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<p>Porfirias: un grupo de enfermedades subdiagnosticadas y la
importancia de un diagnóstico apropiado</p>
<p><italic>Porphyrias: A group of underdiagnosed diseases and the
importance of an appropriate diagnosis</italic></p>
<p><italic>Jennifer
Vizcaíno-Carruyo</italic><xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>
<italic>María Fernanda
Joza-Vera</italic><xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref></p>
<p><italic>Gilberto
Vizcaíno-Salazar</italic><xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref><italic>*</italic></p>
<p><italic>Resumen</italic></p>
<p><italic>Las porfirias comprenden un grupo de ocho tipos diferentes de
desórdenes genéticos en la vía de la síntesis del grupo hemo, con la
característica de que sus manifestaciones clínicas pueden confundirse
con las de otras patologías médicas. Para la mayoría de los médicos
generales y especialistas la porfiria representa un grupo de
enfermedades que no se diagnostican frecuentemente, por lo que se
catalogan como raras, y no se les da el reconocimiento adecuado; muchas
veces sus síntomas se ignoran o malinterpretan, lo que lleva a un
retardo en el diagnóstico y el tratamiento. Las porfirias se han
subdividido de acuerdo con sus manifestaciones clínicas en agudas
(neuroviscerales) y crónicas (cutáneas). El diagnóstico se puede
confirmar rápidamente demostrando niveles marcadamente elevados de
porfobilinógeno, de ácido 5-aminolevulínico en orina e isómeros de
porfirinas en sangre y orina. La terapia con hemina intravenosa se debe
iniciar rápidamente, si hay sospecha clínica y si se encuentra el
porfobilinógeno elevado en orina, ya que el ácido 5-aminolevulínico es
menos específico y puede estar elevado en pacientes con intoxicación por
plomo o tirosinemia hereditaria tipo I. Las porfirias son un grupo de
enfermedades subdiagnosticadas que pudieran considerarse al momento de
estudiar pacientes con orina coloreada en conjunto con manifestaciones
cutáneas y/o neuroviscerales.</italic></p>
<p><italic><bold>Palabras clave:</bold></italic> <italic>porfirias,
hemo, ácido aminolevulínico, porfobilinógeno, protoporfirina
IX.</italic></p>
<p><italic>Abstract</italic></p>
<p><italic>The porphyrias comprise a group of eight different types of
genetic disorders in the heme synthesis pathway, with the characteristic
that their clinical manifestations can be mistaken with other medical
conditions. For most general practitioners and specialists, porphyrias
represents a group of diseases that are not frequently diagnosed, so
they are classified as rare, and they are not given adequate
recognition, often their symptoms are ignored or misinterpreted, which
leads to a delay in diagnosis and treatment. Porphyrias have been
subdivided according to their clinical manifestations in acute
(neurovisceral) and chronic (cutaneous). Diagnosis can be confirmed
rapidly by demonstrating markedly elevated porphobilinogen levels, as
well as δ-aminolevulinic acid in urine, and porphyrin isomers in blood
and urine. Intravenous hemin therapy should be started rapidly if there
is clinical suspicion and if porphobilinogen is found elevated in urine,
since 5-aminolevulinic acid is less specific and may be elevated in
patients with lead poisoning or hereditary tyrosinemia type I.
Porphyrias are a group of underdiagnosed diseases, but if they are
included in the diagnostic´s schedule in a patient with coluria and also
skin lesions or neuroviscerals symptoms or both, a rapid diagnostic with
an appropriate management should be possible.</italic></p>
<p><italic><bold>Keywords:</bold> porphyrias, heme, aminolevulinic acid,
porphobilinogen, protoporphyrin IX.</italic></p>
<p></p>
<p>*Dirección para correspondencia:
<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:gilberto.vizcaino@utm.edu.ec">gilberto.vizcaino@utm.edu.ec</ext-link></p>
<p>Artículo recibido el 17-06-2022 Artículo aceptado el 05-09-2022
Artículo publicado el 15-11-2022</p>
<p>Fundada 2016 Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad
Técnica de Manabí, Ecuador.</p>
<p><bold>Introducción</bold></p>
<p>Las porfirias comprenden un grupo de ocho trastornos, cada uno de
ellos representa un defecto en uno de los ocho pasos de la formación del
hemo, que se da por una mutación en el gen que codifica para cada enzima
de la vía; de acuerdo con esto, se presenta una acumulación de
porfirinas las cuales entran a la circulación y son excretadas en la
orina o heces. Las manifestaciones clínicas se producen de acuerdo con
la enzima deficiente y tipo de porfiria<sup>1,2</sup>. Durante el siglo
XIX se observó que en los pacientes que se describieron con esta
alteración la orina era de color rojiza, debido al exceso de porfirinas,
y cuando se exponía a la luz se oscurecía mucho más, por lo que se le
dio el nombre de porfiria, término derivado de la palabra griega
<italic>porphyrus</italic> que significa púrpura<sup>3</sup>.</p>
<p>Los primeros casos reportados fueron del tipo porfiria eritropoyética
congénita, en 1874 y 1898; sin embargo, no fue hasta 1954 cuando Schmid,
Schwartz y Watson propusieron una clasificación para las porfirias en
eritropoyéticas y hepáticas, dependiendo del lugar principal donde se
daba la acumulación inicial de los intermediarios de la vía del
metabolismo del hemo<sup>3</sup>. Para la mayoría de los médicos
generales y especialistas la porfiria representa un grupo de
enfermedades que no se diagnostican frecuentemente, por lo que se
catalogan de raras, y no se les da el reconocimiento adecuado. Algunos
tipos de porfiria pueden estar presentes en un porcentaje mucho mayor de
lo que se cree<sup>2</sup>, y pueden manifestarse de forma impredecible.
Las porfirias se pueden omitir fácilmente sin un alto grado de
vigilancia clínica, muchas veces sus síntomas, ya que no son
específicos, se ignoran o malinterpretan, lo que lleva a un retardo en
el diagnóstico y tratamiento<sup>4</sup>.</p>
<p>Basado en estudios europeos<sup>5</sup>, la porfiria más común es la
porfiria cutánea tarda (PCT, del inglés <italic>Porphyria Cutanea
Tarda</italic>) con una prevalencia de 1 en 10.000; en segundo lugar
está la porfiria aguda intermitente (PAI; AIP del inglés, <italic>Acute
Intermittent Porphyria</italic>) con una prevalencia de 1 en 20 000; en
tercer lugar está la protoporfiria eritropoyética (PEE; EPP del inglés,
<italic>Erythropoietic Protoporphyria</italic>) con 1 en 50 000 a 75 000
personas, la cual es más común en la infancia, además de una variante de
protoporfiria eritropoyética ligada al sexo (PPLX); la porfiria
congénita eritropoyética (PCE; CEP del inglés, Congenital Erythropoietic
Porphyria) es extremadamente rara con prevalencia de 1 en 1.000.000 o
menos, y en último lugar se describe la porfiria por deficiencia de
ácido 5-aminolevulínico deshidratasa (ALAD, del inglés,
<italic>deficiency of 5-aminolevulinic acid dehydratase</italic>) con
solo seis casos documentados. Otras porfirias son la prorfiria variegata
(PV), la coproporfiria hereditaria (CPH) y la porfiria
hepato-eritropoyética (PHE). Un estudio hecho en 4.550 porfirias
encontró una prevalencia en el siguiente orden PCT:PAI:PPE:PV:CPH:PCE de
89:25:8:4:2:1, respectivamente<sup>6</sup>.</p>
<p>La porfiria, a nivel mundial, es parte de las enfermedades huérfanas,
llamadas así porque comprenden todas las enfermedades raras u olvidadas;
se caracterizan por tener una prevalencia menor de 1 por cada 5 000
personas, que varía entre países. Una de sus desventajas es que no
reciben la atención debida por parte de las áreas de investigación y de
interés del mercado, así como de políticas de la salud pública, ya que
no corresponde aparentemente a una patología urgente o
prioritaria<sup>7</sup>. El proceso de diagnóstico de estas enfermedades
se hace largo, poco certero, y se obtienen resultados indeseados como no
recibir la atención adecuada, recibir tratamientos erróneos, aparición
de nuevos casos de la enfermedad en una misma familia y muerte prematura
del paciente<sup>8,9</sup>. En Ecuador solo existe reportado un caso de
probable Porfiria Cutánea Tarda, puesto que no se realizaron pruebas
moleculares para la identificación del defecto
enzimático<sup>10</sup>.</p>
<p>El objetivo de la presente revisión narrativa es actualizar el
conocimiento sobre las porfirias, un conjunto de enfermedades por
deficiencia enzimáticas hereditarias que intervienen en la producción
del hemo eritrocitario. Se describe su fisiopatología, el diagnóstico y
el tratamiento. Ello permitiría a los médicos orientar el diagnóstico e
interpretar sus resultados cuando existan síntomas y signos abdominales,
neuroviscerales o cutáneos de difícil explicación.</p>
<p><bold>Función y características del grupo hemo</bold></p>
<p><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image3.png" />Cada
molécula de hemoglobina contiene 4 cadenas polipeptídicas, 2 alfa (α) y
2 beta (β) llamadas globinas, y 4 grupos hemo; estos constituyen el 4 %
de la molécula de hemoglobina y están formados por una estructura
heterocíclica llamada protoporfirina IX (por ser la novena de una serie
de estructuras isoméricas), que contiene un átomo de hierro (Fe) en
estado ferroso, ligado por uniones covalentes a sus átomos de nitrógeno
(N) centrales, es decir, que es una metalo-porfirina o ferroporfirina
(Figura 1)11,12.</p>
<p><bold>Figura 1.</bold> Estructura molecular del grupo hemo. a) Anillo
de porfirina formado por 4 grupos pirrol. b) Protoporfirina IX con el
átomo de hierro incorporado. c) Glóbulo rojo con la molécula de
hemoglobina conformada por 2 cadenas alfa, 2 cadenas beta de globina y 4
grupos hemo, cada uno con su molécula de hierro. Tomado y modificado de
Castillo-Guarnizo et al.<sup>10</sup> y Rossetti et
al.<sup>11</sup>.</p>
<p>El papel más reconocido del grupo hemo en la hemoglobina, que es
expresada por los glóbulos rojos, es servir de unión al oxígeno. El 85 %
del hemo se sintetiza en las mitocondrias de los eritroblastos y los
reticulocitos en la médula ósea, para la formación de hemoglobina; el 15
% restante se sintetiza en el hígado y se usa en la producción de
enzimas P450<sup>3</sup>. Los eritrocitos maduros no pueden producir
hemoglobina porque pierden sus mitocondrias<sup>13</sup>, ya que cuando
el normoblasto acumula una concentración de hemoglobina del 34 %, la
mayor parte de sus organelos son expulsados de la célula, el núcleo cesa
su función y se atrofia por lo que es empujado hacia afuera, causando
que la célula colapse centralmente y adquiera la forma de disco
bicóncavo, típica del eritrocito<sup>3,13</sup>. La pérdida del núcleo
permite que los glóbulos rojos contengan más hemoglobina transportadora
de oxígeno, lo que ayuda a llevar más oxígeno en la sangre e impulsar el
metabolismo<sup>14</sup>; además de que no van a necesitar dividirse,
generar proteínas nuevas u obtener energía por oxidación, ya que lo
pueden hacer por glucólisis anaeróbica<sup>15</sup>.</p>
<p>El hemo es esencial para todas las células y funciona como el grupo
prostético (componente no aminoacídico de las proteínas) de numerosas
hemoproteínas como la hemoglobina, mioglobina, citocromos respiratorios,
citocromo P450 (CYP450), los cuales participan en la inactivación y
eliminación de muchas drogas<sup>16</sup>, de catalasas, peroxidasas,
triptófano pirrolasa y óxido nítrico sintetasa, los cuales tienen un
papel importante en el transporte de oxígeno y los procesos de óxido
reducción<sup>1,3,17,18</sup>.</p>
<p><bold>Síntesis del grupo hemo</bold></p>
<p>Para comprender mejor las porfirias es necesario conocer la vía de
síntesis del grupo hemo. De las ocho enzimas implicadas, la primera y
las tres últimas actúan en la mitocondria y las otras cuatro en el
citosol. Se inicia con la formación de ácido 5-aminolevulínico de la
glicina y la succinil coenzima A, catalizada por ácido 5-aminolevulínico
sintasa, enzima codificada por el gen ALAS que presenta dos isoformas
codificadas por genes diferentes, la isoforma no específica denominada
ALAS1, que se encuentra en todos los tejidos, incluido el hígado, y la
forma ALAS 2, que es específica de células eritroides<sup>18</sup>; esta
sale de la mitocondria y entra al citosol donde dos moléculas de ácido
5-aminolevulínico se juntan para formar porfobilinógeno, paso mediado
por la enzima ácido 5-aminolevulínico deshidratasa, codificada por el
gen ALAD, también conocida como porfobilinógeno sintasa. Posteriormente,
cuatro moléculas de porfobilinógeno son polimerizadas por
porfobilinógeno deaminasa, también conocida como hidroximetilbilano
sintasa, codificada por el gen HMBS, para generar el tetrapirrol lineal
hidroximetilbilano, el cual tiene dos destinos: se cicla para formar
uroporfirinógeno III por medio de la uroporfirinógeno III sintasa, que
se codifica por el gen UROS, o puede haber una ciclación espontánea a
uroporfirinógeno I, un isómero que no conduce a la formación del grupo
hemo.</p>
<p><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image4.png" />El
uroporfirinógeno III es descarboxilado por la uroporfirinógeno
descarboxilasa, codificada por el gen UROD, para formar
coproporfirinógeno III, sobre el cual actúa la coproporfirinógeno III
oxidasa, que se codifica por el gen CPOX para convertirlo en
protoporfirinógeno IX; posteriormente, la enzima citosólica
protoporfirinógeno oxidasa, codificada por el gen PPOX, produce una
serie de descarboxilaciones para formar protoporfirina IX. El último
paso de la biosíntesis es catalizado por la enzima ferroquelasa, también
llamada hemo sintasa, que se codifica por el gen FECH, en donde el
hierro en estado ferroso es incorporado en la protoporfirina para formar
el hemo<sup>3,19,20</sup> (Figura 2).</p>
<p><bold>Figura 2.</bold> Vía de síntesis del grupo hemo. Tomado y
modificado de Layer et al.<sup>20</sup> y Fujita et
al.<sup>21</sup>.</p>
<p><bold>Regulación de la síntesis del hemo</bold></p>
<p>La síntesis del grupo hemo está regulada por la enzima
δ-aminolevulínico sintetasa (ALAS1) en el hígado, que depende del
control por retroalimentación negativa del grupo hemo, y por la enzima
ALAS2 en las células eritroides, que depende de la concentración del
hemo, del hierro y de la eritropoyetina durante la diferenciación
celular<sup>21</sup>. Cuando se requiere de un aumento en las
necesidades metabólicas del individuo, aumenta la producción de
citocromos hepáticos, por lo que las reservas de hemo libre en el hígado
se agotan y hace que aumente la producción de ALAS1 y de los precursores
del hemo. El incremento en la síntesis de ALAS2 se correlaciona con la
síntesis activa del hemo durante la eritropoyesis, y además de depender
de la disponibilidad del hierro, también lo hace de la ferroquelatasa,
enzima de la vía final del hemo<sup>22-24</sup>.</p>
<p><bold>Clasificación de las porfirias</bold></p>
<p>Las porfirias, como se explicó al principio, comprenden un grupo de
ocho trastornos; cada uno de ellos representa un defecto en uno de los
ocho pasos de la formación del hemo, que se da por una mutación en el
gen que codifica para cada enzima de la vía<sup>1</sup> (Figura 3). Para
su mejor comprensión las porfirias se han subdividido en formas
hepáticas y eritropoyéticas, de acuerdo con el sitio de expresión de la
enzima disfuncional; sin embargo, en un contexto clínico es más
conveniente clasificarlas de acuerdo con sus manifestaciones clínicas en
hepáticas agudas (neuroviscerales), crónicas cutáneas (lesiones en piel
por fotosensibilidad) y mixtas (agudas + cutáneas)<sup>1,25</sup>
(Figura 4).</p>
<graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image5.png" />
<p><bold>Figura 3.</bold> Tipos de porfirias según la enzima afectada en
la vía de síntesis del hemo, con su gen respectivo. Tomado y modificado
de Layer et al.<sup>20</sup> y Siegesmund et al.<sup>26</sup>.</p>
<p><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image6.png" /><bold>Figura
4.</bold> Clasificación de las porfirias según las características de
sus síntomas en agudas neuroviscerales y crónicas cutáneas; y la
clasificación según el lugar de expresión de la enzima disfuncional: en
hepáticas, eritropoyéticas y hepatoeritropoyéticas. Tomada y modificada
de Layer et al.<sup>20</sup>.</p>
<p>Las porfirias hepáticas agudas se clasifican en porfiria por
deficiencia ácido δ-aminolevulínico deshidratasa (PAD), porfiria aguda
intermitente (PAI), pero dos variantes de estas, también llamadas
porfirias mixtas, la porfiria variegata (PV) y la coproporfiria
hereditaria (CPH) pueden manifestar, además de síntomas neuroviscerales,
síntomas cutáneos en las áreas del cuerpo expuestas al sol y al espectro
de luz en la banda de Soret<sup>26-28</sup> (Figura 4). El diagnóstico
de porfiria aguda se debe considerar en cualquier paciente que consulte
por dolor abdominal inexplicable, alteraciones neurosiquiátricas,
neuropatía periférica sensitiva motora, crisis disautonómicas e
hiponatremia<sup>29</sup>; o cualquier síntoma de carácter
neurovisceral.</p>
<p>Las porfirias crónicas cutáneas son la porfiria cutánea tarda (PCT),
su forma recesiva la porfiria hepatoeritropoyética (PHE)<sup>30</sup>,
la porfiria congénita eritropoyética (PCE), la protoporfiria
eritropoyética (PPE), y su variante la protoporfiria eritropoyética
ligada al X (PPLX). La porfiria cutánea tarda (PCT) tiene 3 variantes,
su expresión de tipo 1 o adquirida, donde la falla principal de la
enzima es en hígado; el tipo 2 o familiar heredada, con carácter
dominante heterocigota, donde la falla enzimática está en eritrocitos e
hígado, y la forma recesiva homocigota que es la porfiria
hepatoeritropoyética (PHE). La protoporfiria eritropoyética (PPE) tiene
una variante bioquímica, la protoporfiria eritropoyética ligada al X
(PPLX), que resulta de mutaciones de ganancia de función del exón
terminal en el gen de ALAS2, causando un incremento de la actividad de
ALAS2; ambas son idénticas clínicamente<sup>31</sup> (Figura 4).</p>
<p>Todas tienen en común una marcada fotosensibilidad cutánea con dolor
en zonas expuestas a la luz. Las lesiones cutáneas son de dos tipos por
fotosensibilidad retardada, que se manifiestan luego de varios días
desde la fotoexposición, presentes en la CPH, PV y PCT, caracterizadas
por fragilidad cutánea con desprendimiento de la epidermis ante heridas
y formación de vesículas luego de la exposición a la luz, que son de
contenido sanguinolento, por hipertricosis e hiperpigmentación, edema y
prurito; y por fotosensibilidad aguda que surgen después de un breve
periodo de horas desde la fotoexposición, y se caracterizan por la
aparición masiva de bulas, eritema, edema y dolor intenso presentes en
la PPE y PCE<sup>27</sup>; debido a que las porfirinas también se forman
en los vasos sanguíneos superficiales, debajo de la piel, todos los
síntomas se intensifican durante el verano o luego de exposiciones
prolongadas a la luz solar, y producen una reacción que causa dolor
severo e inflamación<sup>25,31</sup>. En la Tabla 1 se resumen las
porfirias según el orden de la enzima afectada en la vía metabólica del
hemo y las características de cada una.</p>
<p><bold>Tabla 1.</bold> Clasificación y características de las
porfirias según el orden de la enzima afectada en la vía metabólica del
hemo. Tomado y modificado de Phillips y Anderson<sup>3</sup> y Ramanujam
y Anderson<sup>5</sup></p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th><bold>Clasificación</bold></th>
      <th><bold>Herencia</bold></th>
      <th><bold>Gen y enzima afectada</bold></th>
      <th><bold>Características clínicas principales</bold></th>
      <th><bold>Fluidos donde se acumulan porfirinas</bold></th>
      <th><bold>Frecuencia</bold></th>
      <th></th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td>Hepáticas</td>
      <td>Porfiria ácido δ-aminolevulínico deshidratasa (PAD)</td>
      <td>Autosómica recesiva</td>
      <td>ALAD: ácido δ-aminolevulínico deshidratasa</td>
      <td>Neurovisceral</td>
      <td>Orina</td>
      <td>Sólo 6 casos descritos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td><p>Porfiria aguda intermitente</p>
      <p>(PAI)</p></td>
      <td>Autosómica dominante</td>
      <td>PBGD o HMBS: porfobilinógeno deaminasa o hidroximetilbilano
      sintasa</td>
      <td>Neurovisceral</td>
      <td>Orina</td>
      <td>1-2:20.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Porfiria cutánea tarda (PCT)</td>
      <td>Autosómica dominante (Tipo 2)</td>
      <td>UROD: uroporfirinógeno descarboxilasa</td>
      <td>Fotosensibilidad retardada</td>
      <td>Orina, plasma y heces</td>
      <td>1:10.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Coproporfiria hereditaria (CPH)</td>
      <td>Autosómica dominante</td>
      <td>CPOX: coproporfirinógeno oxidasa</td>
      <td>Neurovisceral, fotosensibilidad retardada</td>
      <td>Orina, plasma y heces</td>
      <td>1-4:1.000.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Porfiria variegata (PV)</td>
      <td>Autosómica dominante</td>
      <td>PPOX: protoporfirinógeno oxidasa</td>
      <td>Neurovisceral, fotosensibilidad retardada</td>
      <td>Orina, plasma y heces</td>
      <td>1:1.000<sup>*</sup></td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Mixta</td>
      <td>Porfiria hepato-eritropoyética</td>
      <td>Autosómica recesiva</td>
      <td>UROD: uroporfirinógeno descarboxilasa</td>
      <td>Fotosensibilidad retardada</td>
      <td>Eritrocitos</td>
      <td>Sólo 40 casos descritos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Eritropoyéticas</td>
      <td><p>Protoporfiria eritropoyética</p>
      <p>(porfiria ligada al X) (PPLX)</p></td>
      <td>Ligada al sexo Recesiva</td>
      <td>ALAS 2: ácido δ-aminolevulínico sintasa 2</td>
      <td>Fotosensibilidad, sin formación de ampollas</td>
      <td>Eritrocitos y heces</td>
      <td>2-5:1.000.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Porfiria congénita eritropoyética (PCE)</td>
      <td>Autosómica recesiva</td>
      <td>UROS: uroporfirinógeno III sintasa</td>
      <td>Fotosensibilidad aguda</td>
      <td>Orina, eritrocito, plasma y heces</td>
      <td>1:1.000.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Protoporfiria eritropoyética (forma clásica) (PPE)</td>
      <td>Autosómica dominante 95 % y autosómica recesiva 4
      %<xref alt="32" rid="_ENREF_32"><sup>32</sup></xref></td>
      <td>FECH: ferroquelasa</td>
      <td>Fotosensibilidad aguda</td>
      <td>Eritrocitos, plasma y heces</td>
      <td>1:50.000 a 1:75.000</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>*Es muy frecuente en individuos sudafricanos con ancestros
      holandeses; sin embargo, es poco frecuente en el resto de la
      población mundial.</td>
      <td></td>
      <td></td>
      <td></td>
      <td></td>
      <td></td>
      <td></td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p><bold>Fisiopatología</bold></p>
<p>En relación con los errores genéticos inherentes al metabolismo del
hemo, puede ocurrir una acumulación de dos tipos diferentes de
metabolitos: uno son los precursores de porfirinas, como el ácido
5-aminolevulínico (ALA) y el porfobilinógeno (PBG), que son moléculas no
fluorescentes, y el otro tipo son las porfirinas, como la uroporfirina
(URO), la coproporfirina (COPRO), y protoporfirina (PROTO), que son
moléculas que emiten fluorescencia. La acumulación de estos metabolitos
en diferentes muestras biológicas, producto de un defecto enzimático, se
produce en función de sus propiedades químicas, algunas moléculas son
hidrofílicas y se eliminan por la orina (ALA, PBG, URO). Dado que el
gradiente de hidrofobicidad aumenta a medida que la síntesis de hemo
progresa, mientras que los relativamente hidrofóbicos (COPRO, PROTO)
ocurren en las heces<sup>32</sup>.</p>
<p>Aunque aún se encuentra en estudio, se cree que la crisis aguda de
porfiria se debe al aumento en las demandas del hemo, por la exposición
a factores precipitantes como las hormonas, la dieta hipocalórica, el
estrés, la administración de fármacos e infecciones (Tablas 2 y 3), que
aumentan la demanda hepática del hemo, cuya función es transportar el
oxígeno y participar en las reacciones aeróbicas más
importantes<sup>33</sup>, e inducen la síntesis de ALAS1<sup>34</sup>.
La mutación genética lleva a la deficiencia enzimática, la enzima
deficiente se convierte en la limitante de la síntesis de hemo, y como
el hemo no se produce en cantidad suficiente, ALAS1 continúa inducida y
los metabolitos anteriores se acumulan<sup>16,34,35</sup>.</p>
<p>Algunos estudios experimentales apoyan la hipótesis de que el ácido
δ-aminolevulínico causa neurotoxicidad, ya que existen zonas
desprovistas de la protección de la barrera hematoencefálica en el
sistema nervioso central, como el hipotálamo y el área límbica, las
cuales son sensibles al depósito, el daño y la alteración funcional
durante las crisis agudas<sup>36</sup>. Debido a la similitud
estructural entre el ácido aminolevulínico y el neurotransmisor ácido
gamma-aminobutírico (GABA), se bloquea la unión con sus receptores por
competencia selectiva en el sistema nervioso central, estos receptores
son los que median la inhibición del dolor, reducen la ansiedad y el
estrés al disminuir la actividad neuronal, funciones que se ven
alteradas durante las crisis agudas<sup>36-38</sup>.</p>
<p>Se cree que los síntomas también pueden estar asociados a que la
deficiencia de hemo en el tejido neural<sup>39</sup>, el cual es un
componente importante del sistema de transporte de electrones, lleva a
un déficit de energía que produce disfunción de la bomba de
sodio/potasio ATPasa, que causa un transporte axonal anormal y un
sistema de desintoxicación alterado, en donde el citocromo P450 no puede
metabolizar las drogas, ya que su producción depende de la síntesis del
hemo, y la mitocondria no puede prevenir el daño oxidativo
celular<sup>33</sup>, el cual se incrementa por especies reactivas de
oxígeno del ALA<sup>35</sup>.</p>
<p>La fisiopatología de las porfirias cutáneas se basa en que algunas
porfirinas, como la uroporfirina y la protoporfirina, son altamente
lipofílicas, como resultado de las descarboxilaciones sucesivas a las
que son sometidas<sup>16</sup>. Una vez que se establece un gradiente de
concentración, se facilita la transferencia de la membrana eritrocitaria
a las células endoteliales, el exceso de porfirinas se deposita
alrededor de los vasos y se oxidan por la luz visible en el espectro
azul (con una longitud de onda de 410 nm) que genera peróxidos que
causan daño tisular<sup>16,40</sup> e inflamación por la activación de
la cascada de complemento que lleva a la degranulación de las células
mastoideas y se manifiesta como urticaria solar<sup>40</sup>.</p>
<p>En las porfirias eritropoyéticas puede existir un mecanismo de
hemólisis que se da por la acumulación de uroporfirinógeno y
coproporfirinógeno, que por el defecto enzimático son oxidados a
uroporfirina I y coproporfirina I, los cuales se acumulan en
reticulocitos y eritrocitos como pequeñas inclusiones, causando la
ruptura del eritrocito y posterior acumulación en los
tejidos<sup>40</sup>.</p>
<p><bold>Factores desencadenantes</bold></p>
<p>Los ataques agudos pueden ser precipitados por factores exógenos y
endógenos, tales como la reducción en la ingesta calórica o el ayuno
prolongado, hormonas como la progesterona o los estrógenos, la ingesta
de medicamentos no seguros e infecciones<sup>36</sup>. Por otra parte,
la porfiria cutánea tarda también tiene múltiples factores de
susceptibilidad, ya que es una enfermedad heterogénea; el alcohol, las
hormonas, la hepatitis C, el virus de HIV y la sobrecarga de hierro con
mutaciones del gen HFE de la hemocromatosis se asocian frecuentemente a
ella<sup>3,40</sup>(Tabla 2).</p>
<p><bold>Tabla 2.</bold> Factores desencadenantes de crisis agudas y
crónicas de porfirias</p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th>Porfiria</th>
      <th>Factor</th>
      <th>Mecanismo de acción</th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td>Crisis
      agudas<xref alt="36" rid="_ENREF_36"><sup>36</sup></xref></td>
      <td>Medicamentos</td>
      <td>Inducción de citocromo P450, destrucción del hemo o inhibición
      de la síntesis del hemo</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Hormonas</td>
      <td>Estrógenos endógenos inducen especies reactivas de oxígeno,
      progesterona que induce ALA sintasa</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Ayuno</td>
      <td>Induce hemoxigenasa (HO): cataliza la conversión del grupo
      hemo en biliverdina, Fe<sup>2+</sup> y monóxido de carbono</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Alcohol</td>
      <td>Inducción de citocromo P450</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Infecciones</td>
      <td>Farmacocinética antibiótica, por inducción de hemoxigenasa por
      fiebre</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Cigarrillo</td>
      <td>Inducción de citocromo P450</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Embarazo</td>
      <td>Exceso de progesterona induce ALA sintasa y estrógenos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Porfiria cutánea
      tarda<sup><xref alt="3" rid="_ENREF_3">3</xref><xref alt="40" rid="_ENREF_40">40</xref>,</sup></td>
      <td>Alcohol</td>
      <td>Estimula ALA sintasa e inhibe UROD</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Hormonas</td>
      <td>Progesterona induce ALA sintasa y los estrógenos aumentan los
      depósitos de hierro</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Exceso de hierro</td>
      <td>Oxidación de uroporfirinógeno a uroporfirina I (la cual no
      participa en síntesis del hemo). Inhibición de UROD</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Hepatitis C</td>
      <td>Hierro hepatocelular libre y oxidación de radicales libres de
      uroporfirinógenos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Virus de Inmunodeficiencia Humana</td>
      <td>Daño hepático directo, alteración de porfirinas y citocromo
      oxidasa, incremento de estrógenos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Enzimas del citocromo P450</td>
      <td>Oxidación de uroporfirinógeno que depleta el sustrato de la
      enzima UROD</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Drogas y químicos</td>
      <td>Inhibición de UROD</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Estrés oxidativo</td>
      <td>Oxidación de uroporfirinas</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Deficiencia de ácido ascórbico</td>
      <td>Déficit en el mecanismo antioxidante, inducción de citocromo
      P450 que inhibe UROD</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Cigarrillo</td>
      <td>Aumenta estrés oxidativo en hepatocitos e induce citocromo
      P450</td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p>Con respecto al uso de medicamentos, en pacientes con diagnóstico de
porfiria hepática aguda, se requiere de un amplio conocimiento de cuáles
pueden ser usados y cuáles pueden inducir una crisis. La Fundación
Americana para la Porfiria (APF, del inglés, <italic>American Prophyria
Foundation</italic>) creó una base de datos que contiene la asesoría de
expertos sobre el potencial de las drogas existentes en el mercado para
provocar ataques de porfiria aguda; esta base de datos da una guía de la
experiencia clínica internacional, reporte de casos publicados, lista de
drogas previamente publicadas y algunas consideraciones
teóricas<sup>41</sup>. En la Tabla 3 se hace referencia a una lista
parcial de drogas de uso seguro y no seguro en porfirias.</p>
<p><bold>Tabla 3.</bold> Medicamentos seguros y no seguros en porfirias
agudas</p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th>Seguros</th>
      <th>No seguros</th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td>Acetaminofén</td>
      <td>Barbitúricos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Atropina</td>
      <td>Carbamacepina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Aspirina</td>
      <td>Clonazepam</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Eritropoyetina</td>
      <td>Danazol</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Estreptomicina</td>
      <td>Antiinflamatorios no esteroideos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Gabapentina</td>
      <td>Estrógenos</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Glucocorticoides</td>
      <td>Griseofulvina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Insulina</td>
      <td>Metoclopramida</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Analgésicos opiáceos</td>
      <td>Fenitoína</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Penicilina y derivados</td>
      <td>Pirimidona</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Fenotiazinas</td>
      <td>Progesterona y progestinas sintéticas</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Ranitidina</td>
      <td>Pirazinamida</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Estreptomicina</td>
      <td>Rifampicina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Vigabatrin</td>
      <td>Succinimidas</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Sulfonamidas</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>Ácido valproico</td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p><bold>Porfirias y nutrición</bold></p>
<p>La descripción del estado nutricional, la ingesta de suplementos
vitamínicos y las prácticas dietéticas debe ser observada en los
pacientes afectados por porfirias, prestando especial atención al uso
terapéutico de los nutrientes que pueden ayudar o disminuir los efectos
deletéreos de este grupo de enfermedades<sup>42</sup>. En relación con
la dieta, no se observaron diferencias significativas en la ingesta de
nutrientes y el patrón alimentario entre pacientes sintomáticos en
comparación con los portadores asintomáticos, inclusive en los pacientes
con porfiria que siguieron un régimen de dieta que incluía un contenido
equilibrado de proteínas, grasas y carbohidratos para mantener el peso.
Por otra parte, la reducción de la ingesta de calorías al 60-80 por
ciento y la sustitución isocalórica de grasa por proteína sola o
proteína junto con carbohidratos, se asociaron con una mayor excreción
de ALA y PBG, precursores de porfirina, lo cual puede aumentar aún más
durante un ataque agudo<sup>43</sup>.</p>
<p>La adición de carbohidratos (glucosa) es útil no solo en el
tratamiento de las crisis agudas de porfiria, sino también en la
profilaxis, y contrariamente el ayuno ha demostrado ser factor
precipitante de las crisis.</p>
<p>El hierro también juega un papel importante en las pofirias, como
elemento constituyente del hemo, pero difiere en cuanto a la variación
de sus niveles plasmáticos porque hay porfirias que se asocian con
deficiencia de hierro como la PPE y la PPLX<sup>44</sup>, y otras con
sobrecarga de hierro como la PCE y PCT en más del 90% de los
pacientes<sup>45</sup>. Es necesario para una apropiada homeostasis del
hierro, tener en cuenta un buen estado nutricional basado en las
necesidades diarias, y el tipo de porfiria para evitar las posibles
consecuencias adversas.</p>
<p>Las vitaminas, especialmente la vitamina B6 (piridoxal fosfato),
actúa como cofactor de la enzima ALAS<sup>46</sup>. El uso de
betacarotenos en la PCT tiene explicación por su efecto foto protector
sobre las radiaciones UV en el desarrollo de eritema en la población
sana, pero los resultados en las manifestaciones cutáneas de la porfiria
han sido controversiales<sup>47</sup>. El mecanismo antioxidante y el
estrés oxidativo en eritrocitos ha sido estudiado en algunos tipos de
porfirias, al respecto, la vitamina E, por su efecto antioxidante, ha
sido utilizada en pacientes con porfiria, encontrándose reducción en la
eliminación urinaria de porfirinas<sup>48</sup>, además de reducción de
las protoporfirinas eritrocitarias. En ciertos tipos de porfirias (PCT,
VP y EPP) se pueden indicar estos suplementos vitamínicos para aumentar
su capacidad antioxidante y abordar el estrés oxidativo debido a la
acumulación crónica de porfirinas.</p>
<p>Se ha descrito deficiencia de vitamina C en PCT<sup>49,50</sup>. Por
su parte, la biotina, el ácido lipoico y el ácido pantoténico son
necesarios para la producción de los precursores de la formación del
hemo: succinil CoA y glicina<sup>51</sup>. La riboflavina (FAD) es
necesaria para que la enzima protoporfirinógeno oxidasa (PPOX) catalice
la formación de protoporfirina IX, mientras que el zinc como
micronutriente está presente en la δ-aminolevulinato deshidratasa
(ALAD). La deficiencia de zinc, debido a la inactivación de ALAD,
provoca una marcada liberación de oxidantes que producen un daño
oxidativo, significativo en el ADN<sup>52</sup>.</p>
<p>Por lo general, no se requiere que los pacientes con porfiria sigan
una dieta especial, y las recomendaciones se basan en las pautas
dietéticas predominantes para la población general. Sin embargo,
dependiendo del tipo de porfiria, es recomendable en los pacientes con
porfiria hepática aguda (PHA), una ingesta elevada de carbohidratos como
parte de una dieta balanceada que proporcione todos los nutrientes
esenciales. La deficiencia de hierro puede comprometer la síntesis de
hemo, pero no es recomendable suplementos de hierro debido a que su
exceso puede ser perjudicial en varias porfirias. Una ingesta adecuada
de antioxidantes debe formar parte de una dieta equilibrada como enfoque
beneficioso para reducir el estrés oxidativo y el daño celular. Además,
se sugiere la administración de vitamina D a los pacientes con porfiria
con manifestaciones cutáneas. Es necesario traducir estas
recomendaciones en guías, con el fin de formular una nutrición
personalizada para cada forma de porfiria.</p>
<p><bold>Diagnóstico</bold></p>
<p>Se sugiere pensar en porfiria en pacientes con dolor abdominal que no
se puede explicar, después de haber descartado inicialmente causas como
apendicitis, colecistitis, pancreatitis, y que tengan hallazgos
asociados como orina rojiza, taquicardia, hipertensión, hiponatremia y
debilidad de músculos proximales, o el antecedente de haber consumido
drogas potencialmente porfirinogénicas como las sulfonamidas, los
barbitúricos, la rifampicina o la metoclopramida<sup>29</sup>. La
porfiria debería también ser considerada cuando se presentan síntomas
neurólógicos inexplicables. Algunos tipos de porfiria afectan el sistema
nervioso, como la coproporfiria hereditaria, la porfiria intermitente
aguda, y porfiria variegata. Las complicaciones incluyen parálisis,
convulsiones y coma. Estas complicaciones suelen ser el resultado de
crisis agudas, las cuales pueden provocar manifestaciones
neuropsiquiátricas tales como confusión, alucinaciones, ansiedad y
psicosis<sup>53</sup>.</p>
<p>Luego de la sospecha diagnóstica de una crisis aguda, esta se puede
confirmar rápidamente demostrando niveles 4 veces elevado el límite
superior normal, de porfobilinógeno en orina; lo mismo que de ácido
5-aminolevulínico y de porfirinas totales en sangre y
orina<sup>54</sup>. La mayoría de las porfirinas existen en el cuerpo
humano como porfirinógenos, los cuales son oxidados a porfirinas, y la
sustitución de su anillo de pirrol genera cuatro isómeros para cada
componente porfirínico; únicamente los isómeros I y III ocurren
naturalmente, y solo los tipo III forman hemo, por lo que en las
porfirias el resto de los isómeros no funcionales se pueden conseguir en
exceso en fluidos corporales y tejidos<sup>55</sup>, lo que nos permite
identificar el tipo de porfiria según el patrón característico de
distribución (Tabla 3).</p>
<p>El diagnóstico demanda la medición de porfirinas en plasma, orina,
heces y eritrocitos<sup>40</sup>. Cada porfiria se caracteriza
bioquímicamente por la acumulación y la excreción con un patrón
característico, de acuerdo con la solubilidad de las porfirinas, que
pueden ayudar a determinar el diagnóstico específico<sup>56</sup>. El
ácido aminolevulínico y el porfobilinógeno son solubles en agua, y al
igual que la uroporfirina se excretan en orina; los que continúan en la
línea de síntesis del hemo son altamente lipofílicos, como consecuencia
de la descarboxilación sucesiva, por lo que la coproporfirina, con
cuatro grupos carboxilo, se excreta por el hígado y los riñones; la
siguiente, la protoporfirina, con solo dos grupos carboxilo, no es
detectable en orina, la toma el hígado, se excreta en la bilis y se
elimina en las heces<sup>16</sup>. El contenido de porfirinas
plasmáticas está elevado en todos los casos, mientras que solo en las
porfirias eritropoyéticas se encuentran porfirinas en glóbulos
rojos<sup>57</sup> (Tabla 4).</p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th>Porfiria</th>
      <th>Eritrocitos</th>
      <th>Plasma</th>
      <th>Orina</th>
      <th>Heces</th>
      <th></th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td>Hepáticas</td>
      <td>PAD</td>
      <td>Zinc protoporfirina</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>ALA, coproporfirina III</td>
      <td>No detectable</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>PAI</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>ALA, porfobilinógeno y uroporfirina I</td>
      <td>No detectable</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>PCT</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>Uroporfirina, heptacarboxil porfirina</td>
      <td>Uroporfirina, heptacarboxil porfirina</td>
      <td>Heptacarboxil porfirina, isocopro porfirina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>CPH</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>Coproporfirina</td>
      <td>ALA, porfobilinógeno y coproporfirina III</td>
      <td>Coproporfirina III</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>PV</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>Protoporfirina</td>
      <td>ALA, porfobilinógeno y coproporfirina III</td>
      <td>Coproporfirina III, protoporfirina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Mixta</td>
      <td>PHE</td>
      <td>Zinc protoporfirina</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>No detectable</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>Eritropoyéticas</td>
      <td>PPLX</td>
      <td>Zinc protoporfirina</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>Protoporfirina</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>PCE</td>
      <td>Uroporfirina I, coproporfirina I</td>
      <td>Uroporfirina I, coproporfirina I</td>
      <td>Uroporfirina I, coproporfirina I</td>
      <td>Coproporfina I</td>
    </tr>
    <tr>
      <td></td>
      <td>PPE</td>
      <td>Protoporfirina libre</td>
      <td>Protoporfirina</td>
      <td>No detectable</td>
      <td>Protoporfirina</td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p><bold>Tabla 4.</bold> Isómeros de porfirinas y su distribución según
el tipo de porfiria</p>
<p><bold>Test de Hoesch y test de Watson-Schwartz</bold></p>
<p>El test de Hoesch es una herramienta diagnóstico rápida, de tipo
cualitativo; disponible en la mayoría de los centros de hospitalización;
que consiste en mezclar reactivo de Ehrlich (20 g de
p-dimetilaminobenzaldehído en 1 000 ml de ácido clorhídrico 6N) con 2-3
gotas de orina del paciente, protegida de la luz. Si el porfobilinógeno
está elevado, se produce de inmediato un cambio de color de rosado a
rojo al contacto con la orina. El test se considera negativo cuando no
se produce el cambio descrito<sup>58-60</sup>. Antes de que se sospeche
del diagnóstico de porfiria es importante descartar otras causas de
falsos positivos de la prueba como sustancias tipo indoles, el ácido
indolacético, cáscara sagrada, levomepromazina, metildopa, clorhidrato
de fenazopiridina, ácidos pirrólicos y la malnutrición alcohólica en
etapa terminal<sup>60,61</sup>.</p>
<p>El test de Watson- Schwartz, es otra prueba de tipo cualitativo que,
a diferencia del test de Hoesch, utiliza el reactivo de Ehrlich
modificado (0,7 g de p-dimetilaminobenzaldehído, 150 ml de ácido
clorhídrico HC1 y 100 ml de agua) con 2,5 ml de orina del paciente, que
luego se mezcla con una solución de acetato de sodio saturado y se agita
con cloroformo. Si se observa una coloración rosa a rojo y es soluble en
cloroformo, indica la presencia de urobilinógeno. La fase acuosa, si
está todavía rosada se extrae con butanol. Como regla las fases se
separan rápidamente, si no ocurre, la muestra se centrifuga brevemente.
El resultado se considera positivo cuando se forma una coloración rosada
a rojo insoluble al cloroformo y al butanol.</p>
<p>El test de Hoesch y el test de Watson-Schwartz tienen una
sensibilidad similar; sin embargo, el test de Watson-Schwartz puede dar
un falso positivo secundario a la presencia de
urobilinógeno<sup>60</sup>, por lo que el test de Hoesch se considera
más simple, fácil de usar e interpretar<sup>62</sup>. Los resultados de
ambos se deben confirmar con la medición cuantitativa de porfobilinógeno
urinario, ya que, como se dijo, es posible que se den falsos
positivos<sup>16,63</sup>, sobre todo si se usa ácido perclórico en
lugar de alcohol amil como extracto, o se puede dar un falso negativo si
las muestras de orina no están protegidas de la luz<sup>63</sup>.</p>
<p>Con una sola excepción, la porfiria por deficiencia de ácido
5-aminolevulínico deshidratasa, todos los ataques agudos son asociados
con concentraciones aumentadas de porfobilinógeno en orina; y para
confirmar el diagnóstico de una porfiria aguda intermitente, se requiere
excluir otras porfirias agudas a través del análisis de porfirinas en
heces y plasma<sup>64</sup>, y con porfobilinógeno deaminasa
eritrocitaria<sup>29</sup>.</p>
<p><bold>Prueba de ácido 5-aminolevulínico (ALA)/porfobilinógeno (PGB)
urinario</bold></p>
<p>Es una prueba de tipo cuantitativo, disponible en nuestro medio para
el diagnóstico de porfiria, que se basa en la
cromatografía-espectrofotométrica. La cromatografía es un es un método
químico cuyo objetivo es separar los distintos componentes de mezclas
complejas para su caracterización; y la espectofotometría es un método
utilizado para medir cuánta luz absorbe una sustancia química, y de esta
forma determinar la cantidad de producto presente en ella. Durante las
últimas décadas, la técnica de cromatografía líquida-espectrometría de
masas en tándem (LC-MS/MS) se ha empleado en numerosas aplicaciones
bioquímicas clínicas. En comparación con los métodos tradicionales,
LC-MS/MS tiene las principales ventajas de una mayor sensibilidad
analítica, especificidad y fiabilidad diagnóstica. Acerca de la
porfiria, la técnica LC-MS/MS se ha aplicado con éxito para la
cuantificación simultánea de ALA y PBG en muestras de orina y
plasma<sup>65,66</sup>.</p>
<p><bold>Condiciones preanalíticas</bold></p>
<p>Una de las condiciones preanalíticas principales es que la muestra se
tome en el momento de las crisis porfirínicas, ya que es posible que no
se encuentren niveles evidentemente elevados de estos precursores (ALA y
PBG) en pacientes asintomáticos, o que presenten síntomas leves con
diagnóstico de porfiria, ya que la deficiencia de las enzimas en cada
tipo de porfiria es parcial (aproximadamente 50 % del valor normal
total), por lo que la actividad enzimática que tiene el porcentaje
restante es suficiente para la homeostasis del hemo<sup>25</sup>, en el
caso de la porfiria por déficit de ácido 5-aminolevulínico deshidratasa,
dado que su actividad normalmente excede la de las otras enzimas en la
vía, se requiere de una deficiencia más severa (menos del 5 % del valor
normal), que se ve en la mutación de tipo homocigota, para tener
manifestaciones clínicas<sup>29</sup>.</p>
<p><bold>Fundamento de la prueba</bold></p>
<p>La muestra de orina se pasa consecutivamente a través de dos
microcolumnas que contienen resinas de intercambio iónico: la primera
retiene el porfobilinógeno, la segunda retiene el ácido 5-
aminolevulínico. Una vez eliminadas las interferencias por lavado, se
eluyen el ALA y el PBG y se determinan espectrofotométricamente a partir
de la absorbancia a 555 nm del producto de la reacción de Ehrlich.</p>
<p>Valores de referencia:</p>
<p>ALA: 1,5-7,5 mg/24 h=11,4-57,2 µmol/24 h</p>
<p>PBG: 0-3,4 mg/24 h= 0-15 µmol/24 h</p>
<p><bold>Interpretación de los resultados</bold></p>
<p>La excreción de ácido 5-aminolevulínico y porfobilinógeno aumenta en
los ataques agudos de la porfira aguda intermitente, la coproporfiria
hereditaria y la porfiria variegata. Si se presentan síntomas
neurológicos asociados a un porfobilinógeno elevado, es diagnóstico de
porfiria aguda; por el contrario, si existen síntomas neurológicos con
ALA elevado, sin una elevación de porfobilinógeno, se deben investigar
otras causas para los síntomas del paciente<sup>67</sup>, como la
intoxicación por plomo, debido a que el plomo puede bloquear la vía
metabólica en la que interviene ALA, pero no la del
porfobilinógeno<sup>68-70</sup>; también se bebe diferenciar la
tirosinemia hereditaria, y la porfiria por deficiencia de ácido
5-aminolevulínico deshidratasa<sup>69</sup>. Otras enfermedades en donde
se pueden encontrar porfobilinógeno y ALA elevados son: la hepatitis
viral, neoplasias hepáticas, abuso de alcohol, infecciones; por otro
lado, su disminución se puede observar en el uso de
cisplatino<sup>71</sup>.</p>
<p>ALA y PBG no son diagnóstico de porfirias crónicas como la porfiria
cutánea tarda, la protoporfiria eritropoyética y la
hepatoeritropoyética, por lo que es necesario determinar otras
porfirinas en orina, sangre y heces para el diagnóstico diferencial. El
porfobilinógeno y el ácido 5-aminolevulínico disminuyen mientras se
resuelve la crisis. En la porfiria aguda intermitente, su excreción se
conserva aumentada por varias semanas, pero en la coproporfiria
hereditaria y la porfiria variegata puede ser normal o cerca de lo
normal en una semana o luego de la desaparición de los
síntomas<sup>70,72</sup>. La excreción fecal de porfirinas aumenta en
PCT, HCP y VP hepáticas, en CEP y HEP eritropoyéticas y, en ocasiones,
en EPP y PPLX. La detección de patrones específicos de porfirinas
fecales permite diferenciar estos trastornos enzimáticos, que comparten
una presentación clínica similar y características bioquímicas
superpuestas<sup>73</sup>.</p>
<p><bold>Porfirinas eritrocitarias</bold></p>
<p>Para la determinación de protoporfirina IX(PPIX) y
zinc-protoporfirina (ZnPP), se utilizan curvas de calibración y se
observa que los analitos sean lineales en el rango de concentración de
1,5 a 50 µg/dL y 2 a 100 µg/dL, respectivamente. Las concentraciones en
sangre se expresan tanto en µg/g Hb como en porcentaje relativo de cada
porfirina. El nivel normal para la suma de ambas es &lt; 3 µg/g Hb y los
rangos porcentuales normales son ZnPP 80 a 90 % y PPIX 10 a 20 %. Las
porfirinas de los eritrocitos aumentan anormalmente en EPP, PPLX, PCE y
PHE, aunque el porcentaje de cada porfirina difiere entre estos
trastornos. Es digno de mención que las protoporfirinas eritrocitarias
elevadas junto con ZnPP normal, apoyan el diagnóstico de la forma
clásica de EPP, mientras que una elevación en ambos componentes con
igual porcentaje se produce en la PPLX. Los altos niveles de porfirinas
eritrocitarias también ocurren en el caso de intoxicación al plomo, en
la deficiencia de hierro, así como también en la anemia sideroblástica,
todas las cuales son condiciones asociadas con protoporfirinas
elevadas<sup>73</sup>.</p>
<p><bold>Estudios de ADN</bold></p>
<p>Dado que la mayoría de los portadores de mutaciones relacionadas con
porfiria son asintomáticos y no tienen características bioquímicas
positivas para porfirias, se recomienda solicitarles estudios de ADN
para identificar la mutación heredada del gen, sólo si se tiene
conocimiento de la herencia familiar. No es recomendable solicitar este
estudio a pacientes con síntomas sugestivos de porfiria, pero que sus
pruebas urinarias o fecales para porfirinas sean negativas o no
diagnósticas de porfiria, por razones de costo, además de que es muy
poco probable obtener un resultado positivo<sup>16,29</sup>.</p>
<p>Desde que se iniciaron los estudios con ADN, se han encontrado en
pacientes con sospecha clínica de porfiria, ciertas mutaciones que no
son patogénicas, llamadas polimorfismos; en este caso se busca alguna
mutación patogénica adicional, que si no se encuentra en el paciente, se
descarta el diagnóstico de porfiria, lo que lleva a que algunos
pacientes que responden bien se preocupen por la interrupción de su
tratamiento; lo ideal es que se reevalúe el paciente y se plantee la
posibilidad de que sus síntomas hayan sido diagnosticados
erróneamente<sup>65</sup>.</p>
<p>Para disminuir sensiblemente el riesgo de errores, simplificar la
complejidad del diagnóstico y obtener un diagnóstico preciso de la
porfiria y su clasificación, se han desarrollado algoritmos diagnósticos
(Figura 5).</p>
<p><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image7.png" /><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image8.png" /></p>
<p><bold>Figura 5.</bold> Algoritmos diagnósticos para porfirias. Tomado
y modificado de <italic>Mayo Foundation for Medical Education and
Research</italic> (MFMER)<sup>69</sup>.</p>
<p><bold>Tratamiento</bold></p>
<p>Si hay niveles evidentemente elevados de porfobilinógeno urinario en
muestras de un paciente con sospecha clínica de porfiria, o de ácido
δ-aminolevulínico elevado después de descartar causas como intoxicación
por plomo o tirosinemia hereditaria tipo I, se debe iniciar el
tratamiento lo más rápido posible, principalmente con hemina
(Panhematin©), que es una forma liofilizada del grupo hemo, el cual
restaura la reserva hepática del hemo e inhibe ALAS1, enzima reguladora
de la biosíntesis del hemo<sup>34,74</sup>. La dosis recomendada es de 3
a 4 mg/kg endovenoso durante cuatro días. Se reconstituye un vial de 350
mg de hemina con 132 mL de albúmina sérica humana al 25 %,
preferiblemente en agua estéril, ya que aumenta su estabilidad y
previene la flebitis en el lugar de infusión<sup>75</sup>; es
recomendable poner la preparación en una bolsa ámbar para protegerla de
la luz. Los niveles de ácido δ-aminolevulínico y porfobilinógeno se
pueden monitorear; sin embargo, su disminución no predice una respuesta
clínica adecuada a la hematina, ya que esta dependerá de qué tan
avanzadas estaban las manifestaciones neuropáticas antes del
tratamiento<sup>74</sup>.</p>
<p>La carga de glucosa, es menos efectiva que la hemina, solo se
recomienda para ataques de media intensidad y su dosis es de 300 mg de
glucosa al día. Se recomienda la corrección de electrolitos y monitoreo
del sodio (Na<sup>+</sup>), por el riesgo de agravar o causar
hiponatremia, la cual podría llevar a síntomas del SNC. Para el dolor es
seguro administrar analgésicos opiáceos como la morfina, la codeína o la
oxicodona, y para las náuseas y vómitos, fenotiazinas. Para el
tratamiento de las convulsiones solo se recomiendan el gabapentin, las
benzodiazepinas como el lorazepam y el vigabatrin.</p>
<p>Algunos pacientes tratados frecuentemente con hemina desarrollan
sobrecarga de hierro, la cual se puede evaluar con ferritina y tratar
con flebotomías. El trasplante de hígado es un tratamiento experimental
que se considera curativo, este se ha realizado limitadas veces en el
mundo, y ha sido efectivo en algunos pacientes con ataques recurrentes
que no respondieron a otros tratamientos, pero por sus complicaciones a
largo plazo (morbimortalidad), se considera una medida desesperada y de
último recurso. En Latinoamérica solo se ha realizado uno en
Colombia<sup>76</sup>.</p>
<p>Probablemente en el futuro se pueda hablar de terapia génica, la cual
se está desarrollando para mejorar la calidad de vida y reducir la
morbilidad ocasionada por las terapias actuales y prevenir las
complicaciones tardías como el cáncer hepatocelular o la falla
renal<sup>77</sup>. El tratamiento de la porfiria cutánea tarda consiste
en flebotomías repetidas para disminuir la sobrecarga férrica, o la
administración prolongada de dosis mínimas de cloroquina, que actúa
aumentando la excreción de porfirinas<sup>78,79</sup>. La administración
de betacaroteno se cree que funciona como antioxidante liposoluble,
ayudando a eliminar las especies reactivas de oxígeno presentes en las
porfirias eritropoyéticas<sup>39,78</sup>.</p>
<p><bold>Terapias emergentes en porfirias</bold></p>
<p>Con los avances en la producción de tecnología sobre moléculas
blanco, el ARN pequeño de interferencia (del inglés, si-RNA), molécula
interfiere con la expresión hepática de ALAS1, se ha convertido en un
nuevo tratamiento para la PAI<sup>80,81</sup>.</p>
<p>Givosiran (Alnylam Pharmaceuticals, Cambridge, MA, EE. UU.), un
si-RNA específico para el ALAS1 de doble cadena, está unido a un ligando
que contiene tres residuos de N-acetilgalactosamina (GalNAc) que se
dirige e interactúa con el receptor de asialoglicoproteína hepática
(ASGPR). Dentro del hepatocito, las enzimas celulares escinden el ARN en
fragmentos de aproximadamente 20 pb y luego se separan en cadenas
simples, que se unen y silencian el ARNm de ALAS1, lo que inhibe la
traducción y expresión de la proteína ALAS1, y previene la acumulación
de niveles neurotóxicos de ácido δ-aminolevulínico y porfobilinógeno que
están asociados con ataques de porfiria por lo que se ha aprobado para
el tratamiento de la PHA<sup>82</sup>.</p>
<p>En el estudio ENVISION<sup>83</sup>, se administró givosiran
subcutáneo una vez al mes 2,5 mg/kg (n=46), y se asoció con una
reducción significativa de los ataques de porfiria desde el inicio hasta
los 6 meses en comparación con el placebo (n=43). A los 6 meses, se
triplicó el porcentaje de pacientes que estaban libres de ataques en el
grupo de givosiran (50 % versus 16,3 % de los pacientes del grupo
placebo). Los niveles de ALA y PBG se redujeron desde el inicio en un 77
y 76 %, respectivamente, en el grupo de givosiran. El número de días de
uso de hemina también se redujo significativamente en el grupo de
givosiran en comparación con el grupo de placebo (4,7 frente a 12,8
días; proporción 0,3; p=0,0002).</p>
<p><bold>Prevención de crisis agudas</bold></p>
<p>Se deben evitar los factores precipitantes de ataques agudos
mencionados anteriormente, tales como medicamentos
porfirogénicos<sup>84</sup>, hormonas, ayuno o embarazo; en este último,
el ácido δ-aminolevulínico puede cruzar la placenta y es posible que
cause toxicidad al cerebro fetal en desarrollo<sup>39</sup>. Los ataques
premenstruales se pueden prevenir con análogos de la hormona liberadora
de gonadotropina. Es posible que una infusión semanal de hemina pueda
prevenir los ataques no cíclicos, pero la experiencia es
limitada<sup>74</sup>.</p>
<p>Es necesaria la educación del paciente con respecto a su enfermedad,
y si es posible que se vincule a alguna organización donde pueda
comunicarse con expertos en el tema de las porfirias, que le ofrecerán
consejos adicionales y seguimiento después de ser diagnosticado, además
de asesoría genética y del monitoreo de las complicaciones secundarias
del tratamiento, como la sobrecarga de hierro<sup>64</sup>. Algunos
pacientes presentan depresión severa y riesgo de suicidio; ellos
ameritan acompañamiento, ya que sus síntomas pueden mejorar solo con el
tiempo<sup>74</sup>.</p>
<p>Para las porfirias cutáneas crónicas se recomienda evitar la
exposición no solo a la luz solar, sino también a la luz visible. Los
protectores solares no son efectivos y no se recomiendan; deben ser
preparados especiales (con óxido de zinc u óxido de titanio), que
bloqueen los rayos lumínicos en el espectro de la banda de
Soret<sup>27</sup>. Tener en cuenta el ambiente y usar ropa que cubra la
piel completamente, también evitar el alcohol y el uso de hormonas
sintéticas o anticonceptivas.</p>
<p><bold>Conclusiones</bold></p>
<p>En conclusión, los síntomas de las porfirias se deben a las
características químicas de los metabolitos intermedios que se acumulan,
y pueden tener fotosensibilidad cuando hay una deficiencia enzimática
después de la tercera enzima en la vía. Su variable expresión clínica
depende de la anormalidad y severidad de las enzimas subyacentes; y de
la actividad de las enzimas reguladoras de la síntesis del hemo (ALAS1
en hígado y ALAS2 en la médula ósea). La activación de las porfirias
hepáticas agudas resulta de la inhibición de la ALAS1 por factores
endógenos o exógenos, en presencia de la deficiencia hereditaria de una
de las cuatro enzimas descendentes en la vía metabólica. Esto da como
resultado la acumulación de porfirinas con expresión clínica de síntomas
neurológicos. Actualmente hay ensayos clínicos en fase I-II con
porfirias hepáticas agudas, que se basan en la interferencia terapéutica
del ARN que se dirige a la enzima ALAS1 hepática; así mismo, está en
curso el rescate de la inhibición metabólica por genes o terapias con
mRNA para la porfiria aguda intermitente<sup>85</sup>. Se debe sospechar
el diagnóstico de porfiria cuando el paciente tiene dolor abdominal con
cambios en el color de la orina, síntomas neurológicos o manifestaciones
cutáneas ampulares después de la ingestión de ciertos medicamentos o de
la exposición solar (fotosensibilidad).</p>
<p><bold>Conflictos de interés</bold></p>
<p>Los autores declaran no tener conflictos de interés.</p>
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  <fn id="fn1">
    <p><italic>Asistente de Coordinación Científica, Editora Médica
    Colombiana (EDIMECO). Medellín, Colombia,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:jennivizcaino@hotmail.com">jennivizcaino@hotmail.com</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-4218-1239">https://orcid.org/0000-0002-4218-1239</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <p><italic>Universidad Técnica de Manabí, Facultad de Ciencias de la
    Salud, Carrera de Nutrición y Dietética. Portoviejo,
    Ecuador,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:maria.joza@utm.edu.ec">maria.joza@utm.edu.ec</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-1786-8079">https://orcid.org/0000-0003-1786-8079</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <p><italic>Universidad Técnica de Manabí, Instituto de Investigación
    Científica, Portoviejo, Ecuador. Instituto de Investigaciones
    Clínicas “Dr. Américo Negrette”, Facultad de Medicina, Universidad
    del Zulia, Maracaibo, Venezuela,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:gilberto.vizcaino@utm.edu.ec">gilberto.vizcaino@utm.edu.ec</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-2785-1879">https://orcid.org/0000-0003-2785-1879</ext-link></p>
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