ellos mismos en un proceso de
análisis crítico y reflexión.
Así también, es importante evaluar los trabajos que se les envía a realizar a los
estudiantes, pero sin buscar comparaciones con otros, o con el afán de calificarles
mal, sino que sea una evaluación para el fortalecimiento de sus habilidades, que
ayude a fomentar el grado de responsabilidad e implicaciones en los mismos para
lograr calidad en las tareas.
2. MÉTODOS: RUTA METODOLÓGICA
La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un alcance
exploratorio y descriptivo, orientado a analizar la incidencia del autoconcepto en la
realización de trabajos autónomos por parte de estudiantes universitarios. Este
enfoque permitió describir y caracterizar percepciones, actitudes y
comportamientos asociados al trabajo autónomo en un contexto educativo
específico, sin establecer relaciones causales.
El estudio adoptó un diseño no experimental y transversal, ya que las variables no
fueron manipuladas y la recolección de datos se efectuó en un único momento del
proceso formativo. Este diseño resultó pertinente para examinar el estado del
autoconcepto académico y la motivación estudiantil en relación con el trabajo
autónomo.
La investigación se llevó a cabo en la Universidad Técnica de Manabí, con una
población conformada por 100 estudiantes de primer semestre de la carrera de
Educación Básica. Se utilizó un muestreo no probabilístico de tipo intencional,
considerando como criterios de inclusión la matrícula activa en el primer semestre
y la participación en asignaturas que demandan trabajos autónomos de forma
sistemática.
Para la obtención de la información se emplearon las siguientes técnicas:
Encuesta: se aplicó un cuestionario estructurado con preguntas cerradas,
orientadas a explorar el autoconcepto académico, la motivación, la percepción del
rendimiento y la actitud frente a los trabajos autónomos. Las respuestas se
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organizaron en categorías que permitieron su análisis cuantitativo mediante
frecuencias y porcentajes.
Observación directa: se realizó una observación no participante durante el
desarrollo de actividades académicas, con el propósito de identificar actitudes,
niveles de participación y disposición de los estudiantes frente a las tareas
autónomas, lo que permitió complementar la información obtenida a través del
cuestionario.
La ruta metodológica se desarrolló en cuatro etapas:
Revisión bibliográfica, a partir de fuentes científicas indexadas en bases de
datos como Scopus, Web of Science, SciELO, Dialnet y Google Académico.
Diseño y validación del instrumento, acorde con los objetivos del estudio.
Aplicación de la encuesta y observación directa a los estudiantes
participantes.
Organización, procesamiento y análisis de la información, mediante
estadística descriptiva.
Los datos recolectados fueron procesados mediante estadística descriptiva,
utilizando frecuencias absolutas y porcentajes. Los resultados se presentaron en
tablas, lo que facilitó su interpretación y posterior discusión en relación con los
referentes teóricos seleccionados.
La investigación respetó los principios éticos propios del ámbito educativo. La
participación fue voluntaria, se garantizó el anonimato de los estudiantes y la
información obtenida se utilizó exclusivamente con fines académicos y científicos.
3. RESULTADOS: INDICIOS Y HALLAZGOS
La relación entre autoconcepto y trabajo autónomo se considera un pilar
fundamental en la construcción del conocimiento en los estudiantes universitarios,
como lo respaldan los diferentes aportes de los autores mencionados. En este
contexto, a continuación, se presentan los resultados obtenidos a partir del test
aplicado a los estudiantes.
En el análisis, la primera pregunta sobre la percepción de los estudiantes respecto
a su formación académica revela que el 56% se considera en un nivel regular, lo
que refleja una valoración negativa y resalta la necesidad de tomar medidas
correctivas tanto a nivel de estudiantes como de docentes. Además, el 54% de los
estudiantes reporta un bajo rendimiento académico, lo que indica una falta de
compromiso con el proceso educativo y podría afectar su desarrollo profesional.
342
Tabla 1. Opinión del autoconcepto para la realización de trabajos autónomos en
estudiantes de Educación Básica
Pregunta
Indicador
Porcentaje
1
¿Cómo se evalúa dentro de su formación académica?
Regular
56%
2
¿Cómo es su rendimiento académico?
Bajo
54%
3
¿Los docentes envían trabajos autónomos
regularmente?
Casi
siempre
62%
4
¿Cuál es su actitud frente a los trabajos autónomos?
Poca
importancia
59%
5
¿El docente explica detalladamente las actividades
extra-clase?
Casi
siempre
50%
6
¿Cumple a cabalidad con las tareas autónomas que los
docentes le dejan?
Casi
siempre
52%
7
¿Le gustaría que se eliminaran los trabajos
autónomos?
De acuerdo
89%
8
¿Se encuentra motivado al realizar los trabajos
autónomos?
Casi nunca
53%
9
¿Le gustaría que el docente le motive en su formación
académica?
Totalmente
de acuerdo
98%
10
¿Se considera capaz de realizar actividades académicas
sin la ayuda de otros?
De acuerdo
55%
11
¿Considera usted que puede mejorar su percepción y
convertirse en un estudiante activo, responsable e
independiente?
De acuerdo
51%
Nota. Porcentajes de las respuestas de los 100 estudiantes encuestados.
Por otro lado, el 62% de los estudiantes señala que los docentes asignan trabajos
autónomos de manera regular, lo que sugiere que, aunque no siempre de forma
continua, estas actividades son reconocidas como parte fundamental en su
formación, promoviendo el desarrollo de habilidades y la responsabilidad.
En la cuarta pregunta, respecto a la actitud de los estudiantes frente a los trabajos
autónomos responden el 59% que dan poca importancia a estas actividades, dando
a entender que falta seriedad, compromiso y poca valoración de su formación
profesional. Dado que es una etapa fundamental en su crecimiento holístico, donde
no puede tener actitudes negativas ante este proceso.
En otra interrogante, se buscó conocer la importancia que los docentes asignan a
las actividades autónomas. El 50% de los estudiantes afirma que los docentes
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explican detalladamente estas actividades, lo que sugiere que no todos lo hacen de
manera clara, lo cual podría influir en la actitud negativa de algunos estudiantes
hacia estos trabajos. Además, el 52% de los estudiantes reporta cumplir casi
siempre con las tareas autónomas, lo que indica que no todos entregan los
trabajos, lo que requiere que los docentes refuercen la motivación y
responsabilidad de los estudiantes en este aspecto.
En la séptima pregunta, el 89% de los estudiantes está de acuerdo en eliminar los
trabajos autónomos, lo que revela una falta de comprensión sobre la importancia
de estas actividades en su formación profesional. Esto destaca la necesidad de
orientar y motivar a los estudiantes sobre el valor de estas tareas.
Respecto a la motivación, el 53% de los estudiantes admite que casi nunca se siente
motivado para realizar trabajos autónomos. Esto debería ser una preocupación
tanto para docentes como para estudiantes, ya que es necesario un cambio de
actitud y un mayor entendimiento sobre la relevancia de estas actividades en su
desarrollo académico y profesional.
En la novena pregunta, el 98% de los estudiantes expresó estar de acuerdo en que
los docentes los motiven en su formación académica, lo que refleja que requieren
una valoración y estímulo externo para sentirse capaces de realizar sus trabajos
de forma independiente.
En la penúltima pregunta, el 55% de los estudiantes se sienten capaces de realizar
actividades académicas sin ayuda externa. Sin embargo, una proporción
significativa no comparte esta percepción, lo que sugiere que tanto docentes como
estudiantes deben trabajar en fortalecer la confianza y autonomía.
En cuanto a si pueden mejorar su percepción y convertirse en estudiantes más
activos, responsables e independientes, el 51% estuvo de acuerdo en que pueden
lograrlo, lo que les permitirá sentirse más seguros en su proceso de aprendizaje.
No obstante, el 49% aún necesita asumir este compromiso de manera más firme.
En general, los estudiantes de primer semestre de Educación Básica indicaron que
desean mejorar su autoconcepto para potenciar su motivación y, a su vez, ser
apoyados por los docentes para realizar trabajos autónomos de calidad, destacando
la importancia de una buena orientación en las actividades académicas.
4. DISCUSIÓN: SIGNIFICADOS EN DIÁLOGO
Sobre el autoconcepto para la realización de trabajos autónomos de los estudiantes
de primer semestre de Educación Básica de la UTM, se destacan varias conexiones
clave que emergen de los trabajos de los autores previamente mencionados, los
344
cuales permiten fortalecer los argumentos en relación con el rendimiento
académico y el desarrollo de habilidades autónomas en los estudiantes.
En primer lugar, el autoconcepto se presenta como un factor esencial para la
motivación de los estudiantes. Según lo indicado por Oñate et al. (2016), el
autoconcepto actúa como una guía que organiza las expectativas de los
estudiantes, facilitando la interpretación de sus experiencias y promoviendo una
percepción positiva de sus capacidades.
En el contexto de los estudiantes de primer semestre de Educación Básica, la
encuesta reveló que muchos se consideran "regulares" en su desempeño
académico, lo que sugiere que poseen un autoconcepto bajo o poco sólido. Este
resultado es un claro indicador de que los estudiantes no se sienten plenamente
capacitados para afrontar los desafíos académicos, lo cual está relacionado con la
falta de motivación para realizar trabajos autónomos. Es decir, la falta de confianza
en sus propias habilidades contribuye directamente a la desmotivación y al bajo
rendimiento académico observado.
Barca-Lozano et al. (2019) señalan que los patrones atribucionales son
determinantes en el rendimiento académico, mientras que Fuentes (2012) destaca
la importancia de que el docente fomente el desarrollo integral del estudiante,
incluyendo su autoconcepto. Ambas perspectivas subrayan la necesidad de
estrategias pedagógicas que integren la enseñanza de contenidos con el
fortalecimiento de habilidades socioemocionales, promoviendo un enfoque
atribucional interno y un autoconcepto positivo como base para el éxito académico.
En este sentido, se observa que los estudiantes también requieren una mayor
orientación y apoyo de los docentes para incrementar su autoconcepto y, en
consecuencia, su motivación para realizar trabajos autónomos. Si bien el 62% de
los estudiantes mencionaron que los docentes envían trabajos autónomos con
regularidad, la falta de una motivación interna adecuada y la carencia de un
autoconcepto positivo son barreras que dificultan el compromiso y el rendimiento
en estas tareas.
Romero y Pérez (2009) argumentan que la percepción de competencia y control
sobre las situaciones académicas es clave para aumentar la motivación estudiantil.
Sin embargo, los datos de la encuesta revelan que muchos estudiantes carecen de
esta seguridad y se sienten desmotivados, lo que coincide con los planteamientos
de López (2004), quien señala que un autoconcepto positivo es esencial para
enfrentar las responsabilidades académicas de manera autónoma.
Por otro lado, Piñero Sirvent (2021) introduce una dimensión adicional al señalar
que la estabilidad emocional y la extroversión también son determinantes del éxito
académico. Esto sugiere que, además del autoconcepto y la percepción de control,
Autoconcepto del estudiante en la realización de trabajos autónomos
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CoGnosis
Revista de Educación
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factores emocionales y de personalidad juegan un rol crucial en el rendimiento y la
motivación.
La interacción entre estas perspectivas plantea una cuestión central: ¿cómo puede
la educación abordar simultáneamente la mejora del autoconcepto, el desarrollo
emocional y el fortalecimiento de la motivación académica? Integrar estrategias que
consideren estas variables sería esencial para formar estudiantes no solo
competentes académicamente, sino también resilientes y preparados para su rol
en la sociedad.
A pesar de estos desafíos, es posible observar el papel fundamental que juega la
motivación en la promoción de un aprendizaje autónomo. Según Romero y Pérez
(2009), la motivación tiene un impacto directo en el desarrollo de habilidades
cognitivas y metacognitivas, que son esenciales para la realización de trabajos
autónomos de calidad. Los estudiantes, al no contar con una motivación intrínseca
suficientemente fuerte, pueden encontrar dificultades para adoptar un estilo de
aprendizaje autónomo, lo que genera un ciclo de desinterés y bajo rendimiento.
Sin embargo, la orientación adecuada por parte de los docentes, basada en un
enfoque que fomente la autonomía y la autorregulación, puede ayudar a los
estudiantes a superar estas barreras.
Por último, los planteamientos de Llera (2003) y Román (2010) acerca del uso de
estrategias pedagógicas para fomentar un aprendizaje autónomo resuenan en el
contexto de los estudiantes de primer semestre. Estos autores señalan que,
mediante la implementación de enfoques pedagógicos que promuevan la
autorreflexión y el protagonismo del estudiante, se facilita la transición de un
modelo educativo centrado en el docente hacia uno que favorezca la autonomía del
estudiante.
La encuesta realizada a los estudiantes muestra que, aunque muchos expresan
que los docentes envían trabajos autónomos, una parte significativa de ellos no se
siente completamente capaz de realizarlos sin la ayuda externa, lo que indica que
todavía requieren un acompañamiento constante para desarrollar habilidades de
autonomía.
5. CONCLUSIONES: MIRADA HACIA EL FUTURO
Los resultados del estudio permiten concluir que el autoconcepto académico
constituye un factor determinante en la motivación y disposición de los estudiantes
universitarios para la realización de trabajos autónomos, incidiendo de manera
directa en su rendimiento académico y en el desarrollo de habilidades de
autorregulación del aprendizaje. La evidencia empírica obtenida muestra que una
proporción significativa de estudiantes presenta una percepción limitada de sus
346
capacidades, lo que se traduce en desinterés, baja motivación y resistencia frente
a las actividades autónomas.
Se constató, además, que si bien los trabajos autónomos forman parte de la
práctica docente habitual, estos no siempre son asumidos por los estudiantes como
una oportunidad de aprendizaje significativo, sino como una carga académica,
situación asociada a la falta de claridad en la orientación, a una motivación
predominantemente extrínseca y a un autoconcepto académico poco fortalecido.
Este hallazgo revela la necesidad de replantear el sentido pedagógico del trabajo
autónomo dentro del proceso formativo universitario.
Desde una mirada prospectiva, se reconoce que fortalecer el autoconcepto del
estudiante no debe entenderse como una acción aislada, sino como un eje
transversal de la práctica educativa, que involucra la planificación curricular, las
estrategias metodológicas, la evaluación formativa y el acompañamiento docente.
En este sentido, se vuelve imprescindible que las instituciones de educación
superior promuevan estrategias sistemáticas orientadas al desarrollo de la
autoeficacia, la motivación intrínseca y la autonomía académica desde los primeros
semestres de formación.
Asimismo, los resultados sugieren la conveniencia de incorporar programas de
orientación académica y apoyo socioemocional, así como el uso de herramientas
pedagógicas claras rúbricas, guías de trabajo y criterios de evaluación
explícitos que permitan a los estudiantes comprender las expectativas
académicas y asumir progresivamente un rol protagónico en su aprendizaje.
De cara a futuras investigaciones, se recomienda ampliar el alcance del estudio
mediante diseños longitudinales y enfoques mixtos, que posibiliten analizar la
evolución del autoconcepto a lo largo de la trayectoria universitaria y su relación
con el rendimiento académico, la permanencia estudiantil y la deserción. Del
mismo modo, resulta pertinente explorar la eficacia de intervenciones pedagógicas
orientadas específicamente al fortalecimiento del autoconcepto y la motivación en
contextos universitarios diversos.
En síntesis, este estudio aporta evidencias que invitan a repensar el trabajo
autónomo como una estrategia formativa integral, en la que el desarrollo del
autoconcepto, la motivación y la orientación docente se articulen de manera
coherente para formar estudiantes más seguros, autónomos y comprometidos con
su proceso de aprendizaje, capaces de proyectarse como profesionales competentes
y socialmente responsables.
Autoconcepto del estudiante en la realización de trabajos autónomos
José Leonardo Ávila Zambrano, Eldis Román Cao, Carlos Fernández Ferrín, Yadira del Pilar Chávez Loor
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6. DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran que no existen conflictos de intereses en relación con
este artículo. No han recibido financiamiento ni apoyo de ninguna
organización o entidad que pudiera influir en el contenido del trabajo
7. CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES
Autor 1
Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Metodología,
Redacción borrador original
Autor 2
Investigación, Metodología, Redacción borrador original
Autor 3
Investigación, Metodología, Redacción borrador original
8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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