"a) Profesora Auxiliar. Profesora de Español-Literatura, Editora de la Revista Villena, Universidad de Artemisa, Cuba, bertham@uart.edu.cu"
"b) Profesora Titular. Investigadora del Centro de estudio de educación y desarrollo, Universidad de Artemisa, Cuba, melbapolo@uart.edu.cu"
El trabajo metodológico en el año académico: necesidad para elevar la calidad de la clase en la
Educación Superior
"Bertha Miqueli Rodríguez" *
"Melba Dania Polo Robaina"
Resumen
El artículo, (de revisión bibliográfica), recoge uno de los resultados del proyecto de investigación de la Universidad de Artemisa, Cuba. Su objetivo es
fundamentar desde lo teórico la relación entre trabajo metodológico, las competencias didácticas y el eslabón de base (año académico) a partir de su
concreción en la clase para una formación crítica, humanista y social de los estudiantes. Se exponen las competencias didácticas, así como el contenido
del trabajo metodológico en el eslabón de base. Esta relación hace más coherente el trabajo en la Universidad y se convierten en una herramienta de
gran valía para lograr la calidad en el proceso de formación.
Palabras clave: competencia profesional (competencia didáctica), curso (año académico),formación profesional superior (trabajo metodológico).
The methodological work in the academic year: need to raise the quality of the class in the Higher
Education
Abstract
This paper has to do with the theoretical foundations of a research about professional training which is carried out at Artemisa University, Cuba. The aim
was to account for the relationship between methodological work, teaching competencies and the academic year in order to perform a critical, humanistic
and social training of the students through the class. The needed teaching competencies in connection with the methodological work content in the
academic year are shown. This relationship makes the university work more coherent and it becomes into a valuable tool to achieve the necessary quality
of the training process.
Keywords: professional competence (didactic competence), course (academic year), superior professional training (methodological work).
Dirección para correspondencia: bertham@uart.edu.cu
Artículo recibido el 15 - 07 - 2017
Artículo aceptado el 09 - 08 - 2017
Conflicto de intereses no declarado
Fundada 2016 Unidad de Cooperación Universitaria de la Universidad Técnica de Manabí, Ecuador.
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)43
Miqueli Rodríguez, Polo Robaina
1. Introducción
El siglo XXI impone de manera acelerada la formación de
profesionales desarrollados tanto en el plano profesional como personal,
que les permita enfrentar con una actitud crítica, propositiva y reflexiva
los problemas del mundo socio-laboral al que se deben enfrentar en un
contexto cambiante y dinámico.
Le corresponde a las universidades hoy esa formación desde un
proceso docente educativo con mayor calidad, pertinencia y excelencia
académica. Son los colectivos pedagógicos quienes, desde una
preparación pedagógica y didáctica, llevan a la práctica el currículo para
dar cumplimiento al modelo del profesional en estrecha relación con el
proyecto educativo que se propone.
En este sentido José Martí, con esa visión preclara que lo caracteriza,
expresó en agosto de 1833: “Como quien se quita un manto y se pone
otro, es necesario poner de lado la universidad antigua, y alzar la nueva”
(Obras completas, tomo 8, p, 299). A crear esa universidad nueva de la
que habló el Apóstol están llamadas las universidades integradas en Cuba,
experiencia que se aplica en la Universidad de Artemisa desde enero de
2012.
Como parte de la labor investigativa de la citada universidad, se
alcanza el primer resultado en el proyecto “Modelo pedagógico acorde
con las demandas del siglo XXI para la formación de profesionales en la
Universidad de Artemisa”, en este se revelaron sus componentes y
fundamentos teóricos, así como definiciones importantes en relación con
la asumida de modelo científico y modelo pedagógico para la formación
de pregrado. Se considera este como la representación abstracta, como un
sistema abierto de las características esenciales del proceso pedagógico en
las carreras universitarias, basado en un enfoque teórico que posibilite la
realización de las transformaciones necesarias, para lograr el egreso de
profesionales que respondan a las demandas del contexto histórico social
del momento.
Se definen como componentes su meta o fin, que estaría
estrechamente relacionado con las características de los profesionales a
egresar desde el pregrado; los principios que deben regir la formación de
pregrado y las características esenciales del proceso de enseñanza-
aprendizaje para cualquier carrera universitaria.
El funcionamiento de los modelos educativos no sería posible sin el
diseño de una acertada estrategia de trabajo metodológico, pues como
plantea Díaz (1998) “El encargo social del trabajo metodológico…es
trazar la estrategia que permita hacer ejecutar el proceso de enseñanza-
aprendizaje” (p.65). En las universidades cubanas hoy ese trabajo
metodológico se organiza, para la formación de pregrado, atendiendo a la
concepción de eslabón de base (año académico).
Existen diferentes definiciones de trabajo metodológico dada por
investigadores como Díaz (1998), resaltando el carácter social, donde la
estrategia que se siga permite ejecutar de manera acertada el proceso de
enseñanza aprendizaje. El Ministerio de Educación Superior (2007) en la
Resolución Ministerial 210/2007 concibe el trabajo metodológico como
“la labor que, desde la Didáctica, realizan los sujetos que intervienen en el
proceso… con el propósito de alcanzar óptimos resultados… para
satisfacer plenamente los objetivos formulados en los planes de estudio”
(p.5).
Plantea, además, que el contenido del trabajo metodológico está dado,
por los objetivos y el contenido, interrelacionados con las formas
organizativas, los métodos, los medios y la evaluación del aprendizaje. Se
asume como otro componente didáctico de relevante importancia el
problema, considerado el punto de partida del proceso de formación. En él
se encierran los problemas profesionales que debe resolver el estudiante a
lo largo de su carrera, aparecen de manera explícita en el modelo del
profesional y se traduce didácticamente en las habilidades profesionales
presentes en los objetivos de los diferentes niveles del currículo, y tiene su
máxima expresión en la clase.
Todos estos componentes con carácter de sistema deben ser tenidos en
cuenta como parte de la preparación metodológica a desarrollar por los
docentes en los diferentes niveles organizativos. Por tanto, el trabajo
metodológico se concreta en el desarrollo con calidad del proceso de
enseñanza aprendizaje y se debe lograr una adecuada integración en las
clases con las actividades investigativa y laboral, así como con las tareas
de alto impacto social y demás tareas de carácter extracurricular que
cumplen los estudiantes según su o académico, de ahí que tenga una
estrecha relación con las competencias didácticas que posea el profesor y
que debe lograrse desde ese trabajo metodológico en todos los niveles.
2. Materiales y Métodos
Se asume, que es el año académico donde se integran todos los
agentes que facilitan el trabajo educativo y la formación del profesional
como un eslabón de base imprescindible para que pueda ser cumplido el
modelo del profesional.
Es de vital importancia que se establezca una estrecha relación entre lo
que se diseñe desde el trabajo metodológico, las competencias didácticas
que debe lograr el profesor para alcanzar las aspiraciones y necesidades de
los estudiantes en el eslabón de base, (año académico), concretado en la
calidad de la clase. El objetivo que persigue el siguiente artículo es
fundamentar la relación que se establece entre el trabajo metodológico, las
competencias didácticas del profesor y el eslabón de base (año
académico).
3. Resultados
Hablar de trabajo metodológico se refiriere a la labor que realizan los
docentes en una institución educativa, en función de elevar la calidad en la
docencia, en la que interviene todo el colectivo pedagógico y es dirigido y
planificado por los directivos de la carrera, disciplina yo. En ese trabajo
metodológico es importante el diagnóstico individual de cada profesor y
las características del grupo de estudiantes.
Resulta de vital importancia reconocer el protagonismo que
desempeñan profesores, estudiantes y el grupo, como parte del modelo
pedagógico que se propone, en la formación del profesional que demanda
la sociedad del siglo XXI.
En el trabajo metodológico se debe asumir al sujeto como su propio
objeto de transformación, en el que la teoría y la práctica se integren con
la experiencia. Este permite vincular las actividades del profesor, los
estudiantes y otros factores en un modelo de proceso de enseñanza-
aprendizaje alternativo, coordinado, creativo y desarrollador. Permite,
además, elevar la formación del potencial humano que participa en él y la
integración sistémica de las categorías didácticas, así como reducir los
gastos educativos a partir del máximo aprovechamiento de las tecnologías
de la informática y las comunicaciones (TIC) en la integración al currículo
para la formación de pregrado.
44 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
El trabajo metodológico en el año académico: necesidad para elevar la calidad de la clase en la educación superior
Páez (2013) en el resultado del proyecto “Sistematización teórica de la
Pedagogía y la Didáctica, en el contexto actual, para el perfeccionamiento
de la formación y superación del profesional de la educación”, lo
considera como la dimensión integradora de la Didáctica. Este elemento
lo fundamenta a partir de que el trabajo metodológico “(…) establece
relaciones lógicas entre el proceso de enseñanza-aprendizaje, su sistema
categorial y las exigencias para la formación de un ciudadano en
correspondencia con el proyecto socio-político” (p. 60). Además, asume
que el trabajo metodológico tiene como centro los aportes de la Didáctica
como ciencia. González (2015) hace alusión a la importancia de este
trabajo para que el profesor dirija de manera acertada el proceso de
enseñanza-aprendizaje y que “igualmente le permite determinar los
fundamentos teóricos del contenido y de los métodos de la educación, de
la instrucción y de la enseñanza, estudiando y aplicando la experiencia
más avanzada” (p. 30).
Uno de los elementos importantes que destaca es que el profesor
requiere del dominio de los métodos y procedimientos más modernos en
el campo educativo, de acuerdo con contexto en que se desarrolla la
carrera universitaria.
Por eso este autor identifica en el trabajo metodológico las leyes de la
Didáctica y asume, con lo cual se coincide, que la primera ley refiere las
“(…) relaciones del proceso docente-educativo en el contexto social, a la
que se denomina también la escuela en la vida” (Sierra, 2000, p.15).
Argumenta el papel directivo en lo social en relación con el proceso
educativo que se desarrolla en las instituciones universitarias y asume el
vínculo entre: “problema, objetivo, proceso (objeto), los que conforman
una tríada dialéctica.” (pág.30).
El trabajo metodológico que se diseñe debe partir de los problemas
que se plantea en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje y
estos se convierten en las metas a lograr, para satisfacer las exigencias en
el modelo del profesional.
La segunda ley de la didáctica “(…) relaciones internas entre los
componentes del proceso docente-educativo, a la que se denomina
también la educación a través de la instrucción” (Sierra, 2000, p.15), se
hace referencia a las relaciones entre los las diferentes categorías de la
Didáctica y al carácter sistémico y sistemático del proceso para poder
garantizar el cumplimiento del objetivo previsto y se solucionen los
problemas planteados.
El contenido del trabajo metodológico asume las potencialidades y las
carencias de los profesores, devenido en cuáles serían las competencias
didácticas que deben tener para enfrentar el proceso educativo en el grupo
de estudiantes. Pero para ello no se puede olvidar que para el logro de los
objetivos que se tracen en el trabajo metodológico es indispensable
conocer, además, la motivación y los intereses en interacción de los
sujetos que intervienen, puesto que puede condicionar que el objetivo sea
cumplido y el problema o necesidad social que la genera sea resuelto.
En tanto el trabajo metodológico tiene un gran reto y es, además de
lograr desde el contenido que se propone un profesional competente
didácticamente, también debe de articular la educación desde la
instrucción en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Entonces, se deberá
favorecer “(…) una adecuada integración de las clases con la actividad
investigativa y laboral, así como con las tareas de alto impacto social y
demás tareas de carácter extracurricular que cumplen los estudiantes”
(MES, 2007, p. 4). De ahí la relación entre el colectivo de carrera, el
colectivo de año, el colectivo de asignatura y el colectivo de disciplina;
este último, aunque trasciende al año académico, se encuentra implícito en
el eslabón de base de la Educación Superior a partir del claustro de
profesores.
El trabajo metodológico integra el proceso de enseñanza-aprendizaje
con las exigencias de la formación del estudiante de acuerdo con el
modelo del profesional de la carrera. Por eso, debe diseñarse a partir de
los objetivos propuestos y relacionarse con el encargo social. La labor
educativa constituye su prioridad.
Se debe hacer énfasis en la perspectiva educativa del trabajo
metodológico que se debe lograr con un trabajo sistemático, sistémico e
interdisciplinario, en cada una de las disciplinas y asignaturas, en estrecha
relación con las exigencias del modelo del profesional y el plan del
proceso. Esta cohesión pasa también por precisar las posibilidades
educativas que ofrecen sus contenidos, para contribuir a la labor formativa
en el año académico. Por otra parte, hay que determinar las
potencialidades educativas de cada disciplina y asignatura en estrecha
vinculación con los aspectos instructivos, lo que permitirá dar
cumplimiento al trabajo con el desarrollo de la habilidad laboral
investigativa solución de problemas profesionales desde el trabajo
metodológico del departamento docente. En este deben confluir dos ideas
rectoras principales: unidad entre la educación y la instrucción y
vinculación del estudio con el trabajo, expresada en el modelo de
formación de la universidad cubana.
También el modelo que se propone centra su atención en que el
trabajo metodológico que emane de los departamentos docentes y del
colectivo de carrera, disciplina, asignatura y año, en el que se concibe
como eslabón de base de la formación de pregrado a este último. Debe
tener en cuenta los siguientes aspectos, elaborados y puestos en práctica
por Sánchez (2002) y reelaborado para este modelo:
- El impacto de los adelantos científicos y tecnológicos vinculados a
la disciplina y asignatura en el orden social, político educacional y
cultural y su contribución a formar en los estudiantes una adecuada
concepción del mundo.
- El papel y el lugar de la ciencia a partir de un enfoque histórico
conceptual de esta.
- La historia de la profesión y de las habilidades laboral investigativa
a desarrollar para el logro de los objetivos del modelo del
profesional.
- Relaciones del contenido objeto de estudio con diferentes formas
del pensamiento social del momento histórico, en estrecha relación
con las tecnologías de la comunicación y la información.
- El trabajo en el eslabón de base de la formación de pregrado y en el
cumplimiento de los objetivos formativos del año, en estrecha
relación con el modelo del profesional.
Bajo estos referentes el trabajo metodológico se convierte en un
instrumento estratégico fundamental en el Centro de Educación Superior
(CES) y del año académico. Sin embargo, para ello se requiere de un
profesorado preparado para enfrentar la formación del profesional.
La Universidad de Artemisa, Cuba, cuenta con 4 facultades (Facultad
de Ciencias Pedagógicas, Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas,
Facultad de Cultura Física y Facultad de Ingeniería y Ciencias
Empresariales) y 16 carreras en total. Constituyó la primera en Cuba en
integrarse y su claustro es joven, con un promedio de edad de 35 años, de
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)45
Miqueli Rodríguez, Polo Robaina
muy heterogénea formación. Por ello, se acrecienta la necesidad de
reforzar el trabajo metodológico.
Según un colectivo de autores del Centro de Estudio para la Educación
Superior (CEPES, 1995) se plantea que es necesario lograr desde el propio
trabajo metodológico en los diferentes niveles, que el profesor tenga un
comportamiento acorde con su condición de profesional y de educador,
que se establezca un nivel de comunicación efectiva con sus estudiantes lo
que propicia un clima armónico y el logro de un efectivo aprendizaje.
Facilite la interacción y la transmisión de opiniones y valoraciones sobre
distintas situaciones docentes o de la vida social en general.
Indudablemente que esta comunicación empática permite al profesor
incidir intencionadamente sobre la formación de la personalidad de sus
educandos.
Destacan, además, que el profesor debe utilizar al máximo todas las
posibilidades que le brinda el proceso de enseñanza-aprendizaje para
lograr efectos educativos en los estudiantes, en estrecha relación con cada
uno de los contenidos de las distintas asignaturas que contribuyen a la
formación de una concepción científica del mundo. Sin embargo, el
profesor no debe contentarse tan sólo con impartir con un elevado nivel
científico su asignatura. Es necesario que desarrolle la sensibilidad
suficiente como educador para aprovechar todas las posibilidades que
brinda el contenido y las diferentes situaciones que se presentan en el
proceso para ejercer una influencia favorecedora.
En función de ese proceso deben ponerse todos los recursos
pedagógicos para impartir no sólo un contenido correctamente concebido
desde el punto de vista científico, sino también con los métodos y
procedimientos que le permitan la participación activa de los estudiantes y
que logren incrementar sus intereses y motivos para el estudio y la
profesión. De ahí la imperiosa necesidad de lograr un profesor competente
didácticamente, en la Educación Superior, a partir de las tres principales
esferas de actuación: docencia, investigación y extensión universitaria.
Estas aunque están estrechamente relacionadas, tienen sus especificidades
que exigen determinados requerimientos para ser un profesor competente
en una esfera en particular.
La literatura consultada acerca del tema es amplia (Mertens.1996;
Miranda, Páez & Silveiro, 2000; Navío, 2001; González 2002), y ofrece
variados criterios acerca de cuáles deben ser las competencias que deben
mostrar estos profesionales. Es importante destacar que las competencias
profesionales que se refieren varían de un centro universitario a otro, pero
en general hay un eje común y es que estas competencias responden a la
necesidad de formar profesionales aptos para desenvolverse en la sociedad
del conocimiento que impone el siglo XXI que se está viviendo.
Se asume la definición de competencia didáctica “como aquella que
permite al profesor universitario dirigir responsable y eficientemente el
proceso de enseñanza-aprendizaje en una o varias disciplinas docentes en
el contexto universitario, con el propósito de promover el egreso de
profesionales en correspondencia con las demandas sociales del momento
histórico concreto (Rodríguez, 2014, s/p).
Por constituir una configuración psicológica compleja, la competencia
didáctica no nace con el profesor universitario, sino que es construida por
él en el proceso de su formación y desarrollo profesional, siendo la
influencia social el factor determinante en este proceso. Esto implica que
la competencia didáctica evoluciona en el tiempo y en el espacio y, por lo
tanto, un profesor universitario que era didácticamente competente ayer en
un centro universitario determinado, puede no serlo hoy o mañana en este
mismo centro o en otra universidad porque las demandas sociales cambian
con el contexto y con el tiempo. De ahí que, el trabajo metodológico que
se desarrolle en las instituciones debe, entre otras tareas, enfocar sus vías
hacia el desarrollo de la competencia didáctica del profesor, de manera tal
que facilite un mejor trabajo dentro de su disciplina, asignatura y clase.
Se percibe, entonces, la necesidad de formar profesionales que puedan
ser capaces de seleccionar, actualizar y utilizar el conocimiento en un
contexto específico; que puedan aprender en diferentes contextos y
modalidades y a lo largo de toda la vida y que adapten el conocimiento a
situaciones nuevas, lo que exige de los profesores universitarios un
perfeccionamiento y renovación en sus competencias didácticas para
enfrentar las demandas sociales actuales.
Dentro de esas competencias Fielden (2001) refiere un grupo de ellas,
que las autoras resaltan: identificar las diferentes formas (vías) que existen
para que los estudiantes aprendan con la utilización eficiente del
diagnóstico; aplicar de manera coherente las TIC en el campo disciplinar,
desde la perspectiva tanto de las fuentes documentales, como de la
metodología de enseñanza; diseñar tareas y situaciones vinculadas a la
solución de problemas profesionales, a la vida, al contexto social y a los
intereses del estudiante; utilizar la comunicación como herramienta del
trabajo educativo de los estudiantes, por tanto debe ser un ferviente
defensor de la lengua materna y demostrar dominio de la didáctica de la
Educación Superior, vista en el desarrollo del proceso de enseñanza-
aprendizaje.
Lo antes expuesto conduce a expresar que para poder lograr calidad
en la universidad, el trabajo metodológico que se diseñe debe revelar
acciones encaminadas a fortalecer y lograr en todo el profesorado las
competencias didácticas antes expuestas. Dentro de otros elementos, estos
deben constituir contenidos esenciales de la actividad metodológica que se
desarrolle en las disciplinas y asignaturas pero fundamentalmente en el
eslabón de base (año académico).
Para lograr este propósito en relación con la formación de los
estudiantes se requiere de un análisis detallado por parte del docente del
plan de estudio, en especial el Modelo del profesional, los programas de
disciplina y asignatura, y llegar a la clase como una de las formas
organizativas del proceso que favorece la adquisición de conocimientos, el
desarrollo de habilidades y la formación de valores e intereses
cognoscitivos y profesionales en los estudiantes.
En tal sentido, Díaz (1998) define que “el Colectivo del Año
Académico desde el punto de vista del trabajo metodológico, incluye y
concreta en él la relación con otros procesos que se dan a nivel de la
Universidad, no solo la Docencia sino también la Extensión y la
Investigación” (p. 87). Más adelante, esta autora señala oportunamente
que “El objetivo de este trabajo es garantizar la transformación de la
personalidad del estudiante en el sentido científico-técnico, profesional y
humano a que se aspira con el modelo del profesional que dirige el
Colectivo de Carrera y se logra con las asignaturas de cada disciplina
docente y la influencia de la conducción acertada de los profesores en este
proceso” (p.88).
De ahí que la clase, como forma concreta de manifestación del trabajo
metodológico, tiene que estar en correspondencia con el Modelo del
profesional, teniendo en cuenta a quién va dirigida, cuáles son los
problemas profesionales a resolver, los objetivos del año a lograr, para
46 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
El trabajo metodológico en el año académico: necesidad para elevar la calidad de la clase en la educación superior
qué escenarios se preparan los futuros profesionales, experiencias
acumuladas con anterioridad, entre otras exigencias a cumplir.
Todo conocimiento se asimila en la actividad, por lo que tiene en
cuenta cómo analizar los elementos y componentes de su estructura,
conocer las características o parámetros que funcionan como indicadores
de la calidad de su formación y las etapas o estados de tránsito del
proceso. Estas regularidades contenidas en esta teoría de la enseñanza
satisfacen las exigencias que plantea la teoría de la dirección para la
adecuada planificación, regulación y control de cualquier tipo de
actividad.
También se hace necesario el dominio de las diferentes categorías de
la Didáctica, por tanto, una vez que se han definido el problema
profesional a resolver, los objetivos, se estructuran los contenidos, se
organizan los procedimientos y vías para su formación. Para ello es
necesario seleccionar los métodos y los medios correspondientes así como
las formas de organización y la evaluación, todo este proceso es tarea del
profesor y parte de la competencia didáctica de este, a demostrar en el
eslabón de base, en general y en el proceso de enseñanza-aprendizaje, en
particular.
Si se asume que el eslabón de base para la formación de pregrado es
“el escenario en el cual la acción de los agentes que intervienen es
determinante para lograr la formación integral del graduado” (MES, 2013,
p.4), entonces el trabajo metodológico que se desarrolle en él no puede
desestimar como contenido, el análisis sistemático del modelo del
profesional que incluye los objetivos formativos generales y por año, la
planificación, ejecución y control de todas las tareas que se realicen con
los estudiantes en cada asignatura que forma parte del o académico,
garantizando que todas ellas estén encaminadas al desarrollo de las
habilidades de carácter laboral investigativo y que favorezca la solución
de problemas profesionales.
En los departamentos docentes, los colectivos de carrera y la
comunidad universitaria del año académico en su carácter sistémico debe
quedar demostrado cómo proceder para poder lograr la formación integral
del profesional. Como se aprecia, en el eslabón de base para la formación
de pregrado intervienen directivos, profesores y estudiantes, por tanto, su
correcta organización y funcionamiento garantizará la acción conjunta
necesaria para dar cumplimiento a las demandas de la formación de
profesionales integrales en el siglo XXI. De esta manera el trabajo
metodológico, organizado y estructurado a través del eslabón de base para
la formación de pregrado, se constituye en otro importante componente
que posibilita implementar el modelo mediante una estrategia.
En Cuba se adoptó la Resolución Ministerial 210/2007 que propone
las formas fundamentales del trabajo metodológico, ellas son la docente-
metodológica y la científico-metodológica, estrechamente vinculadas
entre sí, con carácter de sistema y para dar cumplimiento a los objetivos
propuestos.
La primera es la actividad que se realiza con el fin de mejorar de
forma continua el proceso docente-educativo; basándose
fundamentalmente en la preparación didáctica que poseen los profesores
de las diferentes disciplinas y asignaturas, así como en la experiencia
acumulada y la segunda es la actividad que realizan los profesores en el
campo de la Didáctica, con el fin de perfeccionar el proceso docente
educativo, desarrollando investigaciones o utilizando los resultados de
investigaciones realizadas, que tributen a la formación integral de los
futuros profesionales.
La citada resolución asume como tipos fundamentales del trabajo
docente-metodológico: la preparación de la carrera, de la disciplina, de la
asignatura, la reunión metodológica, la clase metodológica, la clase
abierta, la clase de comprobación y el taller metodológico. De ellas, las
tres primeras tributan a la preparación del docente para lograr las
competencias didácticas y enfrentar el trabajo con el colectivo de año; las
restantes se asumen como formas del trabajo docente metodológico, con
carácter de sistema, en el o académico que sirven para demostrar a
través de la clase el cumplimiento de los objetivos propuestos en el
modelo del profesional y del año académico. Este se realiza en cualquiera
de los escenarios docentes donde se produzca el proceso.
Un elemento que no puede faltar para elevar la calidad en el proceso
es la autopreparación que realiza el profesor en los aspectos científicos,
técnicos, didácticos, filosóficos, político-ideológicos e informáticos
requeridos para el desarrollo de su labor formativa. Esta autopreparación
es premisa fundamental para que resulte efectivo el trabajo metodológico
que realiza el profesor de forma colectiva.
Lograr la competencia didáctica del profesor con una correcta
planificación en sistema del trabajo metodológico debe verse reflejado en
la clase que imparte el profesor con una correcta autopreparación.
Además, debe quedar como un elemento importante a desarrollar por el
colectivo de profesores el tratamiento metodológico de la asignatura, para
impartir cada clase. Esta forma de organización por excelencia tiene - en
la Educación Superior en Cuba- variadas organizaciones (conferencia,
seminario, clase práctica, taller). En ella se concreta el cumplimiento de
los objetivos de los planes y programas de estudio. Por ello, la primera
responsabilidad que tiene el profesor es impartir clases de calidad. Es en
esta autopreparación que el profesor realiza el tratamiento metodológico
de los temas concebidos en el programa de la asignatura que imparte para
la preparación de la clase.
Se parte del significado del vocablo tratar, que proviene del latín
tractare y significa conferir, discurrir o disputar de palabra o por escrito
sobre un asunto. Este tratamiento metodológico, según Roméu (2011) y
contextualizado al modelo pedagógico que se construye, consiste en
establecer las relaciones posibles entre todas las clases que corresponden a
un tema y se define como un proceso didáctico flexible, dinámico,
reflexivo y propositivo, mediante el cual, teniendo en cuenta las horas
lectivas, se precisa el número de clases posibles y su función didáctica, se
establece el problema profesional a resolver, los contenidos a abordar y se
lleva a cabo la derivación gradual de los objetivos, los contenidos,
métodos, procedimientos, medios, formas de organización y evaluación,
en correspondencia con dicha función didáctica. Al realizar el tratamiento
metodológico del tema, se debe partir del problema profesional a resolver
en correspondencia con el diagnóstico de los estudiantes y tener en
cuenta:
a) Análisis de los objetivos y contenidos del tema
b) Establecimiento de relaciones con los contenidos de los temas
anteriores, con otras asignaturas del año y el Modelo del
Profesional
c) Cantidad de horas de que se dispone y determinación del número
de clases
d) Derivación de los objetivos
RECUS. PUBLICACIÓN ARBITRADA CUATRIMESTRAL. V0L 2, AÑO 2017, No. 2 (Mayo - Agosto)47
Miqueli Rodríguez, Polo Robaina
e) Dosificación del contenido
f) Determinación de las funciones didácticas
g) Selección de los métodos, procedimientos, medios y formas de
organización
h) Revisión y selección de la bibliografía básica y complementaria,
en idioma inglés, desde intranet o internet, actualizada sobre la
temática que se trata.
i) Determinación de los criterios de evaluación diagnóstica,
procesal y final, y el empleo de variantes evaluativas (individual,
colectiva, autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación)
j) Determinación del objetivo y función didáctica del estudio
independiente de cada clase.
k) Precisión acerca de actividades extraclase o extradocentes
vinculadas al tema.
l) Precisión de actividades que tributen a la disciplina integradora,
las actividades investigativas y extensionistas.
Este tratamiento metodológico permite modelar teóricamente cada
clase que conforma el sistema de clases del tema en cuestión, en
correspondencia con los componentes didácticos del PEA y el diagnóstico
grupal e individual de los estudiantes a quienes va dirigido, así como las
condiciones en que la clase transcurre. Tiene en cuenta, además, el
análisis de los contenidos a impartir por el profesor según el tema de que
se trate en correspondencia con el Modelo del profesional, el plan del
proceso docente, el programa de la disciplina y de la asignatura y lo
contextual, por lo que se considera como un proceso en el que se pone de
manifiesto su carácter planificado, sistemático, progresivo, desarrollador y
orientado hacia un fin.
Es entonces imprescindible lograr coherencia y sistematicidad de lo
que se diseñe como contenido del trabajo metodológico en los centros de
la educación superior, que bebe llevar implícito lo que debe lograrse
primero con el profesor y luego que ello se revierta en los estudiantes para
lograr desde la clase calidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
4. Discusión
Desde la sistematización realizada, a partir de investigaciones de la
comunidad pedagógica cubana, existen los referentes teóricos
relacionados con el trabajo metodológico, la competencia didáctica de los
docentes y su relación con la Didáctica, en particular con sus leyes y
categorías, proceso que permite vincular las actividades del profesor, los
estudiantes y otros factores en un modelo de proceso de enseñanza-
aprendizaje alternativo, coordinado, creativo y desarrollador.
El trabajo metodológico en el año académico integra el proceso de
enseñanza-aprendizaje con las exigencias de la formación del estudiante y
la competencia didáctica a demostrar por el docente, con énfasis en la
labor educativa y de acuerdo con el modelo del profesional de la carrera,
por lo que debe diseñarse a partir de los objetivos propuestos y
relacionarse con el encargo social. Al ser considerado como un proceso se
observan en él la planificación, organización, regulación y control para
hacerlo viable.
El tratamiento metodológico permite modelar teóricamente cada clase
que conforma el sistema de clases del tema en cuestión, en
correspondencia con los componentes didácticos del PEA y el diagnóstico
grupal e individual de los estudiantes a quienes va dirigido, así como las
condiciones en que la clase transcurre, lo que redundará en mayor calidad
del proceso formativo.
4 Referencias
Colectivo de autores. (1995). Didáctica universitaria. Centro de estudios
para el perfeccionamiento de la Educación Superior. Universidad de
la Habana.
Colectivo de autores. (2011). Didáctica de la Lengua española y la
Literatura. Tomo I. La Habana, Cuba: Editorial Pueblo y Educación.
Díaz, T. (1998). Modelo para el trabajo metodológico del proceso docente
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González, A (20015) Concepción teórico-metodológica para la dirección
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Pedagógicas. La Habana.
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48 RECUS. REVISTA ELECTRÓNICA COOPERACIÓN - UNIVERSIDAD SOCIEDAD. UTM ECUADOR ISSN 2528 - 8075
El trabajo metodológico en el año académico: necesidad para elevar la calidad de la clase en la educación superior
pedagógico acorde con las demandas del siglo XXI para la formación
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