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ReHuSo: Revista de Ciencias Humanísticas y Sociales
e-ISSN 2550-6587
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Vol. 6 Núm. 2 (132-140): Mayo - Agosto 2021
rehuso@utm.edu.ec
Universidad Técnica de Manabí
DOI:
Sin embargo, como todo movimiento social, el feminismo o la lucha por la igualdad de
derechos ha sufrido críticas y reacciones contrarias. Resumidamente, se citan las cuatro
principales (Martín & Gorczevski, 2018):
a) Odio – Las feministas están promoviendo el odio contra los hombres, o intentando mostrar
la superioridad femenina. Argumentan algunos críticos que, si en los manifiestos feministas las
palabras “hombre” y “mujer” fueran sustituidas por “negro” y “blanco”, respectivamente, se
transformarían, naturalmente, en manifiestos racistas.
b) Suicidios - Esta crítica, que proviene principalmente de los Estados Unidos, afirma que la
tasa de suicidio entre hombres ha aumentado considerablemente en las últimas décadas,
superando significativamente la tasa entre mujeres. Concluyen que ello sucede porque los
hombres se consideran oprimidos debido a la contra opresión por parte de las mujeres.
c) Destrucción - Una tercera crítica surge desde grupos conservadores que consideran el
feminismo como destructor de las funciones tradicionales de los géneros y de los valores de la
familia, especialmente cuando en la pareja la mujer es trabajadora con éxito por lo que
‘abandona’ la educación de los hijos y la dedicación a la familia.
d) Injusticia - Otro reproche es que, por presión de los movimientos feministas, el Poder
Judicial pierde su imparcialidad convirtiéndose en tendencioso, privilegiando a las mujeres en
disputas legales, aparentemente de género (custodia de los hijos, causas de divorcio, acoso
sexual), invirtiendo el orden del cargo y muchas veces creando situaciones en las que sería casi
imposible para un acusado probar su inocencia
La participación social de las mujeres es desigual y discontinua, se produce por la búsqueda de
soluciones a necesidades básicas y vitales para ellas, sus familias y sus comunidades. Dicha
participación con todo lo que significa de aprendizaje, obtención de recursos y
empoderamiento, no logra transformarse en participación política constante, continua y
cotidiana. La política escindida de la vida cotidiana es prácticamente inaccesible para las
mujeres que no pueden dedicarse a ella profesionalmente como lo hacen los políticos
tradicionales. (Lagarde, 2018)
En el listado de reclamos de los grupos feministas radicales, la exigencia de la interrupción
voluntaria del embarazo se mantuvo invariable y, a la vez, dicho requerimientos se enlazaron
entre sí sin un orden jerárquico que plantease la importancia o primacía de uno sobre el otro.
De este modo se acompañaba con peticiones de guardería gratuitas, centros de cuidados
infantiles y subsidios para las madres trabajadoras contrariamente a lo que ocurre hoy, no se
suscitaban divergencias entre el reclamo de no parir y el deseo de maternidad. Tampoco los
tiempos sonaban propicios para que el tema del aborto promoviera un territorio propio de
especificidad teórica. (Bellucci, 2019)
Los principios, declaraciones, legislaciones, tratados y garantías nacionales e internacionales,
enuncian que todos los ciudadanos (hombres y mujeres) deben gozar de los mismos derechos;
entre ellos, el de la educación. Esta no solo dignifica al ser humano en su interioridad, sino que
lo transforma definitivamente; le permite decidir, opinar, le proporciona mejores condiciones
de vida, no solo porque posibilita el acceso a nuevas formas de conocimiento, laborales y de
oportunidades, sino porque los aísla de las discriminaciones y los invita a sentirse iguales y ser