
32 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD – SOCIEDAD. UTM – ECUADOR ISSN 2528 - 8075
Generador de ideas como estrategia de producción de textos en un ambiente bilingüe de la Escuela Telesecundaria 825 13 de febrero
Una de las relaciones entre el lenguaje escrito y el lenguaje oral se
identifica plenamente con el desarrollo de la técnica de la estrella de las
ideas, ya que permite que los estudiantes se expresen con el vocabulario
que poseen aunado a la modalidad de la etapa evolutiva en la que se
encuentran, pubertad (pubilecto), y el manejo de la gramática en el nivel
de dominó que poseen al encontrarse en un proceso de adquisición de una
segunda y tercera lengua (español e inglés).
De este modo el lenguaje escrito puede entenderse como la
trascripción del lenguaje oral, sin embargo se trata de un sistema de
representación gráfica del lenguaje hablado (Ferreiro, 1986). Este sistema
tiene por función representar enunciados lingüísticos, y por tanto, guarda
relaciones con lo oral, aunque tiene propiedades específicas que van más
allá de la simple correspondencia con los sonidos como sucede en la
traducción del lenguaje oral al escrito.
La principal diferencia entre el ejercicio de la oralidad y la escritura es
que los procesos de escritura presentan una mayor complejidad que los
procesos del habla. Las investigaciones sobre las operaciones utilizadas
por quienes dominan el escribir, Scardamalia & Terrier (1992) y Cassany
(1988), señalan que la tarea de redactar un texto expositivo coherente y
adecuado a sus fines no se realiza directamente sino que conlleva un
proceso en varias y recurrentes etapas en las que el que escribe debe
coordinar un conjunto de procedimientos específicos.
Al encontrarnos con un proceso o actividad relacionada con la
escritura, una de las etapas que causa mayor dificultad en los escritores es
la generación de las ideas que deseamos plasmar y que esperamos los
futuros lectores asimilen sin problemática alguna. La técnica de la estrella
de las ideas facilita a los escritores la etapa de generación de ideas y
proporciona un apoyo en las etapas de organización y revisión de los
productos; a la vez que busca propiciar un aprendizaje en el estudiante con
base en el hecho de que el aprendizaje humano, en todas sus dimensiones,
se configura a través de la acción, que es fundamentalmente simbólica.
Los símbolos tienen un significado convencional que el sujeto adquiere
con su acción, aprendiendo el significado que tienen para los demás.
Hoy está totalmente asumido que el acto de escribir no consiste en una
actividad espontánea e irreflexiva, exige, entre otros procesos, los de
elección de marcas gráficas y de organización del texto. Esto lo convierte
en una reelaboración compleja. Permite aumentar la capacidad de
memoria, de clasificar y ordenar la información, a la vez que incrementa
los procesos de reflexión motivados por la capacidad de objetivar el
mensaje gracias a la diferenciación que se introduce entre el productor y la
marca escrita (Teberosky & Tolchinsky, 1995).
Numerosos especialistas coinciden en que el acto de escribir y la
producción escrita parecen generar un efecto específico en las estrategias
y procesos cognitivos Olson (1995); Ong (1993) y Teberosky (1995),
basándose en que comportan una actividad intelectual con interacciones
recíprocas:
(...) interacciones entre las actividades de producción de lenguaje oral y
escrito, influencias entre los artefactos de producción del lenguaje escrito:
manual, imprenta, electrónica. Influencias reflexivas sobre la manera de
percibir, producir, y analizar el lenguaje, sobre las capacidades intelectuales
de registrar, planificar, corregir y construir lenguaje y conocimiento en
general (Teberosky, 1995).
Uno de los mayores apoyos en el proceso de construcción de la
escritura es el reconocimiento por parte de las personas que evalúan
(principalmente, familiares y profesorado) las producciones escritas y la
comprensión textual de los alumnos, con la intención de avanzar en su
nivel de autonomía, ante el uso del lenguaje escrito: se pueden sentir
lectores y escritores sin dominar aún la combinatoria alfabética. El no
tener un domino completo de la gramática de una lengua no es
impedimento para usarla; si bien el desconocimiento de estas normas de
una lengua en específico ocasionará el mal uso de la misma, distorsión y
problemáticas en la comunicación; sin embargo no interferirá con la
configuración de significados y la función principal de la lengua: la
comunicación.
Los actos de lectura y escritura con sentido comunicativo se centran
en textos. La noción de texto es entendida como una unidad mayor que
frase, oración y palabra; de circulación social en forma de discurso
materializado. Todo texto debe poseer, además de particularidades de
formato y funciones específicas, al menos dos propiedades: coherencia
(unidad de significado) y cohesión (unidad estructural mediante el uso de
las reglas morfo-sintácticas).
Leer y escribir implica intercambiar significados, evidentemente,
mucho más que decodificar y codificar marcas notacionales siguiendo la
lógica del principio alfabético. Es un proceso activo de construcción
interior de la información que se percibe en los escenarios comunicativos.
Comporta, entre otros ámbitos, el desarrollo de capacidades lingüísticas
(relacionadas con la identificación de las reglas del sistema de escritura) y
pragmáticas (relacionadas con el uso de distintos textos de acuerdo con
distintas intenciones).
Cabe considerar, entonces, si ¿pueden leer y escribir los niños
utilizando los conocimientos primitivos que al respecto están
construyendo y poniendo a prueba?, si ¿las estrategias metodológicas y
los criterios de evaluación de los docentes facilitan este acercamiento a los
niños que aún no dominan la lógica del sistema convencional?
El proceso de escritura no guarda una relación directa con el
conocimiento de las reglas de la sintaxis y la gramática de una lengua. Si
se considera que la función primordial de la lengua es la expresión y la
comunicación, esta no tiene razón de verse interrumpida por el mal uso de
las normas de escritura; se presume desencadenen un proceso de mala
comunicación pero no interrumpa completamente la función primordial de
la lengua.
Respecto a la metodología empleada que incluye a los estudiantes en
la práctica de los procesos de creación de textos escritos en ambientes
bilingües, es común que los resultados obtenidos al no aplicar una
metodología concreta sean asociados a la carencia de dominio de una
segunda o tercera lengua en la que se elaborarán los textos y provoquen
un desaliento en el docente y el estudiante.
La metodología de intervención utilizada ha demostrado que se centra
en la alfabetización, considerando esta como la adquisición del dominio
de contenidos, reglas y normatividad del uso de la lengua y no en la
función principal del lenguaje, la comunicación y expresión de ideas. Por
lo cual es necesario que los docentes se redescubran en la expresión de la
lengua escrita y revaloren su funcionalidad en los ambientes escolares y
no escolares, en los que se desempeñan como hablantes bilingües
inmersos en una comunidad.
4 Referencias
Cabañero, J. Benitez, L. Sobrino, M. R. & Viadero, D. (2003).
Alfabetización hoy: un nuevo desafío en el marco de una constante