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DOI: 10.33936/ecasinergia.v16i3.8136Vol. 16. Núm. 3 (137-146): Septiembre-Diciembre, 2025
Edición Contínua
Determinantes económicos para la construcción del Sistema Nacional
para el Cuidado Integral de la Vida
Autores
1,3
Universidad de La Habana. Cuba.
2
Universidad Pablo de Olavide.
España.
Código JEL: I38, H51, H53.
Citacion sugerida: Imberto Mayola, J. C.,
Rodríguez Modroño, P., Odriozola Guitart,
S. (2025). Determinantes económicos para
la construcción del Sistema Nacional para
el Cuidado Integral de la Vida. Revista
ECA Sinergia, 16(3), 137-146. https://doi.
org/10.33936/ecasinergia.v16i3.8136
Recibido: 1/12/2025
Aceptado: 29/12/2025
Publicado: 30/12/2025
Resumen
Cuba avanza en la construcción del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida,
que tiene un nivel alto de alineamiento con recomendaciones regionales. La presente
investigación busca rellenar un vacío en la literatura asociado a la escasez de estudios
que aborden los determinantes económicos para la implementación de estos sistemas en
economías subdesarrolladas, con fuerte restricciones presupuestarias, sumado a análisis
sobre invariantes para desarrollar y sostenerlos en un contexto de crisis económica. La
metodología utilizada es mixta y el procedimiento para la recopilación de la información,
análisis e interpretación de los resultados fue de tipo descriptivo y documental. Se
identicaron ocho determinantes claves: nanciamiento público; sostenibilidad del
modelo de nanciamiento; estimación de demanda de cuidados; estimación de costos
de servicios; introducción de instrumentos de medición de funcionalidad; regulación del
mercado laboral asociado a los cuidados y disponibilidad de recursos humanos; brechas
que se pueden generar entre zonas urbanas y rurales referidos a infraestructura y oferta
de servicios; e inversión en sistemas de información. Implementar sistemas integrales
de cuidados implica un grupo signicativo de retos que demandan de voluntad política
para su transformación, así como de enfoques progresivos que prioricen poblaciones
vulnerables y diseñar mecanismos de nanciamiento mixto.
Palabras clave: Cuidados, Sistema integral de cuidados, Cuba, Determinantes económicos
Abstract
Cuba is making progress in building the National System for Comprehensive Care
of Life, which has a high degree of alignment with regional recommendations. This
research seeks to ll a gap in the literature related to the scarcity of studies addressing
the economic determinants of implementing such systems in underdeveloped economies
with severe budget constraints, as well as analyses of the key conditions for developing
and sustaining them in a context of economic crisis. A mixed-methods approach was
adopted, and the procedure for data collection, analysis, and interpretation of results was
descriptive and documentary. Eight key determinants were identied: public nancing;
sustainability of the nancing model; estimation of care demand; estimation of service
costs; introduction of functional measurement tools; regulation of the care-related labor
market and availability of human resources; potential gaps between urban and rural areas
in terms of infrastructure and service provision; and investment in information systems.
Implementing comprehensive care systems involves a signicant set of challenges that
demand political will for their transformation, as well as progressive approaches that
prioritize vulnerable populations and the design of mixed nancing mechanisms.
Keywords: Care services, Comprehensive care system, Cuba, Economic determinants.
1
Juan Carlo Imbert Mayola*
2
Paula Rodríguez-Modroño
3
Silvia Odriozola Guitart
iD
iD
iD
Economic Determinants for Building the National System for Comprehensive Life Care
Déterminants économiques pour la construction du Système National de Prise en Charge Intégrale de la Vie
Résumé
Cuba progresse dans la construction du Système national de prise en charge intégrale
de la vie, lequel présente un niveau élevé d’alignement avec les recommandations
régionales. La présente recherche vise à combler un vide dans la littérature, lié à
la rareté des études abordant les déterminants économiques nécessaires à la mise
en œuvre de ces systèmes dans des économies sous-développées, caractérisées
par de fortes contraintes budgétaires, ainsi qu’à analyser les facteurs invariants
permettant de les développer et de les soutenir dans un contexte de crise économique.
La méthodologie adoptée est mixte, et le processus de collecte d’informations,
d’analyse et d’interprétation des résultats a été de nature descriptive et documentaire.
Huit déterminants clés ont été identiés : le nancement public ; la soutenabilité du
modèle de nancement ; l’estimation de la demande de soins ; l’estimation des coûts
des services ; l’introduction d’instruments de mesure de la fonctionnalité ; la régulation
du marché du travail lié aux soins et la disponibilité des ressources humaines ; les
écarts pouvant se creuser entre zones urbaines et rurales en matière d’infrastructures
et d’ore de services ; ainsi que l’investissement dans les systèmes d’information.
La mise en œuvre de systèmes intégrés de soins implique un ensemble signicatif de dés
nécessitant une volonté politique pour leur transformation, ainsi que des approches progressives
privilégiant les populations vulnérables et la conception de mécanismes de nancement mixtes.
Mots-clés: Soins; système intégré de soins; Cuba; déterminants économiques.
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INTRODUCCIÓN
En los últimos años, la agenda pública internacional ha posicionado el debate sobre los cuidados como un tema de
relevancia y centralidad. Una de las evidencias es la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, que en su meta 5.4 convoca
a “reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras
y políticas de protección social, y por medio de la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia,
según proceda en cada país”(Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), s/f).
Este auge se asocia a cambios demográcos, centralidad de los cuidados en el funcionamiento del sistema económico,
relevancia en los análisis del mercado laboral y al empuje de los movimientos feministas. Factores como el proceso de
envejecimiento de la estructura de edad de la población, modicaciones en la composición de las familias y la incorporación
de las mujeres al mercado laboral han generado lo que se conoce como crisis de cuidados.
En la región latinoamericana, la respuesta a esta crisis ha sido el diseño de sistemas integrales de cuidados, los cuales
pueden denirse como un “conjunto de políticas encaminadas a concretar una nueva organización social de los cuidados
con la nalidad de cuidar, asistir y apoyar a las personas que demandan cuidados y las que lo proveen, así como reconocer,
reducir y redistribuir el trabajo de cuidados desde una perspectiva de derechos humanos, de género, interseccional e
intercultural; incorporando un modelo de gobernanza que incluya la articulación, a nivel nacional y/o territorial, entre
todas las instituciones del Estado, las cuales deben coordinar e implementar acciones orientadas al cuidado de distintas
poblaciones objetivo (Bango & Cossani, 2021).
El surgimiento de estos sistemas ha generado intentos de sistematización referidos a su construcción, sin dejar de reconocer
las particularidades y dinámicas de cada país, teniendo en cuenta su realidad económica y social, sus diferencias culturales
y particular organización social de los cuidados. Así, es posible establecer una “hoja de ruta” que permita ir construyendo
el sistema de forma progresiva, la cual ha sido recomendada desde organismos regionales.
En el caso cubano, en octubre del 2024 se aprobó el Decreto 109/2024, del Consejo de Ministros, que establece “las bases
para el Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida”. Esta normativa tiene como punto de partida el hecho de
que Cuba se ha convertido en una sociedad envejecida en un breve periodo. El comportamiento de la población de 60
años y más con respecto a la población total entre los años 2015 (19,4) y 2024 (25,7) muestra un aumento de 6.3 puntos
porcentuales evidenciando el acelerado envejecimiento en este decenio (Ocina Nacional de Estadística e Información
(ONEI), 2025, p. 6). Es el único grupo etario que crece en el país.
A ello es necesario adicionar que las enfermedades crónicas no trasmisibles son la principal causa de morbilidad,
discapacidad y mortalidad en el país desde hace varios años, lo cual provoca un aumento creciente de las necesidades de
cuidados (Serra et al., 2018). Este aumento de la demanda de cuidados enfrenta una oferta limitada, con inversión pública
insuciente y servicios fragmentados (Imbert et al., 2025b).
La propuesta de sistema aprobada en Cuba sigue la tendencia de la región y carece de claridad en cuanto a las variables
que desde el punto de vista económico se hace necesario monitorear para implementar de manera sostenible el Sistema
Nacional para el Cuidado Integral de la Vida, en un contexto caracterizado actualmente por una crisis multidimensional,
con evidentes impactos a la hora de operacionalizar la necesaria corresponsabilidad entre estado-familias-mercado y
organizaciones comunitarias establecidas en el Decreto 109/2024.
En general, para el desarrollo del sistema los decisores políticos enfrentarán un escenario donde existe un marco jurídico
relativamente avanzado, que reconoce al cuidado como derecho, pero sin mecanismos económicos claros para construir
un sistema nacional para el cuidado universal en condiciones de restricciones presupuestarias.
Esta investigación parte de la hipótesis de que existe un grupo de determinantes económicos que son clave para el desarrollo
exitoso del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida en Cuba. De ahí que el objetivo de la investigación sea
identicar los determinantes económicos para la construcción del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida
en Cuba.
A los efectos de la presente investigación, se entiende por determinante económico aquel factor, condición o variable
de naturaleza económica que inuye directa o indirectamente en el diseño, nanciación, accesibilidad, sostenibilidad y
calidad del Sistema Nacional de Cuidados. Estos determinantes condicionarán cómo se organiza, quién accede, quién paga
y cómo se proveen los servicios de cuidados dentro de la estructura social.
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Esta investigación intenta contribuir a rellenar un vacío en la literatura asociado a la escasez de estudios que aborden los
determinantes económicos para la implementación de políticas de cuidados en economías subdesarrolladas y con fuerte
restricciones presupuestarias, así como la falta de análisis sobre la ruta a seguir para desarrollar y sostener el sistema de
cuidados en un contexto de crisis económica.
Tiene como base teórica a la economía feminista y a la economía de los cuidados que evidencian la centralidad de
los cuidados en el funcionamiento del sistema económico y la importancia de los mismos como vector reproductor de
desigualdades. Este sustento teórico es utilizado para reexionar y aportar a la discusión académica regional referida a la
construcción de sistemas integrales de cuidados.
METODOLOGÍA
El presente resulta un artículo de investigación. Se estudiaron modelos con los sistemas nacionales de cuidados más
desarrollados de la región. Se excluyeron los países que no tienen sistemas nacionales de cuidados, artículos que no
aborden la construcción de los mismos desde la perspectiva latinoamericana, así como artículos sobre Cuba que fueran
anteriores al 2018. La metodología utilizada es mixta pues combina la revisión de la literatura internacional y la literatura
cubana referente al tema, el análisis de encuestas y estadísticas ociales, la elaboración y desarrollo de trabajo de campo
para levantar información de agentes clave en la implementación del sistema nacional aprobado recientemente en Cuba.
Los métodos y procedimientos para la recopilación de la información, análisis e interpretación de los resultados, que se
utilizaron en el transcurso de la investigación fueron de tipo descriptivo y documental (Arias, 2012).
En el primer caso, para interpretar los diferentes conceptos, se utiliza la economía feminista y la economía de los cuidados,
así como los elementos aportados por Bango y Cossani (2021). La investigación documental permitió la recopilación,
organización, análisis y sistematización de documentos y referencias bibliográcas, que incluyen la aplicación de
entrevistas no estructuradas a investigadores y funcionarios públicos vinculados a la temática. La lógica de la investigación
parte de estructurar las principales recomendaciones para la construcción de sistemas integrales de cuidados en la región
para posteriormente compararlo con lo aprobado en el Decreto 109/2024 del Consejo de Ministros. Sobre estas bases, se
identican los determinantes económicos clave para la implementación de dicho sistema, estableciéndose una correlación
entre los determinantes económico identicados y el éxito del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida.
RESULTADOS
En el caso cubano, una parte importante del éxito descansa en un grupo de determinantes económicos que tienen un rol
esencial en el futuro sistema: nanciamiento público, sostenibilidad del modelo de nanciamiento, estimación de demanda
de cuidados, estimación de costos de servicios, introducción de instrumentos de medición de funcionalidad, regulación del
mercado laboral asociado a los cuidados y disponibilidad de recursos humanos, brechas que se pueden generar entre zonas
urbanas y rurales referidas a infraestructura y oferta de servicios, inversión en sistemas de información.
La construcción de sistemas nacionales para el cuidado ha generado intentos de sistematización referidos a su construcción
(Bango & Cossani, 2021; Rachter et al., 2024; Vinokur & Giordano, 2021), sin dejar de reconocer que cada uno de ellos
tiene una dinámica particular debido a que cada país tiene diferentes puntos de partida asociados a su realidad económica
y social, sus diferencias culturales y particular organización social de los cuidados(Bango et al., 2024; Carballo et al.,
2024). Sin embargo, es posible establecer una “hoja de ruta” que permita ir construyendo el Sistema de forma progresiva.
Estos sistemas deben propiciar la modicación de la tradicional división sexual del trabajo, consolidando el derecho a
cuidar, recibir cuidados de calidad y en condiciones de igualdad, haciéndolo compatible con el derecho de las mujeres a
la autonomía y a su plena participación política, económica y social (ONU Mujeres, 2024). La construcción de sistemas
nacionales de cuidados es un factor fundamental para el logro del empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género,
y un elemento clave para la recuperación socioeconómica al convertirse en un generador directo e indirecto de empleo y
un facilitador de que otros sectores de la economía funcionen adecuadamente (ONU Mujeres & CEPAL, 2020).
Estos sistemas se crean desde la visión que posiciona al cuidado como un cuarto pilar del bienestar y se deben diseñar
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desde una perspectiva de derechos humanos, que aborde la transversalización de la perspectiva de género en aras de
alcanzar modelos de cuidados corresponsables entre el Estado, el mercado, la comunidad y las familias, y entre hombres
y mujeres (Bango & Cossani, 2021).
Para garantizar este derecho se requiere generar políticas públicas que tengan en cuenta la interacción de las familias,
el mercado y el Estado, tomando en consideración el reparto del cuidado en tiempo y costos entre las distintas esferas
proveedoras y entre mujeres y varones. Se plantea la necesidad de des-familiarizar o socializar los costos vinculados a las
tareas de cuidados, generando servicios públicos o bien estimulando y/o regulando la oferta privada, así como articulando
las acciones de diversos actores, de modo tal de avanzar hacia un escenario de corresponsabilidad social (Salvador, 2022,
p. 9).
Para que las políticas de cuidados puedan ser identicadas como un sistema, es necesario que exista un modelo de
gobernanza que incluya la articulación interinstitucional -a nivel nacional y territorial- entre todas las instituciones que
implementan acciones orientadas al cuidado de distintas poblaciones objetivo, como forma de aprovechar de manera
eciente las capacidades instaladas a nivel estatal y a nivel social, desarrollando así un modelo de gestión que tienda a
pasar de la lógica de los servicios a la lógica de las personas.
Esta idea implica comprender que existen diferencias entre programas de cuidados, políticas de cuidados y sistemas
nacionales de cuidados (ver Tabla 1).
Tabla 1.
Programa, Política y Sistema Nacional de Cuidados
En Cuba, en octubre del 2024 se aprobó el Decreto 109/2024, del Consejo de Ministros, convirtiendo en una normativa
jurídica el “Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida”. La propuesta de sistema aprobada sigue la tendencia
de la región, pero carece de una propuesta concreta de nanciamiento sostenible en el actual contexto de crisis, lo cual
origina dicultades para operacionalizar la necesaria corresponsabilidad entre Estado-familias-mercado y organizaciones
comunitarias establecidas en dicho Decreto (Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida, 2024).
Sus antecedentes y marco conceptual en el ámbito nacional, son la Constitución de la República de 2019, el Código de las
Familias y el Programa Nacional de Desarrollo 2030 (PNDES 2030). A la vez, se alinea con acuerdos regionales sobre la
igualdad de género y la Agenda 2030.
Dene el cuidado en su función social y se aborda la necesidad del cuidado con un enfoque de derechos, reconociendo
la doble dimensión del cuidado. También se hace énfasis en la necesidad de transformar la actual organización social del
cuidado, demostrando un nivel alto de coherencia con otras propuestas de sistemas de cuidados impulsados en la región.
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Esencialmente el Decreto 109/2024 se alinea con las recomendaciones de los organismos regionales con diferencias
menores. El Decreto cubano es más especíco en estructura de gobernanza y servicios, pero menos detallado en las
fuentes de nanciamiento, siendo la dimensión económica el componente más débil en un documento que reeja la
voluntad política de avanzar en el tema.
Es necesario resaltar que el Decreto establece las bases legales para que los programas y políticas vinculados a los
cuidados, que son de larga data en Cuba, encuentren un marco regulatorio unicado, eliminando así la dispersión que han
tenido durante años.
El éxito de esta política pública dependerá de múltiples factores, entre ellos, de un grupo de elementos que se consideran
determinantes desde el punto de vista económico para garantizar la viabilidad del sistema. Estos factores, analizados desde
la experiencia regional y la realidad cubana, se presentan a continuación.
La bibliografía consultada y las experiencias estudiadas sugieren como elemento fundamental para el desarrollo y
consolidación del sistema la inversión pública en servicios de cuidados universales y de calidad. El enorme reto está en
cómo garantizar capacidad de nanciamiento público en un contexto de restricciones scales fuertes entendiendo que
limitaciones presupuestarias afectan directamente la calidad, cobertura y sostenibilidad de los servicios.
En este sentido, se identican dos ideas principales. La primera referida a la necesidad de determinar los costos de
implementación y la posible escalabilidad del sistema. Ello está asociado a que la construcción de centros de cuidados,
la reparación y mantenimiento de los existentes, los equipamientos e insumos con estándares de calidad, así como la
formación de cuidadores, suelen implicar costos jos elevados. A lo anterior, hay que agregar que el costo unitario de los
servicios se incrementa en regiones con población dispersa. Este costo es esencial por ser parte importante de la columna
vertebral que sostiene el sistema, siendo un primer paso la construcción de una línea base, entiéndase, el costo actual de
las políticas existentes, a partir del cual se debe crecer de manera progresiva.
En esta misma dirección, se identica como paso inicial de relevancia la estimación de la potencial demanda de cuidados
que enfrentará el sistema. Para ello, es esencial contar con indicadores de dependencia que permitan estimar la demanda
de cuidados de los dependientes.
La segunda idea se asocia con potenciar la idea de que el dinero dedicado a los cuidados no puede ser visto como gasto,
sino como una inversión, debido a los retornos económicos que se le asocian mediante el denominado triple dividendo
de los cuidados (Fundación EU-LAC et al., 2023). Esto hace referencia a que las mejoras en el desarrollo de servicios
de cuidados a la primera infancia tienen un fuerte impacto en el potencial futuro de la fuerza de trabajo. Esta inversión
también tiene efecto en la generación de empleo formal y el tercero se asocia a que suele traer consigo un incremento en
la participación laboral femenina, que en el caso cubano es la fuerza laboral de mayor nivel de formación. A su vez, ello
aumenta los ingresos disponibles para las familias por lo que aumenta su capacidad de consumo y la recaudación scal
asociada a este incremento de los ingresos en condiciones de formalidad (Ver Figura 1).
Figura 1.
Retornos económicos y sociales de la inversión en sistemas de cuidado, Triple dividendo.
Fuente: ONU Mujeres y CEPAL (2021).
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Estos elementos, sumados a la centralidad de los cuidados en el funcionamiento del sistema económico, jerarquizan
y fundamentan la inversión en cuidados como motor clave para Estados que pretendan la reducción de la pobreza y
la desigualdad. Tal inversión tiene el potencial de romper el círculo vicioso entre pobreza y trabajo no remunerado,
especialmente para mujeres en situación de vulnerabilidad e impacta directamente sobre la pobreza de tiempo, facilitando
la incorporación de mujeres al mercado laboral.
Otra idea que refuerza a la inversión pública como determinante económico clave para la construcción del futuro sistema
se asocia a la dicotomía que se suele plantear entre el impacto a largo plazo y los costos inmediatos de la implementación,
lo que se agrava por la tendencia de los gobiernos a priorizar el resultado de corto plazo. De ahí la necesidad de integrar
el cuidado en la planicación de la economía nacional para alinear objetivos de igualdad de género, inclusión social y
crecimiento económico.
En este apartado, es posible visibilizar el potencial que tiene el sector de convertirse en un dinamizador de la economía
a nivel local, mediante la generación de empleo y la articulación de cadenas de valor en servicios, infraestructura y
formación. Esto pudiera compensar el escenario actual de bajo crecimiento económico, limitaciones en la creación de
empleo formal y baja tributación mediante la articulación de estas políticas de cuidados con sectores dinamizadores como
el turismo de salud que pudieran generar divisas a un sistema que demanda divisas para insumos importados (equipos,
medicamentos, tecnología).
Otro determinante identicado es el modelo sostenible de nanciamiento. Este hace referencia al componente que se
identicó como el de mayor debilidad en el Decreto 109/2024 pues, aun cuando se parte de la idea anterior de que la
inversión pública será clave para la construcción del sistema, existe un riesgo importante asociado a generar un exceso de
dependencia del presupuesto estatal, sin mecanismos de conanciamiento tan común en la política social cubana.
Este hecho implicaría para el sistema una alta vulnerabilidad a ciclos económicos y cambios en objetivos políticos.
Entiéndase que, en periodos de recesión, los sistemas de cuidados suelen ser los primeros en sufrir recortes presupuestarios.
La recomendación regional siguiere la construcción de fondos tripartitos que involucren al Estado como proveedor y
regulador pero que contenga fondos privados y copagos.
Derivado de los anteriores, se identica como un determinante clave para la construcción del Sistema Nacional de
Cuidados, tanto para garantizar su sostenibilidad económica, como para lograr mayor eciencia en la inversión pública,
la medición de manera sistemática, coherente y sistémica de los niveles de dependencia. Ello es esencial para asignar
servicios, denir intensidad de la demanda de cuidados y robustecer el diseño del modelo de cuidados que se implemente.
Un determinante más asociado al marco regulatorio, podría ser denido como el mercado laboral asociado a los cuidados
y la disponibilidad de recursos humanos. En este aspecto se hace referencia a la necesidad de avanzar en la formalización
y valorización del trabajo de cuidados no remunerado. No solo desde la claridad teórica para comprenderlo e incorporarlo
en el discurso político, sino para que en la práctica se logre sistematizar un marco regulatorio que potencie salarios dignos,
protección social y derechos laborales para las personas cuidadoras remuneradas y no remuneradas.
En este mismo apartado se incluyen los esfuerzos orientados a gestionar el riesgo que implica la escasez de personal
calicado en el sector de cuidados o el riesgo que implica que las familias no accedan a servicios de cuidados de calidad
porque estos implican costos que escapan de la capacidad de pago familiar, generando un nivel de estraticación en la
calidad del servicio que se brinda. Ambos fenómenos son evidenciados de forma recurrente en el contexto cubano.
También desde el punto de vista económico, resulta clave, las brechas que se pueden generar entre zonas urbanas y rurales
referidas a infraestructura y oferta de servicios. Entre otros factores, ello puede estar asociado a costos más elevados para
llevar servicios de cuidados a zonas más remotas o a dicultades para implementar centros de días en zonas montañosas
que lo necesiten. Ello implica la necesidad de que se incluyan recursos para priorizar inversiones en infraestructura en
territorios de mayor vulnerabilidad, se implementen gestiones diferenciadas a nivel territorial, a la vez que se incluyan
tecnologías que permitan gestionar estas especicidades. En este apartado, deben gestionarse las redes de base comunitaria
o explorarse posibles alianzas con cooperativas no agropecuarias.
Este elemento permite introducir otro aspecto vinculado especícamente a identicar los insumos críticos que demandarán
importaciones o tienen un componente de importación signicativo. Estos pueden ser insumos médicos, equipos de
teleasistencia, materiales de higiene, equipos de bioseguridad u otros que en el contexto cubano de sanciones externas
limitan fuertemente la capacidad importadora del país, con importantes repercusiones en la implementación del sistema.
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Otro determinante clave identicado como prioritario en el caso cubano es la necesaria inversión en sistemas de información
que generen datos ya sea mediante estadísticas o cuentas satélite. Sin datos robustos sobre uso del tiempo y trabajo no
remunerado, es difícil diseñar políticas ecientes, monitorear las existentes y generar ciencia de calidad. La inversión en
sistemas de información es un costo inicial alto, pero necesario, e incluye avanzar en la medición de la dependencia.
En este sentido se puede avanzar tres tipos de políticas estatales: las que producen información como las encuestas; las
que organizan y sistematizan información como los distintos registros disponibles y las que ofrecen información para la
ciudadanía de manera accesible y asequible (Batthyány et al., 2022). En general la inversión en sistemas de información
puede ser la base para profundizar investigaciones desde la visión de la economía de los cuidados y su relación con las
estrategias de desarrollo económico y social (Orozco, 2024). La tabla 2 sistematiza los determinantes económicos para el
caso cubano y resume el canal de trasmisión hacia el éxito del sistema.
Tabla 2.
Determinantes económicos para la construcción del Sistema Nacional para el cuidado integral de la Vida en Cuba
DISCUSIÓN
La creación de un sistema integral de cuidados es un paso importante para construir un marco normativo que permita
articular las políticas y programas de cuidados ya existentes, reconceptualizarlos y, a la vez, impulsar otros nuevos. En el
caso cubano, ello constituye no solo una oportunidad, sino una necesidad, teniendo en cuenta los desafíos de la dinámica
demográca, así como las limitaciones de recursos materiales y humanos. Cualquier debate sobre avanzar en materia
de equidad de género pasa, en gran medida, por articular el trabajo relacionado con los cuidados que ya se realiza desde
diferentes sectores, organismos e instituciones, la academia y las familias y potenciarlo, lo cual demanda la creación y
puesta en marcha del sistema.
El Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida en Cuba parte de los esfuerzos realizados desde el MTSS y
concretados en el Decreto y se alinea con la perspectiva de género que se impulsa en la región. No obstante, en el contexto
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de crisis actual que enfrenta el país, no podrá concretarse si no se logra que sea económicamente sustentable, visto como
eje del modelo de desarrollo que se pretende construir y no como un gasto que debe asumir la política pública. Esto
implica reconocer que la integración y coordinación no se garantiza automáticamente tras la aprobación de los sistemas de
cuidados. Es necesario resaltar que el Estado no solo debe participar como proveedor de servicios, sino que es clave su rol
como regulador; lo cual incluye la existencia de transferencias monetarias asociadas a servicios de cuidados.
Cuba no aplica herramientas de medición de funcionalidad para dejar fuera de la atención a los no pobres, o dependientes
menos severos. A esto hay que sumarle que una parte importante de los servicios son ofrecidos principalmente por el
Estado, por lo que la introducción de herramientas de medición de funcionalidad es esencial (Imbert et al., 2025a).
Una mayor frecuencia en las evaluaciones no solo posibilita que los servicios prestados sean acordes a las necesidades
individuales, mejorando su calidad, sino que también pudiese implicar una reducción de costos en casos en que los
servicios sean prestados con una intensidad mayor de la necesaria; garantizando un marco cientíco para que los servicios
tengan exibilidad y capacidad para adaptarse a las condiciones y cambios que afectan a las necesidades de cuidados de
los usuarios.
En lo referido a los fondos de nanciamiento público, una alternativa especíca para la realidad cubana implica utilizar
mecanismos innovadores que permitan la creación de un fondo nacional para el cuidado a partir de aportes de empresas
estatales derivados de la implementación de la Resolución 201/2023 del MFP que en su artículo 26.1 autoriza la creación de
reservas voluntarias, entre ellas, las dedicadas a la responsabilidad social, fondos provenientes de posibles microimpuestos
a servicios no esenciales y fondos que se logren captar de la cooperación internacional.
Para lograr la sostenibilidad nanciera del sistema, habría que garantizar que el nanciamiento sea solidario y progresivo.
La ruta a seguir debe establecer mecanismos nancieros basados en solidaridad intergeneracional como la utilización
de fondos de la seguridad social, fondos de impuestos especícos creados en consonancia con el desarrollo del sistema,
esquemas de copagos que reconozcan la heterogeneidad de las familias cubanas.
Avanzar en la agenda de cuidados hacia el Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida requiere infraestructura
y servicios públicos, corresponsabilidad en el sector privado y de los hombres, así como medidas de igualdad de
oportunidades, condiciones y salarios en el mercado laboral (Jiménez, 2022).
En lo referido a la uctuación laboral del sector, una alternativa posible es impulsar programas de formación profesional
certicados y ofrecer incentivos laborales y salariales para la retención del talento. También sería posible implementar
sistemas de subsidios progresivos acordes a los niveles de ingresos o establecer escalas de copagos diferenciadas también
según nivel de ingresos, evitando que se generen sistemas duales con servicios públicos de baja calidad y otros privados
para sectores de altos ingresos.
Todas estas estrategias han sido utilizadas anteriormente en mayor o menor medida en el diseño de políticas sociales en el
país. El mayor reto se asocia a lograr presupuestar los costos de su implementación y las formas en las que se nanciarán
en el tiempo. A ello habría que sumar los mecanismos de monitoreo y evaluación que permitan medir la eciencia en el
uso de los recursos.
CONCLUSIONES
La existencia de una norma jurídica que respalda la construcción de un sistema nacional de cuidado no se traduce
inercialmente en tres cosas: a) apoyo político sostenido en el tiempo; b) más nanciamiento; c) incrementos en la cobertura
de servicios de cuidados para adultos mayores.
Los sistemas de cuidados constituyen un instrumento importante para generar una mayor participación de las mujeres en
el mercado de trabajo, aportando desde su pleno potencial y generando un retorno a la sociedad de los recursos invertidos.
En el caso cubano, una parte importante del éxito descansa en un grupo de determinantes económicos que tienen un rol
esencial en el futuro sistema.
Implementar sistemas integrales de cuidados implica un grupo signicativo de retos, que pueden ser entendidos como
variables que se deben gestionar y que demandan de voluntad política para su transformación. En el caso de los desafíos
asociados al componente económico, la clave pasa por adoptar enfoques progresivos que prioricen poblaciones vulnerables,
diseñar mecanismos de nanciamiento mixto.
Determinantes económicos para la construcción del Sistema Nacional para el Cuidado Integral de la Vida
Imbert Mayola et al, 2025
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Revista ECA Sinergia
DOI: 10.33936/ecasinergia.v16i3.8136Vol. 16. Núm. 3 (137-146): Septiembre-Diciembre, 2025
Edición Contínua
La inversión en cuidados tiene un efecto multiplicador en términos de empleo, especialmente femenino. Puede ser un
dinamizador de la economía y es clave para sociedades que persiguen disminuir la pobreza y las desigualdades.
La creación de sistemas de cuidados tiene la potencialidad de ofrecer la articulación interinstitucional, lo cual debe ser
utilizado también a la hora de asegurar el nanciamiento con participación de varios ministerios, con un enfoque de
presupuestación por programas.
El Decreto 109/2024 es un avance histórico, con un nivel de coherencia alto con las recomendaciones de organismos
regionales. Pero su éxito dependerá en gran medida de la capacidad para solventar los determinantes económicos
identicados.
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