cultura y costumbres a las demás etnias haciendo que estas dejen sólo un
rastro de sus costumbres antepasadas.
De la población económicamente activa de la parroquia predominan la
inserción laboral en actividades agropecuarias, comercio, empleos
públicos y otras ramas económicas. Las mujeres están vinculadas
mayormente a otras actividades que el diagnóstico no especifica 36,3 %
que pueden estar encubriendo el sector informal de la economía.
Como tendencia se ha dado una mayor inserción de la mujer en los
países latinoamericanos en el autoempleo en ocupaciones que se
caracterizan generalmente por bajos niveles de productividad, reducidas
remuneraciones y el incumplimiento o inexistencia de contratos laborales
lo cual implica que estas mujeres no cuentan ni con previsión social, ni
con acceso a la salud u otros de los beneficios asociados normalmente al
empleo formal.
Esta situación no reflejada en las estadísticas del diagnóstico
invisibiliza también formas de violencia contra las mujeres basada en las
relaciones de producción. Esta omisión repercute en que se desconozcan
las condiciones del empleo femenino y la no actuación directa en este
grupo mediante las políticas públicas.
Por otro lado, el 24,9 % de las mujeres se dedican al servicio
doméstico que si bien aporta una remuneración económica el alto
porcentaje refleja las pocas oportunidades que ofrece el mercado de
trabajo remunerado en la Parroquia. Se repite el estereotipo de las mujeres
encargadas de efectuar las tareas domésticas dado porque el 9,5 % se
dedica a las actividades de comercio, el 9,5 % a la enseñanza, el 1,28 % a
la agricultura y el por ciento restantes en actividades de manufactura,
transporte y comunicaciones.
La incorporación de la mujer al trabajo remunerado en la parroquia es
masivamente precaria y denota que mujeres de escasos recursos y de
bajos niveles educacionales obtienen ingresos en el mercado para subsistir,
no se incorporan al mercado de trabajo como parte de un cambio cultural
o emancipador con la percepción de la remuneración económica como
autonomía.
Las mujeres se ven obligadas a hacerse cargo de toda la familia sin
abandonar su función de madre y cuidadora, cumpliendo todos los roles lo
que se extrema en el caso de las jefas de hogar con hijos. Esta situación
evidencia otra de las manifestaciones de violencia que vivencian las
mujeres de la parroquia.
La precariedad laboral tiene especial incidencia cuando los ingresos
económicos que se perciben por el trabajo no cubren las necesidades
básicas de una persona ya que es la economía el factor con el que se
cuenta para cubrir las necesidades de la población. Este es uno de los
factores que ocasiona que la población económicamente activa (PEA) en
general no se encuentre afiliada al Instituto Nacional Ecuatoriano de
Seguridad Social.
Existe una tasa muy alta de pobreza pues las necesidades básicas
insatisfechas (NBI) por persona se presentan en un porcentaje del 58,17 %,
asimismo, una tasa de NBI por hogares de 56,23 % lo que significa que
hay carencia de empleo, la vivienda en general adolece de servicios
adecuados, la salud es satisfecha únicamente con atención de primer nivel
y la educación no ofrece las ventajas técnicas que se espera para obtener
resultados satisfactorios del progreso de sus habitantes.
No se cuenta con datos sobre la tasa de actividad doméstica que
representa aquellas actividades invisibles que realizan las mujeres para la
reproducción y que se expresan en quehaceres domésticos de cuidado de
niños y adultos mayores, cuidado de la salud y alimentación familiar, aseo
y mantención del espacio doméstico, etc., que no implican remuneración
económica al ser parte de la vida cotidiana y de las relaciones desiguales
de género naturalizadas, y que imponen a la mujer fundamentalmente a la
realización de estas actividades.
En la región latinoamericana esta actividad compromete al 27,9 % de
las mujeres de 15 años y más, según datos de la CEPAL (2004). Ofrecer
las cifras de esta tasa brindaría la posibilidad de visibilizar también otras
formas de violencia estructural y simbólica producto del sistema patriarcal
como ya se ha venido apuntando en el análisis de la investigación.
Con respecto al nivel de Educación de la Parroquia San Isidro se
observa que existe un 94,77 % de educandos que asisten a
establecimientos de enseñanza primaria, un 75,84 % que asisten a
establecimientos de educación secundaria y el 66% de asistencia al
bachillerato. A establecimientos de educación superior asiste únicamente
el 19,63 %.
El porcentaje de deserción estudiantil que se observa en los centros
educacionales se sustenta en situaciones socioeconómicas, costumbres,
limitaciones institucionales, entre otras. En este caso se observa deserción
en la educación secundaria, bachillerato y superior, con propensiones del
19,97 %, 12,88 % y 70,29 %, respectivamente. Según el último censo
realizado en el 2010 a nivel Parroquial, San Isidro es la que presenta
mayor tasa de analfabetismo en el cantón Sucre con un 15,09 % para el
año 2010, además esta parroquia registró una menor variación en 10 años
(0,16 %) puesto que en el 2001 esta tasa registró un 15,25 % de
analfabetismo, siendo mayor entre los hombres.
La alta tasa de analfabetismo de la parroquia puede ser un factor que
esté incidiendo en la violencia contra las mujeres si se tienen en cuenta los
resultados del análisis de la Encuesta Nacional sobre Relaciones
Familiares y Violencia de Género (INEC, 2015). Al cruzar el índice de
peligrosidad por algunas variables socioeconómicas y culturales se
encuentra que hay una tendencia al descenso entre las mujeres
pertenecientes a hogares con mayores ingresos y que los episodios de
violencia que ponen en riesgo la integridad y la vida de las mujeres
disminuyen a medida que ellas tienen más años de escolaridad.
Ambas tendencias son similares a las observadas al determinar la
incidencia de la violencia de pareja en su conjunto, aunque en cuanto a la
peligrosidad el efecto de la escolaridad es menos pronunciado.
Existe una relación entre las manifestaciones de violencia más
agresivas y peligrosas y el bajo nivel de escolaridad. Por otro lado, aunque
no necesariamente es así, se supone que las mujeres mientras más
alfabetizadas tienen mejores oportunidades para desarrollar sus
capacidades y su valoración personal, para empoderarse social y
económicamente, así como afianzarse como ciudadanas con derechos.
Para la cobertura de la salud de la parroquia San Isidro existe un
centro de salud que presta a la población los servicios de atención médica
de primer nivel. El Centro de Salud San Isidro posee una cantidad de
consultas médicas hasta el año 2013 de 9166, de ellas el 80,38 % son por
morbilidad y el 19,62 % por prevención. En las estadísticas que recoge el