Integridad académica mediante alfabetización informacional: prevención del plagio en bibliotecas de la Universidad Nacional de Costa Rica
Academic integrity through information literacy: plagiarism prevention in libraries at the National University of Costa Rica
Resumen
Se aborda el papel del Sistema de Bibliotecas Universitarias (SIDUNA) de la Universidad Nacional de Costa Rica, en la promoción de la integridad académica y la prevención del plagio mediante estrategias de alfabetización informacional. La presente investigación tiene como objetivo analizar las estrategias de formación implementadas por las jefaturas de las bibliotecas especializadas del SIDUNA para el desarrollo de competencias informacionales en las comunidades académicas y estudiantil es de la Universidad Nacional en el uso responsable de la información y el fortalecimiento de la ética investigativa. Metodológicamente, se desarrolló un estudio de caso con enfoque cualitativo, basado en entrevistas en profundidad y análisis de información bibliográfica, en la cual la población de estudio fueron los 18 profesionales de bibliotecología quienes son las jefaturas de las bibliotecas especializadas. Entre los principales hallazgos se destaca al personal como orientador en la práctica ética de la investigación, la implementación de acciones formativas para fortalecer la integridad académica y prevenir el plagio. Como conclusión se evidencia que el nivel de conocimiento sobre integridad académica entre las jefaturas es sólido y pertinente para la formación universitaria. No obstante, se observan problemáticas emergentes, el uso de la inteligencia artificial y nuevos desafíos en la gestión de la información.
Palabras clave: ética, biblioteca universitaria, universidad, Formación en Biblioteconomía, alfabetización.
Abstract
This study addresses the role of the University Library System (SIDUNA) of the National University of Costa Rica in promoting academic integrity and preventing plagiarism through information literacy strategies. The objective of this research is to analyze the training strategies implemented by the heads of SIDUNA’s specialized libraries for the development of information skills in the academic and student communities of the National University in the responsible use of information and the strengthening of research ethics. Methodologically, a qualitative case study was developed, based on in-depth interviews and analysis of bibliographic information, in which the study population consisted of 18 library science professionals who are the heads of specialized libraries. Among the main findings, the staff stands out as a guide in the ethical practice of research, the implementation of training actions to strengthen academic integrity and prevent plagiarism. In conclusion, it is evident that the level of knowledge about academic integrity among heads of libraries is solid and relevant to university education. However, emerging issues, the use of artificial intelligence, and new challenges in information management are observed.
Keywords: ethics, university library, university, university, Training in Library Science, literacy.
Ana Priscilla Ruiz Bustos1*
e-ISSN 2550-6587
Vol. 11 Núm. (2) pp. 1-13. Julio-Diciembre 2026
https://doi.org/10.33936/rehuso.v11i2.8305
1Universidad Nacional Heredia, Costa Rica.
*Autor de correspondencia.
Citación de este artículo: Ruiz Bustos, A.P. (2026).Integridad académica mediante alfabetización informacional: prevención del plagio en bibliotecas de la Universidad Nacional de Costa Rica. ReHuSo, 11(2), 01-13. https://doi.org/10.33936/rehuso.v11i2.8305
Recepción: 24 de febrero del 2026
Aceptación: 23 de marzo del 2026
Publicación: 01 de julio del 2026
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional
Introducción
La integridad académica es un principio fundamental y un pilar ético en la educación superior, visto desde Fishman (2016) como el compromiso con los valores de honestidad, confianza, equidad, respeto, responsabilidad y coraje en todas las actividades académicas (p. 4). Por lo tanto, este concepto trasciende más allá del plagio al abarcar un conjunto complejo de prácticas y estrategias que incluyen el efectivo uso de fuentes (recursos) de información, la originalidad en la producción intelectual, la transparencia en los procesos de investigación y el uso ético de la información (Eaton, 2023). Es así que el desarrollo de la integridad académica debe impulsarse desde cualquier área del conocimiento que permita garantizar una responsabilidad compartida tanto en profesionales de bibliotecología, como en personas académicas universitarias.
La Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), como institución pública de educación superior con sello humanista, ha asumido el compromiso institucional de fortalecer la integridad académica a través de sus estructuras bibliotecarias. El Sistema de Información Documental de la Universidad Nacional (SIDUNA), establecido mediante el Acuerdo SCU-989-2015, coordina una red de 18 bibliotecas especializadas distribuidas en la Sede Central (Campus Omar Dengo), sedes regionales (Chorotega, Brunca, Huetar Norte y Caribe) y campus especializados (Benjamín Núñez, Sede Interuniversitaria de Alajuela). Este sistema opera bajo un modelo descentralizado donde el Subsistema Biblioteca Joaquín García Monge ejerce funciones de coordinación técnica, mientras que los subsistemas de Facultades, Centros y Sedes Regionales mantienen autonomía operativa adaptada a sus contextos disciplinares y geográficos específicos.
El SIDUNA ha desarrollado diversas estrategias orientadas al fortalecimiento de la integridad académica, como: programas de alfabetización informacional dirigidos a poblaciones estudiantiles y académicas; talleres sobre sistemas de citación; servicios de referencia especializados, entre otros servicios a partir de las necesidades de información. Con lo cual las bibliotecas universitarias no solamente cumplen un rol de brindar acceso a la información, sino que tienen una función más de capacitar en competencias del manejo de información. De acuerdo con Quevedo-Pacheco (2011).
Las bibliotecas universitarias, como parte de instituciones que cumplen un rol fundamental en la generación, transmisión y difusión de conocimientos, constituyen un espacio privilegiado para contribuir activamente en la formación académica de los estudiantes, a través de la capacitación de usuarios basada en el desarrollo de competencias en el manejo de información. […] el desafío más importante de estas bibliotecas es la formación de ciudadanos competentes para el aprendizaje permanente, (p.1)
Se reconoce el potencial de las bibliotecas universitarias para ir más allá del simple acceso a recursos, posicionándolas como entornos de aprendizaje donde se desarrollan competencias informacionales esenciales para la vida universitaria y profesional. La capacitación de usuarios y el desarrollo de habilidades para el manejo de la información evidencia el rol pedagógico que asumen las bibliotecas al acompañar al estudiantado en la adquisición de destrezas críticas como: la búsqueda, evaluación, uso ético y comunicación de la información. Desde este contexto, Quevedo-Pacheco (2011):
La Alfabetización informacional (ALFIN) es la respuesta de la Bibliotecología ante este nuevo escenario que modifica el tradicional modelo de formación de usuarios centrado en la divulgación de colecciones y servicios, por un diseño basado en directrices para el desarrollo de competencias informativas (p. 1).
La ALFIN se considera como un enfoque basado en el desarrollo de competencias informativas, donde se desarrollan habilidades y conocimientos que permiten al estudiantado interactuar de manera crítica y autónoma con la información. Lo que implica que las bibliotecas no solo deben facilitar el acceso a recursos, sino también diseñar estrategias pedagógicas que empoderen a los usuarios para desenvolverse en contextos académicos.
De acuerdo con Morales y Vaquero (2014) “la Alfabetización informacional es saber cuándo y por qué necesitas información, dónde encontrarla, y cómo evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera ética” (p.4). Considerando lo anterior, la ALFIN es el conjunto de habilidades que permiten a un individuo reconocer cuándo necesita información, y tener la capacidad de localizarla, evaluarla y utilizarla eficazmente.
Para Plúa-Zambrano et al. (2021), la ALFIN:
Ha sido declarada como un resultado social y un eje vertebrador fundamental para el aprendizaje permanente y consolidado de los individuos y de las sociedades.
Este planteamiento proviene de multitud de factores sociales y tecnológicos, e incide, principalmente, en la formación del estudiante, dado que el alfabetismo informacional se constituye en un elemento propulsor para el desarrollo del pensamiento crítico, la resolución creativa de problemas y la investigación (p. 5).
Desde esta perspectiva, estar alfabetizado informacionalmente va mucho más allá de aprender a usar herramientas tecnológicas; se trata de un motor que impulsa el crecimiento intelectual del estudiante. Al integrar capacidades en su formación, no solo se gestiona mejor la información, sino que se desarrollan pensamientos más críticos, curiosidad investigativa y la chispa por resolver problemas de forma creativa. El enseñar estas competencias desde las bibliotecas permite construir una comunidad estudiantil mas consciente y etica.
Por su parte y, desde el contexto educativo, el plagio forma parte del entorno y no solo se limita a realizar la copia literal de textos, sino que también de la apropiación de ideas, métodos, diseños y cualquier otro producto que constituya propiedad intelectual.
Para Hernández (2016), quien, a su vez, cita a la Real Academia Española de la Lengua (RAE, 2014): plagiar, del latín plagiare, se define en su primera acepción, como “…copiar en lo sustancial obras ajenas dándolas como propias”
A partir de esta definición se puede inferir que cuando se habla de plagio académico se hace referencia al copiado y presentación del trabajo académico realizado por otros, como si fuese obra propia; es decir, se alude directamente al robo de ideas, textos, métodos, mecanismos, diseños y, en general, de todo aquello que puede ser considerado como propiedad intelectual académica ajena. (Hernández, 2016, p.121)
Al trasladar este concepto al ámbito académico, se identifica al plagio académico como una forma de deshonestidad intelectual que va más allá de la mera simplicidad de reproducción de palabras, sino que, además implica la apropiación indebida de la creatividad y conocimiento generado por otros. Castro-Rodríguez (2020) conceptualiza el plagio académico como:
El plagio es un acto de apropiación indebida de propiedades intelectuales, textos académicos, métodos investigativos, gráficos e ideas, así como la fabricación y falsificación de información, que en la ética de las publicaciones científicas se clasifican como un tipo de mala conducta científica. (p.1)
Por otro lado, Porto (2022) conceptualiza la palabra plagio como “la práctica de tomar ideas, trabajos y/o procesos generados por otras personas, [adueñándose] de ellas como si fueran propias, sin citar ni reconocer en ningún momento la propiedad intelectual” (p. 62). Por lo cual el plagio es la apropiación de las ideas, palabras o creaciones de otra persona, presentándolas como propias sin dar el crédito correspondiente a su autor original. Estas prácticas violan el principio fundamental del respeto por la propiedad intelectual. Sus formas son diversas: desde el “copiar y pegar” directo de fuentes en línea, hasta la paráfrasis inadecuada.
La mejor forma para combatir el plagio es el pedagógico, que busca alfabetizar al estudiantado en el conocimiento y las habilidades para evitarlo. Las estrategias pedagógicas se centran en crear una cultura de originalidad, donde se valore y se celebre el pensamiento propio y la voz auténtica del estudiantado. Lo que implica un diálogo constante sobre el uso ético de las fuentes de información.
Desde la perspectiva de la integridad académica como norma, resulta fundamental:
“fortalecer en la persona estudiante la condición de sujeto aprendiente consiste en el favorecimiento de su capacidad para autorregular su aprendizaje y su autonomía; es decir conviene favorecer en el estudiantado la cognición, la metacognición, la afección y motivación, la relación social y la ética” (Campos C. y Campos Ch., 2024, p. 4).
Al respecto, las bibliotecas universitarias son necesarias para la promoción de la integridad, su rol ha evolucionado hacia una función educativa. Los profesionales de la información son formadores y socios estratégicos de los académicos cuya misión es formar al estudiantado en competencias y valores íntegros en el uso de la información.
Desde este abordaje conceptual esta investigación permitió determinar si las bibliotecas que conforman el SIDUNA, a través de las diversas estrategias de alfabetización y aprendizaje, han contribuido a la formación de la población estudiantil de la UNA en materia de integridad académica, convirtiéndolas no solamente en espacios de acceso a la información, sino también en espacios para la formación de competencias en el uso adecuado de los recursos informativos, evitando incurrir en el plagio y el fortalecimiento de los valores asociados a la integridad académica.
Para García Higuera et al. (2019):
En el caso de la integridad académica, la biblioteca puede asumir un rol preventivo y orientar a los usuarios en las herramientas existentes […] Sin embargo, una buena práctica académica no solamente debe quedarse en una correcta citación, es importante recalcar la importancia de la transparencia y ética en relación con la metodología y obtención de resultados (p. 261)
El Centro Internacional para la Integridad Académica (ICAI, 2021) organización internacional dedicada a la promoción de este principio a nivel global, establece que la integridad académica se sustenta por valores que deben ser aplicados por todas las personas miembros de una institución (poblaciones estudiantes, población académica) cuando hacen uso de información. Estos valores son: la honestidad, la confianza, la justicia, el respeto, la responsabilidad y el coraje, los cuales son elementos fundamentales para el éxito de los aprendizajes por parte del estudiantado y profesionales que conforman una organización académica, dichos valores se pueden observar en la figura 1.
Nota. Elaboración propia a partir de valores de la integridad académica (2025).
Figura 1.
Principios de la Integridad Académica
La integridad académica ha sido definida por diversas instituciones como un actuar coherente con los valores de honestidad, veracidad, confianza, justicia, respeto y responsabilidad en todas las facetas de la vida universitaria. La Pontificia Universidad Católica de Chile (2020), por ejemplo, la enmarca como una conducta esencial para la formación de individuos que impactarán positivamente en la sociedad (p. 28).
Por otro lado, el International Center for Academic Integrity (ICAI, 2021) ha sido influyente en la consolidación de los seis valores fundamentales de la integridad academica: honestidad, como base para la confianza; confianza, que permite el intercambio de ideas y la colaboración; justicia, que asegura un trato equitativo y estándares claros; respeto, hacia las ideas de otros y hacia el proceso de aprendizaje; responsabilidad, para asumir las consecuencias de las propias acciones y defender los estándares de integridad; y coraje, para actuar conforme a estos valores incluso frente a la presión, visualizados en la figura anterior (#1).
Al analizar la labor de las bibliotecas universitarias desde el concepto de integridad académica Briceño (2024) la integridad académica es entendida como “el cumplimiento de un conjunto de valores relacionados con la honestidad, la justicia, el respeto y, la responsabilidad, que sirven como guía para la toma de decisiones”. (p. 2), se reconoce su papel como apoyo en el quehacer académico al orientar a los usuarios en el uso adecuado de la información, fomentando el pensamiento crítico, y al desarrollo de estrategias fundamentales para la formación académica, sin embargo, existe un vacío sobre cómo estas instituciones desarrollan desde sus actividades y prácticas formativas los principios de integridad académica. Por lo que este estudio explora cómo los bibliotecarios universitarios perciben y trabajan la promoción ética académica.
El objetivo principal de esta investigación es analizar las estrategias de formación implementadas por las jefaturas de las bibliotecas especializadas del SIDUNA para el desarrollo de competencias informacionales en las comunidades académicas y estudiantil es de la Universidad Nacional en el uso responsable de la información y el fortalecimiento de la ética investigativa. Y se proponen los siguientes objetivos específicos:
Metodología
Esta investigación utiliza un estudio de casos múltiples con enfoque cualitativo. En el cual se analizan las prácticas de promoción de la integridad académica en las 18 bibliotecas especializadas que forman parte del Sistema de Documentación de la Universidad Nacional (SIDUNA) de Costa Rica. El enfoque cualitativo permite entender a profundidad cómo los bibliotecarios perciben su papel en la promoción de la ética académica y permite documentar y describir los métodos de intervención, las estrategias de enseñanza y las herramientas tecnológicas que utilizan en los programas de formación en competencias informacionales.
Previo al inicio de la recolección de información, se solicitó el consentimiento informado de todos los participantes, explicándoles de forma detallada el propósito del estudio, la naturaleza voluntaria de su participación, el uso exclusivo de los datos para fines académicos y científicos, y la garantía de confidencialidad y anonimato.
La población de estudio está constituida por la totalidad de profesionales en bibliotecología que ejercen cargos de jefatura en las 18 bibliotecas especializadas del SIDUNA, el cual integra bibliotecas por áreas disciplinares, sedes regionales y de facultad distribuidas en el campus central y las diferentes sedes de la Universidad Nacional. Todos los profesionales que ocupan posiciones de jefatura en estas unidades de información, poseen formación académica en bibliotecología o ciencias de la información a nivel de licenciatura o posgrado.
El proceso de recolección de información se realizó mediante comunicación oficial institucional, explicando el propósito del estudio y solicitando la participación voluntaria. Se alcanzó una tasa de respuesta del 100%, considerada apropiada para estudios cualitativos en contextos institucionales. Para la recolección de información se empleó la técnica cualitativa: entrevista estructurada. La entrevista estructurada se constituyó como la técnica principal, implementada mediante un guion compuesto por preguntas abiertas diseñadas para propiciar respuestas reflexivas y profundas sobre las dimensiones de análisis del estudio.
El guion de entrevista exploró cinco categorías:
Las entrevistas se realizaron de manera virtual, la validez del instrumento se aseguró mediante juicio de tres expertos especializados en bibliotecología universitaria, alfabetización informacional e integridad académica, con grado de maestría y con experiencia promedio de 10 años en el área. Posteriormente, se realizó prueba piloto con profesional en bibliotecología de una institución con característica similar a la población de estudio
Respecto al análisis de los datos cualitativos recolectados a través de las entrevistas se llevó a cabo mediante un proceso sistemático, riguroso, donde las respuestas obtenidas de las preguntas abiertas fueron transcritas y organizadas inicialmente en hojas de cálculo de Microsoft Excel, lo que facilitó la gestión y visualización de la información, permitiendo una primera aproximación a los datos. Se procedió a un análisis de contenido cualitativo. Para ello, se diseñaron tablas de análisis específicas para cada pregunta abierta, donde se registraron las respuestas de cada participante y se aplicó un proceso de codificación.
Resultados
Las bibliotecas del SIDUNA promueven la integridad académica principalmente a través de acciones de alfabetización informacional y capacitación, lo que ha favorecido mejores prácticas de citación y un uso más ético de los recursos de información.
Como primer resultado, se identifica y describe las características demográficas de los participantes (profesionales en bibliotecología). Este análisis permitió contextualizar el perfil de los entrevistados, profesionales en bibliotecología que laboran en el SIDUNA, con predominancia femenina (88.2%) y mayor grado académico de licenciatura (47.1%). Un 23,5% posee el grado de maestría y un 5,9% otro. Con lo que se analiza que la mayoría de las personas participantes posee como mayor grado el nivel de licenciatura. (ver figura 2).
Figura 2.
Principios de la Integridad Académica
En términos generales, el personal del Sistema de Bibliotecas Universitarias definió la integridad académica principalmente como: “honestidad intelectual”, “responsabilidad” y “respeto por derechos de autor”. En relación con la definición se rescatan tres categorías centrales: principios éticos, prácticas formativas y herramientas instrumentales. La categoría de principios éticos fue la más mencionada por la población participante (ver tabla 1).
Tabla Nº 1
Nociones sobre el significado de integridad académica (SIDUNA).
Nota. Profesionales en bibliotecología del SIDUNA (2025).
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Categoría |
Descripción/ Nociones |
Significado |
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Principios éticos |
Honestidad Responsabilidad Respeto |
“Compromiso con la honestidad intelectual y responsabilidad académica” |
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Prácticas formativas |
Alfabetización informacional Talleres |
“Capacitaciones y asesorías para uso ético de recursos” |
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Herramientas instrumentales |
Gestores bibliográficos Turnitin |
“Uso de Turnitin para evitar plagio” |
Como se puede observar en la tabla 1, prevalece la idea vinculada con la integridad académica como un compromiso con la honestidad y la responsabilidad en el accionar académico-investigativo por parte tanto de académicos como de estudiantes.
El personal en bibliotecología identificó una serie de valores y principios promovidos en la práctica académica de la UNA que se relacionaron directamente con la integridad académica. Se reconocieron cinco valores centrales en la formación académica: honestidad, confianza, respeto, imparcialidad y responsabilidad.
Las jefaturas destacaron el respeto por la autoría intelectual y la responsabilidad en el manejo de información como los valores más relevantes en el ejercicio de la integridad académica. También se dimensiona la necesidad el desarrollo de prácticas de carácter transversal que promuevan el trabajo en conjunto entre las bibliotecas y la población académica. Estás prácticas permiten visibilizar el quehacer bibliotecológico en este tema y la importancia de los servicios que se brindan y apoyando las actividades académicas. A continuación, se presenta algunas de las valoraciones reflejan los principales valores rescatados por los entrevistados en la figura 3.
Autopercepción del nivel de conocimiento
Las jefaturas manifestaron un nivel de conocimiento intermedio-alto sobre integridad académica, fundamentado principalmente en su experiencia práctica en alfabetización informacional y gestión de recursos bibliográficos. Sin embargo, reconocieron limitaciones en aspectos específicos como el abordaje de dilemas éticos relacionados con inteligencia artificial generativa y la evaluación sistemática del impacto de sus intervenciones formativas. Esta autopercepción evidenció una comprensión operativa de la integridad académica centrada en competencias informacionales, más que en marcos teóricos especializados sobre ética de la investigación.
Estructura de los programas formativos
El análisis reveló que las acciones formativas del SIDUNA para promover la integridad académica se estructuran a partir de tres ejes estratégicos complementarios:
Figura 3.
Valores vinculados con la integridad académica promovidos en la formación y práctica académica-UNA
Nota. Elaboración propia a partir de datos de entrevista (2025).
Estos ejes se concretan mediante intervenciones pedagógicas adaptadas a las necesidades específicas de cada segmento de la comunidad universitaria: estudiantes de primer ingreso, estudiantes avanzados y personal académico (ver tabla 2).
Tabla Nº 2
Pilares Estratégicos de formación en integridad académica del SIDUNA.
Nota. Síntesis de estrategias formativas identificadas en entrevistas, marzo 2025.
Modalidades de intervención formativa
Las bibliotecas del SIDUNA implementaron cuatro modalidades principales de intervención: 1. capacitaciones grupales presenciales, 2. asesorías personalizadas, 3. elaboración de materiales educativos (tutoriales, infografías, videos), y 4. coordinación con personal académico para integración curricular.
Las capacitaciones a estudiantes de primer ingreso constituyeron la acción más sistemática, abordando temáticas como recursos electrónicos, manual APA 7ª edición, elaboración de presentaciones, bases de datos especializadas y gestores bibliográficos.
Las bibliotecas de la UNA actúan como gestoras de la promoción de los recursos académicos y en el fomento de su uso ético, promoviendo la integridad académica.
Valoración de la eficacia de las estrategias
Las jefaturas evaluaron la eficacia de sus estrategias formativas desde dos perspectivas contrastantes (ver Tabla 3). Quienes las consideraron eficaces fundamentaron su valoración en evidencias como: 1. consultas posteriores de estudiantes mostrando aplicación de lo aprendido, 2. dinámicas de retroalimentación entre pares estudiantiles, y 3. solicitudes de asesoría para fortalecer investigaciones.
Por el contrario, quienes las valoraron como poco eficaces señalaron limitaciones como: 1. tiempo insuficiente de capacitación, 2. ausencia de talleres específicos sobre integridad académica, y 3. dependencia de la evaluación docente para verificar aplicación.
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Pilar estratégico |
Acciones |
Población destinataria |
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Alfabetización informacional |
• Capacitaciones sobre uso y manejo de recursos de información |
Estudiantes (primer ingreso y avanzados) |
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Promoción de recursos académicos |
• Capacitación en bases de datos especializadas |
Estudiantes |
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Cultura de uso ético |
• Sensibilización sobre plagio y fraude académico |
Toda la comunidad universitaria |
Tabla Nº 3
Valoración de la Eficacia de Estrategias Formativas en Integridad Académica.
Nota. Categorización de valoraciones sobre eficacia de estrategias formativas.
Esta discrepancia en las valoraciones evidenció la ausencia de mecanismos sistemáticos de evaluación de impacto, dependiendo las percepciones de eficacia principalmente de observaciones anecdóticas y consultas espontáneas de usuarios.
En general, para evidenciar y lograr una mayor efectividad en las acciones estratégicas de seguimiento, es necesario implementar dinámicas de evaluación que motiven en el estudiantado y en la población investigadora el uso adecuado del material bibliográfico y todo el acervo de conocimiento disponible. La generación de habilidades y la práctica constante permite que tanto los estudiantes como el cuerpo académico promuevan la integridad académica en su quehacer, aspecto que fue registrado por los profesionales en bibliotecología.
Prácticas profesionales y desafíos para el fomento de la integridad académica
Prácticas profesionales implementadas
Las jefaturas del SIDUNA implementaron prácticas profesionales diferenciadas según el ciclo académico de los usuarios. Para estudiantes de primer ingreso, priorizaron capacitaciones introductorias sobre recursos del SIDUNA, normas de citación APA y prevención del plagio. Para estudiantes avanzados y personal académico, ofrecieron asesorías especializadas en bases de datos disciplinares, gestores bibliográficos y revisión de trabajos con Turnitin. Adicionalmente, desarrollaron materiales educativos (infografías, tutoriales, videos) para difusión en plataformas institucionales.
Una práctica emergente identificada fue la coordinación con personal académico para integrar contenidos de integridad académica en planes de estudio, aunque esta acción se reportó como incipiente y dependiente de iniciativas individuales de docentes. Estos talleres y capacitaciones que se imparten se presentan en mayor detalle de trabajo que se promueve en términos de la integridad académica, en la tabla 4 donde se observan las acciones:
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Valoración |
Indicadores mencionados |
Evidencia textual |
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Eficaces |
• Retroalimentación entre pares estudiantiles |
“Los estudiantes se acercan para mostrar sus trabajos y consultar sobre el uso aplicado de lo enseñado durante los talleres” (Participante 14, marzo 2025) |
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Poco eficaces |
• Tiempo insuficiente de capacitación |
“No ofrece talleres o cursos específicos de integridad académica, sin embargo, los talleres de citación y el acceso a recursos confiables contribuyen al uso ético (Participante 4, marzo 2025) |
Tabla Nº 4
Acciones para promover la integridad académica en la biblioteca – SIDUNA.
Nota. Profesionales en bibliotecología del SIDUNA (2025).
Barreras y desafíos institucionales
El análisis identificó cuatro categorías de barreras que limitaron la efectividad de las prácticas profesionales en integridad académica (ver tabla 5): 1. limitada articulación con la academia, 2. uso no ético de tecnologías emergentes, 3. déficits formativos previos de estudiantes, y 4. restricciones de recursos humanos y tiempo.
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Categoría de barrera |
Manifestaciones específicas |
Evidencia textual |
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Limitada articulación con la academia |
• Falta de respuesta del personal académico |
“En diferentes ocasiones la falta o poco apoyo de parte de los académicos ya que priorizan en que los estudiantes aprendan solo de la materia de las carreras” (Participante 6, marzo 2025) |
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Uso no ético de tecnologías emergentes |
• Uso excesivo y sin control de inteligencia artificial |
“El uso excesivo y sin control de la IA, la mala citación y la poca importancia que le dan a esta temática en los colegios y que se refleja en las personas estudiantes” (Participante 8, marzo 2025) |
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Déficits formativos previos |
• Estudiantes de primer ingreso sin conocimientos sobre plagio |
“Los estudiantes de primer ingreso no traen ese conocimiento de la secundaria. Los estudiantes ingresan a la universidad muy mal formados” (Participante 10, marzo 2025) |
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Restricciones de recursos |
• Personal bibliotecario insuficiente (funcionarios únicos en bibliotecas) |
“La falta de tiempo, al ser una única funcionaria en la biblioteca” (Participante 2, marzo 2025) |
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Acciones |
Proyecciones al usuario |
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Capacitaciones del uso de los recursos electrónicos SIDUNA (OPAC, RAI, Base de datos, libros electrónicos, gestores bibliográficos, Turnitin) |
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Servicio de revisión de trabajos y envío de informes de análisis de similitud y coincidencias de la herramienta Turnitin para evitar el plagio. |
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Capacitaciones sobre derechos de autor (atención grupal o individual) para la población usuaria. |
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Capacitaciones sobre Propiedad Intelectual, uso y difusión de la Ciencia Abierta. |
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Transparencia en el uso de los recursos de información. |
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Alfabetización informacional |
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Sensibilización en las charlas y talleres presenciales sobre el uso correcto de recursos bibliográficos citando y referenciando. |
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Coordinación con los académicos para establecer la integridad académica en los planes de estudio. |
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Elaboración de tutoriales: Asesoramiento personalizado o capacitación para que los usuarios usen documentos confiables y empleen diferentes formatos de citación y referenciación. |
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Capacitaciones diarias a estudiantes de primer ingreso: importancia de la biblioteca y de sus recursos. |
La barrera que se mencionó con mayor frecuencia fue la limitada articulación con la academia, evidenciando una desconexión estructural entre las iniciativas bibliotecarias y la integración curricular de la integridad académica. Esta desarticulación se manifestó en la percepción de que el personal académico no reconocía la expertise bibliotecológica en esta temática, relegando las intervenciones formativas a espacios extracurriculares de participación voluntaria.
Propuestas de mejora identificadas
Las jefaturas propusieron cuatro líneas de acción para fortalecer el fomento de la integridad académica: 1. estandarización de contenidos formativos entre bibliotecas del SIDUNA, 2. fortalecimiento de la coordinación con personal académico para integración curricular, 3. diversificación de estrategias pedagógicas (gamificación, realidad aumentada, podcasts), y 4. formación en integridad académica desde educación secundaria. Estas propuestas reflejaron una comprensión de la necesidad de transitar desde modelos formativos tradicionales (charlas expositivas) hacia estrategias pedagógicas activas y tecnológicamente mediadas.
Discusión
Los resultados evidenciaron que las jefaturas del SIDUNA conceptualizaron y operacionalizaron la integridad académica primordialmente desde la alfabetización informacional, enfatizando competencias técnicas (citación, uso de gestores bibliográficos, evaluación de fuentes) más que dimensiones éticas complejas de la investigación. Como resultado a partir de la comprensión parcial de la integridad académica como un constructo multidimensional que abarca: dilemas éticos, autoría responsable y una conducta investigativa íntegra.
La centralidad otorgada a los valores de respeto y responsabilidad reflejó la preocupación bibliotecaria por el reconocimiento de la autoría intelectual y el uso ético de los recursos de información, las cuales corresponden a dimensiones directamente vinculadas con la gestión de información. Sin embargo, los valores como imparcialidad y confianza son fundamentales en la integridad de la investigación científica, recibieron menor énfasis, sugiriendo que la formación ofrecida se concentró en aspectos instrumentales del uso de información más que en la ética de la producción de conocimiento.
Las estrategias formativas implementadas mostraron un mayor número de intervenciones dirigidas a estudiantes de primer ingreso, pero evidenciaron menor desarrollo en acciones dirigidas al personal académico e investigadores avanzados. Un hallazgo importante fue la falta de evaluaciones sistemáticas para medir el impacto real de los programas.
Otro aspecto relevante que surgió fue el reto que plantea la inteligencia artificial generativa y su uso problemático en contextos académicos. Los responsables de las bibliotecas expresaron que este fenómeno emergente ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de actualizar sus propias competencias profesionales para poder guiar adecuadamente a la comunidad universitaria sobre dilemas éticos relacionados con estas nuevas herramientas. Sin embargo, las bibliotecas del SIDUNA han asumido un papel proactivo en la promoción de la integridad académica, aprovechando su experiencia en formación informacional. Sin embargo, enfrentan obstáculos de distinta naturaleza que limitan el potencial transformador de su labor.
Conclusiones
Este trabajo de investigación se enfocó en examinar cómo las jefaturas de las bibliotecas del SIDUNA han venido implementando diferentes estrategias de formación y aprendizaje, particularmente aquellas orientadas a capacitar a los usuarios en el manejo responsable de la información y en el desarrollo de prácticas éticas durante el proceso investigativo.
Las jefaturas de las bibliotecas especializadas demuestran tener claridad conceptual sobre estos temas, ese entendimiento no se queda solamente en el plano teórico. Por el contrario, se refleja en las iniciativas prácticas que logran conectar esos fundamentos con el que hacer diario de las bibliotecas. El estudio evidenció obstáculos que afectan la eficacia de estas iniciativas formativas como: la desconexión que existe entre las bibliotecas y el cuerpo docente, el uso no regulado de inteligencia artificial, que genera nuevas formas de deshonestidad académica difíciles de detectar, las deficiencias
formativas previas, ya que estudiantes de primer ingreso llegan sin conocimientos básicos sobre citación y plagio, las limitaciones de recursos humanos y tiempo en bibliotecas regionales con personal reducido; y por último la falta de estandarización, en cuanto a temáticas, metodologías y materiales entre las diferentes bibliotecas del SIDUNA.
Desde los aportes a la disciplina bibliotecológica y al desarrollo profesional esta investigación permitió el conocimiento de experiencias y aporta evidencia empírica sobre el rol emergente del profesional en bibliotecología como educador en ética académica, trascendiendo las funciones tradicionales de custodia y préstamo de recursos de información, para posicionarse como un agente activo en la formación integral universitaria. Además, los hallazgos demuestran que las bibliotecas universitarias no son meros espacios periféricos en la promoción de la integridad académica, sino actores centrales cuya intervención sistemática y planificada contribuye directamente a la calidad educativa y a la formación de profesionales íntegros. Desde esta perspectiva, el estudio contribuye a la bibliotecología educativa al documentar prácticas formativas específicas, metodologías de alfabetización informacional y estrategias de colaboración interdisciplinaria. Asimismo, se destaca la importancia de desarrollar habilidades de mediación y colaboración con el cuerpo docente. Por último, esta investigación visibiliza la dimensión ética de la profesión bibliotecológica, reafirmando que el acceso a la información debe ir acompañado de formación en su uso responsable.
Referencias bibliográficas
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Contribución de los Autores
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Autor |
Contribución |
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Ana Priscilla Ruiz Bustos |
Conceptualización, Curación de datos, Análisis formal, Investigación, Metodología, Administración del proyecto, Validación, Redacción - borrador original y final. |