Ecuador no es una excepción y muestra serios problemas en lo referente al
consumo de drogas por la población, en particular los adolescentes y
jóvenes, lo que se ha evidenciado en varias investigaciones. Así, en una
muestra de 360 estudiantes, de una institución educativa de la provincia de
Santo Domingo de los Tsáchilas, Ecuador, se evidenció que el 55% ha
consumido alguna vez al menos un tipo de droga, el 29% lo hace a veces y el
7% lo realiza siempre; el 50% de la población en análisis refirió que la
motivación que tienen se concentra en los problemas familiares, mientras
que el 33% lo realiza por sentirse integrados y socializar con su grupo de
amigos (Cango Cobos & Suárez Monzón, 2021).
Mediante el trabajo desarrollado con una muestra de 377 adolescentes, con
edades comprendidas entre los 14 y 20 años, en el cantón Jipijapa, Ecuador,
se evidenció que el 25% de estos jóvenes ha experimentado con alguna
droga, los cuales calificaron la calidad de comunicación con sus padres
como mala y regular. (Merino Sánchez et al., 2020). Por otra parte, otro
estudio realizado en Santa Ana, Ecuador, con una muestra de 20
adolescentes consumidores de sustancias psicotrópicas y estupefacientes,
reportó que el 60% presentaban conductas de consumo diario y que el 90%
tenía una deficiente comunicación con los padres, falta de confianza con
familiares, y también existe un alto grado de disfuncionalidad familiar,
donde al menos uno de los padres muestra signos de alcoholismo, e incluso
hay manifestaciones de maltrato verbal, físico y psicológico en el círculo
familiar (Alay García et al., 2021).
Otros estudios en Ecuador advierten que la situación socioeconómica
familiar, los niveles de estudio y la influencia de las amistades y el entorno,
son factores de riesgo potenciadores de la adicción (Chávez, 2022; Gómez-
Zambrano et al., 2020). En este sentido, el profesional de enfermería toma
un rol fundamental desde el punto de vista socioeducativo, donde se debe
involucrar el entorno familiar e incluso escolar para advertir sobre las
consecuencias de consumir estas sustancias, y de esta manera prevenir la
drogodependencia en esta población.
En este contexto, las estrategias de intervención se deben encaminar a
concienciar a los integrantes del círculo familiar, para modificar los
comportamientos, y de esta manera alcanzar un adecuado nivel de
funcionalidad, que permita inducir a los jóvenes a evitar el hábito de
consumir drogas.
En la comunidad “Dos Bocas” del cantón Chone, provincia de Manabí, se
evidencia la existencia de factores de riesgo, siendo la población adolescente
la más vulnerable a este entorno, debido a la existencia de aspectos
predisponentes tales como: expendio de drogas, problemas intrafamiliares,
violencia, desempleo y situación socioeconómica y sociodemográfica, por lo
que se puedo inferir que las familias que residen en esta localidad, se