Se identifica además dificultad para establecer límites, especialmente al no saber
decir “no” (80,77 %) cuando otros demandan su atención, lo cual reflejan una
gestión todavía frágil ante distractores externos . Tal actitud, aunque orientada
por la empatía y la colaboración, tiende a provocar dispersión y cansancio,
poniendo en riesgo la concentración, constancia y calidad de los resultados.
Por tanto, el desafío no radica en planificar más, sino en aprender a organizarse
por criterios de prioridad e importancia, lo cual permitirá gestionar de manera
saludable el estrés y demostrar responsabilidad sostenible, donde el
cumplimiento no sacrifique la tranquilidad ni la salud mental.
En cuanto a la autoeficacia y adaptación, los estudiantes demuestran confianza
en sus capacidades para enfrentar retos laborales y/ o académicos (94,23 %) y el
reconocimiento del error como fuente de aprendizaje (98,08 %), lo cual manifiesta
una mentalidad evolutiva que favorece la mejora continua.
No obstante, esta fortaleza se ve afectada ante cambios recientes o imprevistos ,
por sus respuestas se determina, que estos cambios los desestabilizan y los
hacen dudar de sus resultados (80,77 %). Se identifica además una sensibilidad
emocional aún vulnerable frente a la crítica o retroalimentación; pues esta es
comprendida como una amenaza al valor personal, más que como una
oportunidad de perfeccionamiento; lo cual cierra la puerta de un aprendizaje
enriquecedor y colaborativo, (69,23 %).
Con porcentajes por encima del 80 %, los empleadores sitúan el profesionalismo y
la ética laboral (82,35 %), seguidos por la comunicación y expresión, y el trabajo en
equipo (ambos con 79,41 %). Esta triada de habilidades conforma el núcleo de la
convivencia organizacional moderna. Los entrevistados valoran en los graduados
no solo la solvencia técnica, sino la integridad moral con la que enfrentan sus
decisiones y la coherencia entre lo que dicen y hacen.
En los procesos actuales de selección, la comunicación asertiva se asocia a la
capacidad de representar eficazmente a la organización; mientras que el trabajo
en equipo, se convierte en un indicador decisivo de inteligencia colaborativa,
donde prevalece la cohesión, autonomía y orientación hacia la calidad de los
resultados.
En cuanto al dominio de la ética profesional, todos los estudiantes reconocen la
importancia de actuar con integridad y respeto, (100%), aunque aún se detectan
contradicciones en torno a la confidencialidad y la prudencia comunicativa, pues
revelan que cuando algún amigo o compañero, puede ser afectado con alguna
resolución, si se lo he contado, (82,69 %). Por lo visto desconocen que la