
38 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD – SOCIEDAD. UTM – ECUADOR ISSN 2528 - 8075
La divulgación científica en las universidades cubanas. Una caracterización histórica
Medio Ambiente (CITMA), creado el 21 de abril de 1994, con la
promulgación del Decreto Ley No. 147 «De la reorganización de los
Organismos de La Administración Central del Estado».
El nuevo ministerio tuvo la misión de ser el organismo encargado de
elaborar, proponer, dirigir y controlar la política del Estado y del gobierno
en materia de ciencia, tecnología e innovación, medioambiente, uso
pacífico de la energía nuclear, información científico técnica y la gestión
documental, así como otras actividades que integradas coherentemente
pudieran contribuir al desarrollo sostenible del país.
En esta etapa gana nuevos espacios la divulgación de la ciencia en
Cuba y en particular la realizada por las universidades cubanas, con el
objetivo fundamental de informar a los públicos externos del trabajo
realizado en temas científicos, de manera que toda la comunidad estuviese
informada de lo que hacen los investigadores. Sin embargo, hasta
entonces la actividad divulgativa no se reconocía como una actividad
estratégica por parte de las universidades y no constituía una prioridad en
la política universitaria (Martín, 2017).
La dirección del CITMA fundó el departamento de comunicación
central y su réplica en todas las direcciones provinciales del país. Tales
departamentos establecieron vínculos de trabajo con universidades,
reconociendo su importancia y la necesidad de brindarles asesoramiento
en materia de divulgación científica.
Se estableció una estrecha relación entre la ACC y el MES, tomando
consciencia de la necesidad del nexo entre los procesos de gestión
universitaria y la capacidad de las universidades para poner a tono sus
proyectos con las necesidades de los entornos locales y acercar el saber a
la solución de los problemas locales. En la actividad de investigación y
gestión del conocimiento que realizaron las universidades cubanas se
trabajó en estrecha relación con los centros de investigación del CITMA.
En el año 2002 se relanzó el proyecto de universalización de la
educación superior, con una nueva modalidad: mediante un proceso de
municipalización de las instituciones de educación superior, a las que se
llamaron Sedes Universitarias Municipales (SUM) y fueron creadas en los
169 municipios de Cuba (Núñez, 2010). «La Sede Universitaria Municipal
estaba llamada a convertirse (…) en el constructor de conexiones para la
circulación de conocimiento entre las instituciones del municipio y las de
otros territorios, incluyendo los centros científicos de carácter nacional
(…)» (Lage, 2013, p. 128).
Antes de la creación de las SUM la educación superior no tenía una
visión centrada en lo territorial y menos aún en lo local. El MES formuló
tempranamente la plausible idea de que la maduración de las SUM debía
ir en la dirección de reproducir las funciones sustantivas de los centros de
educación superior existentes: formación, investigación y extensión
(Núñez, 2010). Esta formulación superaba la concepción de las SUM
como meros espacios de transmisión de conocimientos, pero dejaba una
brecha entre su concepción y la concreción, mediando muchos problemas
pendientes.
Hasta entonces la política científica y tecnológica (PCT) en Cuba no
había prestado especial atención al desarrollo territorial, fruto de que
dominó el modelo lineal de innovación donde los centros de investigación
y universidades ocuparon el lugar protagónico. Hasta la década de los 90
se enfatizó en la importancia de la vinculación de la ciencia con las
empresas, no con los territorios y menos con el desarrollo de las
localidades. De aquí que la gestión de la divulgación científica realizada
por los profesores universitarios y la política universitaria que las guiaba
obedeciera fundamentalmente a este modelo imperante, manifestando sus
sesgos inherentes (Martín, 2017).
A inicios del 2005 el Dr. Lage criticó el citado modelo dominante en
un taller internacional organizado por la cátedra Ciencia, Tecnología,
Sociedad e Innovación (CTS+I) de la UH. Expuso lo que él denominó
«modelo de integración horizontal de I+D+i» y su relación con el objetivo
de construir una «economía basada en el conocimiento». En el modelo
propuesto las instituciones de investigación generarían tecnologías para
los territorios a partir de las demandas que estos formularan, enfoque
opuesto al modelo lineal de innovación de naturaleza ofertista.
En el nuevo modelo los territorios definirían sus necesidades
tecnológicas y construirían junto a las instituciones científicas redes que
permitirían los flujos de conocimientos y tecnologías de importancia para
dichos territorios. Sin embargo, algo que llamó la atención en este modelo
fue el hecho de que Lage no lo sustentara explícitamente en el papel de las
universidades en los territorios.
En el 2002 se crean dos canales de televisión orientados a la educación
(canal educativo 1 y canal educativo 2), como otro modo de circular el
conocimiento y ayudar a instruir a la población cubana mediante la
transmisión de programas educativos. Estos canales posibilitaron divulgar
masivamente aspectos de la ciencia a través de los cursos «Universidad
para todos» impartidos por profesores universitarios y especialistas. Este
espacio hace un elevado uso de materiales audiovisuales de diversas
materias dedicadas a la historia, las artes, la ciencia y la salud. Los canales
creados han ayudado a la trasmisión de información científica desde una
perspectiva generalista, que si bien abordó disímiles temáticas de interés
para la sociedad cubana, como es natural, no respondieron a la diversidad
de necesidades y prioridades territoriales y locales del desarrollo local.
En un esfuerzo por incrementar la visibilidad de los resultados de la
comunidad científica cubana, varias instituciones del CITMA trabajaron
desde el 2005 en la Red Cubana de la Ciencia, programa que tuvo entre
sus objetivos la creación de una moderna red virtual de contenidos,
productos y servicios derivados de la ciencia e innovación, que se
constituyó en una comunidad virtual para satisfacer las necesidades de
conectividad e información de todos los sectores productivos, de
servicios, profesionales, estudiantes e investigadores y contribuir al
desarrollo científico y tecnológico del país (Sánchez y Verdecia, 2012).
A partir de un estudio gubernamental realizado en el 2008, se integró
toda la educación superior desarrollada en cada municipio. Esto evidenció
fortalezas importantes, al sentar las bases para un mayor nivel de
respuesta de la universidad a las necesidades locales y un trabajo conjunto
CITMA-universidad, adquiriendo un discreto incremento la divulgación
científica realizada por los profesores, pero todavía no logró adecuarse a
las prioridades del desarrollo local.
La divulgación científica en este periodo fue cambiando aunque no
con la rapidez necesaria. La paulatina recuperación económica permitió la
reaparición o creación de publicaciones científicas periódicas, así como
una lenta reanimación de las publicaciones de obras científicas en formato
digital. Sin embargo, las limitaciones con la intranet e internet no
posibilitaron el acceso de toda la sociedad a la información científica,
siendo la situación más crítica en los municipios menos desarrollados.
Cuba en el 2010 contaba con más de 200 títulos de revistas de corte
científico y académico, de ellas 110 títulos fueron certificados como