
La Técnica: Revista de las Agrociencias e-ISSN 2477-8982
Uso de la mecanización agrícola por las mujeres campesinas
Año 2020. Agricultura y Silvicultura. Edición Especial (Octubre)
(Mora, Fernández & Toncoso, 2019), como el deshierbe y la cosecha usando
solo herramientas manuales; aunque existen herramientas y equipos
apropiados para las tareas de las mujeres (Biggs & Justice, 2015), pero muchas
barreras impiden su aprobación; sin embargo, el trabajo de la mujer se ha
convertido en una parte importante del sustento familiar de los hogares rurales
ya que producen la mayor parte de los alimentos para el autoconsumo (CEPAL
– FAO – IICA, 2015; Twyman, Murie, & Garcia , 2015). Las mujeres, encuentran
mayores dificultades para alcanzar un protagonismo en las decisiones
productivas y tecnológicas (Estébanez, Sued, Turkenich, & Nicosia, 2016).
El intento de algunos países África, India, Rusia y América latina de insertar a
la mujer a la producción agrícola es incipiente, de igual manera la prestación
como el alquiler de servicios de maquinaria están actualmente dominados por
hombres (Thies, Krupnik, Sultana, Rahman, Seymour, & Abedin, 2019).
Estados Unidos de América por ejemplo es el país con mayor cantidad de
tractores y cosechadoras: 4800 millones de tractores y 662 mil cosechadoras
(Sucare, 2012), sin embargo, el porcentaje de mujeres insertadas a la
producción mecanizada es bajo, porque el 80 por ciento de los trabajadores
agrícolas son hombres y la mayoría inmigrantes provenientes de México (SAF,
2007). Las barreras de orden técnico, económico y cultural parecen restringir la
participación femenina tanto en la propiedad, como en los canales de
comercialización (Thies, y otros, 2019). En América del Sur, en el 2007 en
Venezuela mediante acuerdo de cooperación entre el gobierno y organizaciones
campesinas, se entregaron solo 12 tractores agrícolas de 35 a 40 hp a la
asociación de mujeres productoras rurales bolivarianas, para realizar la
preparación de suelo y utilizar implementos como: desgranadora de grano,
picadora de pasto y tráiler de dos toneladas.
En Ecuador, el parque actual de tractores agrícolas es de 14.652 unidades
(Reina & Reyna, 2015), frente a la necesidad nacional de 250 000 UPAs (MAG,
2016), a pesar de que se ha incentivado la importación para que los jóvenes
permanezcan trabajando en el campo y contribuyan al desarrollo de este sector
con innovación tecnológica, promoviendo el uso apropiado del suelo y las
prácticas agroeconómicas eficientes (Pérez, Suárez, Vivas & García, 2017).
De ahí que en los últimos años se percibe un aumento de mujeres que estudian
las carreras agropecuarias, con mayor participación de la mujer en las
actividades agrícolas, lo que incidirá directamente en la gobernanza tradicional
en el manejo de la tierra y la base sobre la cual afirman sus derechos a estos
recursos (Kansanga, Kuuire, & Luginaah, 2019), pero a pesar de esto, es poco
su aporte en el manejo de la maquinaria agrícola.
Las condiciones agroecológicas del cantón Quinindé, donde se realizó este
estudio, favorecen el desarrollo agrícola mecanizado con criterio sustentable;
con la incorporación de la gestión que puede aportar la mujer campesina como
recurso humano de las UPAs, es una estrategia que puede contribuir