1. Introducción
El turismo se ha convertido en uno de los sectores económicos con
mayor crecimiento en el mundo. Su evolución ha sido caracterizada por
una continua expansión y diversificación. Su incesante crecimiento
cuantitativo está siendo acompañado en las últimas décadas de profundos
cambios cualitativos que obligan a pensar periódicamente en la oferta y
adaptarla a los nuevos gustos y demandas de los consumidores.
Estos cambios implican la reformulación, asunción o elaboración de
nuevas, accesibles y rápidas vías para favorecer esta actividad a una
velocidad apremiante. Es aquí donde los modelos desempeñan un papel
preponderante por la gran capacidad que poseen para simplificar
situaciones o fenómenos complejos, constituyen un medio del
pensamiento científico, una forma peculiar de abstracción de la realidad y
permite posteriormente multiplicar o generalizar ideas en dependencia de
los resultados que se alcancen. Se coincide con Pearce, (2012), en que:
Para la gestión turística los modelos sirven como ayuda imprescindible para
organizar todas las etapas de un proyecto, ayudan a organizar las ideas y
teorías, el diseño de proyectos, la recopilación y el análisis de datos y la
presentación de los resultados. De esa manera, el uso de modelos contribuye
a la identificación de los problemas claves y la utilización de tiempo y
recursos con más eficacia para abordarlos. (p. 1)
En los últimos años se han materializado tanto en la investigación
como en la práctica múltiples modelos de la gestión de destinos. El
crecimiento del interés por este tema refleja una preocupación por el
desarrollo del turismo y la necesidad de gestionarlo asegurando que se
logre sustentabilidad y competitividad en los destinos. El presente artículo
pretende analizar aspectos teórico – metodológicos de algunos modelos de
gestión turística desde diferentes perspectivas.
2. Materiales y Métodos
La complejidad del objeto de estudio, su naturaleza y contenido,
llevan a la utilización de diversos métodos que permiten interpretar,
explicar y valorar el proceso dialéctico que está presente cuando se aborda
científicamente el análisis de los modelos turísticos.
Se realizó un estudio de tipo descriptivo en el que se consultaron
algunos supuestos teórico - metodológicos sobre el tema haciendo uso de
los métodos histórico-lógico, inductivo–deductivo, analítico–sintético y el
tránsito de lo concreto a lo abstracto, y de ahí a lo concreto pensado.
Esto facilitó la sistematización de los referentes teóricos acerca de la
conceptualización de modelo y modelo de gestión turística, su estructura
metodológica y la valoración de la información derivada del estudio de
los documentos.
3. Resultados
3.1. Una aproximación al concepto
En los últimos años se ha estudiado con fuerza y gran atino desde el
punto de vista investigativo y práctico variados modelos de gestión. El
interés por este tema refleja una preocupación por el desarrollo del
turismo y de la sociedad en general.
Las acepciones del concepto de modelo son muy disímiles. Puede
considerarse al modelo, en términos generales, como (…) “una
estructuración simplificada de la realidad que pretende presentar factores
o relaciones supuestamente significativas en una forma generalizada” (De
la calle, 2015, p. 25).
Gago (1999) lo define como:
Ejemplar o forma que uno propone y sigue en la ejecución de una obra o en
otra cosa, ejemplar para ser imitado, copia o réplica de un original,
construcción o creación que sirve para medir, explicar e interpretar los rasgos
y significados de las actividades agrupadas en las diversas disciplinas. Los
modelos son construcciones mentales que permiten una aproximación a la
realidad de un fenómeno, distinguiendo sus características para facilitar su
comprensión. (p. 23)
En esta misma dirección Vera, López, Marchena & Antón (2011)
corroboran que: “El modelo representa un intento de simplificar a través
de la identificación de las variables clave una realidad compleja y
entender la relación que existe entre dichas variables” (p. 425).
Aunque las definiciones anteriores difieren cualitativamente en cuanto
a su valor explicativo todos los modelos comparten la característica de ser
imágenes o representaciones construidas acerca de lo que podría ser la
multiplicidad de fenómenos o cosas observables reducidas a una raíz
común que permita captarlas como similares en su estructura o al menos
en su funcionamiento.
Los autores de este trabajo se apegan a la idea de Pearce (2014)
cuando expresa:
El modelo puede ser definido como la representación de un hecho o
fenómeno propuesta como ideal a seguir. Pretende mostrar las características
generales de la estructura de dicho fenómeno, explicar sus elementos,
mecanismos y procesos, cómo se interrelacionan y los aspectos teóricos que
le dan sustento, para facilitar su comprensión (citado en Canoves & López,
2014, pp. 21).
La literatura científica también contempla el término modelo de
gestión turística y en este sentido González & Rivas (2008) señalan:
Un modelo de gestión turística es una herramienta que puede ayudar a la
coordinación de los actores del turismo y su aplicación requiere tener como
base, un profundo y acabado conocimiento de las variables que son
estratégicas para su sustentabilidad (una positiva imagen, por ejemplo) y que
por esa razón deben ser identificadas, analizadas y seguidas con una
frecuencia y técnicas adecuadas. (p.46)
Para SENPLADES (2013):
Un modelo de gestión turística recoge un conjunto de proposiciones relativas
a las variables a tener en cuenta a la hora de aplicar los conocimientos y su
influencia. Es decir, considera todas las variables existentes y las utiliza
como base para formar una guía que indique cómo realizar los pasos,
basados en el sistema turístico, presentan forma interna y dinámica funcional
especificada dentro de la administración de una organización. (p.26)
Los modelos de gestión turística comprenden el desarrollo y
aprovechamiento de los subsectores que componen al fenómeno turístico
dígase cultural, religioso, gastronómico, el turismo de sol y playa, entre
otros. En consonancia con lo anteriormente expresado se considera que
estos modelos se presentan como una alternativa de crecimiento en cada
destino pues potencializar un tipo de turismo es otorgarle identidad a cada
uno de éstos. Sin embargo, es necesario desarrollar el más adecuado y el
que más favorezca a las personas que residen en una localidad
determinada teniendo en cuenta cada destino. El turismo debe visionarse
de manera verosímil más allá de un simple modelo turístico, debe
gestionarse como un modelo de desarrollo integrado.
Tales razones permiten asumir el concepto ofrecido por Salas, Font y
Suárez (2015) al describirlos como una “representación simplificada de la