Mairin painkira, mujer bonita
Dichos nativos del barrio:
Qué onda, tuani, maje, simón, que hay, me cuadra, estas bien, así se apella, me
fascina, este peluche, bailes.
A la vez se presenta una propuesta de foto etnografía acerca de las practicas
interculturales, es un enfoque que utiliza la fotografía para documentar y analizar
las interacciones culturales y sociales entre estos dos grupos, este método permite
sujetar visualmente rituales, tradiciones y formas de vida, lo cual se pretende
capturar con imágenes los elementos de ambas culturas.
4. DISCUSIÓN: SIGNIFICADOS EN DIÁLOGO
Los resultados de la investigación evidencian que las prácticas interculturales
entre los pobladores de origen misquito y los habitantes de la comunidad de
Teotecacinte, barrio La Esperanza, no se limitan a una coexistencia territorial, sino
que configuran un proceso dinámico de construcción de significados compartidos,
mediado por el diálogo, la interacción cotidiana y el reconocimiento de la diferencia
cultural. En este sentido, la interculturalidad se manifiesta como una experiencia
vivida que trasciende el mero contacto entre culturas y se expresa en formas
concretas de convivencia, aprendizaje mutuo y adaptación recíproca
Desde una perspectiva interpretativa, los hallazgos permiten comprender que el
lenguaje constituye uno de los principales ejes de mediación intercultural. El uso
del español como lengua común, junto con la presencia del idioma misquito, genera
un espacio de intercambio simbólico que favorece la comunicación, pero también
revela tensiones iniciales asociadas a la incomprensión lingüística. Sin embargo,
estas barreras tienden a transformarse progresivamente en oportunidades de
aprendizaje, lo que coincide con planteamientos teóricos que conciben la
interculturalidad como un proceso relacional y en permanente construcción, más
que como un estado acabado.
Asimismo, las tradiciones, costumbres y expresiones culturales de ambos grupos
adquieren un significado central en la configuración del diálogo intercultural. Las
celebraciones religiosas, festividades comunitarias, prácticas gastronómicas y
expresiones artísticas se constituyen en escenarios privilegiados para el
reconocimiento del otro, donde la identidad cultural no se diluye, sino que se
reafirma en el intercambio. Este resultado dialoga con estudios previos realizados
en contextos interculturales nicaragüenses, los cuales señalan que la convivencia
cotidiana favorece la resignificación de prácticas culturales y el fortalecimiento del
tejido social cuando existe apertura y respeto mutuo.