
Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas. Universidad Técnica de Manabí. Portoviejo, Ecuador.
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Se puede considerar indicios del estudio de la competitividad desde la teoría clásica de la
ventaja absoluta, propuesta por Smith A. (1776), en donde se expresa el valor del intercambio; me-
jorada su versión luego por la teoría de la ventaja comparativa de David Ricardo, que señala que un
estado puede ser superior que otros estados en elaborar productos, sin embargo, se debe producir el
producto que se desarrolle (Ricardo, 1817). La teoría de la demanda recíproca propuesta por Mill S.
(1967), sostiene que el logro mercantil de un estado reside en proveer un superávit concerniente de
sus exportaciones sobre sus importaciones.
Por otro lado, los aportes de la teoría neoclásica de la ventaja comparativa y la demanda re-
cíproca apoyan a las teorías propuestas por David Ricardo y Stuart Mill, pero además de conceptuar
el comercio, en relación a que, la diferencia de costos relativos depende de cambios en la productivi-
dad del producto, los neoclásicos suman a esto los cambios en la productividad del capital (Patuzzo,
2011) (Mercado, 2004) (Lerma & Márquez, 2000).
A su vez, la teoría de Heckscher-Ohlin o teoría de la proporción de factores, da una perspec-
tiva alterna de la teoría planteada por David Ricardo y explicada por los neoclásicos, potenciando
el ámbito comercial al fundamentar un concepto más planteado a la época mercantil que elevaba al
capital al mismo nivel de valor que el trabajo (Klein, 1996), de la misma manera, Singer y Prebish
analizaron la productividad mercantil entre países desarrollados y en vía de desarrollo, en donde se
llegó a la conclusión de que los países en vías de desarrollo se encuentran desfavorables por el hecho
de que la materia prima producida se encuentra sustituida por productos articiales dejando un inter-
cambio inefectivo con los demás países. Proponen que estos países en vías de desarrollo formen una
política de industrialización mediante el cambio de importancias, por lo que deberán implementar
una política comercial de proteccionismo selectivo (Ohlin, 1993).
Los aportes de la teoría de la demanda representativa, argumentada por Staan Burenstam
Linder, dentro del comercio intraindustrial, para que un producto sea competitivo y exportable, pri-
mero debe tener una demanda considerable en su propia nación que aumente la producción y bajar
los costos (Linder, 1961). Por otro lado, las teorías de la escuela de Krugman resaltan que, en el
comercio interindustrial e intraindustrial, las industrias tienen el manejo del comercio aplicando
estrategias y a la vez inuyendo en la publicidad manipulando el comportamiento de la población
consumidora (Krugman & Morales, 1997, p. 167).
La teoría cuantitativa del dinero o de los precios internacionales y de autorregulación de
los metales preciosos, expuesta por David Hume, plantea que la competitividad de una nación está
medida por el valor de la venta de sus mercancías internacionales (Perales, 1988). Estos argumen-
tos se estudian de una forma más amplia con la nueva teoría del comercio o teoría de la ventaja
competitiva, que analiza la competitividad de las empresas en una base global y no por los factores
especícos de cada país. Michael Porter, creador de esta teoría, reere que para que una empresa
tenga éxito competitivo debe tener un buen posicionamiento estratégico teniendo en cuenta un plan
en donde examine con detalle las variables de los países en donde la empresa opere. Porter nombra
cuatro factores que denan la competitividad: la dotación del país, la naturaleza de la demanda inter-
na, la existencia de una demanda productiva y las condiciones prevalecientes en materia de creación,
organización y manejo de las empresas (Porter, 1986).
A través de los años han ido aumentando conceptos y teorías, aportando de acuerdo a los
cambios tanto tecnológicos como culturales, ambientales, entre otros. Se relata que a pesar de que
un país tenga ventaja competitiva (Smith, 1776), es importante tener en cuenta que solamente el pro-
ducto que tenga la producción más completa y de mayor aceptación, es el que tendrá éxito (Ricardo,
1817), y éste se potencia más si se encuentra apoyado por importaciones internacionales logrando un
superávit eciente y relaciones con otros países importantes (Mill, 1967). Las aportaciones de los