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María Verónica Paredes Malla
Riesgo de crédito de consumo e índice de morosidad en el segmento 1 de las Cooperativas de Ahorro y Crédito
que fueron propuestos en la metodología propuesta por la entidad de control respectiva; es así, que el proceso de cálculo se lo
realiza en base a las diversas líneas de crédito que existen en nuestra localidad, en el caso de la investigación se habla de índice de
morosidad, evidenciado por la cartera de crédito de consumo.
La posibilidad para que tenga lugar, una falta de cumplimiento de los pagos acordados en una prestación crediticia, conjuntamente
con las covarianzas que se derivan de este hecho, siendo una serie de aspectos externos a la organización, los cuales no tienen
relación con la calificación del crédito que manejen las cooperativas, afrontando un escenario donde el manejo inadecuado del riesgo
crediticio hace que la institución afronte una significativa inestabilidad económica.
Por consiguiente, la morosidad conlleva una serie de implicaciones sobre la institución financiera y la persona o empresa acreedora
del crédito. Entre estas situaciones, destaca el hecho de conseguir una considerable reducción en la reputación para conseguir una
prestación crediticia, a consecuencia de no cumplir con los pagos acordados de la manera debida.
Ante esta realidad, es fundamental realizar este análisis de forma anual, considerando todos los factores macroeconómicos y
sus respectivos cambios; información proporcionada por organismos como la Asociación de Bancos Privados del Ecuador y la
Superintendencia de Economía Popular y Solidaria.
Tabla 5. Índice de morosidad: Crédito de Consumo
AÑO
PORCENTAJE
2016
6.3 %
2017
4.6 %
2018
3.5%
2019
3.7 %
Fuente: Superintendencia de Economía Popular y Solidaria
En este año, el nivel de prevalencia de morosidad, se incrementó debido al terremoto suscitado en este año lo cual trajo una recesión
económica, producto de este siniestro el país tuvo menor actividad, y creció el índice de desempleo tanto en el sector público y
privado. En cuanto al nivel de morosidad, solo de la cartera de consumo su índice fue de 6.3%, concentrándose mayormente en
el crédito de consumo prioritario el mismo que es solicitado principalmente para cubrir deudas personales y la adquisición de
productos y servicios, mencionando que es un índice adecuado para este tipo de cartera, a pesar de que las personas vieron reducidos
sus ingresos.
En el año 2017 se tiene un comportamiento similar en cuanto al índice de morosidad, se puede detectar que hubo una tendencia
decreciente que llegó a 4,6%, comparada con el año 2016 que fue de 6.3%, de acuerdo a la información brindada por las cooperativas,
mencionan que en este año se decidió implementar una serie de procedimientos, que ayudaron en la gestión y control de pagos, a
fin de concretar una cobranza de mayor efectividad, teniendo en cuenta los acuerdos establecidos entre el deudor y la institución
financiera. No obstante, las variaciones se caracterizan por no ser tan significativas, por cuanto, hay diversos elementos externos que
han inferido para que un socio no cumpla con las obligaciones contractuales firmadas con la entidad.
En lo que concierne al 2018, la morosidad para este año, sobre este tipo de cartera, se vio disminuido gradualmente, siendo este
porcentaje de 3,5%, positivamente para las cooperativas, ya que la situación económica del país alcanzó un crecimiento de 1,4% en
relación con el PIB. Sin embargo, para el 2019 se puede observar que el índice de morosidad se mantiene y esto ocurre debido a que
la Superintendencias fortaleció las provisiones para los créditos incobrables. Además, es preciso mencionar que el ente de control
también establece parámetros para medir la morosidad y especifica hasta un porcentaje.
Los índices de morosidad en los años de estudio han tenido una variación a la baja, permitiendo a las cooperativas establecer
estrategias efectivas al momento de recuperación de cartera y a esto se encuentra anexo el cumplimiento de la normativa para tener
una buena salud financiera.