En cuanto al empleo de una comunicación educativa eficaz en el proceso
pedagógico, el 47,1% de los estudiantes encuestados manifestaron que sus
docentes emplean el diálogo en su labor cotidiana y el 61,8% asegura que son
escuchados. Al seguir la lógica del análisis, se puede añadir que el 79,4% asegura
emplea un tono de voz adecuado. Sin embargo, 20,6% reconoce que se impone el
criterio de sus maestros y el 8,8% asumen una postura defensiva. Todo ello permite
asegurar que se precisa continuar trabajando en la preparación didáctica y
pedagógica en torno al tema que se investiga.
Los resultados obtenidos en los instrumentos aplicados demuestran las carencias
que existen en lo relacionado con la comunicación educativa en el proceso
pedagógico. Se profundiza en las causas que corroboran la existencia del problema
planteado y la necesidad de ofrecer estrategias pedagógicas que enriquezcan la
preparación de los docentes para llegar a ser comunicadores por excelencia.
4. DISCUSIÓN: SIGNIFICADOS EN DIÁLOGO
Los resultados muestran una brecha entre la autopercepción del profesorado y la
concreción de la comunicación educativa en el aula. Aunque el 54,5% de los
docentes considera suficientes sus conocimientos y el 72,7% afirma elaborar
adecuadamente los mensajes, solo el 18,2% valora la comunicación con los
estudiantes como muy eficiente; además, el 36,4% la califica como poco suficiente.
Esta divergencia indica que el conocimiento declarado no se traduce de manera
uniforme en prácticas capaces de asegurar comprensión, intercambio y
participación. En consecuencia, la competencia comunicativa docente no se limita
a transmitir información con claridad, sino que integra dimensiones cognitivas,
afectivas y relacionales que permiten construir significados compartidos (Fonseca
Yerena, 2005; Sardiñas González et al., 2020).
El predominio del estilo autoritario, reconocido por el 54,5% del profesorado,
constituye el hallazgo más crítico. Su coexistencia con una presencia reducida del
estilo democrático (18,2%) revela que la interacción continúa centrada
principalmente en la autoridad del docente. Esta tendencia también aparece en la
percepción estudiantil: el 20,6% señala que los profesores imponen su criterio y
solo el 47,1% reconoce el empleo del diálogo. Los datos confirman que la apertura
al intercambio no está consolidada como práctica transversal. Tal situación se
distancia de una comunicación educativa basada en relaciones democráticas,
respeto, colaboración y elaboración conjunta de significados, condiciones que
favorecen el protagonismo del estudiante y la solución formativa de los conflictos
escolares (Sardiñas González et al., 2020).
Las habilidades de escucha y retroalimentación ofrecen un panorama igualmente
contradictorio. El 63,6% de los docentes declara escuchar atentamente y el 54,5%