
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)19
Rodríguez Álava, Durán Pico, Solórzano Gómez, Farfan Velásquez
medio; esto se debe a lo complejo que resulta entender a la nueva
generación de padres de familia, donde prima la permisividad en relación
a la educación y formación de sus hijos.
4. Discusión
Autores como Martínez & Pérez (2004); Ríos (2009) y Gomariz &
Martínez (2010) han realizado aportaciones necesarias a tener en cuenta.
Así, Ríos (2009) define la orientación a la familia, como:
…el conjunto de técnicas, métodos, recursos y elementos encaminados a
fortalecer las capacidades evidentes y latentes que tienen como objetivo el
refuerzo de los vínculos que unen a los miembros de un sistema familiar para
que puedan alcanzar los objetivos que tiene la familia como agente o
institución educativa. (p.5)
Teniendo en cuenta la aserción de estos estudiosos del tema se realizó
el análisis de los indicadores de la dimensión referida a la gestión
institucional de la orientación educativa familiar. Se demostró la
necesidad que existe de modificar las concepciones sobre orientación
educativa familiar con un enfoque integral e inclusivo, en función de
lograr una mejor relación familia – escuela. De manera que deberá
considerarse al profesor como sujeto activo, aportando significativamente
en la orientación de los padres, en su función preventiva, evitando acudir a
la función correctiva del DECE; si se tiene en cuenta que en muchos de
los casos esta, al igual que las charlas de escuela para padres, es
inefectiva.
En esencia los docentes presentan insuficiencias en el conocimiento y
el trabajo con la competencia gestionar la orientación educativa familiar,
atendiendo entre otros factores a que esta actividad ha sido desarrollada
por los miembros del DECE sin tener en cuenta la participación activa de
los docentes. El no poseer los docentes los saberes necesarios para poder
ejecutar esta actividad incide en el pobre nivel de satisfacción de los
padres.
Autores como Villarroel & Sánchez (2002); Hernández & López
(2006) y Núñez & Palacios (2010) manifiestan que existe un vínculo entre
una buena relación familia - escuela y una enseñanza escolar de calidad,
que el hecho de que el profesorado se interese más por la vida social y
familiar de sus estudiantes aumenta la motivación de éstos, ya que obtiene
más información para tomar mejores decisiones a la hora de planificar la
educación. De manera que conocer la vida personal y experiencia cultural
de los estudiantes es una buena base para la calidad educativa.
La caracterización del estado actual de la gestión de la orientación
educativa familiar hace evidente la necesidad que existe de modificar las
concepciones sobre la orientación educativa familiar y su gestión por parte
del docente para lograr que el proceso orientador contribuya al
mejoramiento de la relación escuela – familia, y a la formación integral de
los estudiantes.
De acuerdo a lo expresado por Molina (2001) la orientación educativa
es un “Proceso de prevención, desarrollo y atención a la diversidad del
alumno con la intervención de los agentes educativos” (p.20). Este autor
destaca las funciones de la orientación educativa encaminadas a la
prevención, el desarrollo y la atención a la diversidad del alumnado; lo
que supera la visión remedial o terapéutica de la orientación educativa,
haciendo referencia además a la intervención en ella no solo de los
orientadores escolares, sino de todos los agentes educativos, incluyendo a
los docentes y los padres o representantes familiares, en su condición de
agentes educativos.
Desde otra perspectiva, Gomáriz & Martínez (2010) aprecian la
orientación educativa familiar como un proceso sistemático de ayuda,
cuyo fin es facilitar la dinámica familiar positiva, la solución de
problemas, la toma de decisiones, y el desarrollo de los propios recursos
educativos, con un carácter multidisciplinario y multiprofesional. Aun
cuando se aportan elementos con los que se coinciden, como son el
carácter preventivo y de desarrollo de la orientación educativa familiar y
la intervención en ella de múltiples disciplinas y profesionales, esta
definición por su nivel de generalidad, no está enfocada a la preparación
de los familiares para que asuman en coordinación con la escuela, la
formación integral de sus hijos.
De acuerdo a lo analizado, se define a la orientación educativa familiar
como un proceso interdisciplinario y multiprofesional sustentado en los
principios de intervención preventiva y de desarrollo, pedagógicamente
dirigido y encaminado a que la familia como agente educativo asuma la
función orientadora que le corresponde; con la finalidad de facilitar y
promover el desarrollo integral de sus hijos, para que se constituyan en
seres transformadores de sí mismos y de su entorno, en coordinación con
el resto de los agentes educativos que intervienen en este proceso.
Vista la concepción de orientación educativa familiar, es necesario
adentrarse en la delimitación de la gestión profesoral de la orientación
educativa familiar.
En el caso de la gestión de la orientación educativa familiar que se
desarrolla en el contexto escolar, los estudios realizados por Benítez
(2003); Martínez & Pérez (2004); Peralta (2005); Colmenero (2006);
González, (2008); Cantón (2009); Sánchez (2009); Sánchez (2010) y
Guevara (2012) evidencian que las experiencias que existen a nivel
internacional no son homogéneas. En algunos contextos es función de los
orientadores profesionales o grupos de orientación, donde prevalece el
enfoque terapéutico y remedial; en otros casos, de la dirección de las
instituciones escolares con el asesoramiento de los orientadores y la
participación de los docentes designados como tutores.
Se parte de la concepción de que la gestión de la orientación educativa
familiar rebasa los marcos de la función tutorial, y debe ser función tanto
de los tutores, como del resto de los profesores del grupo estudiantil y
demás agentes educativos (directivos, orientadores y otros), de manera
colaborativa y mancomunada a través de intervenciones, con la finalidad
de lograr que se acerque a las reales necesidades y características del
contexto familiar y personal de cada uno de los estudiantes.
Se sigue el criterio de la necesidad que existe, atendiendo a sus
características. Que con independencia de las acciones que se puedan
desarrollar a nivel de la institución escolar en función de la orientación
educativa familiar, en cada grupo estudiantil se desarrollen intervenciones
donde todos los profesores del colectivo se involucren en su gestión, y el
profesor jefe de grupo, o tutor principal funja como coordinador de las
acciones, con el apoyo y asesoramiento del orientador profesional
institucional o grupo de orientación, según sea el caso. Esto daría la
posibilidad de acercar la orientación a las necesidades reales de cada
estudiante, del grupo y sus familias, y de aumentar la formación y
motivación de los padres.
La gestión profesoral de la orientación educativa familiar se puede
considerar como el proceso de planificación, organización, ejecución y
control de la orientación educativa familiar que realiza el profesor de
manera mancomunada y colaborativa con el colectivo de profesores y