"a) Profesora Asistente del Centro Universitario Municipal Contramaestre, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba, mariaeulalia@uo.edu.cu"
"b) Profesor Titular. Subdirector del Centro Universitario Municipal Contramaestre, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba, gorina@uo.edu.cu"
La divulgación científica en las universidades cubanas. Una caracterización histórica
"María Eulalia Martín Rivero" *
"Alexander Gorina Sánchez"
Resumen
La divulgación de resultados científico-tecnológicos debe convertirse en una actividad fundamental de los profesores universitarios para potenciar la
participación social como generador de desarrollo. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que despliega el Ministerio de Educación Superior de Cuba
para que esta actividad sea exitosa, todavía se reportan insuficiencias en universidades cubanas. Para comprender mejor la nesis de estas
insuficiencias, el objetivo de este trabajo fue la realización de una caracterización histórica de la divulgación científica realizada por las universidades
cubanas, haciendo especial énfasis en la gestión del desarrollo local. Se utilizó el método histórico-lógico, el que posibilitó obtener como resultado que
se develaran tres periodos fundamentales: institucionalización de la divulgación científica (1959-1994), sistematización de la divulgación científica
(1994-2011) y reconocimiento de la divulgación científica como recurso estratégico para el desarrollo (2011- actualidad). Las tendencias históricas
analizadas posibilitaron concluir que a pesar de los avances experimentados, todavía se necesita una nueva concepción de la gestión de la divulgación
científica realizada por profesores universitarios, la que debe articularse con las políticas científicas universitarias y la promoción del desarrollo local
desde los Centros Universitarios Municipales (CUM).
Palabras clave: divulgación científica, universidades cubanas, desarrollo local, caracterización histórica.
Scientific disclosure in cuban universities. An historical characterization
Abstract
The disclosure of scientific-technological results should become a fundamental activity of university professors to promote social participation as a
generator of development. However, despite the efforts made by the Cuban Ministry of Higher Education for this activity to be successful, there are still
shortcomings reported in Cuban universities. To better understand the genesis of these shortcomings, the objective of this work was the realization of a
historical characterization of scientific disclosure accomplished by Cuban universities, with special emphasis on the management of local development.
The logical-historical method was used, which enabled three fundamental periods to be unveiled: institutionalization of scientific dissemination (1959-
1994), systematization of scientific dissemination (1994-2011), and recognition of scientific dissemination as a resource strategy for development (2011-
present). The historical trends analyzed made it possible to conclude that, despite the advances made, a new conception of the management of scientific
disclosure by university professors is still needed, which should be linked to university scientific policies and the promotion of local development from the
Municipal University Centers.
Keywords: scientific disclosure, cuban universities, local development, historical characterization.
Dirección para correspondencia: mariaeulalia@uo.edu.cu
Artículo recibido el 10 - 07 - 2017
Artículo aceptado el 09 - 08 - 2017
Conflicto de intereses no declarado
Fundada 2016 Unidad de Cooperación Universitaria de la Universidad Técnica de Manabí, Ecuador.
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)35
Martín Rivero, Gorina Sánchez
1. Introducción
En la actual sociedad de la información los ciudadanos demandan cada
día mayores volúmenes de información científica sobre cuestiones
relevantes, a causa del incremento de su formación académica y científica,
del desarrollo tecnológico y de la expansión de los medios de
comunicación (Cassany, López & Martí, 2014). Apues, esta sociedad
debe estar centrada en la persona, integrada y orientada al desarrollo, de
forma tal que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la
información y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y
los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoción
de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida (Calvo,
1997).
En tal sentido, en años recientes se ha ido estableciendo un nuevo
compromiso social con la ciencia, que afecta a los ciudadanos, a los
gobiernos, a las instituciones públicas, a las empresas, a los medios de
comunicación (Vázquez, Martín & Parejo, 2015; Craglia & Granell,
2014). Siendo las universidades una de las fuentes principales de la
producción científica, encargada de trasmitir a la sociedad, por diversos
canales, los avances más importantes en materia de ciencia y tecnología
(Espinosa, 2007).
En el caso de Cuba, el Ministerio de Educación Superior (MES) ha
promovido que exista una tradición con respecto a la comunicación de los
principales resultados de la ciencia y la tecnología a la sociedad, orientada
a lograr una educación científica de las personas, a incrementar su acervo
cultural y tratándolos de hacer partícipes de las diferentes políticas que se
han trazado en materia de ciencia y tecnología (Martín, 2017; Villalón,
2015 y García, 2007).
En tal sentido, debe señalarse que en las universidades cubanas
confluyen tres procesos principales, docencia, investigación y extensión.
Siendo la extensión, « (…) el que más fácil distingue la relación
universidad-sociedad debido a que guarda un vínculo estrecho con los
denominados proyectos educativos, relacionados a su vez con todo el
quehacer extrauniversitario y traslada además, los dos restantes procesos a
la práctica social» (Brito, Castro & Brull, 2016, p. 3).
Sin embargo, a pesar de los sostenidos esfuerzos realizados por el
MES y de la voluntad política nacional, como alternativa para dar
respuesta a las prioridades de desarrollo socioeconómico del país,
encaminados a la generación y comunicación del conocimiento científico
y tecnológico, se han detectado insuficiencias en el corpus universitario,
entre las que se destacan la ausencia de una política de comunicación
universitaria que potencie la visibilidad de los resultados de la ciencia y
tecnología; la escasa divulgación de conocimientos y experiencias
derivadas de la ciencia que aporten de manera sostenible a la solución de
las necesidades de la población; insuficiente popularización de la ciencia y
la tecnología en temáticas relevantes para la sociedad (Cepeda & Silva,
2014; Cardero & Cepeda, 2014).
Además, debe reconocerse lo señalado en Brito, Castro y Brull (2016):
Investigaciones recientes indican, que al comparar al proceso extensionista
con los otros dos (investigación y docencia), se le da menos importancia, se
concibe solamente como la actividad artístico-literaria y deportiva. Es
evidente la tendencia a verlo más como función que como proceso. En la
mayoría de los casos, la comunicación no se organiza en planes y estrategias,
y mucho menos se evalúa (...). (p. 3)
Por otro lado, en Martín (2017) se fundamenta coherentemente que la
divulgación científica de profesores universitarios debe de estar conectada
con el desarrollo local, pues de este modo es que verdaderamente se
estrecha el vínculo universidad-sociedad. Sin embargo, en este trabajo se
plantea que a pesar de los avances experimentados en Cuba todavía debe
perfeccionarse el quehacer divulgativo de los profesores universitarios.
Consecuentemente, para comprender mejor la génesis de estas
insuficiencias, el objetivo del presente trabajo fue la realización de una
caracterización histórica de la divulgación científica en las universidades
cubanas, haciendo especial énfasis en la gestión del desarrollo local.
2. Materiales y Métodos
Para realizar la caracterización del proceso de divulgación científica
en las universidades cubanas, haciendo énfasis en la gestión del desarrollo
local, se utilizó el método histórico-lógico. Se establecieron los siguientes
indicadores para develar en dicho proceso regularidades en el transcurso
del tiempo: 1) gestión de la divulgación científica por parte de los
profesores universitarios; 2) articulación de las políticas científicas con la
divulgación científica; 3) utilización de la divulgación científica en la
proyección del desarrollo local.
El análisis tendencial realizado se sustentó en la revisión de fuentes
teóricas y documentales representativas de las características de la
evolución histórica del proceso de divulgación científica realizado por
universidades cubanas.
En cada uno de los periodos develados se pretendió relatar los hechos
que posibilitaron, una comprensión del proceso de divulgación científica
desarrollado por universidades cubanas. De modo que se reconstruyó una
trayectoria histórica con la finalidad de conocer mejor el origen,
desarrollo y tendencias actuales de dicho proceso, lo que posee apreciable
valor científico, ya que no se tiene conocimiento de investigaciones que
hayan realizado una caracterización histórica de este proceso en el
contexto cubano.
3. Resultados
La caracterización histórica realizada a partir de los indicadores
declarados quedó dividida en tres periodos:
I Periodo. Institucionalización de la divulgación científica (1959-
1994).
II Periodo. Sistematización de la divulgación científica (1994-2011).
III Periodo. Reconocimiento de la divulgación científica como recurso
estratégico para el desarrollo (2011-actualidad).
No obstante, la citada caracterización comenzó por analizar los
antecedentes de la divulgación científica realizada por los profesores
universitarios, lo que posibilitó conocer aspectos de su origen fundacional.
3.1. Antecedentes de la divulgación científica realizada por
profesores universitarios (antes del 1959)
Antes de 1959 existían en Cuba tres universidades públicas la
Universidad de la Habana (UH) fundada en 1728; la Universidad de
Oriente (UO), en 1945 y la Universidad Central de la Villas (UCLV), en
1952 (Sáenz & García, 1993). Estaban matriculados unos 15 mil
estudiantes y se contaba con alrededor de mil profesores universitarios.
Mientras que en la población cubana el nivel cultural era relativamente
muy bajo, compuesta por una mayoría analfabeta pues la ilustración
constituía un privilegio solamente compartido por los funcionarios de la
36 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
La divulgación científica en las universidades cubanas. Una caracterización histórica
administración, el clero y los criollos ricos, y la incipiente burguesía
terrateniente, entre los cuales se encontraba repartida casi la totalidad de la
tierra (Sáenz & García, 1990).
Esta élite ya poderosa, con el auge de la industria azucarera, necesitó
de conocimientos científicos y técnicos para potenciar el cultivo de nuevas
y más productivas variedades de caña, a como la producción y
comercialización del azúcar. Los jóvenes nacidos de estas familias no
pudieron recibir de los claustros universitarios cubanos los conocimientos
demandados debido a las limitaciones impuestas a los planes de estudio,
por la escolástica y el divorcio de la institución con políticas científicas,
dándole la espalda a las necesidades científicas y culturales de la
población en la Isla (Sáenz & García, 1991).
En general las universidades se mantenían a la zaga de los adelantos
científicos de la época; primó en sus claustros una concepción elitista que
permitió el ingreso solo a hijos de familias blancas y ricas de un pequeño
sector privilegiado de la población.
Para divulgar la ciencia tuvo un papel importante el periódico de la
época, Papel Periódico de la Habana, que se pronunciaba a favor de
avanzadas concepciones filosóficas. No obstante, no fue prioridad de los
profesores universitarios divulgar conocimientos científicos para potenciar
la agricultura, la producción azucarera y su comercialización (Sáenz &
García, 1991).
Una importante fuente de conocimiento llegó con el auge de las
Sociedad de Amigos del País. Con la instauración de esta sociedad se
obtuvo la institución portadora de la dinámica para promover las
necesarias reformas. Sus miembros se enfrascaron en la publicación de
periódicos y memorias científicas, introdujeron modernos instrumentos de
trabajo y divulgaron los progresos de la medicina y las ciencias naturales
(Martín, 2017).
No obstante, la divulgación de la ciencia no era una prioridad; los
medios de la época eran muy limitados y no había un acceso
representativo a ellos por parte de la población. Se lograron difundir
escasos resultados científicos asociados a la agricultura, la industria
azucarera y la medicina. También existió una vanguardia pedagógica en
los claustros de la universidad, que contribuyó a la educación de algunos
conocimientos científicos e intentaban llevar su accionar hacia el vínculo
de la ciencia con la sociedad, pero los resultados obtenidos fueron muy
discretos y estuvieron lejos de resolver los graves problemas de la gran
mayoría de la población, constituida por los sectores más pobres (Sáenz &
García, 1993).
En el campo tecnológico se disponía de pocas facilidades para la
experimentación e investigación. La dependencia tecnológica existente
implicaba no sólo la importación de la tecnología, sino también la
importación de expertos, consejeros, profesores y el adiestramiento en el
extranjero de profesionales cubanos «claves». Las innovaciones
tecnológicas de cierta envergadura se realizaban fuera del país y sin
participación cubana.
Las universidades existentes en Cuba antes del 1959 permanecieron en
una época de oscurantismo de la ciencia, la tecnología y la innovación en
función del bienestar de la población, fueron discretos los resultados
científicos generados en ellas y escasa su divulgación científica a la
sociedad, lo cual tenía su base en la baja capacidad científica, tecnológica
e innovativa existente y la ausencia de políticas para estimular su
crecimiento (Miranda, 2005).
En resumen, hasta el año 1959 era incipiente la gestión de la
divulgación científica realizada por profesores universitarios. Se
realizaron los trabajos divulgativos pioneros sobre los discretos resultados
científicos existentes, pero no tuvieron un impacto trascendente para el
desarrollo del país. No existían en esta etapa instituciones encargadas de
concebir e implementar una política científica nacional y menos aún su
correspondiente política de divulgación científica.
3.2. I Periodo. Institucionalización de la divulgación
científica (1959-1994)
Este primer periodo comenzó con el triunfo revolucionario el 1ro de
enero del 1959, en el que se iniciaba una nueva dinámica social que
transformó positivamente la educación superior, las políticas sociales, la
participación ciudadana y la investigación científica, a favor del desarrollo
del país. La nación se vio beneficiada por el futuro científico y
tecnológico que se avizoraba. En tal sentido Fidel Castro en el discurso
pronunciado 15 de enero de 1960, en el acto de conmemoración por el XX
aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba expuso estas
perspectivas para Cuba:
El futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres
de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque
precisamente es lo que más estamos sembrando; lo que más estamos
sembrando son oportunidades a la inteligencia (…). (Citado por García,
2007, p. 384)
En las universidades se comprendió el papel social de la ciencia, lo
cual debería constituirse en un vehículo poderoso para brindar la
posibilidad a todos los miembros de la sociedad de ejercer directamente la
actividad científica y beneficiarse de la misma. Sin embargo, todavía
había que trabajar arduamente en la gestión científica de los profesores en
la materialización de resultados científicos y su divulgación en función de
resolver los problemas que limitaban el desarrollo del país.
Un aspecto que ayudó a la divulgación de la proyección de la ciencia
fue la nacionalización en 1961 de los medios de comunicación masiva,
con lo cual pasaron al control del estado bajo formas propias de
financiamiento y con un rediseño paulatino de sus formas y contenidos
(Miranda, 2005).
Ocurrió una institucionalización para la política científica del país a
través del surgimiento en 1962 de la Academia de Ciencias de Cuba
(ACC), que entre otras funciones estaba encargada de la divulgación
científica de los principales resultados del quehacer científico-tecnológico
en el país. Esta institución oficial del Estado cubano, estaba estrechamente
vinculada con las universidades y posibilitó incrementar el compromiso
social con la ciencia, imprimiéndole mayor protagonismo a esta actividad
por sus claustros y orientando sus programas científicos hacia la solución
de las problemáticas sociales que necesitaban ser atendidas con prioridad.
El desarrollo científico dependía en primer lugar de elevar el nivel
cultural de toda la población, antes de 1959 casi el 57% de la población
cubana era analfabeta, en 1961 se lanzó una gran campaña de
alfabetización y ya el 22 de diciembre del propio año la isla se proclamó
territorio libre de analfabetismo. Otro hecho significativo ocurrió en 1962
con la promulgación de la reforma universitaria. Se sentaron así las bases
para la ampliación del acceso a universidades y su alineación junto al
pueblo.
En 1975 se produjo el I Congreso del Partido Comunista de Cuba en el
que se sometió a análisis todo el sistema de la educación superior. Fueron
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)37
Martín Rivero, Gorina Sánchez
aprobadas en este congreso las leyes 1306 y 1307, que decretaron la
creación de centros de Educación Superior y del MES (Martín, 2017). A
partir de este momento creció la red de centros universitarios, la
universidad cubana que surgió fue científica, tecnológica y humanista,
pero todavía estaba carente de una adecuada conexión de su quehacer
científico con las prioridades de desarrollo del país, pues sus claustros no
lograban gestionar un acercamiento apropiado a la sociedad.
Hacia mediados de los setenta, tras 15 años de esfuerzos sostenidos
por construir un sector de I + D (Investigación + Desarrollo), se había
alcanzado una masa crítica de recursos asignados a esta esfera. La
existencia de un conjunto de instituciones internacionales y la relación con
las mismas demostraron la necesidad de órganos nacionales de ciencia y
tecnología, lo que llevaron a la creación en 1974 del Consejo Nacional de
Ciencia y Técnica.
Con posterioridad, en 1976, se crea un Comité Estatal de Ciencia y
Técnica, cuyos mandatos y acciones, permitieron imprimir s
dinamismo a la política de ciencia y tecnología del país, dando respuesta a
la institucionalización que se demandaba y proponiendo nuevas políticas
de ciencia y tecnología más ajustadas a las directrices de desarrollo
emergentes.
En la década del 90 se inicia el proceso de rectificación de errores y
tendencias negativas, organizándose una vez más la política de ciencia y
tecnología, adecuándose a las prioridades de desarrollo existentes. Aquí
desempeñaron un importante rol la ANIR (Asociación Nacional de
Innovadores y Racionalizadores), el Fórum de Piezas de Repuesto y las
BTJ (Brigadas Técnicas Juveniles) para dar respuesta a necesidades de la
producción, pero faltaba el nexo con los centros de investigación (Martín,
2017). Cabe señalar que muchos de los resultados de los trabajos
presentados y premiados en estas asociaciones y brigadas, no tuvieron una
adecuada divulgación científica que posibilitara su conocimiento y uso
extensivo a todas las regiones del país.
Posteriormente, se da paso a la primera fase del período especial,
desde el primer trimestre de 1990 hasta 1991. La concepción sobre el
papel de la ciencia en el desarrollo económico ocupó un importante lugar
para la dirección del país, sobre todo en las condiciones de período
especial (Figueras, 1994). La divulgación científica se vio afectada
drásticamente porque el país no disponía de una adecuada base técnico-
material, se redujo la capacidad editorial, limitando la socialización de
resultados científico-tecnológicos a la sociedad.
Para tratar de dar respuesta a la situación económica descrita, en 1990
se estructuró el Sistema Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica. El
cual tenía como soportes básicos los polos científicos o productivos,
valorados como instrumentos de cooperación y ayuda mutua. Entre las
prioridades del país se sitúa el potenciar el desarrollo de la biotecnología y
la industria farmacéutica.
La situación creada por el período especial hizo comprender la
necesidad urgente del uso racional de los recursos, impulsar el
movimiento de innovadores y racionalizadores, estimular la presentación
de trabajos en los fórum de ciencia y técnica como vía para potenciar y
multiplicar las fuerzas y el talento, así como la necesidad de que las
investigaciones ayudaran a obtener nuevos productos y a vencer el citado
periodo (Martín 2017). Sin embargo, en las universidades cubanas no se le
dio suficiente prioridad a la divulgación de las soluciones propuestas
como alternativa para la participación ciudadana.
En el año 1992 se produjeron cambios radicales en las relaciones
económicas externas de Cuba con la Comunidad de Estados
Independientes (CEI) y fundamentalmente con la Federación Rusa, esto
conllevó al agravamiento de la coyuntura externa y con ello se pasó a la
segunda fase del período especial. En 1993 Fidel orientó que la ciencia
debería convertirse en una fuerza productiva directa. Teniendo en cuenta
lo que implicó el período especial, a la ciencia se le otorgó un decisivo rol
estratégico como actividad social para el desarrollo económico del país.
En tal sentido Fidel Castró planteó «La ciencia tiene que ayudar, tiene que
pensar más en dar que en recibir recursos» (Castro, 1993, p.5).
Se adoptaron medidas de restricción del consumo y definición de las
prioridades para resistir, al verse afectadas la tercera parte de las
relaciones internacionales; la carencia de recursos por limitaciones serias
en la exportación e importación y afectaciones a los planes de desarrollo
económico-social y el nivel de vida de la población, situación agravada
por el comportamiento del clima (gran sequía y efectos de la llamada
Tormenta del Siglo, 1993) y el recrudecimiento del bloqueo con la Ley
Torricelli (Academia de Ciencias de Cuba, 1993).
La calidad humana del trabajador de la ciencia ocupó el centro de las
preocupaciones de la dirección del país. Se comenzaron a buscar bases
objetivas para que todo revolucionario fuera un científico, para que los
científicos no solo fueran los profesores universitarios o los graduados
universitarios, sino todos los que pudieran investigar: obreros, amas de
casa, campesinos, trabajadores manuales, intelectuales, científicos,
combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y el
Ministerio del Interior (Castro, 1993).
Destacado papel se le otorgó a la universidad, la que no podía ser solo
el sitio donde se reunirían unos a enseñar y otros a aprender. La ciencia
debía ser un elemento fundamental en la formación universitaria, de
manera que la universidad pudiese proyectarse hacia la solución de los
problemas de la comunidad (Castro, 1993). Desde entonces este aspecto
constituye un reto para las universidades cubanas, que no solo deberían
hacer ciencia en función del desarrollo del país, sino tratar de implicar a la
sociedad en las políticas científicas y en el aprovechamiento de las
soluciones científicas aportadas.
En este periodo se observó una intención hacia la democratización de
la ciencia y la creación de mecanismos de participación ciudadana. Surgen
instituciones encargadas de concebir y proyectar las políticas científicas,
las que no lograron una adecuada concreción práctica de la divulgación
científica. Se valoró más la pertinencia de la ciencia para el desarrollo del
país, pero no se valoró de igual forma la relación que debería establecerse
entre la divulgación científica y la gestión universitaria en función del
desarrollo local. Se llamó a los profesores universitarios a incrementar el
empleo de la ciencia para el desarrollo del país. Sin embargo, no existió
una política científica integradora que tomara en consideración la
divulgación científica como componente esencial.
3.3. II Periodo. Sistematización de la divulgación científica
(1994-2011)
En 1994, en el proceso de reorganización de la Administración Central
de Estado cubano, la ACC sumando a su estructura la Comisión Nacional
de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Secretaría Ejecutiva de
Asuntos Nucleares, se convierte en el Ministerio de Ciencia, Tecnología y
38 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
La divulgación científica en las universidades cubanas. Una caracterización histórica
Medio Ambiente (CITMA), creado el 21 de abril de 1994, con la
promulgación del Decreto Ley No. 147 «De la reorganización de los
Organismos de La Administración Central del Estado».
El nuevo ministerio tuvo la misión de ser el organismo encargado de
elaborar, proponer, dirigir y controlar la política del Estado y del gobierno
en materia de ciencia, tecnología e innovación, medioambiente, uso
pacífico de la energía nuclear, información científico técnica y la gestión
documental, así como otras actividades que integradas coherentemente
pudieran contribuir al desarrollo sostenible del país.
En esta etapa gana nuevos espacios la divulgación de la ciencia en
Cuba y en particular la realizada por las universidades cubanas, con el
objetivo fundamental de informar a los públicos externos del trabajo
realizado en temas científicos, de manera que toda la comunidad estuviese
informada de lo que hacen los investigadores. Sin embargo, hasta
entonces la actividad divulgativa no se reconocía como una actividad
estratégica por parte de las universidades y no constituía una prioridad en
la política universitaria (Martín, 2017).
La dirección del CITMA fundó el departamento de comunicación
central y su réplica en todas las direcciones provinciales del país. Tales
departamentos establecieron vínculos de trabajo con universidades,
reconociendo su importancia y la necesidad de brindarles asesoramiento
en materia de divulgación científica.
Se estableció una estrecha relación entre la ACC y el MES, tomando
consciencia de la necesidad del nexo entre los procesos de gestión
universitaria y la capacidad de las universidades para poner a tono sus
proyectos con las necesidades de los entornos locales y acercar el saber a
la solución de los problemas locales. En la actividad de investigación y
gestión del conocimiento que realizaron las universidades cubanas se
trabajó en estrecha relación con los centros de investigación del CITMA.
En el año 2002 se relanzó el proyecto de universalización de la
educación superior, con una nueva modalidad: mediante un proceso de
municipalización de las instituciones de educación superior, a las que se
llamaron Sedes Universitarias Municipales (SUM) y fueron creadas en los
169 municipios de Cuba (Núñez, 2010). «La Sede Universitaria Municipal
estaba llamada a convertirse (…) en el constructor de conexiones para la
circulación de conocimiento entre las instituciones del municipio y las de
otros territorios, incluyendo los centros científicos de carácter nacional
(…)» (Lage, 2013, p. 128).
Antes de la creación de las SUM la educación superior no tenía una
visión centrada en lo territorial y menos aún en lo local. El MES formuló
tempranamente la plausible idea de que la maduración de las SUM debía
ir en la dirección de reproducir las funciones sustantivas de los centros de
educación superior existentes: formación, investigación y extensión
(Núñez, 2010). Esta formulación superaba la concepción de las SUM
como meros espacios de transmisión de conocimientos, pero dejaba una
brecha entre su concepción y la concreción, mediando muchos problemas
pendientes.
Hasta entonces la política científica y tecnológica (PCT) en Cuba no
había prestado especial atención al desarrollo territorial, fruto de que
dominó el modelo lineal de innovación donde los centros de investigación
y universidades ocuparon el lugar protagónico. Hasta la década de los 90
se enfatizó en la importancia de la vinculación de la ciencia con las
empresas, no con los territorios y menos con el desarrollo de las
localidades. De aquí que la gestión de la divulgación científica realizada
por los profesores universitarios y la política universitaria que las guiaba
obedeciera fundamentalmente a este modelo imperante, manifestando sus
sesgos inherentes (Martín, 2017).
A inicios del 2005 el Dr. Lage criticó el citado modelo dominante en
un taller internacional organizado por la cátedra Ciencia, Tecnología,
Sociedad e Innovación (CTS+I) de la UH. Expuso lo que él denominó
«modelo de integración horizontal de I+D+i» y su relación con el objetivo
de construir una «economía basada en el conocimiento». En el modelo
propuesto las instituciones de investigación generarían tecnologías para
los territorios a partir de las demandas que estos formularan, enfoque
opuesto al modelo lineal de innovación de naturaleza ofertista.
En el nuevo modelo los territorios definirían sus necesidades
tecnológicas y construirían junto a las instituciones científicas redes que
permitirían los flujos de conocimientos y tecnologías de importancia para
dichos territorios. Sin embargo, algo que llamó la atención en este modelo
fue el hecho de que Lage no lo sustentara explícitamente en el papel de las
universidades en los territorios.
En el 2002 se crean dos canales de televisión orientados a la educación
(canal educativo 1 y canal educativo 2), como otro modo de circular el
conocimiento y ayudar a instruir a la población cubana mediante la
transmisión de programas educativos. Estos canales posibilitaron divulgar
masivamente aspectos de la ciencia a través de los cursos «Universidad
para todos» impartidos por profesores universitarios y especialistas. Este
espacio hace un elevado uso de materiales audiovisuales de diversas
materias dedicadas a la historia, las artes, la ciencia y la salud. Los canales
creados han ayudado a la trasmisión de información científica desde una
perspectiva generalista, que si bien abordó disímiles temáticas de interés
para la sociedad cubana, como es natural, no respondieron a la diversidad
de necesidades y prioridades territoriales y locales del desarrollo local.
En un esfuerzo por incrementar la visibilidad de los resultados de la
comunidad científica cubana, varias instituciones del CITMA trabajaron
desde el 2005 en la Red Cubana de la Ciencia, programa que tuvo entre
sus objetivos la creación de una moderna red virtual de contenidos,
productos y servicios derivados de la ciencia e innovación, que se
constituyó en una comunidad virtual para satisfacer las necesidades de
conectividad e información de todos los sectores productivos, de
servicios, profesionales, estudiantes e investigadores y contribuir al
desarrollo científico y tecnológico del país (Sánchez y Verdecia, 2012).
A partir de un estudio gubernamental realizado en el 2008, se integró
toda la educación superior desarrollada en cada municipio. Esto evidenció
fortalezas importantes, al sentar las bases para un mayor nivel de
respuesta de la universidad a las necesidades locales y un trabajo conjunto
CITMA-universidad, adquiriendo un discreto incremento la divulgación
científica realizada por los profesores, pero todavía no logró adecuarse a
las prioridades del desarrollo local.
La divulgación científica en este periodo fue cambiando aunque no
con la rapidez necesaria. La paulatina recuperación económica permitió la
reaparición o creación de publicaciones científicas periódicas, así como
una lenta reanimación de las publicaciones de obras científicas en formato
digital. Sin embargo, las limitaciones con la intranet e internet no
posibilitaron el acceso de toda la sociedad a la información científica,
siendo la situación más crítica en los municipios menos desarrollados.
Cuba en el 2010 contaba con más de 200 títulos de revistas de corte
científico y académico, de ellas 110 títulos fueron certificados como
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)39
Martín Rivero, Gorina Sánchez
publicación seriada científico-tecnológica (Sánchez y Verdecia, 2012).
Estas revistas se enfocaban más en la difusión de la ciencia que en la
divulgación científica; la gran mayoría pertenecían al MINSAP y muy
pocas al MES, esto limitó la difusión de diversas áreas priorizadas.
Por otro lado, en el 2010 el propio MES hizo un llamado a los CUM a
lograr articular efectivamente la gestión del conocimiento, su
comunicación social y su utilización en función del desarrollo local. En tal
sentido Díaz-Canel planteó « (…) se necesita una universidad más activa,
más proactiva, más agresiva en su participación (…) generando
conocimientos, aportando y extendiéndolo a la sociedad» (Díaz-Canel,
2010, p.4). Sin embargo, la respuesta a este llamado fue lenta, no
concretándose en este periodo analizado.
En resumen, este periodo se caracterizó por la estrecha relación de las
universidades con el CITMA. Se to consciencia de la necesidad de
disponer de una política científica para la divulgación de la ciencia como
una herramienta que ayudara a formar la cultura general de la sociedad.
Sin embargo, en lo relativo al MES, esta necesidad no se concretó en una
política universitaria. Si bien hubo avances en la gestión de la divulgación
científica por parte de los profesores universitarios, a partir de la creación
de las SUM y de la utilización de los canales de televisión educativos,
todavía no hubo una adecuada concreción de dicha actividad a la
satisfacción de las necesidades específicas de los entornos locales en
función de la proyección de su desarrollo.
3.4. III Periodo. Divulgación científica como recurso
estratégico para el desarrollo local (2011-actualidad)
Las medidas adoptadas para acometer las transformaciones en la
educación superior se vieron ampliadas y fortalecidas a partir de la
celebración del VI Congreso del Partido y la I Conferencia Nacional,
cuyos lineamientos y objetivos fueron incorporados al sistema de trabajo
nacional (PCC, 2011).
Una de las pautas fundamentales que perseguían estos lineamientos y
objetivos se expresan en particular en los lineamientos 129 y 137 referidos
a Ciencia, Técnica y Medio Ambiente. En ellos se señala que se debe
fomentar el desarrollo de investigaciones sociales y humanísticas sobre
asuntos prioritarios de la vida de la sociedad y perfeccionar métodos de
introducción de sus resultados a la toma de decisiones (PCC, 2011). Otra
de las acciones propuestas fue el diseño de una política integral de ciencia,
tecnología, innovación y medio ambiente que ayudara al desarrollo de la
economía y la sociedad.
Las universidades y centros de investigación del MES lograron una
alta participación en los premios nacionales anuales que otorga la ACC,
superior al 50 %, a lo largo de más de 10 años. También se comportaron
de manera similar los reconocimientos provinciales que el CITMA otorgó
a los resultados innovativos y científicos más importantes, donde los
centros del MES tienen una alta participación. No obstante, la divulgación
científica no tuvo un adecuado correlato con estos resultados. Las
políticas y las prácticas universitarias priorizaron más la difusión
científica encaminada a alcanzar el «prestigio nacional e internacional»
que la divulgación científica encaminada al desarrollo de las localidades
(Martín, 2017).
En los CUM no se gestionó adecuadamente la divulgación científica
por parte de los profesores. Esto se evidenció en la inadecuada gestión de
los mensajes divulgativos en forma de estrategias, políticas y programas
que ayudaran a alcanzar las metas institucionales en función de la
proyección y concreción del desarrollo local. Convirtiéndose en prioridad
para ellos planificar, organizar, administrar, evaluar y controlar las
acciones de divulgación científica en pos de garantizar su mayor eficacia
divulgativa (Cepeda & Silva, 2014; Brito, Castro & Brull, 2016);
incidiendo positivamente en la promoción del desarrollo de las
localidades.
El VII Congreso del PCC fue el marco propicio para que se analizara
la necesidad de disponer de una política nacional de comunicación (PNC)
que respondiera a las particularidades de un renovado modelo económico
y social. En el 2016 se encauzaron las bases para el accionar de la
comunicación como recurso estratégico, atendiendo a que la actividad
social requiere información, imponiéndose la formulación de una política
para colocar a la comunicación en el centro de las transformaciones que
vive la sociedad cubana actual (Martín, 2017).
La importancia estratégica de la comunicación y los medios en la
sociedad, así como el derecho público a la información y la gestión de la
comunicación científica han cobrado vital importancia en la actualidad.
En Cuba la transmisión de los resultados de la actividad científica ha
ganado espacios, a los efectos de generar conocimiento y sensibilizar a la
sociedad con la importancia de considerar a la ciencia como recurso
estratégicos para alcanzar el desarrollo económico del país. A pesar de los
notables avances logrados en divulgación científica por las universidades
cubanas, todavía los CUM no alcanzan niveles cualitativos satisfactorios
en los municipios en esta actividad fundamental (Martín, 2017),
sobresaliendo las siguientes insuficiencias:
1. no poseen estrategias, políticas o programas de comunicación
institucional encaminados a la divulgación científica, dicha
comunicación se realiza de manera espontánea y no planificada,
2. no cuentan con un personal especializado en la rama de la
comunicación institucional que les oriente y asesore en este tema y
en especial en la gestión de la divulgación científica,
3. no se explotan suficientemente los canales y medios de
comunicación para realizar la divulgación científica, existiendo la
creencia de que la organización o participación en eventos
científicos es la única forma de llevar a cabo dicha labor,
desaprovechando otros espacios comunitarios, empresariales,
grupales, sectoriales, digitales, etc.
Los CUM han mantenido como prioridad su participación a favor del
desarrollo local, a través de la gestión del conocimiento, siendo la
divulgación un recurso estratégico para este desarrollo. A pesar de los
avances experimentados en estos centros, aún no es fuerte el trabajo
realizado por los profesores en la gestión de divulgación del conocimiento
científico-técnico a favor del desarrollo local, que ayude a obtener una
eficacia comunicativa.
3.5. Tendencias principales de la divulgación científica en
las universidades cubanas
Para cada uno de los indicadores definidos se develaron las siguientes
tendencias en la divulgación científica en las universidades cubanas:
- Gestión de la divulgación científica por parte de los profesores
universitarios: se originó incipientemente por trabajos pioneros
40 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
La divulgación científica en las universidades cubanas. Una caracterización histórica
antes del triunfo de la Revolución cubana en 1959; transitó por un
avance hacia su institucionalización con ayuda de la ACC;
transcurrió por su sistematización con la relación establecida con el
CITMA y el surgimiento de las SUM, hasta llegar en la actualidad
a reconocer la gestión de divulgación del conocimiento científico
como recurso estratégico del desarrollo local, pero no se concreta
adecuadamente en la práctica, al carecer de políticas universitarias
bien definidas y de estrategias divulgativas que ayuden a obtener
una eficacia comunicativa.
- Articulación de las políticas científicas con la divulgación
científica: partió de la ausencia de políticas científicas nacionales
antes del 1959; transitó por el surgimiento de instituciones
encargadas de concebir y proyectar dicha política, pero que no
lograron una adecuada concreción práctica; transcurrió
posteriormente por la necesidad de disponer de una política
científica universitaria para la divulgación de la ciencia,
manteniendo en la actualidad la ausencia de dicha política, a pesar
de ser reconocida la comunicación como un recurso estratégico
para el desarrollo.
- Utilización de la divulgación científica en la proyección del
desarrollo local: se partió de una exigua relación entre la ciencia y
el desarrollo integral del país antes de 1959; se transitó por el
reconocimiento de la ciencia como factor medular de dicho
desarrollo; el reconocimiento de la divulgación de la ciencia como
una herramienta que ayuda a formar la cultura general de la
sociedad y de su desarrollo. En la actualidad se considera que la
divulgación científica es un recurso estratégico para el desarrollo
local, siendo los CUM las instituciones llamadas a incrementar la
participación a favor del mismo, sin embargo en la práctica
divulgativa no logran alcanzar todos los resultados que necesita la
sociedad cubana.
4. Discusión
La caracterización histórica de la divulgación científica en las
universidades cubanas, utilizando el método histórico-lógico y haciendo
especial énfasis en la gestión del desarrollo local desde los CUM,
posibilitó que se develaran tres periodos fundamentales:
institucionalización de la divulgación científica (1959-1994),
sistematización de la divulgación científica (1994-2011) y reconocimiento
de la divulgación científica como recurso estratégico para el desarrollo
(2011-actualidad).
Las tendencias históricas de la divulgación científica en universidades
cubanas, tomando como base los tres indicadores definidos, evidencia que
antes del triunfo de la Revolución cubana esta actividad era incipiente.
Después de 1959 se transitó hacia su institucionalización apoyada por la
ACC y el CITMA; el reconocimiento de la ciencia como factor medular
del desarrollo nacional y de su divulgación como factor clave para
fomentar una cultura general en la sociedad. En la actualidad se considera
un recurso estratégico para el desarrollo local, siendo los CUM las
instituciones que tiene la prioridad en la participación a favor de dicho
desarrollo, pero que en la práctica divulgativa no logran alcanzar todos los
resultados que demanda la sociedad cubana.
A pesar de los avances experimentados en la divulgación científica por
las universidades cubanas, todavía se necesita una nueva concepción de su
gestión, la que debe articularse con las políticas científicas universitarias y
la promoción del desarrollo local desde los CUM, para lo cual deben
diseñarse y aplicarse estrategias divulgativas que ayuden a establecer una
eficacia comunicativa.
Se logró obtener una primera aproximación de la caracterización
histórica de la divulgación científica realizada por las universidades
cubanas, pues hasta el momento no se encontró ningún estudio similar.
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