El lawfare ha sido aplicado sobre estos líderes por ser los adalides de gobiernos progresistas y de
izquierda de diferentes signos que emergieron desde los inicios del siglo XXI. Desde estos
proyectos políticos institucionalizados se concertaron políticas claras: antineoliberales,
soberanistas, algunas de corte antimperialistas y, coaliciones estratégicas internas y regionales en
lo político, económico y social basado en premisas de solidaridad y no de dominio. Fueron
palancas de freno al neoliberalismo y detuvo sus políticas, entre ellas, la apropiación de territorios
junto al despojo de recursos naturales y estratégicos, fundamentales para los dominios económicos
y tecnológicos de las élites dominantes del capital (sobre todo estadounidenses junto a otras del
norte global). Además, estos gobiernos se acercaron a otros espacios de poder del sistema mundo
capitalista, como China y Rusia, que disputan poderes con el vecino norteño en materia económica,
tecnológica, financiera y militar a nivel global.
El proceso de transformaciones en nuestros países latinoamericanos propició el cambio de la
correlación de fuerzas continentales, lo cual constituyó un muy “mal ejemplo” para la región y el
mundo, lo que habría de frenarse a toda costa (Tirado; 2021:120). He ahí donde la autora nos
muestra que, bajo esta lógica, países como Brasil, Argentina, Ecuador son sometidos a procesos
de lawfare contra sus dirigentes políticos progresistas. A la vez, otros países, como Venezuela,
Bolivia, Honduras y Paraguay han sido objeto de diferentes agresiones, desde golpes de estados a
guerras híbridas de manera permanente, donde los ámbitos políticos jurídicos han jugado un papel
sustancial. La investigación sobre lo ocurrido en estos países, sus casos más relevantes, resultados,
articulaciones y consecuencias, se muestran en la segunda parte del estudio en cuestión.
El libro que Arantxa Tirado nos ofrece, con una escritura fluida, que te atrapa por el tejido que
hilvana sobre estos fenómenos políticos jurídicos. Al mismo tiempo, tiene elementos teóricos,
reconstruidos en su decurso histórico, interrelacionados con acontecimientos, leyes, programas de
diversa índole y sucesos como invasiones militares.
Nos relata en la primera parte los orígenes del lawfare, desde su etimología, hasta cómo se fueron
construyendo disímiles conceptos, entre apropiaciones, resignificaciones, simplificaciones,
aportando una construcción genealógica del mismo.
Partiendo de su génesis en el ámbito militar estadounidense, comenta como los propios analistas
de este país han ido aclarando el término desde objetivos pragmáticos, al definir que el lawfare es
una estrategia que usa o mal usa la ley como sustituta de medios militares tradicionales para lograr
un objetivo operacional, la cual debería ser incorporada al sistema de defensa de los EEUU. Al ser
usada la ley para detener liderazgos enemigos, reduce efectos negativos de lo que se denomina la
guerra abierta, y junto a otras estrategias dentro de la guerra híbrida, como pueden ser las sanciones
económicas internacionales, se disminuyen las capacidades militares del adversario. Conciben así
que las guerras jurídicas no deben ser usadas por terroristas contra EEUU, ya sea mediante su
propio sistema jurisdiccional o las instancias internacionales por violaciones de derechos humanos,