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<body>
<p>Valoración de la presión intraocular con el tonómetro de rebote iCare
ic100 en niños</p>
<p><italic>Intraocular pressure assessment with the iCare ic100 rebound
tonometer in children</italic></p>
<p><italic>Marcelo
Carrizosa-Murcia</italic><xref ref-type="fn" rid="fn1">1</xref>
<italic>Diana
García-Lozada</italic><xref ref-type="fn" rid="fn2">2</xref><italic>*</italic></p>
<p><italic>Diana V.
Rey-Rodríguez</italic><xref ref-type="fn" rid="fn3">3</xref>
<italic>Jenny Maritza
Sánchez-Espinosa</italic><xref ref-type="fn" rid="fn4">4</xref></p>
<p><italic>Resumen</italic></p>
<p><italic>La evaluación precisa de la presión intraocular (PIO) permite
el diagnóstico oportuno del glaucoma infantil. El objetivo fue analizar
la PIO medida con el tonómetro de rebote iCare ic100 en niños. Se
realizó un estudio transversal en una muestra consecutiva de niños que
asistieron a consulta de optometría. Fueron atendidos 100 pacientes, la
edad promedio fue de 7,5±2,6 años y 55 % eran de sexo masculino. La
medida se realizó con éxito en 97 % de los ojos. La PIO fue en promedio
13,8±3,5 mmHg para ojo derecho (OD) y 13,9±4,1 mmHg (OI) para ojo
izquierdo (OI) (p=0,6411); en niñas fue de 13,8±3,1 mmHg [IC 95 %
12,8-14,7] en OD y de 13,6±3,0 mmHg [IC 95 % 12,7-14,5] en OI. La PIO en
niños fue de 13,8±3,8 mmHg [IC 95 % 12,7-14,8] en OD y de 14,1±4,9 mmHg
[IC 95 % 12,8-15,4] en OI. La PIO con el tonómetro de rebote resultó
dentro de los valores de normalidad clínica en niños, sin diferencias
significativas entre sexo o edad. Por la alta tasa de éxito en la
medición, se propone la valoración de la PIO con el tonómetro ic100 en
niños, para la identificación temprana de casos de
glaucoma.</italic></p>
<p><italic><bold>Palabras clave:</bold></italic> <italic>presión
intraocular, tonometría ocular, iCare ic100, glaucoma,
niño.</italic></p>
<p><italic>Abstract</italic></p>
<p><italic>Accurate assessment of intraocular pressure allows timely
diagnosis of childhood glaucoma. The objective was to analyze the
intraocular pressure (IOP) measured with the iCare ic100 tonometer in
children. A cross-sectional study in a consecutive sample of children
who attended an optometry consultation. Both eyes of 100 patients were
evaluated, 55% male. The measurement was successfully performed in 97%
of the eyes. The mean age was 7.5 ± 2.6 years. IOP was on average 13.8 ±
3.5 mmHg for the right eye (RE) and 13.9 ± 4.1 mmHg for the left eye
(LE) (p=0.6411). Girls' IOP was 13.8 ± 3.1 mmHg [95% CI 12.8-14.7] in
the RE and 13.6 ± 3.0 mmHg [95% CI 12.7-14.5] in the LE. The IOP of the
children was 13.8 ± 3.8 mmHg [95% CI 12.7-14.8] in the RE and 14.1 ± 4.9
mmHg [95% CI 12.8-15.4] in the LE. Mean IOP in children with a rebound
tonometer was within normal clinical values, with no significant
differences between sex and age. Due to the high rate of success in the
measurement, IOP assessment with the ic100 tonometer in children is
proposed for the early identification of glaucoma cases.</italic></p>
<p><italic><bold>Keywords:</bold> intraocular pressure, tonometry,
ocular, iCare ic100, glaucoma, child.</italic></p>
<p></p>
<p>*Dirección para correspondencia:
<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:dgarcialo@unbosque.edu.co">dgarcialo@unbosque.edu.co</ext-link></p>
<p>Artículo recibido el 07-01-2022 Artículo aceptado el 29-08-2022
Artículo publicado el 15-11-2022</p>
<p>Fundada 2016 Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad
Técnica de Manabí, Ecuador.</p>
<p><bold>Introducción</bold></p>
<p>La presión intraocular (PIO) es un determinante importante en el
diagnóstico de glaucoma infantil. El aumento en las cifras tensionales
puede causar crecimiento bulbar, opacidad corneal y/o daño en el nervio
óptico y en el campo visual<sup>1</sup>. El glaucoma congénito primario
(GCP) es una patología que causa discapacidad visual pediátrica y puede
generar ceguera legal, incluso con tratamiento; su etiología es la
disgenesia del ángulo camerular, lo que determina la disminución en el
flujo de salida del humor acuoso, con el consecuente aumento de la
PIO<sup>2</sup>.</p>
<p>El GCP inicia entre el nacimiento y el segundo año de vida, y los
síntomas asociados pueden ser fotofobia, lagrimeo o frotamiento de los
ojos. En el segmento anterior se observan buftalmos, megalocórnea, edema
corneal con ruptura de la membrana de Descemet y, en la exploración del
fondo de ojo, se pueden detallar la distensión de la cabeza del nervio
óptico por la presión y el aumento difuso de la relación copa disco &gt;
0,3; adicionalmente, la gonioscopía revela un ángulo abierto con
estructuras pobremente diferenciadas<sup>3</sup>.</p>
<p>El glaucoma infantil primario inicia entre el tercer y el décimo año
de vida y, al igual que el GCP, tiene como etiología la disgenesia del
ángulo, con valores de tensión ocular &gt; 24 mmHg sin tratamiento; a
diferencia del GCP, no presenta buftalmos, ni edema corneal, sin
embargo, la cabeza del nervio óptico puede presentar distensión y
aumento de la excavación por daño difuso del anillo
neurorretiniano<sup>2</sup>.</p>
<p>El GCP es un trastorno principalmente esporádico; sin embargo, puede
ser hereditario en el 10 % al 40 % de los casos y se transmite de forma
autosómica recesiva, con penetrancia variable. Varios loci genéticos
distintos se han identificado como el GLC3A, en la región del cromosoma
2p21; GLC3B, en la región del cromosoma 1p36; GLC3C al igual que el
GLC3D en la región cromosómica 14q24<sup>4</sup>.</p>
<p>Para la toma de presión intraocular existen diferentes instrumentos
de contacto y no contacto, portátiles y convencionales. Cada uno de
ellos está diseñado bajo el principio de indentación, aplanamiento o
rebote. Los equipos basados en indentación hacen uso de un peso, de
manera que se indenta la córnea con una graduación que es proporcional a
la presión intraocular<sup>5</sup>. El principio de aplanamiento se
logra a través de una fuerza ejercida por el cono del equipo y la
respuesta a ello genera el valor tensional; en esta medida es importante
considerar las propiedades biomecánicas y el espesor corneal para no
subestimar o sobreestimar la tensión ocular. La prueba estándar para la
evaluación en adultos es el tonómetro de aplanación de Goldmann
(GAT)<sup>6</sup>. Su uso implica contacto corneal, así como el uso de
anestésicos y fluoresceína en la mayoría de los casos, procedimientos
que podrían suponer un riesgo para la integridad de la superficie
ocular. Por lo anterior, se han diseñado equipos de más fácil
manipulación, que permiten la realización rápida de la prueba sin
requerir fármacos, siendo además mínimamente invasivos. Los equipos de
no contacto crean un chorro de aire y lo dirigen de forma perpendicular
a la córnea, de manera que un sensor capta el grado de aplanamiento que
sufre la córnea con el aire recibido<sup>5</sup>.</p>
<p>Los tonómetros de rebote iCare ic100, a través de una sonda, generan
un toque sutil en la córnea; la deceleración de la velocidad de la sonda
indica el valor tensional. En niños ha sido práctico y confiable su uso,
ya que ha demostrado medidas válidas y repetibles de la presión
intraocular en diferentes grupos etarios<sup>7,8</sup>. En comparación
con el tonómetro de aplanación de Goldmann, el equipo iCare ic100 ha
tenido una buena correlación en valores de PIO de 10 a 24
mmHg<sup>9</sup>; sin embargo, se ha reportado que, para valores
tensionales superiores a 15 mmHg, se sugiere una prueba confirmatoria
con un equipo de aplanación<sup>10</sup>.</p>
<p>A pesar de la importancia de la medición de la PIO en niños, no es
habitual que se practique en la consulta con niños debido a las
dificultades en cuanto a la colaboración, por el diseño de los equipos
que se usan para el procedimiento y a las destrezas que se requieren por
parte del profesional. Por ello, se hace necesario conocer los valores
de la PIO en población pediátrica utilizando el tonómetro iCare ic100,
equipo portátil que facilita la medición de este parámetro clínico.
Existen varios estudios previos que han comparado la confiabilidad,
validez y seguridad de las diferentes versiones de tonómetros de rebote
iCare ic100<sup>11</sup>. Todos ellos se caracterizan por sus ventajas
en cuanto a la seguridad, facilidad de manipulación y fiabilidad de los
resultados.</p>
<p>Por lo tanto, este estudio tiene como propósito medir la presión
intraocular en niños y conocer los valores en este grupo de edad,
mediante el uso del tonómetro iCare ic100, con el fin de establecer su
utilidad en la detección temprana del glaucoma congénito o infantil.</p>
<p><bold>Metodología</bold></p>
<p>Estudio transversal en una muestra consecutiva de pacientes
pediátricos que asistieron a consulta de optometría para su control
visual periódico. Se incluyeron niños hasta de 12 años, sin patología
ocular en el segmento anterior.</p>
<p>De manera previa a la toma de los datos se realizó la estandarización
de los procedimientos para la utilización del equipo iCare ic100 y se
evaluó la reproducibilidad de los datos de dos examinadores (MC y JS) en
una muestra de 5 sujetos (10 ojos); el coeficiente de correlación
concordancia de Lin resultó en 0,89 (se estableció un mínimo aceptable
de 0,75)<sup>12</sup>. Los datos de estos pacientes no fueron incluidos
en la muestra final.</p>
<p>Se realizó examen de optometría y posteriormente se hizo la medición
de la PIO con el tonómetro iCare ic100 en cada ojo, siguiendo las
instrucciones descritas en el manual suministrado por el
fabricante<sup>13</sup>. El equipo registró seis mediciones y reportó el
promedio.</p>
<p>Para la descripción de los resultados de cada variable se tuvo en
cuenta su naturaleza, utilizando frecuencias absolutas y relativas para
las cualitativas y medidas de tendencia central y dispersión apropiadas
a la distribución de las variables cuantitativas. Se confirmó la
normalidad de los datos con el método de Kolmogorov-Smirnov y la
independencia de los datos de la PIO del ojo derecho (OD) y del ojo
izquierdo (OI) mediante la correlación de Pearson (r = 0,5349, p &lt;
0,0001).</p>
<p>Se calculó la media de la PIO con su intervalo de confianza al 95 %.
La comparación de los valores de PIO entre ambos ojos se realizó
mediante la t de <italic>Student</italic> (o la prueba de Mann-Whitney
si la distribución no hubiese resultado normal). Para relacionar los
valores de PIO con la edad se utilizaron los coeficientes de correlación
de Pearson o de Spearman. Para todos los análisis se consideraron
estadísticamente significativos los valores de p inferiores a 0,05. El
análisis estadístico se realizó mediante el paquete estadístico Stata
12.</p>
<p>El estudio siguió los principios éticos en investigación enunciados
en la resolución 8430 de 1993 de Colombia y la declaración de Helsinki.
El protocolo fue aprobado por el Comité de Ética en Investigación de la
Universidad El Bosque (Cod.: NUR. 074-2019). Se requirió la firma del
consentimiento informado de acuerdo con la edad del participante así:
consentimiento informado subrogado para sujetos menores de 6 años de
edad y consentimiento informado para sujetos de 7 a 12 años, los cuales
fueron firmados por los representantes legales (padres de familia o
acudiente). Además, se aplicó un asentimiento informado a los sujetos de
7 a 12 años, que fue firmado voluntariamente por ellos mismos.</p>
<p><bold>Resultados y discusión</bold></p>
<p>Fueron atendidos 100 pacientes de los cuales 55 % fueron de sexo
masculino. La edad promedio fue de 7,5 ± 2,6 años con rango de 1 a 12
(Tabla 1).</p>
<p><bold>Tabla 1.</bold> Distribución según edad y sexo de los niños
atendidos</p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th><bold>Edad (Años)</bold></th>
      <th><bold>Sexo</bold></th>
      <th></th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td></td>
      <td><bold>Masculino n (%)</bold></td>
      <td><bold>Femenino n (%)</bold></td>
    </tr>
    <tr>
      <td>1 - 3</td>
      <td>2 (33,3)</td>
      <td>4 (66,7)</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>4 - 6</td>
      <td>18 (56,3)</td>
      <td>14 (43,7)</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>7 - 9</td>
      <td>20 (55,6)</td>
      <td>16 (44,4)</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>10 - 12</td>
      <td>15 (57,7)</td>
      <td>11 (42,3)</td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p>La medición se pudo realizar con éxito en 97 % de los niños. En dos
niñas de 5 años y un niño de 7 años no se obtuvo la colaboración para
realizar el procedimiento.</p>
<p>La PIO fue en promedio 13,8 ± 3,5 mmHg para OD y 13,9 ± 4,1 mmHg para
OI (p= 0,6411). Se observaron dos casos con valores atípicos, uno en el
OD de 25 mmHg (atípico leve) y otro de 40 mmHg (atípico extremo) en el
OI (Figura 1). La PIO promedio con el tonómetro ic100 fue ligeramente
inferior a la reportada por el estudio de Feng en 2015<sup>14</sup>, en
niños de 3 a 15 años (15,2 ± 2,06 mmHg con tonómetro de aplanación) y la
tasa de éxito en la medición fue superior, ya que ellos reportaron 85 %
de éxito con el tonómetro de rebote e incluso del 75 % en menores de 10
años.</p>
<graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image3.png" />
<p><bold>Figura 1.</bold> Distribución de la presión intraocular de ojo
derecho y ojo izquierdo en 100 niños evaluados.</p>
<p>La PIO de las niñas (n= 43) fue de 13,8 ± 3,1 mmHg [IC 95 % 12,8 -
14,7] en el OD y de 13,6 ± 3,0 mmHg [IC 95 % 12,7 - 14,5] en el OI. La
PIO de los niños (n=55) fue de 13,8 ± 3,8 mmHg [IC 95 % 12,7 - 14,8] en
el OD y de 14,1 ± 4,9 mmHg [IC 95 % 12,8 - 15,4]. Si se excluye de este
análisis el dato atípico extremo del OI la media del OI es 13,6 ± 3,3
mmHg [IC 95 % 12,7 - 14,5].</p>
<p>No se halló diferencia estadísticamente significativa entre la PIO de
niños y niñas para OD (p= 0,9957) ni para OI (p= 0,5634). Los valores de
la PIO por grupos de edad se muestran en la Tabla 2.</p>
<p><bold>Tabla 2.</bold> Valores de presión intraocular según grupos de
edad</p>
<table>
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <col align="left" />
  <thead>
    <tr>
      <th><bold>Edad (años)</bold></th>
      <th><bold>Ojo derecho</bold></th>
      <th><bold>Ojo izquierdo</bold></th>
      <th></th>
      <th></th>
      <th></th>
      <th></th>
    </tr>
  </thead>
  <tbody>
    <tr>
      <td></td>
      <td><bold>Media ± desviación estándar</bold></td>
      <td><bold>Mínimo</bold></td>
      <td><bold>Máximo</bold></td>
      <td><bold>Media ± desviación estándar</bold></td>
      <td><bold>Mínimo</bold></td>
      <td><bold>Máximo</bold></td>
    </tr>
    <tr>
      <td>1 - 3</td>
      <td>10,8 ± 1,5</td>
      <td>9</td>
      <td>13</td>
      <td>15,5 ± 12,1</td>
      <td>8</td>
      <td>40</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>4 - 6</td>
      <td>13,0 ± 3,9</td>
      <td>6</td>
      <td>25</td>
      <td>13,6 ± 3,4</td>
      <td>7</td>
      <td>21</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>7 - 9</td>
      <td>14,3 ± 3,7</td>
      <td>6</td>
      <td>22</td>
      <td>13,6 ± 3,1</td>
      <td>7</td>
      <td>19</td>
    </tr>
    <tr>
      <td>10 -12</td>
      <td>14,6 ± 2,4</td>
      <td>10</td>
      <td>19</td>
      <td>14,2 ± 3,0</td>
      <td>9</td>
      <td>19</td>
    </tr>
  </tbody>
</table>
<p>La correlación entre la PIO y la edad resultó estadísticamente
significativa (OD r=0,331 p=0,0009 con el coeficiente de Pearson; OI
r=0,199 p = 0,0499 con el coeficiente de Spearman) (Figuras 2 y 3).</p>
<p><inline-graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image4.png" /><bold>Figura
2.</bold> Correlación entre la edad y la presión intraocular del ojo
derecho.</p>
<graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image5.png" />
<p><bold>Figura 3.</bold> Correlación entre la edad y la presión
intraocular del ojo izquierdo.</p>
<p>Aunque la variación en las cifras de la PIO se relaciona con la
presión arterial, la edad, el espesor y la curvatura corneal, el sexo y
el error de refracción, este estudio demostró datos de PIO homogéneos
entre niños y niñas de diferentes grupos de edad, siendo la tonometría
relevante en la práctica clínica para el diagnóstico de
glaucoma<sup>15</sup>. Al incluir la valoración de la PIO en la atención
de los pacientes pediátricos que asisten a nuestra consulta de
optometría, se pudo hacer una atención más completa, por ejemplo,
identificando un caso de hipertensión ocular con valores de 40 mmHg, lo
que permitió iniciar de manera oportuna el manejo oftalmológico
correspondiente.</p>
<p>Al excluir del análisis del OI un dato atípico (de 40 mmHg) en los
niños de 1 a 3 años de edad, se obtiene una media de 10,6 ± 1,5 mmHg y
el valor máximo es 12 mmHg; la correlación entre la PIO y la edad fue
estadísticamente significativa (OI r= 0,239; p= 0,0195 con el
coeficiente de Pearson) (Figura 4).</p>
<p>La evaluación y seguimiento de la PIO mediante el método de
referencia (tonometría de aplanación de Goldman), supone el uso de la
lámpara de hendidura, de anestésico tópico y fluoresceína, además de
personal capacitado para el registro de la medida. No obstante, el valor
puede verse influenciado por múltiples factores que incluyen la
paquimetría, la cantidad de fluoresceína, la maniobra de Valsalva, la
posición del ojo y el error interobservador<sup>16</sup>.</p>
<graphic mimetype="image" mime-subtype="png" xlink:href="media/image6.png" />
<p><bold>Figura 4.</bold> Correlación entre la edad y la presión
intraocular del ojo izquierdo, con la exclusión de un dato atípico.</p>
<p>El uso del tonómetro de rebote iCare ic100 permitió medir la presión
intraocular de manera no invasiva, sin necesidad de aplicar fármacos de
uso tópico ni medios de contraste, ni de equipos oftalmológicos para su
montaje o de personal experimentado<sup>11</sup>, con agilidad en la
consulta y medición exitosa en la práctica clínica
pediátrica<sup>17</sup>. En este estudio se pudo medir con éxito al 97 %
de los ojos, es decir, fue bien aceptado por los pacientes. Además,
podría ser utilizado para seguimiento de la PIO en casa. Este equipo ha
demostrado una buena repetibilidad y sus resultados se han
correlacionado de forma adecuada con otros tonómetros<sup>14</sup>.
Aunque las mediciones de PIO generalmente han sido evaluadas con
profesionales experimentados, quienes tomaron las medidas en este
trabajo requirieron de un periodo corto de entrenamiento y lograron
buena concordancia.</p>
<p>Existe información limitada respecto al grado de acuerdo de las
mediciones con el tonómetro iCare ic100 y otros equipos en niños; sin
embargo, en relación con la tonometría de aplanación de Goldmann, la
diferencia en adultos ha sido de -2,53 ± 2,77 mmHg (p &lt; 0,001),
siendo la PIO menor con el tonómetro de rebote<sup>11</sup>. Otro
estudio del mismo autor realizado igualmente en adultos, también reportó
valores de PIO menores con el tonómetro ic100 con diferencia de -4,24 ±
2,98 respecto al patrón de oro (GAT)<sup>18</sup>. Finalmente, un
estudio en India encontró buena confiabilidad en comparación con el GAT
(coeficiente de correlación intraclase &gt; 0,87) en ojos normales y
glaucomatosos<sup>19</sup>. Con relación al sexo, en el presente estudio
no se encontró diferencia significativa entre niños y niñas, a
diferencia del reporte de Jiang et al.<sup>20</sup>, en el que
evidenciaron mayor PIO en el sexo femenino, en niños de 4 a 18 años.</p>
<p>También se han realizado comparaciones entre el tonómetro iCare ic100
y el Tono-Pen en bebés prematuros. Las mediciones con el Tono-Pen fueron
significativamente más altas que las obtenidas con el equipo iCare ic100
(p &lt; 0,01). La PIO media fue de 9 mmHg para iCare ic100 (DE 2,2 mmHg)
y de 16 mmHg para Tono-Pen (DE 4,4 mmHg), por lo que la tonometría
estimada con el tonómetro de rebote parece reflejar mejor la PIO
infantil. Las mediciones con el Tono-Pen probablemente están falsamente
elevadas debido a las reacciones de defensa y malestar del bebé
prematuro a la instilación de gotas oculares anestésicas y al mayor
tamaño de la apertura palpebral debido al área de
aplanación<sup>21</sup>.</p>
<p>Respecto a las complicaciones, en el estudio de Jose et
al.<sup>19</sup>, solo el 0,7 % de los sujetos experimentaron aumento de
la tinción después de las mediciones con el ic100 en comparación con el
valor inicial<sup>19</sup>. Mientras tanto, Gao et al.<sup>22</sup>,
informaron que no existió ningún ojo con defecto del epitelio corneal
después de las mediciones con el tonómetro de rebote. Estos resultados
favorables obedecen al tamaño de la sonda (0,9 mm) y la velocidad con la
que golpea la córnea de aproximadamente 0,25 a 0,35 m/s, siendo más
rápido que el reflejo del parpadeo. En este estudio, aunque no se evaluó
la córnea antes y después del procedimiento, ningún participante refirió
molestias o llanto durante o después del examen.</p>
<p>Sobre las limitaciones del presente estudio, es importante resaltar
que los valores de PIO fueron tomados en diferentes momentos del día, lo
que podría dificultar la comparación. Aunque sólo dos participantes
obtuvieron cifras tensionales por encima de los valores normales (25 y
40 mmHg), no es posible identificar la exactitud de la prueba dado que
no existió comparación con la prueba de referencia (GAT). Los dos casos
identificados con presiones intraoculares por fuera de los rangos
normales, requirieron de estudios complementarios mediante tomografía
óptica de coherencia (OCT), campimetría y la ultrabiomicroscopía para
identificar cambios fisiopatológicos del nervio óptico y de la cámara
anterior con el propósito de confirmar el diagnóstico de
glaucoma<sup>4</sup>. El aumento de la PIO en 1 mmHg aumenta el riesgo
de desarrollo de glaucoma en un 10 a 18 %, por lo cual el estudio de la
PIO debe hacerse de forma continua y su correlación con otros exámenes
de apoyo diagnóstico permite la confirmación de
glaucoma<sup>23-25</sup>.</p>
<p>Se propone realizar futuros estudios que relacionen las medidas de
PIO obtenidas con tonómetros de rebote iCare con diferentes parámetros
biomecánicos, además de la comparación del ic100 con tonómetros más
recientes como el iCare ic200.</p>
<p><bold>Conclusiones</bold></p>
<p>La PIO promedio con el tonómetro de rebote en los niños atendidos
está dentro de los valores de normalidad clínica, sin diferencias
significativas entre sexo o grupos de edad. Por la rapidez y facilidad
para su uso, se propone la detección de la PIO con tonómetro de rebote
iCare ic100 en la población infantil para la identificación temprana de
casos de glaucoma.</p>
<p><bold>Agradecimiento</bold></p>
<p>A la empresa Icare Finland y su representante en Colombia Andrec
Corporation, por suministrar el tonómetro de rebote iCare ic100.</p>
<p>A la psicóloga Diana Carolina Fonseca Guzmán, por su ayuda en la
valoración y acompañamiento a los niños durante la realización de las
pruebas.</p>
<p><bold>Conflictos de interés</bold></p>
<p>Los autores declaran no tener conflictos de interés.</p>
<p><bold>Referencias bibliográficas</bold></p>
<list list-type="order">
  <list-item>
    <p>Marx-Gross S, Laubert-Reh D, Schneider A, Hohn R, Mirshahi A,
    Munzel T, et al. The Prevalence of Glaucoma in Young People. Dtsch
    Arztebl Int [Internet]. 2017;114(12):204-10. Disponible en:
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.3238/arztebl.2017.0204">https://doi.org/10.3238/arztebl.2017.0204</ext-link></p>
  </list-item>
  <list-item>
    <p>Mocan MC, Mehta AA, Aref AA. Update in Genetics and Surgical
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  </list-item>
</list>
<p><bold>Contribución de los autores</bold></p>
<disp-quote>
  <p><italic>Conceptualización:</italic> Diana García, Diana Rey,
  Marcelo Carrizosa, Jenny Sánchez</p>
  <p><italic>Curación de datos:</italic> Diana García</p>
  <p><italic>Análisis formal:</italic> Diana García</p>
  <p><italic>Adquisición de fondos:</italic> No procede</p>
  <p><italic>Investigación:</italic> Marcelo Carrizosa, Jenny
  Sánchez</p>
  <p><italic>Metodología:</italic> Diana García, Diana Rey</p>
  <p><italic>Administración del proyecto:</italic> Marcelo Carrizosa</p>
  <p><italic>Recursos:</italic> No procede</p>
  <p><italic>Software: No procede</italic></p>
  <p><italic>Supervisión:</italic> Diana García, Diana Rey</p>
  <p><italic>Validación:</italic> Marcelo Carrizosa, Jenny Sánchez</p>
  <p><italic>Visualización:</italic> Diana García, Diana Rey, Marcelo
  Carrizosa, Jenny Sánchez</p>
  <p><italic>Redacción del borrador original:</italic> Diana García,
  Diana Rey, Marcelo Carrizosa, Jenny Sánchez</p>
  <p><italic>Redacción, revisión y edición:</italic> Diana García, Diana
  Rey, Marcelo Carrizosa, Jenny Sánchez</p>
</disp-quote>
</body>
<back>
<fn-group>
  <fn id="fn1">
    <p><italic>Universidad El Bosque, Profesor titular, Facultad de
    Medicina, Programa de Optometría, Bogotá, Colombia,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:carrisozamarcelo@unbosque.edu.co">carrisozamarcelo@unbosque.edu.co</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-0712-0024">https://orcid.org/0000-0003-0712-0024</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn2">
    <p><italic>Universidad El Bosque, Profesor asociado, Facultad de
    Medicina, Programa de Optometría, Bogotá, Colombia,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:dgarcialo@unbosque.edu.co">dgarcialo@unbosque.edu.co</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-7719-8794">https://orcid.org/0000-0002-7719-8794</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn3">
    <p><italic>Universidad El Bosque, Profesor asociado, Facultad de
    Medicina, Programa de Optometría, Bogotá, Colombia,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:reydiana@unbosque.edu.co">reydiana@unbosque.edu.co</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-1106-6235">https://orcid.org/0000-0003-1106-6235</ext-link></p>
  </fn>
  <fn id="fn4">
    <p><italic>Universidad El Bosque, Profesor asistente, Facultad de
    Medicina, Programa de Optometría, Bogotá, Colombia,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="mailto:sanchezjennye@unbosque.edu.co">sanchezjennye@unbosque.edu.co</ext-link><italic>,</italic>
    <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-0434-5076">https://orcid.org/0000-0003-0434-5076</ext-link></p>
  </fn>
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